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martes, 28 de julio de 2026

TRIGO Y CIZAÑA

Mt 13, 36-43

Hay momentos en que una experiencia negativa nos desanima porque no encontramos sentido a lo que estamos viviendo. Se nos viene el mundo abajo.

Sabemos que nuestra realidad es ambigua; en nuestro corazón conviven el trigo y la cizaña. Nuestro ADN lleva de todo: trigo y cizaña a la vez. Sin embargo, no debemos olvidar que nuestro fin es brillar como el sol y no acabar en un horno encendido.

La vida, nuestro paso por este mundo, es la gran oportunidad que Dios nos ha dado para llegar a ser ese trigo que un día brillará como el sol. Conviene despertar y no desaprovecharlo.

Las palabras de Manuel llamaron la atención de Eusebio, que, inclinándose hacia delante y con gran interés, le preguntó.

—¿Nos estás diciendo que nuestro recorrido por este mundo es un camino de luchas y enfrentamientos?

Manuel, sin dejar de mirarle, respondió.

—Sí, estoy diciendo lo que parece que has entendido. Pero la lucha más importante no suele ser contra los demás, sino contra aquello que dentro de nosotros nos aparta del bien…

Se dio la vuelta, tomó la Biblia en las manos, la abrió y añadió.

—En este evangelio, Mateo 13, 36-43, que te invito a leer, Jesús les explica a los discípulos la parábola de la cizaña en el campo. Y nos muestra cómo es el camino.

Hizo una pausa, cerró la Biblia y, con una mirada persuasiva, agregó.

—En el campo, la cizaña no se convierte en trigo, pero en el corazón del hombre, Dios sí puede transformar lo que parecía perdido. La cizaña se puede convertir en trigo… Incluso lo negativo puede ser transformado si nos abrimos a Dios.

Tras guardar un breve silencio, continuó.

—Todos llevamos dentro algo de trigo y también cizaña. Poco a poco, con nuestro esfuerzo y, sobre todo, con la gracia de Dios, esa cizaña puede ir dejando paso al trigo.

Eusebio, algo confuso, frunció el ceño y dijo.

—Pero, ¿se puede soportar una vida de constantes luchas y enfrentamientos?

Manuel le miró con ternura y, poniendo la mano sobre el hombro, comentó.

—No se trata de eso, se trata de ser trigo y que haya menos cizaña. Buscar y proclamar el bien, la verdad y la justicia —esa es la lucha— y tratar de contagiar para que otros también lo hagan.

La verdadera lucha consiste en dejar que el trigo crezca dentro de nosotros y anunciar, con el testimonio de una vida llena de amor y misericordia, que estamos llamados a brillar como el sol.

domingo, 19 de julio de 2026

TAMBIÉN, ENTRE NOSOTROS, CRECE LA CIZAÑA

Mt 13, 24-43

Juan quería ser feliz. Eso es lo que entendía y para lo que estaba en el mundo. Sus padres buscaban su felicidad, y él deseaba ser feliz.

Pronto descubrió que ese mismo anhelo habitaba en todo ser humano. Todos luchaban por alcanzar la felicidad; parecía ser la meta de toda vida.

Con un rostro alegre, miró a Manuel y le dijo.

—Supongo que tú también quieres ser feliz. Es la aspiración de cualquiera.

Y dando tiempo a su respuesta, añadió.

—¿Estás de acuerdo?

Manuel, asintiendo con una suave sonrisa, respondió.

—Evidentemente, todos buscamos la felicidad. Hemos nacido para eso y, aunque en este camino carguemos con nuestras cruces y la cizaña crezca entre nosotros, nunca dejamos de caminar hacia esa felicidad…

Guardó un breve silencio y, sin dejar de mirarle, agregó.

—Pero, además, no nos conformamos con ser simplemente felices los días de vida en este mundo, sino que aspiramos a ser felices eternamente.

Juan, algo confuso y perplejo, fijó la mirada en él y comentó.

—¿Piensas que seremos eternos?

Manuel, seguro de lo que decía, afirmó.

