lunes, 1 de julio de 2024

UN SÍ AFIRMATIVO Y PLENO

No es cuestión de decir sí, pero… Se trata de un si rotundo, afirmativo y pleno de ejecución. Claro, nuestra naturaleza, contagiada y herida por el pecado, nos va a fallar. Somos reos de pecado y de traición. El Señor ya lo sabía y, a pesar de eso deposita su confianza en cada uno de nosotros. Conoce nuestras limitaciones, nuestras debilidades y pecados, y se reafirma en confiar en nosotros e invitarnos a seguirle.

Esa debilidad nos descubre la gran importancia del Bautismo. Porque, en el Bautismo recibimos al Paráclito, que nos acompañará en esa lucha diaria contra nuestras propias limitaciones, debilidades, pasiones, apetencias, egoísmos y… Y nos fortalecerá para que podamos salir victorioso de esa lucha de cada día contra nuestra propia pereza, comodidad y egoísmo.

Digamos sí con decisión y plenitud, y tengamos confianza que en el Señor iremos avanzando, corrigiéndonos y dando el treinta, sesenta o cien por uno de los talentos recibidos en servicio y amor incondicional por amor a los que más lo necesitan.

domingo, 30 de junio de 2024

LA FE NOS DA LA VIDA

Es ahí donde está y se esconde el secreto, nuestra fe en Jesús. Vemos como tanto la hemorroisa como la hija de Jairo son curados por la fe. Incluso, la hija de Jairo, muerta es devuelta a la vida por la fe. Inmediatamente nos preguntamos, ¿creemos nosotros hasta ese extremo de alcanzar que el Señor actué en nosotros sanándonos o volviéndonos a la vida?

En mi caso particular, ahora cada día más, después de veintiuno años, creo, aunque me asalten las dudas, que el Señor me devolvió a la vida. Sufrí un infarto que me dejó muerto unos quince o veinte minutos, y sin más, volví a la vida. Y en ese tiempo mi vida estaba de espalda a Dios. Hoy, cada vez más, pienso que mi fe hizo que el Señor actuara, porque previamente le había pedido que me sacara del atolladero y círculo en el que estaba metido. A partir de ahí me vida tomó el rumbo, por la Gracia de Dios, hacia la Casa del Padre.

Por eso, me es mucho más fácil creer lo de la hemorroisa y lo de la hija de Jairo. Y, sobre todo, en el Poder y la Misericordia Infinita de mi Padre Dios, que, a través del Hijo, nos habla, nos anuncia su Infinito Amor y nos revela que quiere tenernos a su lado toda la eternidad para la que nos ha creado.

Y lo es por los méritos contraídos por la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y por su Resurrección para Gloria de Dios Padre. Por eso, durante nuestro camino por este mundo, la fe, aunque aparentemente parezca nuestra vida dormida en la muerte, estamos llamados a la resurrección por los méritos del Hijo enviado, nuestro Señor Jesús, y el Amor Misericordioso e Infinito de nuestro Padre Dios.

sábado, 29 de junio de 2024

EL PODER DEL INFIERNO NO DERROTARÁ A LA IGLESIA

Todo lo que nos anuncia y de lo que nos da testimonio Jesús está en el Corazón de su Padre. Ese es su mensaje, revelarnos la Infinita Misericordia de su Padre, al que Él lleva impreso en su corazón. Toda su obra se reduce a eso: «Mostrarnos el Amor Infinito de su Padre» E invitarnos a vivir y actuar según la Voluntad de su Padre.

Y para eso, Él, es su testigo, su testimonio y su Hijo Predilecto. De ahí el verdadero sentido de que Él es realmente el Camino, la Verdad y la Vida. Un Camino que nos enseña con su propia Vida desde su más tierna infancia llena de peligros, incertidumbre y de sacrificios (Nacimiento en Belén, huida a Egipto, perdido y hallado en el Templo, Nazaret…). Una Verdad que nace en su Palabra y se muestra con sus obras y testimonios. Una Verdad que es coherente entre su Palabra y sus Obras. Y una Vida que se nos entrega y se nos da hasta el extremo de morir en la Cruz para redimirnos de nuestros pecados.

