lunes, 15 de abril de 2024

IMPORTAN OTRAS COSAS NO LAS DE ESTE MUNDO

Es evidente que vivimos con los ojos cerrados. O, al menor, los mantenemos cerrados la mayor parte del tiempo. Es cuestión de escucharnos y, sobre todo, de Escuchar al Señor que nos habla cada día. Sucede que apagamos, con nuestros ruidos, su Voz y nos afanamos, mal dirigidos por el príncipe de este mundo, en la búsqueda de las cosas materiales y caducas de este mundo. Solo lograremos ser cada día más infeliz.

Debemos hacernos una pregunta: ¿Qué es lo que realmente buscamos en Jesús, la solución a nuestros problemas o parecernos a Él y darnos como Él se dio? Porque, lo primero es innato al ser humano y lo que instintivamente  y espontáneamente el ser humano busca. Todos buscamos y deseamos satisfacer nuestras necesidades de salud y subsistencia, y en Jesús, sobre todo después de la multiplicación de los panes, todos le buscan para satisfacer materialmente todas sus carencias.

No debemos asustarnos ni preocuparnos, es algo consustancial con nuestra propia naturaleza y normal que procedamos de esa forma. Pero, Jesús no nos rechaza por eso, al contrario se nos ofrece como solución a todos nuestros problemas que se nos plantea en este mundo. Dichoso y bienaventurados los que creen en Él. Y es que en esa relación con El, como ocurrió con los apóstoles, encontramos la Luz y la Gracia de que nuestro entendimiento se ilumine y nos demos cuenta del Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios y recibamos el don de la fe.

Conviene, pues, levantar nuestra mirada hacia arriba y atesorar tesoros, no de aquí abajo, sino de los que son apreciados y valorados en el Cielo. De sobra sabemos cuales son. Busquemos pues, al Señor por lo que nos puede ayudar a vivir en el Amor y la Misericordia.

domingo, 14 de abril de 2024

SORPRENDIDOS Y CONFUNDIDOS: NO ATINABAN A CREÉRSELO.

Creo que incluso lo comprendemos desde la gran distancia en el tiempo que nos separa de los apóstoles. Tampoco a nosotros nos resulta fácil ahora creérnoslo. Tenemos el testimonio escrito de los apóstoles, de la Iglesia que ha ido transmitiendo la Resurrección del Señor a través de los siglos, pero nosotros y cada generación correspondiente seguimos desconfiando y poniendo pegas.

Es evidente que sin fe no podemos dar un paso, y menos tener un encuentro serio y profundo del Señor. Se hace necesario creer, fiarnos del testimonio apostólico, de la Iglesia y de la Palabra del Señor. