lunes, 25 de marzo de 2024

DIFERENCIAS Y DESENCANTOS - lunes Santo -

Mientras María de Betania cree en el Señor, aunque ignora lo de su Resurrección, a pesar de haber presenciado la resurrección de su hermano Lázaro, su agradecimiento, admiración y amor a Jesús le impulsa, viendo el peligro en el que está, a ungirle sus pies con una libra de perfume de nardo auténtico y costoso.

Por otro lado, Judas había perdido la fe en Jesús y su corazón estaba tentado y puesto en el dinero. Hasta tal punto que de alguna manera protesto por gastar ese dinero en un perfume tan costoso para ungir los pies del Señor en lugar de dárselo a los pobres. Su intención no era esa, sino la de poder acceder al dinero para sacar partida en provecho propio.

Dos actitudes contrapuestas y poseídas por intenciones diferentes. Mientras la una es sincera, agradecida y confiada, la otra es egoísta, infiel, posesiva e indiferente. Mientras una confía y cree, la otra desconfía y no cree. Mientras una se rinde al amor fraterno y la paz, la otra se resiste, busca la rebelión, se cierra y centra en su propio egoísmo y en la imposición por la fuerza.

Nos preguntamos: ¿Dónde estamos nosotros? ¿Somos como esa María de Betania que busca a un Jesús para darle nuestro amor – el mayor perfume del que disponemos – sin condiciones y abierto a la acción del Espíritu Santo prometido? ¿O, por el contrario, nos identificamos con Judas, desencantado del amor misericordioso que ofrece Jesús, incluso a los enemigos, y deseoso de rebelarse contra el poder romano por la fuerza y el poder?

¿A qué Jesús buscamos? ¿Al que pone su mejilla a pesar de las injurias, escupitajos y latigazos y abraza la Cruz donde muere, o a un Jesús poderoso, caudillo y fuerte hasta poder dominar y someter a los que no le escuchan y se oponen a su Palabra?

Tanto a ti como a mí nos toca decidir. Eso sí, si quieres contamos con la asistencia, auxilio y ayuda del Espíritu Santo porque solos nos será imposible descubrir el verdadero rostro del Señor.

domingo, 24 de marzo de 2024

SIEMPRE SE ENCIENDE UNA LUZ - Domingo de Ramos -

A pesar de la tragedia y de la Pasión que Jesús padece, aceptándola libremente, el mal se ve denunciado por la bondad del corazón humano. Hay un sentimiento de esperanza y, sobre todo, de confianza. Llega la luz y entra por alguna rendija dentro de nuestro corazón. Hay testigos que se identifican con el dolor de Jesús y se compadecen: Simón de Cirene; el centurión, que saca de sí una auténtica profesión de fe; María Magdalena, José se Arimatea y otros.

El mal, aunque aparentemente parece el vencedor, queda en entredicho y no logra disipar el bien. El amor está presente y se fortalece en la Cruz. Jesús, aparentemente derrotado, condenado y muerto en la Cruz, deja la huella viva de su Amor Misericordioso que Resucita y triunfa. Desde ese momento la Cruz se hace signo de salvación para todos los que confían y creen el Jesús de Nazaret, Hijo de Dios Vivo. Y también, nuestras cruces, podemos convertirla en dones del amor de Dios misericordioso con las que nos unimos a su Pasión, muerte y Resurrección.

La Pasión es la historia de salvación que Xto. Jesús, nuestro Señor, acepta libre y voluntariamente para, entregando su Vida, rescatarnos y liberarnos de la esclavitud del pecado. Y, por otro lado, es también la historia de tu propia pasión:  la cruz de tu propia vida que deberás, por la confianza en tu Padre Dios, aceptar libremente y cargar con ella hasta tu partida hacia la Casa del Padre.

sábado, 23 de marzo de 2024

LA VERDAD VESTIDA DE MENTIRA (Jn 11, 45-47)

A continuación transcribo literalmente esta reflexión que me parece acertada, meridianamente clara y actual. No acostumbro a hacer esto, es la primera vez. Y lo hago porque, sucedido hace dos mil años, continúa repitiéndose a menudo en muchos lugares. Me parece tan real hasta el punto de que es la comidilla nuestra de cada día en todos los medios, sobre todo políticos.

