Mostrando entradas con la etiqueta Verdad y Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Verdad y Vida. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de enero de 2025

JUAN SEÑALA AL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

La fama de Juan había llegado hasta Jerusalén, y, precisamente, de allí vienen a preguntarle si él es realmente el enviado, el Profeta prometido y esperado. La respuesta de Juan no deja lugar a duda

Ante las preguntas que previamente le habían hecho: «¿Quién eres tú?». El confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?: «Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías».

Juan cumple con su destino. Viene a allanar y preparar el camino al Señor. Él trae con su palabra ese aire fresco que suscita esperanza de un mundo nuevo; un mundo de amor y misericordia; un mundo de justicia, amor y paz. Una conversión para dejarnos llenar del amor de Dios y de su misericordia infinita. Un arrepentimiento de todo lo que nos suscita el mundo, demonio y carne, y nos invade de un felicidad caduca, engañosa que pasa y nos deja vacío.

Una Palabra a la que nos invita Juan a seguir, escuchar y dejar entrar en nuestro corazón. Una Palabra que nos señala porque es Él el único y verdadero Camino, Verdad y Vida.

viernes, 3 de mayo de 2024

UN CAMINO QUE NOS ENSEÑA LA VERDAD Y LA VIDA

No podemos conocer a Jesús ni encontrarnos con Él en un instante, tampoco en unos días ni siquiera durante vamos de camino con Él. Jesús es todo nuestro camino, toda nuestra verdad y vida. Y eso quiere decir que durante todo nuestro camino iremos conociéndole mejor, aprendiendo de Él la verdad de la vida, precisamente de nuestra vida y de la vida en relación con los demás.

Jesús es la Roca que nos sostiene y nos fortalece. Nos mantiene en pie y nos invita a caminar apoyados en su presencia y su poder. Jesús es la Verdad que nos alumbra, que nos pone en dirección correcta, sin error, en plenitud y llena plenamente todo el sentido de nuestra vida. Y Jesús es la Vida que nos hace vibrar, que nos llena de emociones, de gozo y alegría. Es la Vida viva que nos eterniza y nos da plenitud de felicidad junto a Él.

Jesús es, por tanto, Camino, Verdad y Vida, y solo en Él encontraremos verdadero sentido a nuestra existencia, a nuestro ser y a nuestro deseo de felicidad. Orar, celebrar e imitar a Jesús son las tres puertas – dice el Papa Francisco – que hay que abrir para encontrar el camino, para ir hacia la verdad y la vida.

Caminar con Jesús es caminar también con el Padre. Porque, el Padre está en Jesús y Jesús está en el Padre. Conocer a Jesús es conocer al Padre, son sus mismas palabras las que nos lo dicen: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?».

miércoles, 4 de octubre de 2023

NO SE TRATA DE MARCAR UN RUTA DE SEGUIMIENTO, SINO SIMPLEMENTE SEGUIRLE. Él TRAZA EL CAMINO.

No es cuestión de deseo o de querer. Se trata de compromiso y de dejarse guiar. No obstante Jesús lo ha dicho en algún momento:  Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Seguirle implica pues ir detrás de Él. Será Él quien marque el ritmo, dé las pautas y ponga los objetivos. Él es el Reino y en El está la misión. Seguirle es cuestión y decisión suya. Es Él quien llama y envía. Y tanto tú como yo somos los llamados y enviados.

Llamados a muchas misiones diferentes. Ya lo dice Pablo en – 1ª Corintios 12, 10 – cada cual ha recibido según y de acuerdo con su misión. Tú, como también yo, debemos, si queremos seguirle ponernos detrás de Él y será su Espíritu quien nos irá guiando por el camino que el Señor quiere y nos llama.

Porque, será Él quien ponga las condiciones y exija el vivirla tal y como Él las vivió hasta el extremo de entregar su Vida en una muerte de cruz. Sin embargo, hay un peligro que en la mayoría de las ocasiones nos arrastra al abandono, a perder de vista la verdad y el rastro del Señor. Hablamos del servilismo que no de servicio.

El servilismo nos lleva al sometimiento del otro y a anular nuestra personalidad quedando a merced de la autoridad del que servimos. Nada de eso, se trata de vivir en la verdad, en la justicia, en el respeto y libertad de los derechos de todos. Preferentemente de los más indefensos, pobres y excluidos. Eso nos lleva a poner el amor y misericordia como bandera de nuestra misión y objetivo de nuestro servicio. Sin olvidar que nuestro camino debe estar asistido, acompañado y supervisado por y en el Espíritu Santo. Es El quien nos fortalece, nos ilumina y nos da la fuerza, voluntad y energía para cumplir esa hermosa misión de amar misericordiosamente como nos ama nuestro Señor Jesús.

viernes, 7 de abril de 2023

CON ENTERA LIBERTAD Y EN SILENCIO. EN MANOS DEL PADRE.

