lunes, 7 de junio de 2021

UN CAMINO BIENAVENTURADO QUE ESCONDE LA VERDADERA Y ÚNICA FELICIDAD

Mt 5,1-12

Todos hemos experimentado la verdadera felicidad cuando hemos vivido y realizado una buena obra de forma incondicional y gratuita. Nuestro corazón se llena de gozo y sentimos una paz que nos llena de felicidad. ¡Experimentamos que nos sentimos bien! 

A primera vista, el camino de las bienaventuranzas aparenta todo lo contrario. Desde nuestras apetencias e inclinaciones humanas, las bienaventuranzas, propuestas por Jesús, no invitan a seguirlas ni tampoco apetece vivirlas. Exigen renuncias, sacrificios y dolores que son contrarios a nuestra naturaleza humana, la cual, herida poro el pecado, busca satisfacciones, apetencias y placeres. Un programa como las bienaventurazas nos costará aceptarlo.

Sin embargo, hay una gran contradicción que nos cuesta descubrir y ver. Esa felicidad que buscamos desesperadamente se esconde en ese estilo de vida bienaventurado. Detrás de la renuncia, del dolor y sacrificio subyace el gozo, la alegría y la felicidad buscada. Y eso no nos es extraño. Lo hemos experimentado algunas veces cuando realmente hemos amado y vivido algún acontecimiento donde hemos actuado como pensábamos que debíamos actuar, a pesar de tener que renuncias y despojarnos de alguna apetencia y egoísmo.

Entonces hemos experimentado esa felicidad que buscábamos. Y es que Jesús no nos propones algo contrario a nuestros intereses y felicidad. Porque, Él busca nuestra felicidad, y las bienaventuranzas son el camino para encontrarla y para, no ser feliz un rato o tiempo, sino para siempre. Pero, claro, exigen limpieza, buena intención y purificación del corazón. Seguir y vivir ese estilo bienaventurado necesita un corazón limpio y despojado de toda contaminación maligna de pecado. Y la experiencia es que ese camino empieza a descubrir esa felicidad que todos buscamos

domingo, 6 de junio de 2021

NOS TRANSMITE SU VIDA

 

Es un misterio y seguirá siempre, hasta que lleguemos a estar en su presencia, siendo un misterio. Jesús nos da su Cuerpo y su Sangre bajo las especies de pan y vino. Nos transmite su Vida y su Presencia real bajo las especies de pan y vino en la Sagrada Hostia. Se ha quedado con nosotros para alimentarnos espiritualmente y fortalecernos en el camino de perfección.

No podía ser de otra forma, se ha quedado con nosotros para darnos su Vida con la que podemos fortalecernos y vencer al pecado. Nuestra debilidad es manifiesta y el pecado nos puede. Solo, por la Gracia de Dios, unidos a Él y alimentados en su Cuerpo y Sangre podemos vencer a las seducciones y amenazas del demonio que nos tienta con el pecado. 

Por todo ello, nos es imprescindible y muy necesario estar unidos al Señor, recibiendo su Cuerpo y Sangre para, fortalecidos en Él, vencer las tentaciones y al pecado. No podemos quedarnos y ser indiferentes a ese Sacramento Eucarístico que nos ha dejado el Señor, dándose el mismo en Vida y Presencia para que salgamos victoriosos en nuestra lucha de cada día contra las tentaciones demoniácas.

sábado, 5 de junio de 2021

ESCONDIDOS BAJO LAS APARIENCIAS

 

Las apariencias engañan. A simple vista todas las personas representan y dan una imagen que luego tendrán que confirmar en su vida personal y ordinaria. No se es lo que se aparenta ser ni lo que se trata de parecer. Se es lo que realmente se hace cuando nadie te ve o cuando actúas espontáneamente sin ser vigilado ni observado. Por eso, en una ocasión: Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna... - Mt 6, 1-6 -.

Se trata de no buscar lucimiento escondido en las falsas apariencias, ni mostrarte tus bondades para ser visto y admirado. Porque, todo nos viene dado y regalado por la Gracia de Dios, y, de Él recibimos la fortaleza, la sabiduría y el poder para superar nuestros egoísmos, dificultades y hedonismos.

Se vive mucho de apariencias y de cumplimientos, y eso, aunque tiene su importancia, pues, no solo hay que ser, sino también parecer, no es lo fundamental si realmente detrás no hay una sincera actitud de vida coherente y comprometida con lo que haces, dices y vives. Tratemos de cuidarnos y de ser coherentes con nuestro diálogo con el Señor. 

Tratemos de no llevar dos vidas, una la aparente y otra la auténtica. Tratemos de que nuestra vida de relación con Dios coincida con nuestra vida real de cada día, donde el amor que reflejamos sea un fiel reflejo - valga la redundancia - del amor de Dios.

viernes, 4 de junio de 2021

ATRAPADOS EN LA ESCRITURA

 

No podemos vivir dejándonos atrapar por la Escritura, porque, hay muchas cosas que no llegamos a entender y otras que obedecen a un momento puntual, cultural e histórico del momento en que se producen. Y ambas escapan a nuestro entendimiento y, de quedarnos en ellas nos impedirían avanzar. Porque, la fe es un proceso de crecimiento en el que vamos avanzando poco a poco, salvo que Dios disponga otra cosa.

