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domingo, 24 de marzo de 2024

SIEMPRE SE ENCIENDE UNA LUZ - Domingo de Ramos -

A pesar de la tragedia y de la Pasión que Jesús padece, aceptándola libremente, el mal se ve denunciado por la bondad del corazón humano. Hay un sentimiento de esperanza y, sobre todo, de confianza. Llega la luz y entra por alguna rendija dentro de nuestro corazón. Hay testigos que se identifican con el dolor de Jesús y se compadecen: Simón de Cirene; el centurión, que saca de sí una auténtica profesión de fe; María Magdalena, José se Arimatea y otros.

El mal, aunque aparentemente parece el vencedor, queda en entredicho y no logra disipar el bien. El amor está presente y se fortalece en la Cruz. Jesús, aparentemente derrotado, condenado y muerto en la Cruz, deja la huella viva de su Amor Misericordioso que Resucita y triunfa. Desde ese momento la Cruz se hace signo de salvación para todos los que confían y creen el Jesús de Nazaret, Hijo de Dios Vivo. Y también, nuestras cruces, podemos convertirla en dones del amor de Dios misericordioso con las que nos unimos a su Pasión, muerte y Resurrección.

La Pasión es la historia de salvación que Xto. Jesús, nuestro Señor, acepta libre y voluntariamente para, entregando su Vida, rescatarnos y liberarnos de la esclavitud del pecado. Y, por otro lado, es también la historia de tu propia pasión:  la cruz de tu propia vida que deberás, por la confianza en tu Padre Dios, aceptar libremente y cargar con ella hasta tu partida hacia la Casa del Padre.

martes, 26 de febrero de 2019

UNA PROPUESTA RECHAZADA

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Mc 9,30-37
La propuesta que nos hace Jesús no parece una propuesta bien acogida. Incomoda a los poderes religiosos de su propio pueblo y, Jesús que lo sabe, se siente amenazado y preve lo que le va a suceder. Por eso, trata de hacérselo saber a sus discípulos y ponerlos en aviso, pero, al parecer, ellos no se enteran porque están entretenidos en otros menesteres. Se disputan los primeros puestos en eso que ellos piensan que va a suceder. Están muy lejos de los pensamientos de Jesús y de lo que va a suceder.

También a nosotros nos puede estar sucediendo lo mismo. ¿Qué Dios tenemos en nuestra imaginación? Un Dios que se ajusta a la ley y leyes que muchas son injustas y ausentes de misericordia. Leyes que excluyen, marginan y oprimen en lugar de liberar. ¿Puede Dios aprobar y estar de acuerdo con esas leyes? Porque, el Dios que propone Jesús es un Dios liberador, un Dios que  ofrece y da vida y un Dios misericordioso.

Un Dios que se encarna en Naturaleza humana y hecho Hombre entrega su vida por y para darnos vida a todos los que en Él crean. Un Dios que será condenado y sufrirá Pasión y Muerte crucificado en la Cruz, pero que Resucitará. Un Dios que vencerá a la muerte y con ello nas dará vida en abundancia, gozosa y eterna. Un Dios que ha venido para servir y no para ser servido. Un Dios que se pone en el último lugar para poner la dignidad del hombre en el centro de todo y antes la ley.

Ese es el Dios que tendremos que descubrir. Un Dios que está por encima de la Ley y que nos da la oportunidad de tener nuestra propia voz y de defendernos, de exigir nuestros derechos como hijos del mismo Padre. Un Dios que ha enviado a su Hijo para darnos la oportunidad de expresarnos y de descubrir todas las injusticias a que nos someten las leyes de los hombres. Un Dios que es amor misericordioso y nos salva de la esclavitud del pecado.