Nos puede ocurrir también a nosotros. De hecho nos sucede en muchos momentos de nuestra vida donde apreciamos que, a pesar de tantas injusticias, es mejor permanecer en silencio sabiendo que estamos en manos de Dios. Eso no significa haber callado sino tras defender y decir la verdad clamando justicia, no nos resistimos a ser llevado al matadero como ocurrió con Jesús.

Significa que tras haber cumplido con nuestra deber de defender, decir la verdad y amar, incluso al enemigo, ponemos nuestra vida plenamente libres en manos de nuestro Padre Dios. Porque sabemos que en sus manos estamos en las mejores manos, valga la redundancia, y seguros de que se nos dará lo mejor y más conveniente para nuestro bien, que no será otro sino la dicha y bienaventurada vida eterna en la Casa del Padre.

Seamos libres y vivamos en la Verdad. Una Verdad que encontraremos siguiéndole a Él que es Camino, Verdad y Vida. Un camino de pasión; una verdad que nos traerá dolor y una vida que ganaremos para la eternidad en gozo y plenitud. Y no tengamos miedo, como nos dijo San Juan Pablo II, permaneciendo en Él tendremos la fortaleza y la capacidad para soportar todas las inclemencias que nos presente el camino. Todas las adversidades y ofensas que nos ocasione decir la verdad y todos los sufrimientos y dolores que nos dé la vida. ¡Alabado sea el Señor!

viernes, 13 de mayo de 2022

UNA MORADA EN EL CIELO


Nuestro corazón anda turbado por la amenaza de la enfermedad, por el peligro de las guerras y las injusticia. La muerte parece acecharnos en cada esquina y, indudablemente, nos preocupa. Las palabras de Jesús en el Evangelio de hoy son muy tranquilizadoras: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros».

Es esperanzador y fantástico leer esas Palabras que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy – Jn 14, 1-6 – sobre todo porque sus Palabras tienen verdadero cumplimiento. Todo en Él se ha cumplido y lo que dice, no lo dice por sí mismo, sino porque se lo ha mandado el Padre. Su Palabra es garantía de Vida Eterna. Y, añade, «Y adonde yo voy sabéis el camino». Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí».

¡Qué gran tranquilidad!, Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Seguirle a Él es garantía de paz, de gozo, felicidad y Vida Eterna. Él nos llevará a esas moradas que ha ido a prepararnos, de modo que, no se turbe nuestro corazón sin permanezcamos en Él y esforcémonos en escuchar su Palabra y hacerla vida en nuestra vida. No nos será fácil, pero, tengamos en cuenta que desde la hora de nuestro bautismo el Espíritu Santo ha bajado a nosotros y nos acompaña asistiéndonos, auxiliándonos y fortaleciéndonos. Abriéndonos a su acción encontraremos ese camino que Jesús nos señala con su Vida y sus Obras.

viernes, 3 de mayo de 2019

JESÚS, ROSTRO DEL PADRE

Resultado de imagen de Jn 14,6-14
En la medida que conocemos a Jesús vamos conociendo al Padre. Porque, Jesús es el rostro de Dios Padre y con su Vida nos va enseñando y mostrando como nos quiere el Padre y lo que nos tiene preparado para aquellos que creen en el Hijo, que Él ha enviado para decirnos lo que nos ama.

Todos llevamos grabados en nuestros corazones el amor de Dios. La huella de su amor está impresa en nuestro corazón y también su Alianza con cada uno de nosotros - Jer 31, 31-33 - y, quieras o no, vayas despistados o no, o no quieras darte cuenta, llegará la hora de tu encuentro inevitable con el Señor. Por tanto, conviene conocerle y estar a bien con Él.

Para eso te ha creado libre, para que seas tú mismo quien decida estar a su lado o contra Él. Hoy les descubre a los apóstoles su verdadero Rostro: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto» 

Y a las Palabras de Felipe responde: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Nuestra vida es un gran privilegio y debemos aprovecharla. Nuestro tiempo es un regalo inmenso de Dios que debemos aprovechar, porque se puede acabar en un instante. Y no sabemos. Por tanto, abramos nuestro corazón a su Palabra y creamos en Él. Fíate de su Palabra, es el mejor Camino para tu vida.

sábado, 25 de agosto de 2018

VIVIENDO EN APARIENCIAS

Resultado de imagen de Mt 23,1-12
Sucede en muchos momentos de nuestra vida, vivimos de apariencias y, sin darnos cuenta o dándonos cuenta, engañamos a los demás, pues hacemos de nuestra vida una farsa. Quizás cuando lo hacemos sin caer en la cuenta, de forma impulsiva e instintiva, estamos en el mejor de los casos, pues no somos muy consciente de lo que hacemos. Pero, sea como sea, nunca será bueno vivir de las apariencias, pues apoyamos nuestra vida en una base poco solida - arena - falsa y proclive a hundirse a la menor tempestad.