LA VERDAD VESTIDA DE MENTIRA

Siempre sucede igual: cuando los intereses personales y colectivos se sienten amenazados, la factura la tiene que pagar la verdad y, finalmente, la vida. Para zafarse de cuanto los pone en entredicho, los intereses entran en una dinámica harto repetida: se mezclan y dejan de ser intenciones puras; se inventan justificaciones para llevar adelante su perversión; traman emboscadas a los que piensan en el bien común; y son corruptos en todo cuanto pueden…

Ante Jesús, al saberse ya quién podía ser realmente, se disparan las alarmas y el mal decide aplicar su estrategia: aliar a los egoísmos afectados en contra de quien no tiene ninguno…

Acompañemos a Jesús a su Pasión. Conoceremos con Él el infierno que crean nuestros intereses inhumanos. Pero así nos podrá acompañar en nuestra propia Pasión. (recogido del Evangelio Diario en la compañía de Jesús 2024 – comentario de Francisco José Ruiz, SJ).

viernes, 22 de marzo de 2024

QUERÍAN APREDREARLE PORQUE DECÍAN QUE BLASFEMABA

Ellos nunca quisieron entender lo que Jesús les decía. Consideraban blasfemia que Él siendo hombre se hiciera Dios. No les molestaban sus obras ni siquiera sus milagros. Lo que no podían admitir era su confesión de ser Hijo de Dios y de que sus obras eran las de su Padre. Tanto que llega a decir: (Jn 10,31-42) «¿No está escrito en vuestra Ley: ‘Yo he dicho: dioses sois’? Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios —y no puede fallar la Escritura— a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: ‘Yo soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre».  

La cuestión, que hoy también sucede, es que tienen el corazón cerrado a la acción del Espíritu Santo. La fe, don de Dios, no puede entrar si mantenemos el corazón cerrado y no permitimos entrar al Espíritu Santo. Eso sucedió ayer y también sucede hoy. Se hace imprescindible abrir nuestros corazones a la acción del Espíritu Santo para que la fe pueda asentarse en nuestro corazón. Sin Él nos será imposible creer.

Dios, nuestro Padre, nos ama con locura y quiere, por medio y a través de su Hijo, el predilecto, anunciarnos y revelarnos su Amor. Pero nos deja libre elección. No quiere forzarnos ni seducirnos para que le amemos y abramos nuestros corazones. Quiere simplemente que seamos libre para optar por creer en su Palabra y seguirle. Así que la elección nos corresponde a nosotros.

Y eso es peligroso y de gran responsabilidad porque nuestra naturaleza está debilitada por el pecado. Para el mundo, demonio y carne – enemigos del alma – les es muy fácil seducirnos y engañarnos y, en consecuencia, apartarnos del camino del bien y del amor misericordioso. Por eso necesitamos el auxilio, el acompañamiento y la acción del Espíritu Santo, para que, fortalecidos en Él, podamos ser fuerte y salir victoriosos de esa lucha a muerte de cada día. Y eso exige como primer paso abrir nuestro corazón.

jueves, 21 de marzo de 2024

ANTES DE QUE ABRAHÁN EXISTIERA, YO SOY

Las discusiones entre Jesús y los fariseos se proyectan hoy entre aquellos que no creen y los que creen. La Iglesia, en nombre de Jesús, sigue hoy perseguida y muchos siguen cogiendo piedras para tirárselas a los cristianos que creen en la Palabra de Jesús. De alguna manera todo sigue igual o peor. En muchos lugares del mundo los cristianos son masacrados y asesinados.

La cuestión es bien sencilla: Jesús se confiesa hijo de Dios.  Él existe desde siempre, desde el principio. Y lo refiere cuando al hablar de Abrahán confiesa que Él ya existía. ¿Y qué sucedió? Cogieron piedras para tirárselas.

Hoy vuelve a pasar lo mismo. Cuando hablamos de Dios nos toman por locos, por bobos o por idiotas. E incluso lo consideran ridículo y lo toman a risa. Y eso en el mejor de los casos, porque, dependiendo del lugar nos detienen o nos matan.

