martes, 21 de agosto de 2018

LA VERDADERA RIQUEZA

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Mt 19,23-30
Es posible que nuestro corazón, empobrecido y endurecido por los apegos a las cosas de este mundo quede cegado y esclavizado por las seducciones a los placeres, al poder, a las riquezas y a todo lo que en apariencias le muestre felicidad. Una felicidad engañosa, falsa y aparente, porque en poco tiempo desaparece y te devuelve a la realidad de cada día. Esa es nuestra experiencia y la realidad de cada día que experimentamos y vivimos.

Luego, ¿dónde está la verdadera riqueza? Con paciente observancia podemos suponer, con verdadera sabiduría y acierto, que en este mundo no. Este mundo es sólo un espejismo de la verdadera felicidad. Sin lugar a duda está, si existe, en otra parte. Y nuestro corazón da testimonio de que realmente existe, porque la desea y la busca, sólo que en lugar equivocado. 

Es verdad que para el hombre alcanzar la felicidad le supone tal dificultad que le es imposible, ero no para Dios. Dios lo puede todo y en Él podemos también nosotros llegar a la plenitud de la felicidad. Pero, eso nos exige desprendimiento, sacrificio, renuncia y disponibilidad ante todas las cosas de este mundo que nos seducen y esclavizan.Y nos hacen egoístas encerrándonos en un mundo individualista y donde prima el poder, el dinero y la fuerza.

Por eso tendremos que morir a nuestras apetencias y esclavitudes humana y materiales limpiando nuestro corazón de toda inmundicia y esclavitud para, despojado de toda tentación egoísta, purificarnos y liberarnos para darnos en servicio y amor.

lunes, 20 de agosto de 2018

CENTRADOS EN CUMPLIMIENTOS

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Mt 19,16-22
No es el Evangelio una doctrina, ni tampoco una filosofía ni siquiera una religión. ¡No!, nada de eso. El Evangelio es una muy buena Noticia. Es la Noticia de Salvación por la que el hombre encuentra el camino para alcanzar lo que está escrito dentro de su corazón. Y no se concreta en preceptos o normas que hay que cumplir, sino en una actitud bien intencionada de amar a imagen y semejanza como nos ama el Señor.

Esa fue la respuesta que Jesús dio a aquel joven: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». «¿Cuáles?» —le dice él—. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo» A lo que el joven respondió:  «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?». Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme». Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

Se trata de algo más que simplemente ser bueno y cumplir. Se trata de poner a Jesús en el centro de nuestra vida y seguirle, confiando, obedeciéndole y poniéndose en sus Manos. Se trata de que Él, el Señor, esté en nuestra vida antes que todo lo que pueda tentar y seducir nuestro corazón. Y hay muchas cosas, entre ellas el dinero, que es la causa que a aquel joven le impidió poner a Jesús en el centro de su vida.

Jesús no es un decálogo ni una serie de preceptos. Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Jesús es la mejor y principal opción de nuestras vidas y a la que hay que seguir optando y dando prioridad antes que todas las seducciones y tentaciones que el mundo nos ofrece.

domingo, 19 de agosto de 2018

AIMENTO DEL ESPÍRITU

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Jn 6,51-58
Somos seres humanos y necesitamos alimentarnos del pan que nos da la vida física de cada día. Y, por desgracia, privamos, los mismos hombres, de ese pan material a muchos otros. Hay mucha gente que padece hambre por culpa de otra gente que lo quiere todo para ellos. O se cuidan ellos de tener de todos sin importarle que a los demás le falte incluso lo necesario.

Pero, no sólo nos basta ese pan. También necesitamos el Pan espiritual del que nos habla en el Evangelio de hoy domingo el Señor. Un Pan que da la Vida Eterna y que es necesario comer. Jesús así se presenta como el Pan de Vida Eterna: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».

¿Dónde encontramos ese Pan bajado del Cielo? Precisamente en la Eucaristía tenemos la oportunidad de comer de ese Pan. Por eso, la Eucaristía, al menos la dominical, es necesaria, no una obligación. Es necesaria para, a parte de vernos con los hermanos, compartir y amarnos, comer y alimentarnos del Pan de la Vida Eterna.

«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre».

