miércoles, 15 de febrero de 2023

LA CONVERSIÓN NECESITA TIEMPO, LUZ Y ENTREGA

No todo se realiza inmediatamente y tiene sus efectos rápidos. Hay momentos, y diría que son los más frecuente, que la luz necesita de tiempo y paciencia para irla viendo en todos sus matices y colores. Creo que eso es lo que Jesús nos quiere decir con la curación del ciego de Betsaida. Parece, y así se nos cuenta, que no ve de inmediato. Jesús le pregunta y responde que ve hombres que parece árboles que se mueven.  Jesús actúa de nuevo y todo se hace luz.

Da la sensación de que Jesús espera nuestra disponibilidad y nuestra fe. Creer es saber esperar y confiar que puesto en sus manos todo se solucionará para nuestro bien. Creer es dejarse conducir y modelar por Jesús. Es encontrarse con Él y ponerse en sus manos. No es fácil pero es nuestra mejor opción. Evidentemente, la luz vendrá después, porque primero es la fe y tu entrega, y luego, la Gracia del Señor actuará transformándote.

Todos los que le han seguido han dado primero este paso. Se han entregado tras tener un encuentro con Él. Y luego ha sucedido que sus corazones han cambiado. Nos preguntamos, ¿estamos nosotros en esa actitud de buscar al Señor para dejarnos modelar nuestro corazón dejándolo confiadamente en sus manos?

Posiblemente esa sea la pregunta que tendremos que responder. Pero no desmayemos ni desesperemos, sigamos adelante, perseverando y confiados que el Señor nos tomará. Todo depende de Él y está en sus manos. A nosotros nos toca insistir, perseverar, confiar y, eso sí, también esforzarnos. El Amor de nuestro Padre Dios y su Misericordia es Infinita.

martes, 14 de febrero de 2023

CAMINO DE POBREZA QUE TE DA LIBERTAD

 Es evidente que quienes vivimos apegados al dinero experimentamos esclavitud que nos impide actuar con libertad. Nos cuesta dar y darnos y nos sentimos dominados y sometidos por el egoísmo de poseer dinero, riqueza y poder. Porque, presuntamente, el dinero inclina al poder. Y el poder despierta tu soberbia y orgullo de querer imponer tus decisiones, pensamientos y verdades, que realmente no es la verdad.

En esa actitud no se puede seguir a Jesús, y menos llamarse cristiano. Un discípulo de Jesús tiene que experimentarse libre y despojado de toda esclavitud que le imponga dudar ante la verdad, la justicia y el amor misericordioso. Y eso lo provoca el dinero y, en consecuencia muchas cosas más. Por el contrario, la pobreza despierta tu necesidad de tu propia impotencia y la asistencia de un Padre Infinito que pueda ayudarte y darte luz para el camino de tu vida.

Sí, evidentemente se hace necesario caminar despojado de todo sentimiento de riqueza y poder de este mundo y hacerlo libre y abandonado en manos del Espíritu de Dios que nos asiste desde la hora de nuestro Bautismo. E ir acompañado para que la presencia de Dios se haga presente en el compartir diario con el amigo y hermano en la fe que nos asiste y en el que nos apoyamos en los momentos de nuestras propias flaquezas.

Se hace necesario sentir el aliento y la presencia de nuestro Padre Dios en nuestro camino y su providencial actuar en nuestras necesidades, apuros y situaciones difíciles que se nos puedan presentar. Él está presente, y no precisamente de brazos cruzados. Sabe de nuestras capacidades y nuestros talentos y el pone lo que falta. Es un gozo saber que cuando intentamos algo bueno que está al alcance de nuestra capacidad, el Espíritu Santo pone lo que falta. Claro, siempre respetando la libertad y elección del que escucha.

Bien, solo elevar los ojos al Cielo y pedir que el Espíritu Santo siga en nosotros alumbrándonos el camino y dándonos fortaleza para que todos nosotros, dejándonos alumbrar y fortalecer, vivamos en esa actitud y estilo de vida que nos enseñó Jesús. Amén.

lunes, 13 de febrero de 2023

UN PODER AL SERVICIO DE LA FE

Mc 8,11-13

Quienes piden y exigen signos y pruebas son los que precisamente no creen ni quieren creer. Pedirán no solo un signo sino muchos que les satisfagan y le saquen de duda cada momento que las tengan. No entienden que Jesús no ha venido a eso, sino a poner su poder al servicio de toda la gente que lo necesiten. De lo contrario todo sería diferente y sobraría la fe.

