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sábado, 23 de noviembre de 2024

UN DIOS DE VIVO Y DE VIDA ETERNA

No es el mundo que esperamos parecido al que vivimos ahora y aquí. El mundo del que Dios nos habla y al que nos invita es un mundo de Amor eterno entre todos los que los compartiremos. Esa es la razón porque nuestros esquemas de aquí abajo no valen para lo que esperamos vivir en ese nuevo mundo eterno.

Es evidente que lo que Dios, nuestro Padre, tiene preparado a los que creen en Él y cumplen, tratando de esforzarse, pues no olvidemos nuestra inherente condición de pecadores, de hacer su Voluntad, es inimaginable. Y, por mucho que queramos, nunca podremos imaginar como será nuestra vida junto a nuestro Padre Dios. Por tanto, pensar que habrá algo parecido a lo que vivimos en este mundo es algo utópico y nada real.

Recordemos que Jesús – Jn 14, 2 – nos dice que va a prepararnos un lugar en la Casa de su Padre… No sabemos como será ese lugar, ni tampoco nos debe de preocupar. Lo único y verdaderamente importante es que vamos a la Casa de nuestro Padre – que nos quiere con infinita misericordia –  y, allí, seremos eternamente felices.

sábado, 15 de mayo de 2021

UN CICLO ABIERTO A LA ETERNIDAD

 

Nacemos y morimos. Aparentemente nuestra vida recorre un círculo cerrado, nace para, más tarde, desaparecer. Pero, la Resurrección de Jesús lo cambia todo. En el Evangelio de hoy, Jesús, nos dice: «Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre». Está claro, también hemos venido nosotros a este mundo, no para quedarnos, sino para volver, cómo y por Jesús, al Padre. Ya nos lo ha dicho Él en otra ocasión: He ido a prepararles una morada - Jn 14, 2 -.

Nos invita Jesús a pedir en su nombre al Padre asegurándonos que seremos atendidos. Y es que nuestro camino y nuestra vida va a necesitar estar en constante relación con el Padre para sortear los obstáculos y dificultades que la vida nos irá presentando. Tendremos muchas oscuridades que nos impedirán ver la luz y que nos cegarán ante la maravilla de nuestra llamada a la eternidad. Y, ¡lo sorprendente!, estaremos dispuesto a vender la dicha de nuestra eternidad por míseras bagatelas que nos ofrece este mundo.

Necesitamos pedir, pero, antes, tendremos que reconocernos necesitados y pecadores, pues de no reconocernos no sentiremos esa necesidad de pedir. Jesús, que nos conoces nos lo ha sugerido y advertido: Pedí y se os dará; llamad y se os abrirá y buscar y encontraréis - Mt 7, 7-11 - porque necesitamos el auxilio y la asistencia del Espíritu Santo que va con nosotros y nos acompaña.

sábado, 1 de agosto de 2020

BUSCAR LA VERDAD COMPROMETE TU VIDA

ha resucitado de entre los muertos - Mateo 14,1-12 - Roguemos al Señor
Mt 14,1-12

Todos hemos experimentado que decir la verdad nos complica la vida. Y eso nos ocurre cuando tenemos que decirle a alguien, sea familia, amigo o extraño que está actuando mal o mintiendo a la gente. La experiencia está muy reciente y hemos comprobado y lo decimos abiertamente que los políticos nos han engañando. Y lo han hecho muchos, con responsabilidades y sin responsabilidades políticas. No hace falta demostrar nada, pues, las hemerotecas están ahí y lo dejan al descubierto. Y, además, está al alcance de todos de conocerlo y saberlo, pero, decir la verdad compromete.

De eso habla el Evangelio de hoy, miente Herodes, miente la mujer de su hermano, que cohabita con él, y miente la hija de Herodías, que utilizando su belleza y atracción femenina, seduce y derrumba la voluntad del rey Herodes. Y ante estas avalanchas de mentiras - hoy ocurre lo mismo en nuestro mundo - Juan el Bautista emerge en defensa de la verdad. Una verdad que le cuesta su vida, pero que, por nuestra fe, cualquier cristiano comprometido estaría dispuesto a cambiarse.

¿Por qué? Porque, por la fe creemos que Juan goza de la felicidad eterna junta al Padre. Porque, creemos que Juan es uno de esos bienaventurados y dichosos de los que habla Jesús desde el monte donde proclamó las bienaventuranzas. Porque, creemos que vivir y proclamar la verdad es el tesoro más grande que tenemos y podemos encontrar, porque, esa Verdad, proclamada y anunciada por Jesús, nos hace libres y nos da la Vida Eterna.

viernes, 22 de mayo de 2020

GESTANDO LA ALEGRÍA DEL GOZO PLENO Y ETERNO

Evangelio del Día, Viernes 11 de mayo de 2018 - Arquidiócesis de ...
Jn 16,20-23a
Todos hemos presenciado el gozo de una madre cuando da a luz a un hijo/a. Durante el parto ha estado inquieta, preocupada y privándose de caprichos u otras apetencias para la buena gestación y cuidado del ser que se forma dentro de su vientre. Unas sufrirán más que otras y, algunas, lo pasarán mal e incluso tendrán problemas a la hora del parto. Pero, sufrido todo, la alegría es inmensa cuando se tiene al hijo o hija entre sus brazos. 

Tanto las madres como los padres pueden, desde sus vivencias particulares y de cada uno como padre o madre, han experimentado esa alegría de colaborar en la vida, por la Gracia de Dios, a un nuevo ser humano. Pues bien, reflexiono sobre esto, también lo cita el Evangelio de hoy, porque, nuestra vida, según mi manera de ver, es como si de un gran parto se tratara. Un recorrido lleno de tristezas y alegrías que desembocarán en el gozo pleno de felicidad eterna.

Y es que en nuestra vida hay momentos de alegrías, pero, también, momentos de tristezas y sufrimientos. Serán inevitables, pero no debemos perder la esperanza de que el final que nos espera es la alegría definitiva como el ejemplo de parto que hemos citado anteriormente. Nuestra vida será una lucha constante en la que debemos convertir esas tristezas en alegría, porque sabemos que nos espera el triunfo final. Y eso es misión del Espíritu Santo que nos acompaña.

Un Espíritu Santo que nos sostiene, nos anima, nos da esperanza y fuerza para soportar los sufrimientos, aceptar los momentos de tristezas llenándolos de paz y alegría interior contenida en la esperanza de sabernos llamados al gozo de la Resurrección y plenitud eterna.