Todo está muy claro y sólo necesitamos confiar como lo hacen los niños. Fiarnos de nuestro Padre que se hace Pan y alimento eterno en su Hijo Jesús bajado del Cielo. Un Padre que sabe de la necesidad de sus hijos y que se hace, en su Hijo, alimento para darle la Vida Eterna que busca y desea. Seamos capaces, como hacen los niños, de confiar en nuestro Padre Dios y, de su Mano, tomar el verdadero alimento Eucarístico que nos da la Vida Eterna.

sábado, 18 de agosto de 2018

DERECHOS ADQUIRIDOS

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Mt 19,13-15
Se puede decir que vivimos la época de los derechos. Se habla mucho de derechos, pero, quizás, poco de deberes. Deberes que, tanto en cuánto se es responsable tienen mayor aplicación y responsabilidad en sus cumplimientos. Sobre todo respecto a los niños, unos niños que siendo menores están desprotegidos e indefensos.

Jesús salió en defensa de los niños y nos advirtió que tendríamos que ser como ellos para entrar en el reino de los cielos. Defender a los niños era algo en los tiempos de Jesús muy difícil de entender, algo contracultural y contracorriente que exponía tu persona y tu pensamiento. Pero, Jesús, no se detiene y pone a los niños como ejemplos para entrar en el reino de los cielos. 

Porque, los niños representan lo pequeño, lo débil, los que demandan más amor y protección, los que están desamparados y sin voz, incluso en las horas tempranas que viven en el vientre de sus madres. Niños que necesitan tu voz, tu defensa y tu valentía. Jesús, el Señor, nos invita a ser pequeños y humildes como los niños.

Gracias a Dios, hoy, los niños, ya gozan de ciertos derechos y privilegios. Son preferentemente llamados a ser los primeros en los aeropuertos a la hora de embarcar y van apareciendo sus preferencias y cuidados poco a poco, pero todavía hay mucho que hacer. Son víctimas de pederastas, de esclavitudes laborales e incluso utilizados como soldados. Se hace necesario elevar la voz y salir en defensa de los niños porque ellos son los preferidos del Señor.

Miremos a los niños, porque nos conviene fijarnos en ellos y no apelar a méritos ni a derechos adquiridos para el cielo. Primero, porque allí todo es gratuito, y, segundo, porque nunca alcanzaremos a merecerlo.

viernes, 17 de agosto de 2018

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

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Mt 19,3-12

A la hora de plantearnos el matrimonio planteamos también primero nuestros proyectos y nuestros planes. Y, ¿cuáles son nuestros proyectos y nuestros planes? Sin lugar a duda que ahí entran en gran medida nuestras apetencias y apetitos y nuestros intereses. Entre otras cosas porque no podemos separarnos de nuestra naturaleza humana, carnal, egoísta, débil y pecadora. Estamos sometidos y esclavizados a nuestras tendencias e inclinaciones puramente carnales y humanas. Liberarnos no es cosa que podamos hacerlo nosotros solamente.

Y si queremos satisfacer nuestras pasiones y gustos a nuestra manera y según nuestra humanidad lo lógico y de sentido común es que caigamos en el error. Para botón de muestra la realidad que nos rodea, infinidad de matrimonios en crisis y separados. Por lo tanto, lo primero es escuchar lo que Jesús dice al respecto cuando le pregunta aquellos fariseos: 

«¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?». Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre». Supongo que todo queda meridianamente claro. Otra cosa es que yo quiera organizar mi vida a mi manera y a mis gustos. Que no son los gustos del Señor, y, por lo tanto, lo que no nos conviene. Porque, ¿quién sabe lo que mejor conviene al hombre? Desde ahí medimos nuestra fe.

El hombre sigue empeñado en hacer las cosas a su manera y no se calla. Vuelve a preguntar a Jesús y a echarle en cara lo que les había permitido Moisés: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?». Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no hablo de unión ilegítima- y se case con otra, comete adulterio».

