domingo, 15 de diciembre de 2024

UN MESÍAS QUE TOCA MI VIDA

Tratando de definir el adviento, diría que es un acontecimiento común: Nace el Niño Dios, y otro particular para cada uno. Juan el Bautista lo anuncia, proclama su llegada y nos invita a prepararnos con un bautismo de agua, de arrepentimiento y actitud de conversión, que luego será confirmado con un Bautismo de Espíritu y fuego. Un Bautismo que sólo podrá venir de la mano de ese Niño Dios que ahora celebramos y que más tarde será presentado y bautizado en el Jordán por el último Profeta, Juan el Bautista.

Y digo uno particular para cada uno en la medida y circunstancia que cada cual lo acoja, lo asuma y lo viva. Jesús nace para traernos y anunciarnos el Amor Misericordioso de su Padre. Un Amor que nos anuncia su Infinita Misericordia, pero que también nos invita a corresponder de la misma forma con los demás que pasan por nuestras vidas.

Se trata de no pasar indiferente ante aquellos que sufren. Bien, es verdad, que la labor es de todos, y a todos nos corresponde aliviar el pequeño espacio por donde pasamos. Y si así se hace, el alivio será grande para muchos.  No podemos olvidarnos de aquellos que pasan persecuciones, explotaciones, dejaciones, abandonos, sufrimientos, guerras …etc. Hagamos lo que podamos, sobre todo, oraciones, ayunos y limosnas que, aunque no lleguen sino a unos pocos, la Gracia de Dios lo extenderá a todos.

sábado, 14 de diciembre de 2024

Y TÚ, ¿DEJAS PASAR TU HISTORIA?

De eso se trata, de dejar pasar la historia. La Historia verdadera; la que da verdadero sentido a tu vida; la que llena de esperanza trascendente tu vida y le da verdadero sentido. Tú eres también partícipe de esa historia, y como tal tienes el deber y compromiso de darle sentido y transmitirla.

Pero, ¿y cómo doy paso a que la historia, mi propia historia, siga adelante y se transmita a los demás? Simplemente, creyendo, esperando, acogiendo y tratando de estar dispuesto a vivir en la Palabra y Voluntad del Señor. Así lo hizo María, su Madre, y así debemos esforzarnos en hacerlo también nosotros.

Se trata de vivir en la actitud de servicio, de verdad, de justicia entre los tuyos, entre los que viven en tu círculo, entre los ambientes por donde te mueves. Se trata de dar y darte amando, sirviendo y siendo misericordioso. Se trata de que esa Historia de salvación – la Buena Noticia – sea contada humildemente a través de tu pobre y humilde vida. Desde el amor y la misericordia que, por la Gracia de Dios, tú con tu vida y obras puedas ir alumbrando.

viernes, 13 de diciembre de 2024

CUANDO BUSCAS LA VERDAD, TE ABRES A ELLA

Es de sentido común que para encontrar la verdad hay, primero, que buscarla. O dicho de otra forma, sólo aquel que está inquieto y en actitud de búsqueda, encontrará la verdad. Porque, desde la monotonía, la rutina, la indiferencia, la justificación y la actitud instalada en la comodidad y desinterés no encontrarás nada. Al contrario, permanecerás siempre cerrado a la verdad aunque te la pongan delante.

Precisamente, el pecado contra el Espíritu Santo es ese, cerrar tu corazón a su asistencia, a su iluminación, a su esclarecer la verdad. Y, sin la Luz del Espíritu Santo, las tinieblas entrarán dentro de ti y tu vida permanecerá en la oscuridad. Es lo que suele suceder cuando a todo lo proclamado pones siempre pegas y justificación.

Porque, si te dicen esto, respondes con lo otro; si tocan la flauta, no bailas; si beben y comen, son unos comilones y borrachos; si dices, sí, tú respondes, no …etc.  La perfección no está en hacer todo perfecto, porque eso será imposible. Está en buscar amar y perdonar como nos busca y ama el Señor.

Y en ese esfuerzo, asistidos por el Espíritu Santo, encontraremos nuestro propio perdón y nuestro crecimiento siempre inacabado de avanzar en buscar la perfección como nuestro Padre Dios es perfecto.

jueves, 12 de diciembre de 2024

DIOS SE REVELA EN LA LIBERTAD

Nada se te impone, ni nada te coacciona para influir en tu libre voluntad de decidir. Has sido creado libre, y libre decidirás tu camino y tue elección. Simplemente, se te propone lo que, quizás sin tu saberlo, buscas. Porque, desde que has sido concebido en el vientre de tu madre buscas la felicidad. A veces inconsciente y otras, las más, consciente. Y en ese camino personal que te ha tocado vivir, la profecía se cumple, llega Juan, el Elías que había de venir ha preparar el camino al Señor. Y a ti, como también a mí, nos toca creerle o no creerle. Tuya y mía será la responsabilidad de la decisión que tomemos.