Siempre es mejor, y también lo correcto, vivir en la verdad, aunque en algunos momentos nos duela y sea difícil sostenerse en ella. Aunque, a veces, no sepamos muy bien qué hacer cuando las equivocaciones son causa del error humano o por la pobreza de nuestra limitada sabiduría. Siempre encontraremos consuelo y misericordia en el Señor.

Otra cosa diferente sucederá cuando nuestras obras son conscientes y apoyadas en una suficiencia orgullosa y soberbia que nos eleva por encima de los demás. Queriendo ser ejemplo para otros y cargándolos con tus exigencias y recomendaciones  doctrinales y erigiéndote maestro y señor ante los demás y queriendo que así te traten.

Jesús nos recomienda hoy que escuchemos lo que dicen y, en espíritu, hagamos lo que dicen pero no lo que ellos hacen, porque sus ejemplos dejan mucho que desear. Ellos dicen, pero no hacen. Es lo que en muchos momentos de nuestra vida nos ocurre con compañeros, sacerdotes y otros. No nos dan buen ejemplo. Dicen pero no viven lo que dicen, o al menos no lo intentan. Por eso, para nosotros lo importante es la Palabra de Dios y, apoyados en el Espíritu Santo, discernir qué hacer y cómo obrar. 

Porque, no se trata de ser ejemplo ni de adoptar poses para que se fijen en ti y te admiren, sino de servir en silencio y en verdad. Lo que importa es que el Señor sea el centro de tu vida, pues Él te ve y sabe profundamente de tu silencio y de tu obrar.

sábado, 21 de julio de 2018

EN JESÚS SE CUMPLEN LAS PROFESÍAS

Resultado de imagen de Mt 12,14-21
Mt 12,14-21
La Palabra de Jesús molesta a aquellos que viven en la mentira, porque Jesús proclama y vive en la verdad. Jesús es la Verdad y en Él se cumplen todas las profecías del AT, e Isaías profetiza: «He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: en su nombre pondrán las naciones su esperanza».

Jesús no aparece en la historia de los hombres porque lo haya decidido Él. Viene, eso sí, no obligado ni por imposición, sino por Voluntad propia y libremente. Pero, enviado por el Padre y presentado en su Bautismo en el Jordán como el Hijo amado del Padre, el predilecto en el que el Padre se complace. Desde su concepción hasta el último suspiro en la cruz el Espíritu está sobre Él y le conduce. Jesús ha venido para hacer, asistido por y en el Espíritu de Dios, la Voluntad del Padre.

Su ministerio es un servicio de misericordia. No entra en disputa ni discusiones, ni responde con violencia. Sus respuestas son respuestas de amor cargadas de buenas noticias que invitan a la vida y felicidad eterna. No busca enfrentamientos y, enterado de que le buscan para acabar con Él, se evade y marcha a otro lugar sin dejar de servir, curar y atender a todos los que le siguen.

¿Qué nos ocurre a nosotros? ¿También nos molesta la Palabra de Jesús? ¿Tratamos de borrarlo de nuestra vida matándolo también en aquellos que lo anuncias? Porque, no sólo se mata quitando la vida física, sino también silenciando la palabra y persiguiendo a aquellos que la anuncian o tomando una actitud indiferente y mirando para otro lado al anuncio de la Palabra.

Mirémonos interiormente y, también, exteriormente, y dejemos que sea el Espíritu Santo, el enviado por el Padre y recibido en nuestro bautismos, quien nos dirija, como a Jesús, y viviendo su Palabra  seamos transparentes y reflejo de la misma.

jueves, 2 de noviembre de 2017

EL VIAJE DE NUESTROS SUEÑOS Y ESPERANZAS

Jn, 14, 1-6
Sin ninguna duda, Señor, creo firmemente en Ti, porque Tú eres mi esperanza y mi vida. En Ti tengo puestas todas mis esperanzas, ilusiones, gozos y alegría, porque Tú, Señor, eres todo para mí. Tú eres el viaje más grande que preparo en mi vida. Un viaje de eternidad, que desde que parto, ya no termina y camina en plenitud de gozo y alegría eterna.