Jesús nos da su Palabra y sus obras cuando las circunstancias lo exigen. Y no se para a discutir con aquellos que buscan demostraciones y signos. Y cuanto más se les muestran pedirán más. No quieren creer ni confiar sino satisfacer su razón. Son aquellos que no creen sino lo que ven pero mantienen sus ojos cerrados a la fe.

Y debemos aprender que hay circunstancias y momentos en los que conviene pasar de largo y no hacer caso. Momentos que hay que asumir la propia impotencia de respetar y soportar las inclemencias de aquellos que no desean escuchar ni entender. Es entonces cuando conviene hacer un paréntesis y tomar rumbo a la otra orilla. Nunca podemos violentar la libertad de aquellos que se resisten a abrir su corazón a la verdad. Y menos buscar nuestro propio amor propio, querer o interés.

Jesús propone un camino, una verdad y una vida que el mismo muestra y vive. Y lo hace con su Palabra y obras cargadas de amor y misericordia. Y tanto amor nos muestra que da su Vida para que comprendamos que Él es el único y verdadero Camino, Verdad y Vida. Una vida que para Gloria de Dios Padre se manifiesta en la Gloria de su Resurrección.

domingo, 12 de febrero de 2023

LA SANTIDAD, CONSECUENCIA DEL ESFUERZO DE CADA DÍA

No es lo verdaderamente importante el acto heroico en un momento puntual y determinado del tiempo, sino las sencillas acciones comunes y necesarias de cada día. La santidad se derrama en el hacer y vivir en actitud de ser fiel a la Palabra de Dios en tus relaciones de cada día con los demás. Relaciones que manifiesten una cordialidad, bondad y bien intencionada acción de actuar siempre buscando la verdad y el bien con todos los que te relacionas.

No determinan tus actos la bondad y buena intención de estos, sino que es en tu corazón donde se esconde la verdad de la buena intención de ellos. Y eso se nota en el bien hacer de cada día, aunque se tenga que entablar una batalla campal interior contra los deseos y malas inclinaciones que erupcionan en tu corazón. La oración, la mortificación y el ayuno, próximos ahora al inicio de la Cuaresma, son herramientas, por decirlo de alguna manera, que nos ayudan a soportar y fortalecer nuestro espíritu y deseos de sostenernos firmes en ser fieles a la Voluntad del Señor.

Realmente, la santidad se cuece en esa diaria lucha por mantener tu corazón puro y limpio de todas esas impurezas que te asedian y tratan de seducirte. Todo consiste en el esfuerzo heroico, desde la asistencia del Espíritu Santo, de sembrar el bien cada día.  Pidamos ser santos de cada día y no solo del oportunismo o de esos momentos donde hacer una buena obra no parece costarnos mucho. La lluvia gota a gota es la que verdaderamente empapa la tierra. La tormentosa y abundante quizás la estropea.

sábado, 11 de febrero de 2023

UN COMPROMISO HASTA QUE DUELA

Jesús se da cuenta de lo que necesitas y está abierto y disponible a dártelo. Quizás eso te exige y obliga a estar cerca o a pedírselo. Solo se le da a quien está dispuesto a recibir. O dicho de otra manera, a quien lo necesita y lo pide. Es evidente que cuando necesitas buscas y, en eso, el Señor está al quite pues ha venido para socorrernos, no solo espiritualmente sino también materialmente. El Señor nos salva íntegramente, cuerpo y alma.

El Evangelio de hoy nos narra uno de esos momentos en que Jesús advierte la necesidad de aquellos que le habían seguido. Entiende que necesitan comer y en la situación que se encuentran no les es posible. Y no se cruza de brazo sino que trata de despertar ese deseo de asistencia y ayuda a sus apóstoles. Y, tal nos dice el Evangelio, actúa y resuelve la situación con la multiplicación de panes y peces que ya conocemos.

