sábado, 28 de diciembre de 2019

Y NADA HA CAMBIADO

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Mt 2,13-18
Todo sigue igual. Nada ha cambiado y se siguen matando a niños inocentes dentro del seno de sus madres como también afuera, donde son víctimas de la ambición de los poderosos que, rechazando a Dios, tratan de someter al mundo y a las personas según sus caprichos, ambiciones e intereses. Así sucedió en tiempos de Jesús cuando, avisado en sueños por el ángel del Señor, José huyó a Egipto para evitar que mataran a Jesús.

Poco, como decíamos al principio, ha cambiado. La ambición del hombre se resiste a dejar el poder y someter a los demás. Rechaza a Dios y se cree más fuerte que Él. Cree en el poder humano pensando que es superior al poder de Dios. Por eso, le rechaza y se resiste a aceptarlo como Señor de todo lo visible e invisible. Es la necedad de creerte suficiente y capaz de dirigir tu vida. Es la necedad de creerte en posesión de la verdad que tú mismo decides y quieres de acuerdo con tus egoísmos. Es la necedad de dar satisfacción a tus apetencias y satisfacciones por encima de los demás.

José refleja y trasmite todo lo contrario, busca el bien de María y José y arriesga su vida para protegerles y salvarles. José escucha a Dios y se compromete en fiel obediencia en cumplir su Voluntad. porque, sólo la Voluntad de Dios busca el bien de todos los hombres. Jesús, ese Niño Dios que queda al resguardo de José durante los años de su niñez y juventud, es el que va a ser la Luz, el Camino, la Verdad y la Vida para alumbrar al mundo el camino de Salvación.

viernes, 27 de diciembre de 2019

JUAN, TESTIGO DIRECTO

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Jn 20,2-8
Juan había compartido muchos días con Jesús. Había sido testigo directo tanto de sus Palabras como de sus Obras. Era evidente que conocía bien a Jesús como persona muy cercana e íntima con Jesús. Supongo que es obvio pensar que Juan se inventa lo de Jesús y que nada bueno desde el punto de vista crematístico y de interés humano puede sacar. Proclamar que Jesús ha resucitado sólo le traerá, hablando desde el sentimiento y egoísmo humano, complicaciones y fatigas. Luego, nos preguntamos, ¿qué saca con declarar que Jesús ha Resucitado? Sin lugar a duda, Juan dice la verdad y es testigo directo de la Resurrección de Jesús.

Lo ha visto, lo ha tocado y ha hablado con Él, pero, sobre todo, le ha escuchado. Y se ha dado cuenta, iluminado por el Espíritu Santo, que significaba todo aquello que Jesús le había dicho y que, posiblemente junto a los otros discípulos, no habían entendido. Oída la noticia que les trasmite María Magdalena, Pedro y Juan salen corriendo. Sus corazones igual que no llegan a comprender lo de la resurrección, tampoco puede entender que Jesús haya muerto para siempre.Están temerosos, pero también inquietos y, sobre todo, esperanzados.

Quienes salen corriendo y desesperados de presenciar lo que una mujer les ha comunicado descubren que andaban ansiosos y esperanzados de que algo sucediera. Sí, así también me siento yo. Jesús ha Resucitado y esa es la Buena Noticia que recibimos y acogemos todos los días en nuestros corazones. Jesús Vive y está, ahora y siempre, contigo si tú como yo somos capaces de abrirles nuestros corazones. Él esperará hasta que tú tomes esa decisión. Nunca te violentará ni te presionará. Esperará tu decisión libre y, por amor, sin presión. Te ama tanto como a sí mismo, hasta el punto de comunicarte su Gracia cuando, porque tú le abres tu corazón, te abraza fuertemente.

Por eso, al responderle al Señor y a acogerle, su Gracia te inunda y te da su divinidad haciéndote como Él, su hijo y criatura por las que ha entregado a su Hijo para que con su Pasión, Muerte y Resurrección, tú y yo podamos recuperar nuestra dignidad filial perdida por el pecado.

jueves, 26 de diciembre de 2019

GRACIAS A LOS PRIMEROS CRISTIANOS

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Ahora nos parece fácil, sobre todo los que hemos nacidos en países cristianos, oír hablar de Jesús. Parece que así ha sido toda la vida, pero la realidad es otra. Gracias al testimonio y valentía de los primeros cristianos conocemos la grandeza de Jesús y tenemos la posibilidad de pedir el don de la fe. Ellos, arriesgando sus vidas han posibilitado que el anuncio de la Buena Noticia llegue hasta nosotros.

San Esteban, el primero en dar testimonio y proclamar a Jesús como el enviado, el Hijo de Dios Vivo, el Mesías esperado y prometido, y ese testimonio le costó su vida. Fue el primer mártir y con su sangre ha posibilitado que hoy también nosotros conozcamos al Señor como el Salvador que nos libra del pecado y de la condenación. 

Todo lo que hoy tenemos y conocemos se lo debemos en parte a los primeros cristianos y en esa misma dinámica también nosotros tenemos la responsabilidad de transmitir la Buena Noticia a los demás. Eso nos obliga a poner en juego todas nuestras cualidades y talentos para el bien de los demás. La posibilidad de que los demás conozcan a Cristo se debe en parte a nuestro compromiso de bautismo. Hemos recibido al Espíritu Santo para que nos asista y nos dé la fortaleza necesaria para resistir todos los embates y sacrificios que, proclamar el Evangelio, nos ocasiona.