Sin embargo, el Espíritu Santo nos da fortaleza para continuar anunciando esa Buena Noticia que nos trae nuestro Señor Jesús: La Infinita Misericordia de Dios que nos salva y nos da Vida Eterna. Y no es cosa que nosotros deducimos o podamos imaginar, son palabras del mismo Jesús: (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás» …

Y es esa Buena Noticia la que también nosotros anunciamos: ¡Jesús Vive y camina junto a nosotros y nos ofrece esa Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad junta al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

miércoles, 20 de marzo de 2024

SOLO LA CRUZ ES SIGNO DE VERDADERA SALVACIÓN

No hay salvación fuera de Cristo. Es precisamente la Cruz, donde Cristo es crucificado la que realmente nos salva. No hay otro camino. No nos salvan las ideas, ni la buena voluntad ni siquiera el deseo de ser bueno. Solo nos salva la Cruz, esa Cruz que es Dios hecho carne.

De la misma manera que la serpiente de bronce curaba, la única salvación  nos viene de la Cruz donde Xto. Jesús, el Hijo de Dios Vivo, fue crucificado. Es precisamente esa Cruz la que libra del veneno y esclavitud del pecado y nos hace hombres libres. Nuestra fe, por tanto, debe estar en la Cruz donde Jesús, el Hijo de Dios, entregó su Vida para salvación de todos los que creen en Él.

Es evidente que la verdad te hace sentirte liberado de la mentira. Supongo que lo has experimentado en el Sacramento del perdón. Una vez confesado uno se siente otro, se siente libre de ese veneno que te esclaviza y te contagia del mal. Esa es mi experiencia y la experiencia de muchos. La verdad nos hace sentirnos libres y hace emerger toda la basura que nos contamina y nos esclaviza.

Es momento de dirigir nuestra mirada hacia la Cruz. Sobre todos en estos momentos previos a la hora de la crucifixión del Señor que celebramos en la Semana Santa. Porque, no serán nuestras ideas, ni nuestra voluntad y buenos deseos los que nos darán la libertad de los hijos de Dios, sino los méritos contraídos por Jesús con su Pasión, muerte y Resurrección tras ser crucificado en la Cruz. Su Misericordia es Infinita hasta el punto de entregar su Vida para salvarnos a todos. ¡Creamos en Él!

martes, 19 de marzo de 2024

SAN JOSÉ (Mt 1, 16. 18-21.24a)

Presente, silencioso y obediente afronta el papen encomendado. ¿Y tú, y yo, seremos capaces de comprender los designios de Dios, nuestro Padre, sobre lo que acontece sobre nosotros? Porque, José entendió muy bien cuál era el plan de Dios en él y, confiado en su Palabra, obedeció fielmente y resilienciamente de forma silenciosa y presente. Poco se habla de José en el recorrido de Jesús, sin embargo, su figura de padre está presente en los primeros años de su hijo, sabiendo en cada momento cuál es su verdadero papel de padre.

José sabe lo que representa como padre adoptivo del Hijo de Dios. Entiende su misión y su rol, y, obedientemente, lo cumple ajustándose a lo que Dios prevé en cada momento. No sabe lo que sigue ni lo que está previsto. No conoce quizás el camino, pero sabe que es plan de Dios y lo acepta decidido a cumplirlo. Entiende que ese Niño nacido en el seno de María no es su hijo sino el Hijo de Dios. Y por su fe y confianza en Dios obedece y acepta su papel.

Su presencia en silencio y su obediencia plena hacen de que su testimonio sea continuo, sencillo, y resiliente. Y sin nada extraordinario, al contrario, discreto y oculto, José da un testimonio de acogida a lo imprevisible e incalculable. Acepta todo lo que acontece y sucede en el día a día y lo acoge como camino del plan de Dios. Su fe y su obediencia despiertan nuestra admiración, sobre todo ahora en un mundo inseguro, imprevisible e incierto donde todos buscamos seguridad como clave de nuestra camino la seguridad. Él la puso toda en Dios. ¿Y nosotros?