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miércoles, 29 de julio de 2026

AMISTAD, ESPERANZA Y VIDA

Jn 11, 19-27

Hay momentos en la vida en que nuestra tranquilidad se ve interrumpida por todo aquello que sabe a muerte.

Hay muchas clases de muerte que, apenas sin darnos cuenta, van matando nuestra paz. Estamos llamados a quitar esas piedras que minan nuestra paciencia y saben a muerte.

Hablamos de la hipocresía, de la crítica destructiva, de la ofensa y de la calumnia, que van sembrando muerte en las relaciones. También la enfermedad, que puede aparecer en cualquier momento de nuestra vida, nos enfrenta a nuestra fragilidad.

Son momentos difíciles de vivir y donde la verdadera amistad desempeña un papel decisivo. Necesitas encontrar dónde agarrarte y despejar el camino que se llena de obstáculos que te impiden ver con claridad y esperanza.

Sin dejar de mirarlos, Manuel comprobó que todos asintieron mostrando estar de acuerdo. De repente, alguien alzó la mano y, levantándose, dijo.

—Esa es la realidad, pero hay esperanza. Las piedras que aparecen en nuestro camino no tienen la última palabra…

Y dando un giro con la cabeza, movió los brazos y añadió.

—Conozco a personas que han ido quitando esas piedras de sus corazones; la vida ha vuelto a florecer a su alrededor…

Hizo una breve pausa. Trató de controlar la emoción y añadió.

—Han descubierto el verdadero sentido de la vida y la esperanza de que esta realidad no es el final, sino un camino hacia la felicidad eterna.

Manuel, impresionado por lo que acababa de oír, se levantó y comentó.

—Estoy de acuerdo. Y voy más allá sin temor a equivocarme: Cristo vive, y quien lo acoge y se adhiere a Él entra en contacto con la vida…

Tomó la Biblia entre las manos y la abrió por Jn 11, 19-27, y comentó:

—Este pasaje aborda el encuentro entre Jesús y Marta, marcado por el duelo de la muerte de su hermano Lázaro y una profunda confesión de fe…

Guardó unos segundos de silencio y, mirándolos con ternura, agregó.

—Marta sale al encuentro de Jesús, expresando su dolor con la frase: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”…

Hizo una breve pausa y añadió

—Entonces Jesús proclama: “Yo soy la resurrección y la vida”, subrayando que quien cree en él, aunque muera, vivirá.

El ambiente permanecía en silencio. Se respiraba la certeza de que, tras los avatares que presenta la vida, permanece siempre la esperanza del triunfo de la amistad, la vida y el amor.

miércoles, 14 de mayo de 2025

UNA AMISTAD DE VIDA ETERNA

Tener un amigo es un tesoro. Porque, cuando hablamos de amigos significamos aquel que no solo nos quiere, sino que se preocupa por nuestro bien. En definitiva, amigo es aquel al que amamos y del que recibimos también amor. Y ese es el mandato de Jesús: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. 

Y en eso consistirá hacer su Voluntad: «Amarnos como el nos ama». Él es la referencia y el modelo, de donde se deriva que estar unido a Él es vital para poder imitarle. Y para eso nos dejó los Sacramentos, signos sensibles por los que nos unimos a Él y recibimos su Gracia. Y a través de los que mantenemos nuestra amistad con Él.

Ya, nos dice Jesús, no les llamo siervos sino amigos, porque nos ha dado su amistad y a conocer todo lo que ha oído a su Padre. Ha sido Él quien ha dado el primer paso, eligiéndonos y dándonos a conocer esa Buena Noticia recibida del Padre: «Amor misericordioso». Y de esa misma manera debemos amar nosotros a los demás.

Pidamos pues la fortaleza y la capacidad para poder amar con misericordia. Sobre todo a aquellos que nos ofenden y nos rechazan.

sábado, 9 de diciembre de 2023

¿TAMBIÉN TÚ TE SIENTES EXTENUADO Y CANSADO?

¿Quizás no nos hemos dado cuenta pero en muchos momentos de nuestra vida sentimos depresión, dolencias y cansancio. Y es en esos momentos cuando más vulnerables somos. De ahí la importancia del escándalo – pecado grave – que puede influir poderosamente en la actitud de cualquier persona y retirarla de la presencia de Dios.

Sería bueno y necesario preguntarnos dónde estamos: ¿Extenuados?; ¿cansados? ¿caminando rutinariamente, sin mucho sentido y sin saber a dónde vamos? ¿Cultivando una amistad con Jesús, el Señor, que queda en eso, simplemente amistad? ¿Una amistad de café, de hablar superficialmente, de compartir cosas pero no compartirte ni abrir tu corazón? ¿Una amistad de cumplimiento apoyado en prácticas de misas y preceptos puntuales? ¿Es esa nuestra amistad con Jesús?

No son preguntas que hago sino preguntas que nacen desde lo más profundo de mi corazón y que yo me las hago a mí mismo. Simplemente, las comparto por si alguien experimenta lo mismo. Porque, compartir nos puede fortalecer, de hecho lo hace, pero no nos soluciona nada. La solución solo puede venirnos de Jesús, precisamente lo que leemos en el Evangelio de hoy. Solo Él puede sanarnos, animarnos y convertirnos y hacer que nuestra vida no sea una mera rutina sino que sea una vida activa, dada gratuitamente y generosa en servicio y misericordia.