Es evidente que Jesús nos enseña a movernos y a actuar al alcance de nuestras posibilidades, está claro, a ayudar al necesitado. Pero, también es evidente que el necesitado tiene que situarse en actitud de disponibilidad y de recibir esa ayuda, que le compromete y exige moverse y corregirse. No está bien, si se puede, vivir del cuento. Porque todos estamos obligados a amar. Y amar significa servir y, cuando no se puede, ser servido. Un mundo en esa actitud nos ayuda a superar muchas circunstancias difíciles y a resolver muchas situaciones problemáticas aunque en algunos momentos se presenten como cruces en nuestra vida y nos duela.

viernes, 10 de febrero de 2023

HAS SIDO CREADO PARA RELACIONARTE EN Y POR AMOR

Mc 7, 31-37

Somos seres en relación. Es decir, hemos sido creados por amor y en el amor estamos llamados a relacionarnos. ¿Cómo podemos vivir aislados si somos seres en relación. Es decir, necesitados de relacionarnos unos con otros por medio del amor. De ahí la necesidad de amarnos como Jesús, el Hijo de Dios, nos ha enseñado con su Vida y sus Obras.

Precisamente, hoy sana a una persona sorda y casi muda. Una persona incapaz de poder relacionarse en esas condiciones. Y Jesús la pone en situación de poder relacionarse. Nuestros sentidos tienen esa misión, ponernos  en relación a unos con otros. Pero, una relación de amor misericordioso, tal y como manda nuestro Padre Dios.

Tal es así que Jesús encarna esa apertura a la relación con los hombres. Dios se encarna y toma naturaleza humana para siendo como hombre relacionarse con el hombre. Diríamos, por la Gracia de Dios, que  Dios, valga la redundancia, Amor Misericordioso Infinito, se muestra y presenta al hombre para, puesto a su altura, relacionarse con él, amarle y ofrecerle la salvación eterna. Una salvación que es gozo y plenitud eterna junto a Él y en su Gloria.

Y esta manera de actuar, respondiendo a la necesidad que le piden para con esta persona sorda y que apenas podía hablar muestra esa relación abierta y generosa que el Señor ofrece al hombre. Una relación fraterna, misericordiosa, de disponibilidad, de verdad y justicia. Una relación definitiva de amarnos como Jesús nos mostró y enseñó a amar.

jueves, 9 de febrero de 2023

LA TENTACIÓn DE MONOPOLIZAR LO SAGRADO

Es evidente que siempre hemos sentido el deseo de que nuestra religión es la mejor, la única y la verdadera. Y que los demás, por el hecho de no pertenecer a ella, son, si no despreciados, sí inferiores o no elegidos. Así fueron los primeros pensamientos de las incipientes y primeras comunidades cristianas.

Y posiblemente ese pensamiento continúa arraigado en nuestras actuarles comunidades. Es posible que no esté fuertemente implícito en ellas pero nos cuesta aceptar a otros que vengan de afuera o de otros pensamientos. Quizás, sin darnos cuenta, monopolizamos lo sagrado y nos afirmamos en los poseedores y guardianes de ello. E inconscientemente o, quizás consciente, señalamos a los de afuera como indignos o con derecho inferior al nuestro.

Nos preguntamos: ¿Es que Jesús, el Señor, no entregó su vida por todos? ¿Incluso por aquellos que le rechazaron, negaron y crucificaron? ¿E La s que los de otra forma de ver, pensar y creer no son dignos hijos de Dios? Estas preguntas que nos hacemos a nosotros mismos pueden ayudarnos a estar abiertos a la acogida, a la consideración de sentirnos iguales y con los mismos derechos que los que vienen de afuera, de otras realidades o creencias.

La Muerte y Resurrección de Jesús ese donación amorosa y misericordiosa para todos. Y ese todo están todos aquellos que en actitud de conversión y arrepentimiento le buscan con buenas intenciones y deseos de abrirles sus corazones. Y si Jesús responde con un sí amoroso y misericordioso, ¿cómo no vamos nosotros a tratar de hacer lo mismo?

Otra cosa muy diferente es que la actitud con la que se venga no sea la adecuada ni con propósito de enmienda. Más eso no nos debe cerrarnos sino cuidarnos de que lleguen con mala intención y busquen hacer mal. Eso sí, siempre abiertos a la conversión e integración. Esa fue la lección que Jesús nos da en el encuentro con aquella mujer pagana.