sábado, 21 de abril de 2012

EL PODER SOBRE LO CREADO

NO TENGAN MIEDO (Jn 6, 16-21)

No es una manifestación más para lucirse, ni para quedar como un rey, se trata de manifestar que Jesús tiene poder sobre las leyes que rigen la naturaleza, sobre el viento y el mar, y sus tempestades.

Creerme por mi Obras si no creéis en mi Palabra. Jesús hace manifestación de su poder para dejar sentado que Él es Dios hecho Hombre, y que ha venido a salvarlos.

La oscuridad de la noche, la tempestad del mar, la fragilidad de la barca, son símbolos que representan la dependencia de lo establecido, del Cosmos creado y sujeto a leyes naturales. Leyes creadas por Dios, y que solo Dios puede alterar y dominarlas.

Después de delicado y amoroso testimonio de amor al darle de comer a todo aquel gentío, la multiplicación de panes y peces, Jesús se presenta ante los apóstoles como Señor y dueño de todo lo creado, a quien el viento y el mar obedecen. Es el respaldo del Tabor, el señorío del poder y de la Misericordia de Dios.

Te pedimos, Padre nuestro, que nos allanes el camino, calme la tempestad y suavices los vientos, para que moviéndonos entre ellos seamos capaces de vislumbrarte y llegar hasta Ti. Amén.

viernes, 20 de abril de 2012

LE SEGUIAN PORQUE CURABA A LOS ENFERMOS

 (Juan 6, 1-15). Hechos 2, 44-47. 2:44 Todos los que habían creído estaban ...

Sí, así es cuando perseguimos algo con bastante interés, significa beneficios y mejoras importantes. Porque nadie sigue a nadie por nada, tiene que haber un motivo, un beneficio, un interés. Así está hecho el mundo, y ese impulso que busca lo mejor está innato en nuestro corazón.

De tal forma que, ese impulso innato dentro de nosotros, lo llamamos "felicidad". Todos buscamos ser felices, y eso pasa por estar libre de toda enfermedad. Por eso seguían al Señor, hasta el punto que se sentía perseguido y asediado.

Podemos imaginar y comprender que Jesús, hacía estos signos milagrosos para significar que su poder estaba por encima de la naturaleza. Porque un milagro es algo que altera las leyes naturales y las rompe en beneficio de algo mejor. Y ese prodigio no lo puede hacer nadie, salvo Aquel que haya creado esas leyes naturales.

Por eso, haciendo esas curaciones y prodigios milagrosos, Jesús descubría y enseñaba que Él era Dios, y venía de lo alto. No fueron milagros caprichosos ni por publicidad, sino en momentos puntuales, necesarios y, en otros casos conmovido por la fe de los que lo pedían.

En otras ocasiones, Jesús, nos demuestra su preocupación y amor al mirar por nuestras necesidades primarias, y nos provee de lo que necesitamos para alimentarnos. Hace signos que nos testimonian su atención y amor por cada uno de nosotros. Da significado a sus Palabras al no solo quedarse en ellas, sino trascender hasta mostrárnoslo con el hecho.

Sin embargo, huye de los honores, de los privilegios, de los halagos y premios. Nos señala que lo hace, no por destacar o interés, sino por amor y de forma gratuita. Es el criterio que queda marcado en su estilo de vida y en su actitud con cada uno de nosotros. Amar sin condiciones, y por amor sin esperar recompensa. Este símbolo está impreso en muchos momentos de la vida de Jesús. Dar a cambio de nada.

jueves, 19 de abril de 2012

SÓLO JESÚS IMPORTA Y BASTA

Juan 3,31-36. “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; ...

Cuando todo se te desploma, y no porque te ocurran cosas grandes ni trágicas, sino pequeñas cosas que te salen, como solemos decir, mal. Cuando pierdes un billete que has comprado, cuando pierde el equipo de tu vida, cuando no te salen las cuentas... Y descubres lo pequeño, lo frágil y débil que eres, y lo poco que cuesta perder la paciencia, tu propia confianza y llenarte de soberbia.

Es, en esos momentos, cuando debes pararte y reconocerte pobre y necesitado de dejar entrar mucha, mucha humildad en tu corazón. Porque solamente en la humildad puedes encontrarte tú mismo, y encontrado, encontrar a Jesús.