—No lo pienso, lo creo. Dios no nos ha creado para una existencia pasajera, sino para compartir su Gloria… 

Le miró con decisión y concluyó.

—Y en eso debemos trabajar porque la cizaña también se mueve dentro de nosotros.

Hizo una pausa y, abriendo los brazos con la Biblia en ellos, dijo.

—En el evangelio de Mt 13, 24-43, Jesús nos invita a alinearnos con los sueños de Dios para este mundo, asegurándonos que el Reino de su Padre y la felicidad van de la mano.

Juan y los que le acompañaban se estremecieron. Cruzaron las miradas y experimentaron ese sentimiento de eternidad interiormente.

Con buena semilla y desde lo pequeño, la realidad se transforma.

Señor, que deje a un lado la prudencia excesiva y me atreva a soñar en grande, aun en medio de las dificultades y de los datos de la realidad que invitan al desaliento. 

Hoy me llamas a vivir en la esperanza.

martes, 30 de julio de 2024

UNA HUERTA SEMBRADA DE TRIGO, PERO TAMBIÉN DE CIZAÑA

Sí, nuestro corazón no está limpio. De eso se ha encargado el pecado original con el que todos nacemos. ¿Nuestra salvación?, ¡el Bautismo! Por él quedamos limpio de ese pecado, aunque no invulnerable. Podemos volver a caer en pecado, y hay muchas más posibilidades en la medida que crecemos y adquirimos conciencia de nosotros mismos y, en consecuencia, responsabilidades.

Es evidente que nunca nos libraremos de la tentación de pecado. Nuestra naturaleza está herida y nuestro corazón contagiado por esa cizaña del mal que, al menor descuido, siembra la tierra de nuestra huerta particular – nuestro corazón –.

Es evidente que las luces tienen motas de sombras, y no escapamos a ello. Nuestras sombras – pecados – nos impiden ver en muchos momentos la luz y, en la oscuridad, nos perdemos. Pero, eso no debe llevarnos a la desesperación ni a la impaciencia. Reconozcamos nuestra debilidad, nuestra testarudez y nuestros fracasos. Pero nunca olvidemos que Dios, nuestro Padre, nos quiere con locura misericordiosa, nos espera y limpia nuestro corazón de malas hierbas y nos abre el camino para que fortalecidos en Él demos frutos.

Recordemos en primer persona que Jesús, nuestro Señor, nos reitera con frecuencia que no ha venido a salvar a los buenos sino a los pecadores. Es evidente que los buenos ya están salvados. Necesitan de médico los enfermos. Y es ahí donde nosotros debemos situarnos, entre los enfermos, los que necesitan cuidados y medicina de redención y misericordia.

Mostrar nuestros corazones llenos de trigo y cizaña, confiados en el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios, será el Camino, la Verdad y la Vida para que, por los méritos de nuestro Señor Jesús – Pasión, muerte y Resurrección – seamos también nosotros perdonados, limpio de toda cizaña y llevados a la Gloria Eterna.

sábado, 27 de julio de 2024

UNA VIDA ENTRE EL TRIGO Y LA CIZAÑA

Es irremediable separarlos, el bien y el mal crecen juntos y juntos llegarán hasta el final de sus vidas. Donde hay trigo habrá también cizaña, donde hay ganancia hay también perdida y donde hay ventajas hay también desventajas. El afán por querer lo bueno, la ganancia o la ventaja despierta la ambición, el egoísmo y la avaricia, y eso construye la mecha por donde arde la confrontación y nace la cizaña.

Será imposible separar el trigo de la cizaña. La libertad te dará opción a elegir y tu naturaleza herida por el pecado sentirá la tentación de acaparar todo el trigo y descartar al otro de ganancia. Así, el egoísmo y la avaricia harán que la cizaña esté también presente y la confrontación, la lucha entre el bien y el mal se eternizará mientras haya mundo.

La cuestión será limpiar y separar cuando llegue el momento. Porque, de hacerlo antes corremos el riesgo de confundirnos y arrastrar el bien mezclado de mal. Mejor dejarlo para el final donde con calma y una visión general podemos apartar lo bueno de lo malo nuestra vida.