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miércoles, 25 de diciembre de 2019

JESÚS, EL HIJO DE DIOS, SE HACE HOMBRE

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Jn 1,1-18
Dios, compadecido del pecado del hombre y de su esclavitud, se hace hombre y acampa entre nosotros. En Nacimiento del Niño Dios significa eso, la grandeza del Amor de Dios para, encarnándose en Naturaleza humana, hacerse hombre para, estando entre nosotros, enseñarnos el camino de liberación de nuestra esclavitud y divinizarnos eternamente. Esto quiere decir que, Dios nos hace, por los méritos de su Hijo, que se ha hecho hombre, divinos como Él y nos da la Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad.

Realmente, ¿nos enteramos de lo que significa esto? ¿Tomamos conciencia del Amor de Dios y de lo que nos da? ¿Acaso queremos otra cosa que no sea esa? Pues, si somos capaces de asimilarlo un poco tengamos en cuenta que hoy celebramos ese Nacimiento del Hijo de Dios con el que empieza nuestra salvación. ¡Bendito y alabado sea el Señor!

Tomemos conciencia que cada instante de nuestra vida en el que seamos amor para los demás, estamos asemejándonos a Dios y siendo como Él. Esa es su Voluntad, que nos amemos unos a otros como Jesús nos ha enseñado y nos enseña cada día en y con su Palabra. Dejemos que nuestros corazones se abran a esa Luz que hoy celebramos como lumbrera del mundo y que cada día de nuestra existencia hagamos el esfuerzo de amar como Él nos ama. Feliz Navidad.

lunes, 25 de diciembre de 2017

HOY NUESTRA VIDA ENCUENTRA SU SENTIDO

Lc 2,1-14
Hoy nace la esperanza en nuestro corazón. El hombre, perdido por y en el pecado, encuentra la misericordia que necesita para liberarse de la esclavitud del pecado. Estaba ya prometido y proclamado por el profeta Isaías -Is 7, 10-14- "La Virgen está encinta y da a luz a un Hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa 'Dios-con-nosotro'"

Y hoy se cumple esa profecía. Es María la puerta por donde entra la esperanza de salvación de todos los hombres. María, la elegida deja su seno para que el Verbo se haga carne y habite entre nosotros. No es un día de comilonas y festejos desencarnados, sino que nos alegramos, celebramos y nos felicitamos con alegría y fiestas brindando porque Dios, hecho Hombre, ha nacido de María para liberar a todos los hombres de la esclavitud del pecado. Nuestro gozo, alegría y fiesta están justificadas.

Pero, al margen de esta alegría desbordante y exultante, debemos buscar espacios de reflexión y de deponer todas nuestras actitudes y proyectos para ofrecernos totalmente desnudos a recibir el plan de Dios. En esto, María, es ejemplo y referencia. Ella, despojada de todas sus actitudes e intenciones, se ofreció como la esclava del Señor para que su Voluntad se realizase en ella. Quizás sea esa nuestra mejor actitud ante la celebración de la Navidad. Permitir y dejar que verdaderamente el Señor nazca entre nosotros.

Posiblemente haya mucho ruido a nuestro derredor. Será difícil evitarlo. Son fiestas familiares y en la familia, como comunidad de amor que es, hay actitudes encontradas y dispares. Y el Amor que hoy debe nacer en nuestro corazón respeta las diferencias y une los corazones. Por tanto, desde una convivencia de respeto, soportada desde el amor, debemos hacer presente el nacimiento del Señor en nuestro corazón estando con todos, allanando y enderezando el camino que nos permita tomar conciencia de la presencia del Señor entre nosotros.

Simplemente, aceptar la paz que, quizás entre las guerras, las diferencias, los egoísmos y vanidades que tratan de separarnos, nos esforcemos en construir la unidad, la justicia y el amor entre los hombres.

FELIZ NAVIDAD