Él es precisamente ese Hijo enviado y prometido – Is 7,14 – quien va, no sólo a anunciarnos, sino también a mostrarnos con su amor la Infinita Misericordia de su Padre y su locura de Amor por salvarnos. Y es tanta hasta el extremos de que Él, su Hijo, se entrega a una muerte de cruz para salvar la de cada uno de nosotros. Y lo hace porque esa es la Voluntad de su Padre, amarnos hasta el extremo de darse plenamente.

De modo que darnos cuenta de que tenemos un Padre Dios que nos quiere con un Amor Infinito y Misericordioso es el objetivo del Anuncio de nuestro Señor Jesús (Parábola del Padre amoroso o hijo pródigo – Lc 15, 1-3.11-32. Un Padre que nos espera, que nos llena de abrazo y que en su Casa seremos inmensamente feliz.

viernes, 28 de junio de 2024

UN DIOS CERCANO, PADRE MISERICORDIOSO

Nuestra naturaleza humana nos ayuda a descubrir que Dios, Creador del Cielo y la tierra, está también a lado de sus criaturas. Y digo, nuestra naturaleza humana, porque su debilidad nos exige la presencia a nuestro lado de un Padre Infinitamente Bueno y Misericordioso que nos ayude, nos levante y nos sostenga de nuestras caídas, de nuestros fallos y camino de oscuridad.

Y es que sin un Dios – Espíritu Santo – a nuestro lado, caeríamos con mucha facilidad en las garras del mundo, demonio y carne. La experiencia nos lo demuestra claramente en la lucha sostenida que mantenemos con las drogadicciones, vicios, apetencias y pasiones de nuestra propia y débil naturaleza.

No tendría ningún sentido caminar solos por este mundo, con un demonio al acecho y la debilidad de nuestra propia carne, sin un Dios Padre que nos acompañe y nos levante de nuestras caídas y pecados. Un Dios Padre que nos atienda, que sane nuestras heridas, tanto físicas como espirituales, tal es el caso del leproso del Evangelio de hoy, y nos acompañe hasta el final de nuestro trayecto en este mundo.

Un Dios que, eso sí, deja actuar nuestra libertad, regalo de su creación, para que seamos nosotros los que decidamos abrirnos a su asistencia y ayuda y, creyendo en Él, sigamos sus pasos y estela confiando en su Palabra. Un Dios cercano que se nos ha revelado en la segunda Persona de su Santísima Trinidad, el Hijo, para revelarnos y anunciarnos la Misericordia Infinita del Padre.

jueves, 27 de junio de 2024

¿DÓNDE ESTÁ LA CONSISTENCIA DE TU FE?

Precisamente, en los momentos de debilidad, de tormentas o derrumbamientos es cuando tu fe debe mostrarse firme, segura, fuertemente apoyada en roca que nada la derribe. Y son, precisamente, esos instantes los que demostraran y pondrán tu fe en la prueba de ser verdadera fe o fe apoyada en arena movediza.

Eso significa tener tu fe construida sobre roca o, al contrario, sobre arena. Se trata de estar apoyado en el Señor y creer ciegamente en su Infinita Bondad y Misericordia. Creer en el Señor cuando los indicios y señales parecen invitar a no creer: cuando la tormenta de tu vida te llena de problemas y de oscuridad tu corazón; cuando la lógica del corazón humano te invita más a no creer que a creer.

Y eso deja también al descubierto tu oración y tus actos de piedad. Porque, no valdrán nada si están apoyados en la incertidumbre, la duda, la apariencia, el temor o la desconfianza. Es decir, en arena movediza. Por el contrario, tendrán la fortaleza, la paz y la seguridad de no decaer y resistir todos los embates que te puede dar la vida si tu fe es firme, confiada y confiada en que el Señor, tu Padre, está contigo; sabe, conoce, mira tu camino y te levanta e invita a seguir adelante.