Precisamente, hoy en el Evangelio nos lo recuerda Jesús: «Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará».

miércoles, 25 de diciembre de 2019

JESÚS, EL HIJO DE DIOS, SE HACE HOMBRE

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Jn 1,1-18
Dios, compadecido del pecado del hombre y de su esclavitud, se hace hombre y acampa entre nosotros. En Nacimiento del Niño Dios significa eso, la grandeza del Amor de Dios para, encarnándose en Naturaleza humana, hacerse hombre para, estando entre nosotros, enseñarnos el camino de liberación de nuestra esclavitud y divinizarnos eternamente. Esto quiere decir que, Dios nos hace, por los méritos de su Hijo, que se ha hecho hombre, divinos como Él y nos da la Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad.

Realmente, ¿nos enteramos de lo que significa esto? ¿Tomamos conciencia del Amor de Dios y de lo que nos da? ¿Acaso queremos otra cosa que no sea esa? Pues, si somos capaces de asimilarlo un poco tengamos en cuenta que hoy celebramos ese Nacimiento del Hijo de Dios con el que empieza nuestra salvación. ¡Bendito y alabado sea el Señor!

Tomemos conciencia que cada instante de nuestra vida en el que seamos amor para los demás, estamos asemejándonos a Dios y siendo como Él. Esa es su Voluntad, que nos amemos unos a otros como Jesús nos ha enseñado y nos enseña cada día en y con su Palabra. Dejemos que nuestros corazones se abran a esa Luz que hoy celebramos como lumbrera del mundo y que cada día de nuestra existencia hagamos el esfuerzo de amar como Él nos ama. Feliz Navidad.

martes, 24 de diciembre de 2019

CÁNTICO DE ZACARÍAS


Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;

realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

lunes, 23 de diciembre de 2019

SIGNOS Y SEÑALES DE DIOS

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Lc 1,57-66
Posiblemente no te hayas dado cuenta, o, quizás no estés atento a lo que sucede en tu vida. Muchas de las cosas que suceden las atribuye a la buena o mala suerte, y no percibes que quien te ha creado también está pendiente de ti. Ten en cuenta que tienes libertad para hacer lo que te conviene o para hacer lo que tú crees que es lo mejor, pero, entérate que siempre tendrás equivocaciones y errores que pueden hacer que tu vida peligre y se pierda.

Las cosas no suceden porque sí, sino porque tú permites que sucedan algunas y otras, quizás, no puedas evitar. Pero, tanto en unas como en otras Dios está presente. Las que tú eliges, Dios te las respeta, pero las que suceden y tú no puedes evitar, Dios las utiliza para que tú le saques también provecho y puedas aprender y darte cuenta de lo verdaderamente importante en la vida. 

Por ejemplo, lo de Zacarías, que dudó de la intervención de Dios en la concepción de su mujer Isabel, pues era estéril y mayor, Dios le dejó en silencio un tiempo - sin poder hablar - para que Zacarías se diese cuenta de que para Dios no hay nada imposible. Y Zacarías respondió dándose cuente y aprendiendo la lección. Así también suceden muchas cosas en nuestras vidas y debemos estar atentos a descubrirla y a ver que Dios actúa cuando le abrimos nuestros corazones.

Muchas cosas de mi vida esta la impronta del Señor y muchas veces me pregunto que sigo vivo porque Dios ha querido sostenerme con vida. Pero, no sólo eso, sino también en otros aspectos que he podido superar y hacerlo con esperanza porque Dios me ha fortalecido y me ha sostenido. Porque, como Zacarías, tú y yo y todos le importamos mucho a Dios nuestro Padre. Ya lo dijo cuando señaló a Juan como el más grande - Mt 11, 2-11 - nacido de mujer, añadiendo inmediatamente que el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.

domingo, 22 de diciembre de 2019

JOSÉ, FIEL Y DISPONIBLE A SERVIR A DIOS

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Mt 1,18-24
Parece lo normal y hasta fácil que José aceptara María. Quizás con el tiempo y oyéndolo muchas veces nos parece que tenía que ser así casi por obligación. Nos parece que así tendría que ser la historia y ya casi por rutina lo vemos como algo muy normal. Sin embargo, si nos paramos a pensar un poco en ese acontecimiento comprobamos que no parece tan fácil como nos hemos acostumbrado a verlo desde lejos.

Lo primero que se me ocurre es que no es normal aceptar a la que va a ser tu esposa en cinta. Eso supone una infidelidad y un grave problema. María tiene ese problema de entrada, ¿cómo lo aceptará José? Y José reacciona como se esperaba. No lo entiende y, siendo un varón justo la repudia en secreto para evitar que corra peligro. Ambos experimentan una extraña y complicada situación y el Señor decide intervenir para solucionarla. José es avisado en sueños que el Niño que se espera, y le revela que es un niño, es obra del Espíritu Santo y, por lo tanto, obra de Dios.

Dios tiene un plan para María como Madre de Dios y también otro para José, como padre adoptivo de Jesús y esposo de María. Y, lo hermoso, es que ambos responden a la llamada de Dios. La fe de María posibilita la Encarnación del Dios hecho Hombre, y la fe de José que Jesús se eduque en el seno de una familia y tenga un padre y una madre. José, avisado en sueños, es fiel y se abre en una actitud de disponibilidad para servir al Plan de Dios.

Ahora, ellos ya han respondido y, con su respuesta de fe han posiblitado el Plan de Salvación de Dios para todos los hombres. Pero, tú y yo también tenemos ese aviso, bien directo de Dios o indirecto a través de algún testimonio o de la misma Iglesia que nos descubre lo que Dios quiere de ti y de mí y lo que nos ha preparado para recibirnos con los brazos abiertos y lleno de Amor. En la parábola del hijo pródigo o padre amoroso - Lc 15, 11-32 - nos lo manifiesta claramente. Dios espera nuestra respuesta y sólo de ti y de mí depende.