El plan de nuestro Padre Dios es un plan - valga la redundancia - que se realiza tras un camino que tiene a la perfección. La fe es un proceso que, como una semilla sembrada - Mt 13, 31-32 - según crece va alcanzado su perfecto desarrollo. Esta parábola puede servirnos de referencia y entendimiento.

Es notorio que Jesús, según su genealogía, viene de la estirpe de David, pero, en ningún caso eso significa que sea el hijo de David. En el Evangelio de hoy, Jesús lo deja claro: « ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’. El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?».

Lo verdaderamente importante es que Jesús es el Mesías prometido, encarnado, por obra del Espíritu Santo, en naturaleza humana en el vientre de María, su Madre. Y eso es lo que debe permanecer y quedarnos grabado en nuestros corazones.

jueves, 3 de junio de 2021

DOS EN UNO

 

Si realmente amas a Dios, quedará demostrado en tu amor al prójimo. Porque, de no ser así, es decir, no queda patente tu amor, al menos tu esfuerzo, al prójimo, estás mintiendo y amando en apariencias. Lo que hablamos hace días, nos escondemos bajo nuestras propias apariencias.

Partimos de la base de que amar, tal como nos señala y manda Jesús, es difícil, por no decir imposible. Nuestra naturaleza - herida por el pecado - se experimenta impotente para amar de esa forma y con ese estilo de vida. Está sometida por el pecado e inclinada egoístamente a satisfacer sus propios apetitos y satisfacciones. Por tanto, nos cuesta darnos, y menos gratuitamente, a los demás.

Sin embargo, no debemos nunca desesperar y tener siempre en cuenta que nuestro Padre Dios nos conoce y no nos manda cosas imposibles. Sabe de nuestras dificultades. Por eso, se ha comprometido en quedarse con nosotros y acompañarnos para auxiliarnos y asistirnos y, unidos a Él, superar esas dificultades que nos tiende el pecado.

Por tanto, no tengamos miedo ni reparo, el Espíritu de Dios está con nosotros y nos fortalecerá y ayudará a amar, al estilo de Jesús, al prójimo. En Él tomaremos las fuerzas y la capacidad de despojarnos, de partirnos y de entregarnos, por su Amor, en darnos a los demás.

miércoles, 2 de junio de 2021

¡RESURRECCIÓN!

 

El fundamento de nuestra fe es la Resurrección. Dicho de otra forma, la Resurrección da firmeza y veracidad a la Palabra de Dios. Jesucristo, el Señor, ha vencido la muerte y ha Resucitado. Él es la Vida Eterna que, a los que creen  en Él, resucitará también. Y esa es nuestra esperanza, resucitar en Xto. Jesús, para vivir junto a Él en su Gloria eternamente.

Y ese sigue siendo el problema de nuestro de nuestro tiempo y de todos los tiempos, la esperanza en la otra vida. Muchos no creen en ella y hasta llegan a mofarse y reírse, ridiculizando esa esperanza en la resurrección. Es el caso del Evangelio de hoy en las personas de los saduceos que, creyendo que la otra vida sería una continuación de esta, no comprenden, por lo tanto no creen en la resurrección, que puedan existir casos, como el que le ponen a Jesús, sobre la viuda casa con siete hermanos.

¡Necios!, porque, somos unos necios al pensar que la otra vida transcurre como continuación de ésta. ¿Acaso podemos comprender lo que Dios nos tiene preparado en esa otra vida? ¿Podemos imaginarnos como será? Jesús nos lo aclara y desvela diciéndonos: « ¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error».

martes, 1 de junio de 2021

APARIENCIA Y VERDAD

 

En muchas ocasiones de nuestra vida  dejamos de ser nosotros mismos para, escondidos en las apariencias, mostrarnos diferentes y aparentar ser otro. Escondemos nuestra propia basura debajo de la alfombra y, "aparentamos" limpieza escondiendo la basura. De la misma forma procedemos en nuestra vida de cada día. Escondemos nuestras envidias, nuestros deseos de venganza y odio, nuestras apetencias y lujurias y, en definitiva, nuestros pecados. Tratamos de aparentar ser otro y mostrarnos limpios ante los demás.

El Evangelio de hoy nos muestra un episodio de la vida de Jesús en el que unos fariseos y herodianos tratan de, aparentando buenas intenciones, emboscar en una trampa a Jesús. No le dejan salida, o te enfrentas con el Cesar o con el pueblo. Pagar impuestos al Cesar te lleva a enfrentarte con el pueblo, y, no pagarlos te enfrenta al Cesar. ¿Qué hacer o qué decir? ¿Qué opción tomar?

Una vez más, Jesús, deja la huella de su sabiduría y divinidad. Pide una moneda y pregunta, ¿de quién es la imagen que en ella se ve? Le responden, del Cesar. Y Jesús con gran sabiduría, responde: «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios». Y se maravillaban de Él.