Es evidente, tu vida – casa – seguirá firme, nada la derribará y experimentarás que cada día los cimientos de tu fe se renuevan, se fortalecen y se mantienen firmes por la Gracia de Dios. Y hasta más claros, decididos y sólidos. Irás notando que tu fe aumenta, se consolida, se ilumina y que el Camino, la Verdad y la Vida está delante de ti, más clarificador, más cerca, más confortable y más difícil de ser derribado.

Y es que conviene, de vez en cuando y con cierta frecuencia, bajar al sótano de nuestra vida para revisar nuestros cimientos y limpiarlos de toda aquel herrumbre que el mundo, demonio y carne quieren intoxicarlos para que se debiliten y derrumben. Y para eso hay un remedio eficaz y que nunca falla, y que lo puede todo, abrirse y llenarse de Espíritu Santo. ¡Alabado y Glorificado sea Dios?

miércoles, 26 de junio de 2024

NO SE TRATA DE SOLO PRODUCIR, QUE SÍ, SINO QUE TUS FRUTOS SEAN´PROVECHOSOS.

La cuestión no consiste en dar frutos buenos, sino que esos frutos buenos lleguen a su destino y hagan su función: ser provechosos y beneficiosos para los que los necesiten. En otras palabras, no se trata de ser una buena persona y producir frutos, sino también de que esos frutos lleguen a los que los necesiten. De ahí nuestra necesidad de anunciar, de ponernos al lado, de derramar todos aquellos dones que hemos recibido de nuestro Padre Dios.

¿Recuerdas la parábola de los talentos? Se trata de negociar, de invertir, de mostrar y de producir, al menos que no quede por nuestra parte. Luego, el Espíritu hará que ese fruto sea provechoso. Pero, nunca de enterrar esos talentos que nos han sido dados.

Y eso debe movernos a anunciar esa Buena Noticia que llevamos dentro. Anunciarla con nuestros gestos, nuestra manera de vivir, nuestro compromiso, nuestras palabras y con todo aquello que podamos utilizar para decir que Dios nos ama, es nuestro Padre y nos quiere hacer felices eternamente.

Y dejar muy claro que todo aquello que, aparentemente, se muestren como frutos buenos pero la realidad es que no lo son, sepamos distinguirlos y desecharlos. Hay muchos falsos profetas que tratan de seducir con apariencias de bondad, de buenas personas, de mentiras y falsas promesas pero que no buscan sino nuestra explotación en beneficio propio. Por sus frutos los conoceremos. ¡Muchos cuidado!

martes, 25 de junio de 2024

LA GRACIA ES TODO MENOS BARATA

Desde el minuto cero el cristianismo se manifiesta tal y como es, y su seguimiento conlleva costes notables. A nadie se le esconde su dureza y dificultad. Detrás de cada santo hay un rosario de sacrificios, incomprensiones y de muertes cruentas. La historia da testimonio y la Palabra de Dios no deja lugar a dudas.

La Gracia es todo menso barata. Eso sí, injertado en el Espíritu Santo y abierto a su acción, el camino se soporta, se combate y se vence. Ejemplos muchos y enseñanza una, Nuestro Señor Jesús: encarnado en Naturaleza Humana, siendo de condición Divina, no hizo ostentación de ello, sino que despojado de su grandeza, pasó por todos y cada uno de esas experiencia de seducción y tentación venciendo en todas al pecado. Precisamente, Él es nuestro Camino, Verdad y Vida.

La puerta que nos apetece y nos gusta es la ancha, la espaciosa, donde las dificultades son fáciles de superar y las apetencias de satisfacer. Donde el camino se hace cómodo y la vida, en principio, aparentemente fácil. Sin embargo, como veíamos el domingo, la tormenta llega tarde o temprano, y la realidad de la vida se presenta sin apenas darnos cuenta.

Sin embargo, la puerta estrecha, que ni queremos ver, es la que nos salva y nos esconde el camino que afanosamente buscamos. Esa es la puerta por la que debemos entrar y descubrir, porque es en ella donde realmente está esa felicidad, paz y amor que nos inunda de gozo y felicidad. Es la puerta estrecha la que nos lleva a un encuentro gozoso con nuestro Padre Dios.