El plan de Dios está claramente definido y el matrimonio es el núcleo donde el amor se hace visible y necesario, pues sin amor - ágape - no se puede alcanzar la máxima expresión de felicidad y gozo eterno. En eso manifestamos y descubrimos que somos semejante al Señor, en el amor. Y es el amor lo que realmente florece la vida y la convivencia en paz y verdad entre los hombres.

jueves, 16 de agosto de 2018

NECESITAS PERDONAR PARA QUE A TI TAMBIÉN TE PERDONEN

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Mt 18,21—19,1
Se hace necesario perdonar, no sólo por conveniencia sino porque tú sabes que en algún momento de tu vida también implorarás perdón. Y, porque cuando hayas experimentado el perdón podrás tú también perdonar con conocimiento de causa y con gozo y satisfacción. El perdón es la puerta que abre a la misericordia y al amor. Cuando perdonas estás abierto al amar.

Porque, que es primero el huevo o la gallina. El amor o el perdón. Supongo que ambos se complementan, pues quien ha perdonado ha amado, y quien ama termina por perdonar. El amor del Señor es tan grande que nos ama con misericordia y nos perdona sin merecerlo una y mil veces. Mi experiencia me descubre que estoy vivo por la Misericordia de Dios y que, todavía tengo la opción y la oportunidad de alcanzar la Gloria de estar junto al Señor eternamente, no por mis méritos ni porque pueda alcanzar merecerlo, sino por la Misericordia Infinita de Dios.

Por eso, simplemente por eso y sin buscar más razones estoy yo también obligado a perdonar Obligado por misericordia y por el gozo interno que mi corazón experimenta cuando he logrado perdonar. Porque, descansa en paz quien haya logrado perdonar y quien sea capaz, por la Gloria de Dios y la asistencia del Espíritu Santo, borrar rencores, aniquilar envidias, apaciguar pasiones y encontrar un corazón suave, humilde, comprensivo y misericordioso.

Puede ayudarnos el tomar conciencia que cuando estemos delante del Señor, y llegará ese día, no podremos implorar perdón si nosotros ante no lo hemos dado. Es lo que decimos cada vez que rezamos el Padrenuestro. Esa imagen de querer ser perdonados nos ayudara a también nosotros perdonar cuantas veces sea necesario.

miércoles, 15 de agosto de 2018

UN MILAGRO ESCONDIDO EN MARÍA

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Lc 1,39-56
A menudo dejamos pasar muchas cosas que escapan a nuestra distraída mente, a nuestros despistados ojos y casi cerrados oídos. Leemos y no entendemos, tenemos ojos pero no vemos y oídos y tampoco oímos, ¿qué nos puede suceder? Posiblemente, andamos despistados y con el corazón en otro lugar sometido a las distracciones y seducciones de este mundo.

Y se nos pasa por alto muchas cosas que el Espíritu quiere llamar a nuestra distraída atención. Hoy, por ejemplo, el acontecimiento de la visitación esconde signos que nos delatan la presencia y el Poder de Dios y las maravillas que hace en sus hijos, concretamente en este pasaje evangélico donde María visita a su prima Isabel.

En principio podemos deducir que María va a visitar a su prima Isabel avisada por el ángel Gabriel, ¿y no es eso un signo del Poder de Dios? ¿Cómo podría saber María lo de la gestación de su prima Isabel? Son tiempos donde la comunicación tiene grandes obstáculos imposibles de salvar. Hay que suponer también que si el ángel le dice a María que su prima Isabel está en cinta es para que ella vea y conozca que para Dios no hay nada imposible.

Y María se pone en camino hacia la casa de Zacarías, esposo de Isabel, para visitarla, servirla y acompañarla por un tiempo. Pero, lo más sorprendente es que al oír Isabel el saludo de María queda llena de Espíritu Santo y descubre que María está llena de Gracia y ha sido elegida para ser la Madre del Señor. Ahora podemos serenamente reflexionar y preguntarnos, ¿de dónde sabe Isabel que María ha sido elegida para ser la Madre de Dios? ¿Me lo puede explicar alguien?

¡Sí, claro!, por el Espíritu Santo. ¿Y no es eso un signo claro de la presencia y Poder de Dios? La respuesta de María - el Magnificat -  no es menos sorprendente, llena de profecías que se cumplirán en su Hijo. Un episodio sencillo que suele pasar desapercibido o incluso como algo fantasioso que muchos cristianos dejamos pasar por debajo de la mesa sin darle mayor importancia.