lunes, 30 de septiembre de 2013

ESTADÍSTICA Y CONTROL

Lc 9,46-50)

Nuestro mundo de hoy se mueve por estadísticas para controlarlo todo. Incluso, nosotros los blogueros hablamos mucho de eso, de saber cuantos nos visitan y nos leen. De tal forma que en la medida de visitantes y lectores nuestros blogs toman valor y prestigio. Es una forma de querer estar arriba y ocupar los primeros puestos del poder.

También, en tiempo de Jesús existía eso. Al parecer es propio de la naturaleza humana tocada por la ambición y el poder. Los apóstoles discutían quien iba a ocupar el primer puesto. Se disputaban ya la amistad de Jesús para estar en los primeros lugares. Y Jesús les descubre que los primeros puestos son para los que se ponen al servicio de los demás.

Algo contradictorio para el mundo en que vivimos. Aquí, nuestro mundo y nuestros criterios se apoyan en el tener y poseer. Vale quien tiene poder y riquezas, y quienes ocupan los lugares de gobierno y de mando. Fuera de eso no eres tenido en cuenta y se te estima muy poco. Por eso todos corren en busca de esos lugares.

Sin embargo, son los niños los que despiertan y atraen la atención de los mayores y de los poderosos. La inocencia, la limpieza de corazón, la ingenuidad y disposición a creer y obedecer de los niños derrumban las barreras del poder y emergen el amor que lo supera y vence todo egoísmo. Por eso, Jesús nos invita a ser como niños y a recibirlos en su nombre.

domingo, 29 de septiembre de 2013

JUSTICIA SOCIAL

(Lc 16,19-31)

Cuando Jesús habla está descubriendo muchas cosas que los hombres hacemos mal llevados por nuestro egoísmo personal. Hay muchas desigualdades entre los hombres porque no hay igualdad de oportunidades. Unos tienen acceso a la educación y al trabajo, y otros no. Unos están dotados de más talentos y otros no, pero el mundo ha sido creado por Dios para los que más posean repartan con los que menos tienen.

Esta es la cuestión y el origen de todos los enfrentamientos, que a su vez origina todo lo que vemos y nos rodea en este mundo. El hombre quiere ser poderoso y vivir a sus anchas, y para eso explota, somete y es injusto ante los demás, o es indiferente a los sufrimientos de los desposeidos.

Jesús nos descubre hoy esa realidad contándonos esa parábola del rico epulón (Lc 16,19-31) donde refleja esa realidad que nos rodea. No se trata de ricos y pobres, sino de compartir y auxiliar a los que menos tienen o necesitan. Nuestro mundo es un ejemplo de esta realidad, y necesita un cambio de actitudes para establecer estructuras sociales más justas. Todos somos culpables en mayor o menor medida, pero todos podemos hacer algo para remediarlo.


sábado, 28 de septiembre de 2013

EL MAL ESTÁ AL ACECHO


(Lc 9, 43b-45)

Suele ocurrir que las primeras palabras son bien acogidas. Las semillas que caen junto al camino suelen dar inmediata respuesta apenas caen unas gotas, pero luego, en la espera de más lluvia, se desesperan agostadas por ese sol que calienta hasta el ahogo y se mueren. 

Esa vida tan prometedora, alegre y colorida que adornan las vías, pronto se ven desérticas y tristes; oscuras y con tintes de muerte. ¿Qué ha ocurrido? ¿Acaso la raíz no tuvo la profundidad necesaria para agarrarse bien a la tierra? ¿O las primeras tempestades, sequías y calores le han hecho desistir de crecer y agarrarse a la vida?

Jesús, que sabe de la dificultad de la misión que le ha sido encomendada por el Padre, nos advierte y nos previene sobre lo que va a ocurrir: "Al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres". Posiblemente a nosotros nos ocurra esto hoy. Acogemos la Palabra, pero pensamos que la vida nos tiene que ir bien, y si eso no es así nos justificamos alejándonos de Jesús.

Quizás nosotros tampoco hemos entendido, y también tenemos miedo de preguntarle al Señor. Amar como Él nos ha amado y nos ama, supone cruz, dificultades, sacrificios y hasta martirio. Eso debemos tenerlo claro. No es que queramos eso, pero cuando vives en la Verdad siempre encontrarás alguien que quiera que la dejes y vivas en la mentira. Y eso producirá dolor y persecución. Jesús nos lo dice, pero también nos da esperanza de que salgamos victorioso.