Es evidente, yo que escribo esto, que la mía ya la he tomado. Yo creo en la palabra de Juan y también en Aquel que él anuncia como el que ha de venir y al que no es digno de abrochar el cordón de su sandalia.

Yo creo en Jesús. En ese Jesús hijo de María y enviado por el Padre para anunciar su Amor Misericordioso. Y eso me llena de esperanza y da verdadero sentido a mi vida. Creo, espero, confío, acepto y estoy abierto y disponible a cumplir, como lo hizo su Madre, María, su Voluntad. Y en ello gasto y consumo mi vida, con la alegría de, por su Infinita Misericordia, alcanzar un día su gloria y permanecer en Él alabándole eternamente.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN

Es bien sabido que la mansedumbre y la humildad dan descanso. La experiencia nos descubre que cuando se es humilde y manso de corazón, la conciencia descansa y, en consecuencia, todo tu ser queda sumergido en la paz y descanso.

Pero, otra cosa muy distinta es se manso y humilde. Se dice pronto y fácil, pero no lo es tratar de serlo. Pacificarnos y abajarnos nos cuesta mucho, hasta el extremo de ser casi imposible lograrlo por nuestra cuenta y con nuestras propias fuerzas. Sin lugar a duda, en la hora de nuestro bautismo, el Espíritu Santo, ha bajado a nosotros precisamente para eso, para ayudarnos a lograr ser humildes y mansos.

La paradoja es que en la medida que nos damos – a pesar del cansancio y fatiga – experimentamos descanso y tranquilidad. Y, al contrario, cuando buscamos descanso y tranquilidad, desentendiéndonos del sufrimiento del otro, experimentamos más desasosiego e intranquilidad que descanso y paz.

Y es que la mansedumbre y humildad se esconden en el desapego y el amor por servir al necesitado. Y en esa misma medida vamos encontrando la verdadera paz y el verdadero descanso. Entonces descubrimos que eso fue lo que hizo nuestro Señor Jesús, dar y darse por amor a los demás. Es ahí donde encontramos el verdadero descanso y paz.

martes, 10 de diciembre de 2024

REGIDO POR LO CUALITATIVO, NO POR LO CUANTITATIVO

El valor no está en el beneficio general, es decir, en la cantidad, sino en la cualidad. Cada persona es un valor sea su tiempo y su momento productivo. La edad no es ningún signo de cantidad – beneficio – sino lo verdaderamente importante es la cualidad de esa persona en concreto. Así es la mirada de nuestro Padre Dios y la que nos enseña y anuncia su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Cada persona es un valor por sí misma, y, sobre todo, por ser hijo/a de Dios. Su valor y dignidad le viene dada por esa condición: ser hijo/a de Dios. Y su pérdida nos debe movernos a salir en su búsqueda, en su recuperación, en su alivio y salvación. Eso es lo que nos dice hoy nuestro Señor al hablarnos de la alegría que nos produce el recuperar y encontrar a la oveja perdida.

Para nuestro Padre Dios no somos un número entre cien. Y si se ha perdido una, quedan noventa y nueve todavía. ¡No, nada de eso! Para Dios, nuestro Padre, somos uno/a, que unidos a otros unos/as dan el total. Cada uno es único y presenta un singular ser, único para nuestro Padre Dios, que nos quiere con una Amor Infinito y Misericordioso. Y viene y quiere salvarnos personalmente. Somos algo muy importante para Él. No un número entre muchos.

lunes, 9 de diciembre de 2024

EL PERDÓN LIBERA

Posiblemente lo hayas experientado en esos momentos que has sido perdonado o has perdonado. Experimentas como si te quitaras un peso de encima. Te sientes más liberado, más libre, más ligero y gozo interior. No cabe ninguna duda que así es. Tu propia experiencia así te lo descubre.

Eso fue lo que pasó en aquel momento cuando le presentaron al paralítico delante de Jesús. Lo primero fue perdonarle sus pecados para que se sintiera liberado y reiniciara su vida; lo segundo, ante la incredulidad de los que estaban presente – también fariseos y maestros de la ley – Jesús aprovecha para mostrarle su poder de curar esa parálisis física que le otorga el poder también de perdonar los pecados.

Hoy está sucediendo lo mismo. Hay muchos milagros que, incluso viéndolos, no queremos ver ni aceptar. Tratamos de justificarlo con nuestros razonamientos humanos, torpes y limitados, distorsionando la realidad y auto engañándonos a nosotros mismos. Se repite más de lo mismo.

Nos resistimos a aceptar el perdón y a perdonar tal y como somos perdonados. Lo decimos en el Padrenuestro, pero muchos no son conscientes al decirlo y no creen en el perdón. Y eso nos impide renovarnos y levantarnos, tomar nuestra camilla y empezar de nuevo.