Porque es sólo Él lo que importa, y todas las demás preocupaciones pasan a segundos términos. Desaparecen y pierden toda nuestra atención, y dejan de ser, al menos, tan importantes. Sí, no podemos evitar que sigan ahí, porque son parte de este mundo, y nosotros vivimos en él, pero dejan de ser fin y pasan a ser medios, lo que siempre deberán ser.

Y cuando los medios sirven para conseguir el fin, que es llegar a un encuentro pleno con Jesús, cobran sentido y valor. Mientras, son simplemente cosas que no sirven sino para complicarnos la vida si las ponemos como fin. Sólo el que viene de arriba está por encima de todo, y sólo Él basta.

Y cuando haces esa reflexión y tratas de ponerte en sus Manos, empiezas a notar que la paz te invade y todo recobra su lugar. Renace la esperanza, el gozo y la alegría, y la vida descubre su belleza y su color. Todo lo que hasta ahora te podía violentar y atormentar, se difumina y queda minimizado. Experimentas entonces que son cosas sin valor, y que sólo lo tienen cuando están referidas al encuentro con Jesús.

Pero hay una cosa más, empiezas a darte cuenta que a ese Jesús le encuentras de forma más directa en tu comportamiento con los que están a tu lado. Se enciende la luz, porque tu vida recobra toda la fuerza necesaria para emerger con sentido, con esperanza, con entusiasmo, con paciencia, con valor, con constancia, con alegría... Sientes un impulso que te empuja y que te devuelve a la lucha diaria por convertirte en amor.

No perdamos de vista que sólo Jesús es lo Único importante. Nuestra mejor oración es ponerlo a Él en el centro de nuestra vida. Amén.

miércoles, 18 de abril de 2012

LA LUZ DESCUBRE LA MENTIRA

Juan 3,16-21 "Dios mandó su Hijo para...

Porque a la luz del día o a la del fuego, en nuestros días, la artificial, todo queda descubierto y la mentira no se puede esconder. Este simbolismo de la luz frente a las tinieblas nos vivencia claramente que la verdad es lo que todos buscamos, pues nadie se refugia en la mentira ni la desea.

Cuando el entorno está limpio, la luz descubre la verdad y todo queda iluminado, pero cuando el entorno está turbio, oscurecido por tanto cuerpo opaco, incluso hasta la luz solar queda oculta. Por eso no se esconde una luz debajo de la mesa, sino que se pone encima para que alumbre a todos.

Vino la Luz al mundo, entregado por la propia Luz, no para juzgar, pobre de nosotros si así fuera, sino para salvar a todos aquellos que la acogen y la aceptan. Porque Jesús, el Hijo del Padre, entregado para nuestra salvación, es la Luz que ilumina toda verdad y la certifica.

Pero los hombres no la escucharon sino que prefirieron las tinieblas, y en ellas permanecen. Y así ocurre lo que ocurre, mientras se defiende la maternidad de unos hijos desaparecidos, otras los asesinan antes de donarlos o dejarlos en manos de unos padres que si se responsabilizan.

Realmente estamos necesitados de luz, de una luz que nos ilumine en la verdad. Y esa luz no puede ser otra sino Jesús de Nazaret, aquel que dio la vida por cada uno de nosotros. Pongámonos, pues, en disposición de dejarnos alumbrar por la Luz que nos desvela y descubre la verdad, para que, alumbrados en ella, seamos capaces de vivir en justicia, verdad y paz.

Él es el único Camino, Verdad y Vida. Amén.


martes, 17 de abril de 2012

JESÚS NOS HABLA CON SÍMBOLOS

(Jn 3, 7-15) ... extraño encuentro de Jesús con un...

Y creo que este puede ser uno, nacer del agua y del Espíritu. Nicodemo no lo entiende, porque está, quizás, apegado al concepto nacimiento. ¿Cómo puede nacer uno de nuevo? ¿Acaso puede meterse de nuevo en el vientre de su madre y volver a nacer?

Me parece un ejemplo real y práctico de nuestras Nupcias de Dios. Nuestra razón no nos deja ver más allá de ella, y no entendemos la actuación de Dios en la creación. El símbolo del agua y el Espíritu significa el cambio que se origina en nuestra vida una vez producido el encuentro.

No puede haber verdadero encuentro si no ha hecho efecto en el nuevo nacimiento a la nueva vida. La vida que está dirigida por el Espíritu Santo, y que nos lleva a actuar con la misma actitud de Jesús. Una vida donde impera la compasión, la dignidad de la persona humana, y el perdón. Una vida empapada y desbordada por el amor en su significación más profunda.