Y lo creo, Señor, porque Tú me lo has prometido. Tu Palabra es lo más serio del mundo que yo conozco. Nunca miente y siempre se cumple. Has vencido la muerte, porque tu Padre te ha glorificado en la Resurrección como había prometido. En Ti se cumple todo lo profetizado y Tú tienes Palabra de Vida Eterna. Gracias Señor. 

En el Evangelio de hoy nos lo dices y, la Iglesia, que Tú dejaste para guiarnos y conducirnos por la acción del Espíritu Santo, nos lo recuerda: "«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. 2.En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3.Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4.Y adonde yo voy sabéis el camino.»" 

Son Palabras del Señor y, como todas sus Palabras y promesas, tienen verdadero cumplimiento. Creamos en el Señor, porque todo lo que nos dice y promete se cumple. Es posible que la tentación nos asalte y nos venga el pensamiento mismo que Tomás. E incluso le digamos lo mismo: "«Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»"

 Pero, gracias a su Iglesia conocemos su respuesta y podemos confiar en Él. Porque, como nos dice, Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por Él.

domingo, 14 de mayo de 2017

EN UN MUNDO ALBOROTADO Y DESESPERADO

(Jn 14,1-12)
Cada día este mundo nuestro está más descentrado y perdido. Se vive con mucha rapidez y alboroto. Las calles parecen ríos que llevan a las personas a desembocar en el consumo, en el disparate, en la materialidad, en la inconsciencia, en la despersonalización y en la desesperación a la muerte. Es un mundo donde la verdad queda atrapada en la oscuridad del sin sentido y la resignación.

Ante esta caótica situación, las Palabras de Jesús son un bálsamo de paz y esperanza: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino». 

Sin ninguna duda, ¡qué maravilla y sensación de gozo y alegría! No se turbe vuestros corazones, porque no pasa nada. Yo estoy aquí, con ustedes y en la Casa de mi Padre caben todos. ¿Hay algún otro Mensaje más hermoso, más esperanzador y pleno de gozo y felicidad que ese? ¿Se puede decir algo mejor?  No hay ningún problema, salvo el de tener confianza y confiar en Él. La fe nos da ese billete para esa Mansión que Jesús nos prepara.

Y de sus Palabras deducimos y entendemos que Jesús es Dios y Dios es Jesús. Y el único y verdadero Camino es Él. Además nos confiesa que también es la Verdad y la Vida. No podemos perdernos en este mundo lleno de tipejos, no con desprecio ni mala intención, sino, simplemente, con marcado énfasis en la diferencia existente entre aquellos, que se erigen en sabios y conocedores de la verdad, sin ser capaces de entender de dónde han salido ni de aumentar un pelo de sus cabellos. Y sin autoridad ninguna.

Sólo Jesús nos señala el verdadero Camino, porque Él lo es, y nos da la autoridad y el poder de hacer lo mismo que Él para, en su Nombre, alumbrarnos y alumbrar el Camino, la Verdad y la Vida.

viernes, 12 de mayo de 2017

EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHAS MANSIONES

(Jn 14,1-6)
Las Palabras de Jesús no pueden ser más halagüeñas y esperanzadoras: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino».

El Señor tiene Palabra de Vida Eterna, y todo lo que ha dicho y dice se cumple. En Jesús todas las profecías se han ido cumpliendo, hasta la Resurrección. También se cumplirá lo que nos ha dicho. Tenemos una mansión en la Casa del Padre preparada para nosotros por el Señor Jesús, que vendrá a llevarnos con Él. Nuestra vida es un camino lleno de esperanza que empieza su verdadera vida cuando termina la de este mundo.

Y conocemos el camino, que, precisamente, nos lo señala e indica Jesús. Él es el Camino, la Verdad y la Vida y nos dice cómo y por dónde debemos ir para estar preparados y expectante a su regreso. La primera medida que tenemos que tomar es estar a su lado. Y eso quiere decir que tenemos que estar en la Iglesia y en la comunidad, para fortalecernos y luchar contra las hostilidades y obstáculos de este mundo.  No es un camino fácil y necesitamos la fortaleza del Espíritu para superarlo.

El hombre está sometido e inficionado por el Maligno, rey de la mentira, que nos distrae, nos somete y nos infecta la inteligencia, para dominarnos y confundirnos, llamando al mal verdad y bien, y al bien y verdad, mal. Y llenando la luz de oscuridad y la oscuridad de luz, para llenarnos de dudas y escepticismo que destruyen nuestras esperanzas y matan nuestras aspiraciones trascendentes.

Nosotros gozamos de una gran ventaja respecto a Tomás. Sabemos por nuestra santa Madre Iglesia cual es el Camino, la Verdad y la Vida, y, de Él, no debemos desviarnos. Tengamos cuidado con las seducciones de este mundo y injertémonos en Xto. Jesús.