viernes, 12 de julio de 2013

OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS



Mantener la prudencia y la sencillez es alto difícil en un mundo lleno de codicia, de avaricia y soberbia. Es casi una utopía, a menos que estés dispuestos a amar, porque solo el amor es capaz de vencer. Pero, ¿cómo amar y hasta cuando? No cabe duda que necesitamos una referencia y un modelo, y, claro está, que solo hay uno: Jesús de Nazaret, el único que ha vencido el desamor del mundo.

Hoy, el Señor nos dice: «Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. 

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre».

¿Estoy yo dispuesto a caminar prudentemente y sencillamente, injertado en Xto. Jesús, entre este mundo de lobos que me ha tocado vivir? 

Esa es la reflexión que el Papa Francisco también nos advierte:
Si queremos seguir a Jesús de cerca, no podemos buscar una vida cómoda y tranquila. Será una vida comprometida, pero llena de alegrías. Papa Francisco.
 

jueves, 11 de julio de 2013

UNA SEGURIDAD PARA ASEGURAR A OTRA



Nuestra vida se compone de superponer seguridades. Tras una seguridad pensamos en buscar otra que asegure a ésta por si la otra falla. Y así todo el mundo asegura lo que tiene por si las cosas cambian. No quiero reflexionar sobre si esto está bien o no, sino sobre la actitud de desconfianza en nuestra vida que nos inclina a prever y asegurar todos nuestros pasos.

A veces el camino se hace insoportable pensando que este paso puede ser fatal, o más allá puede acecharnos un peligro. Y pensamos en una póliza para el camino, la excursión o el viaje. Vivimos en constantes procesos de asegurar todos nuestros instantes, y sin embargo, sabemos que tarde o temprano todo fallará.

Por el contrario, hay un seguro que nos promete vigencia infinita y garantía infinita, y además, nos sorprende porque es gratis. ¡No cuesta nada! Y nos exhorta a no cuidarnos mucho ni prever sino lo suficiente: «Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento.

Tendremos seguro el salario, un salario de Vida Eterna prometida por quien puede prometerlo, pues Él ha Resucitado, y en Él todo se ha cumplido. Ocurre como siempre, somos tan ciegos que elegimos siempre lo peor, aunque aparentemente a nuestros ojos nos parece haber elegido bien.

miércoles, 10 de julio de 2013

¿SOY YO TAMBIÉN ELEGIDO?

(Mt 10,1-7)


Cuando alguien recibe una buena noticia, inmediatamente sentimos el deseo de comunicarla. Sobre todo a aquellas personas más próximas, porque, entre otras cosas, queremos compartirla y extender ese deseo de gozo y alegría a otros que sabemos que también gozan y se alegran.

Esa experiencia es común a todos los hombres y todos las hemos experimentados. De la misma manera, cuando la noticia es triste, también sentimos la necesidad de compartirla, al menos con las personas más allegadas e íntimas, porque de esa manera aligeramos el peso de la tristeza.

¿Cómo entonces no vamos a compartir y a proclamar la Buena Noticia de sentirnos salvados, redimidos, perdonados y amados por nuestro Padre del Cielo? Lo bueno es necesario conocerlo para quererlo, y la Noticia de que Dios es nuestro Padre y ha enviado a su Hijo para rescatarnos por el amor es la mejor noticia que podamos oír. Por eso, Jesús, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. 

También nosotros, desde nuestro entorno, desde nuestras circunstancias y situación no podemos callarnos. Dependiendo de la llamada que el Espíritu nos aliente, debemos ser testigos gozosos de la Palabra de salvación que llevamos en nuestro corazón. Y experimentamos que cuando compartimos la fe, esta se fortalece.

martes, 9 de julio de 2013

¡CONTRADICCIÓN!

(Mt 9,32-38)

No parece lógico ni de sentido común que haya mucha gente que se confiese creyente, y luego, a la hora de arrimar el hombro no parecen tantos. ¿Cómo se puede entender esto? No se puede entender que en las Eucaristías dominicales, hablamos de España, asistan millones de fieles, se dice sobre unos ocho millones, y luego se pueda aprobar la ley del aborto.

No encaja ni cuadra que en un mundo creyente se descubra tantas injusticias, corrupciones y mentiras. Algo falla y el sentido común nos dice que no todo lo que parece es. Hay cosas que se contradicen y solo se entienden desde la realidad, que no son tantos como parecen. O dicho de otra manera, hay mucha ligereza en confesar la fe, pero poco compromiso en ser consecuente con lo que se confiesa. O también, mucha hipocresía. La realidad es la que Jesús nos dice: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».