Una vez más, el símbolo nos viene dado desde arriba para significar de forma natural y trascendente la realidad del cambio de vida que tiene lugar cuando nos encontramos con Jesús. Sin un "volver a nacer" a la vida de la Gracia, no podemos alcanzar la salvación.

"El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va". Nos muestra cómo solo en Manos del Espíritu Santo podemos encontrar el camino que nos conduce a la salvación.

lunes, 16 de abril de 2012

VOLVER A NACER

JUAN 3,1-8. Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío...


Es la consigna que todo bautizado se propone al serlo. Un encuentro, un bautizo es el comienzo de una nueva vida, y como tal el nuevo rumbo tiene otras coordenadas y destino muy diferente al trazado hasta ahora en este mundo donde vivimos.

Sin lugar a duda, seguimos en él, pero con los pies en él, nuestro caminar es diferente y nuestros pasos siguen otra huella que este mundo se niega a descubrir y a seguir. Por lo tanto, de repente nos encontramos en un camino contra corriente, porque todo lo que huela a Jesucristo es considerado estorbo, obstáculo y molestia.

Ocurre eso con Nicodemo, un prestigioso magistrado judío, que no quiere perder su prestigio y su posición, y se esconde. Visita a Jesús de noche para no ser visto. Le cuesta mucho cambiar, tomar un nuevo rumbo en su vida. Y esa actitud le hace a Jesús advertirle de la necesidad de empezar una nueva vida, "nacer de nuevo". No se puede intentar ser aparentando. Se es y se muestra tal y como se es. De otra forma caemos en la hipocresía, como los fariseos.

Un nacer del agua y del Espíritu Santo que ilumina nuestra vida y nos fortalece para remar contra corriente y poder vencer al mundo que nos atenaza y nos tienta. No podemos cambiar por nosotros mismos. Jesús sabe que necesitamos de sus fuerzas, de la acción del Espíritu Santo, y ponernos en sus Manos, por el Bautismo, es el comienzo de un renacer de nuevo.

Pidamos al Espíritu Santo que nos dé el don de sabiduría, de inteligencia, de consejo, de fortaleza, de ciencia, de piedad y de temor de Dios, para que enriquecidos en ellos podamos volver a la vida nueva que nos lleva a la salvación. Amén. 

domingo, 15 de abril de 2012

SI NO LO VEO NO LO CREO

 Juan 20,19-31: Dichosos los que creen sin...

Esas mismas palabras las solemos oír hoy. No son palabras del ayer, sino que se repiten en el hoy, en el presente. Estamos tocados por las dudas, por la desconfianza, por la confirmación de la razón. Necesitamos que nuestra razón nos de fe de que lo que creemos sea confirmado. Luego, ¿para qué necesitamos la fe?

¿Qué sentido tiene tener fe si exigimos ver aquello que creemos? La fe supone creer sin ver, por eso, Jesús llama bienaventurados a aquellos que creen sin necesidad de ver. Y en ese sentido somos todos nosotros los dichosos y bienaventurados si creemos y confiamos en el Señor.

Hay mucho de Tomás en cada uno de nosotros, porque nuestras obras no se corresponden con la fe que profesamos y confesamos. Jesús nos envía de la misma forma que Él fue enviado, y no solos sino injertados en el Espíritu Santo. Estamos bien acompañados y muy bien dirigidos. La dificultad radica en que nosotros nos dejemos nuestra libertad, don de Dios, en Manos del Espíritu. Ese es el reto y la clave.

Por eso, en Manos del Espíritu Santo, la Iglesia tiene poder para atar y desatar, para alumbrar el camino a seguir. Y ahí nacen muchas dudas, mucha confusión, mucha soberbia a dejarnos llevar. No resistimos a ser conducidos, porque esa acción necesita mucha humildad, y de eso carecemos mucho los hombres. 

A ejemplo de María, la humildad es la puerta que nos abre la acción del Espíritu Santo, y todo lo demás vendrá por añadidura, porque entrará la Gracia de Dios a raudales.

Pidamos que aumente nuestra fe, que no tengamos que exigir la presencia de Jesús, sino que las palabras de sus Apóstoles, su Iglesia, nos basten para dejarnos empapar por su Gracia y por la acción del Espíritu Santo. Amén.