En correspondencia, al vernos en camino de conversión, gozosos y alegres, trataremos de transmitir eso que hemos recibido, también gratuitamente como el Señor quiere. Nace desde el fondo profundo de nuestros corazones. Al experimentarnos amado, deseamos amar como el Señor nos ama. De hecho, ¿no hemos sido creados semejantes a Él?.

lunes, 3 de agosto de 2020

NO DESESPERES, LLEGARÁN MOMENTOS DE DUDA

MATEO 14, 22-36 | Frases cristianas, Versículos bíblicos, Biblia
La duda es un mal acompañante, pero, quieras o no, siempre te acompañará. Y, hasta cierto punto, creo que es muy necesaria, porque, ella te descubrirá la medida de tu fe. Cuando tienes dudas experimentas realmente si tu fe está viva y si, apoyada en Xto. Jesús, vas superando todas las dificultades que te hacen dudar, que te producen miedos y que te invitan a dejarte llevar por las seducciones con las que este mundo te tienta invitándote a rendirte al mundo y sus encantos.

Porque, cuando eso se produce, quizás sin darte cuenta y por la astucia del Maligno, que sabe donde están tus debilidades, trata de alejarte de la presencia de Dios e inclinarte a la vida fácil, placentera donde el placer, las riquezas y el poder priman sobre lo demás. Por eso, conviene no apartarse de la presencia de Dios, y eso nos exige estar en activa oración, reflexión y constante unión con el Señor. Porque, lo sabemos y no podemos ignorarlo, la duda llegará. 

Llegará disfrazada de tentación, de seducción, de placer, de comodidad, de vida fácil y placentera, de vanidad, de avaricia, de poder, de soberbia, de aspiraciones materiales y de suficiencia y de tantas cosas más a las que está sometida nuestra naturaleza humana. El camino de nuestra vida tienes muchos obstáculos donde el pecado - desobediencia a Dios - se disfraza de muchas maneras y esconde su malicia para llevarnos por el camino de la perdición. 

Su primera intención es cortar nuestra amistad con Dios y, una vez la ha conseguido y nos ha aislado, someternos a su voluntad. Tiene muchos recursos para ello y, además, nuestra naturaleza herida y debilitada por los apegos y placeres humanos. Y si a eso consigue apartarte del Espíritu de Dios, que te vigoriza, te alimenta y te fortalece, te quedas en sus manos. Por eso, recuerda siempre en esos momentos de debilidad esa frase de animo que Jesús, tendiéndote la mano, te dice: "¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?"

sábado, 28 de octubre de 2017

EL HILO QUE NOS MANTIENE, LA ORACIÓN

Lc 6,12-19
La amistad está basada y apoyada en la frecuente relación. Experimentamos que en la medida que nos vemos, hablamos, compartimos, es decir, nos relacionamos, nos vamos conociendo y la confianza empieza a nacer entre las personas. Confianza que hay que cuidar desde el respeto y la verdad y que va estableciendo una relación que da origen a la amistad.

En clave cristiana eso se llama oración. La oración es el hilo conductor que nos une con Xto. Jesús y que establece un diálogo que nos sostiene unidos al Señor y nos permite relacionarnos con Él. De esa relación nace la amistad y la confianza, y su frecuencia nos unirá profundamente. Está claro que sin relación, es decir, sin diálogo u oración, la confianza no llega a nacer ni a desarrollarse. Necesita, como la semilla, hundirse en la tierra de tu corazón, y morir para dar frutos. Ese morir a la rutina con el riego del agua de la perseverancia y la fe confiada en el Señor.

Los frutos de esa relación, sostenida en la oración, son la amistad y la confianza. También el mutuo conocimiento, que hace que nuestra fidelidad sea cada vez más firme y gozosa. Y de esta confianza y conocimiento nace la elección. El Señor te llama a cada instante de tu vida. Mejor, diría, el Señor nos llama a cada instante de nuestras vidas, pero, solamente esa llamada puede ser atendida por ti, o por mí cuando aceptamos el estar disponibles y abandonados a y en sus Manos.

Simplemente, porque Él no te va a violentar, ni a exigir, ni a presionar. Serás tú y yo solos quienes daremos el paso de relacionarnos con Él. Entonces podemos considerar que la llamada ha sido escuchada y aceptada. Somos libres y el Señor, puede y lo hace, nos ilumina, pero no nos fuerza. Así respondieron esos apóstoles mencionados hoy en el Evangelio. Aceptaron, sin entenderlo mucho, su llamada y se abandonaron en sus Manos.

Todo empezó tras una relación de algunos años y un compartir que generó un conocimiento. Un conocimiento que dio lugar a una amistad que, aún hoy sigue vigente y actualizada. Estás tú, y también yo dispuesto a aceptar esa llamada. Pues, ahora mismo, abramos nuestros corazones y pongámonos en sus Manos. Jesús, pacientemente, espera nuestra respuesta.