El problema es el de siempre, la falta de fe. No nos cuesta aparentar, quedar bien y... pero no damos el paso al frente. Las parroquias están desprovistas de creyentes comprometidos, y la sociedad también. No se distinguen los creyentes de los no creyentes. No hay suficiente levadura para fermentar la masa social que anda corrompida y perdida. Evidentemente, se necesitan más obreros.

lunes, 8 de julio de 2013

DIOS SE DEJA GANAR EN TU CONFIANZA

(Mt 9,18-26)


Lo único que tenemos es el gran don de la libertad. Por que Dios así lo ha querido, el único animal que es capaz de rechazarle e ir contra su Voluntad es el hombre. Podemos negarle la sonrisa al Señor y también contravenir sus mandatos. Por lo tanto, diríamos que a Dios le hace falta nuestra libertad. Él se ata las Manos ante nuestra libertad.

Es fácil suponer que, porque Él ha querido, lo que Dios estima mucho es nuestra confianza y nuestra fe. Es lo que realmente nos pide: "creer en Él". Así que un acto de fe y confianza le motiva y, diríamos para entendernos, le derrumba y le mueve a darnos tanto amor y misericordia.

No puede abstenerse de responder a esa confianza depositada por el magistrado para que acudiese a resucitar a su hija con solo la imposición de sus Manos. ¿Se puede tener mayor confianza? El evangelista Mateo resalta la obediencia pronta de Jesús al acudir a esa llamada: "Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos". De igual manera ocurre con aquella mujer que aprovecha su camino para alcanzarle y simplemente tocarle. Confiaba ciegamente que se curaría con solo tocarle.

Jesús, no nos pide grandes proezas ni éxitos, solo nos pide la libertad de nuestra confianza, que Él ha venido para salvarnos. Y estamos salvados si verdaderamente le creemos. Él nos moverá y nos guiará por caminos de amor y nos dará el poder de hacer lo mismo que Él hace. El magistrado y la mujer que padecía flujos de sangre nos lo descubren.




domingo, 7 de julio de 2013

ENVIADOS AL CAMINO

(Lc 10,1-12.17-20)


Este Evangelio nos viene bien a los caminantes, a todos los caminantes, pero de forma especial a los que caminamos por la 8ª etapa de "Caminemos juntos". Primero, no vamos por nuestra cuenta, sino que hemos sido enviados. Y eso cambia totalmente nuestro camino, pues cuando somos enviados vamos de parte de... y no en nuestro nombre.

Eso conlleva otra forma de ver el camino y de caminar. Somos caminantes que tienen que proclamar y comunicar una nueva forma de caminar y una nueva meta que alcanzar. Caminamos para anunciar la proximidad del Reino de Dios, y ese es el objetivo y fin de nuestro camino. No se trata llegar y acabar algo, sino de vivir el recorrido del camino anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios.

Vamos enviados, pero quién nos envía no nos señala simplemente el camino, sino que Él se pone en cabeza y nos sirve de guía. Así que no hay posibilidad de perdernos, de equivocarnos, de extraviarnos, a pesar de los peligros, de los lobos y dificultades que encontraremos en él. Vamos en paz y proclamando la paz, porque nos sabemos revestidos de Xto. Jesús y fortalecidos en la Eucaristía: en Él descansamos.

sábado, 6 de julio de 2013

EL AYUNO NECESARIO


(Mt 9,14-17

Consumir y consumir no es lo mejor ni lo más importante. Tanto consumir esclaviza, somete y hace adicción; acostumbra mal y genera dependencia. Ayunar de tanto consumo libera y desapega. Equilibra y fortalece y nos prepara para el camino de la cruz. La cruz que se nos presenta en el peregrinar de cada día hacia nuestra propia pascua.

Y se hace necesario nuevas formas de camino y ayuno. Ahora es tiempo de salvación, el Mesías está con nosotros y el camino demanda vinos nuevos en odres nuevos. No sirven tiempos pasados, tradiciones viejas ancladas en el tiempo y en el hombre viejo. Nace un hombre nuevo y una nueva forma de ayunar en el amor, el amor que libera y salva.

Porque el amor no cambia, sino crece en su relación de manifestarse, de vivir, de hacerse fraternidad. Se necesita ayuno de amor limpio y puro. Un amor desapegado y descontaminado de todo aquello que lo enturbia, que lo encierra en sí mismo, que lo hace egoísta y lo mata. Y la mejor manera de ayunar se apoya en el alimento del Pan y Vino transformado en el Cuerpo de Jesús. Ese ayuno Eucarístico transforma nuestro corazón de piedra en un corazón de carne y nos hace semejantes a Xto. Jesús.