Cristo y yo mayoría aplastante. Con Él podemos vencer porque Él ya lo ha hecho.

viernes, 27 de septiembre de 2013

SABEMOS LO QUE DICEN LOS DEMÁS


(Lc 9,18-22)

Sí, todos oímos lo que circula en los ambientes. Conocemos a personas que se autoproclaman ateas y muchos que reconociendo que son católicos, se confiesan no practicantes. Incluso, en nuestra propia familia convivimos con padres,  hijos, hermanos... que se confiesan no creyentes. Dicen creer en alguien, en la fuerza de la naturaleza, pero no creen en Jesús de Nazaret como el Hijo de Dios vivo.

Jesús, también en su época quiso tantear lo que de Él se decía. Y preguntó a los apóstoles: « ¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado». Pero también quiso saber que pensaban ellos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Conocemos la respuesta que, Pedro asistido por el Espíritu Santo, respondió al Señor. Pero hoy, la pregunta es para cada uno de nosotros. ¿Quién es Jesús para mí? Supongo que lo mejor es que cada uno de nosotros reflexione y trate de dar su propia respuesta.

jueves, 26 de septiembre de 2013

EL HECHO HISTÓRICO

(Lc 9,7-9)


No sé por qué razón, pero al leer el Evangelio de hoy, la primera idea que se ha apoderado de mi mente ha sido "el hecho histórico de la preocupación de Herodes por los rumores de ese Jesús". Algo tendría ese Personaje de especial para llamar tanto la atención de los poderosos de su época.

Preocupaba, sobre todo, el contenido de su Mensaje, la proclamación de la igualdad entre las personas, el hecho de ser justo y la abolición de la esclavitud. Todos hermanos, pues somos hijos de un mismo Padre. Un Padre bueno, justo, misericordioso por amor.

Eso, que se registra en la historia como un hecho evidente, presupone ya lo extraordinario de Jesús. El Hijo de Dios, encarnado en su Naturaleza Humana, no puede pasar desapercibido, pues ha venido a salvar a todos los hombres de este mundo que quieran salvarse. Así, todavía hay muchos que dudan de su Persona y de su Divinidad.

Jesús sigue entre nosotros. Igual que antes, presente en la Eucaristía y en cada uno de nosotros que queramos convertirlo en nuestro alimento y en nuestra fuerza. Él se ha quedado transfigurado bajo las especies de pan y vino para acompañarnos y darnos la Gracia que necesitamos para vivir el recorrido de nuestra vida en la Voluntad del Padre.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

TÚ, ¿ESTÁS ENFERMO?

(Lc 9,1-6)


Hace días que pienso en lo mismo. La idea es considerarme enfermo. No me cuesta mucho, porque en realidad soy un enfermo, pero quizás me cuesta más considerarme enfermo de algo más importante, más difícil de ver y necesario para ser y dejarme curar.

Todos acudimos al médico cuando nos sentimos mal. Porque todos queremos ser curados. Sin embargo, no pensamos en la posibilidad de ser curados, no para un tiempo determinado, sino para siempre. ¡Es posible eso! Yo creo que sí.

Jesús reunió a sus doce apóstoles y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Los envío por el mundo con esa misión: "Proclamar y curar a los enfermos". Enfermos físicos y mentales. Enfermos del alma y del miedo a morir. Enfermos que quieran ser curados para la eternidad.

No cabe duda que para ser curado hay primero que estar enfermo. ¿Lo estoy yo? Y a veces la enfermedad no se manifiesta con dolor físico sino como una especie de apegos que no nos dejan movernos en libertad.

martes, 24 de septiembre de 2013

LA VOLUNTAD DEL PADRE

(Lc 8,19-21)


Jesús, encarnación del Hijo de Dios, baja a este mundo para revelarnos, no sólo el Amor del Padre, sino su entrega voluntaria para morir por cada uno de nosotros. Y en esa entrega y muerte, Jesús nos revela también cual es la Voluntad del Padre: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

Para Jesús prima la Voluntad del Padre, y eso significa escuchar su Palabra y vivirla encarnándola en la vida tal y como Él nos enseña. Esos son sus preferidos, sus hermanos y amigos. Y de manera especial su Madre, María, ejemplo de humildad y de aceptación de la Voluntad de Dios, que con su "Sí" como respuesta a su elección para ser la Madre del Dios encarnado en Jesús, nos ha abierto la puerta del Cielo a todos los hombres.

También nosotros podemos decir sí, un sí abierto a esforzarnos en hacer vida cada día su Palabra entre los hombres que nos rodean. Un sí junto a la Madre que nos enseña también el camino para hacer la Voluntad de Dios.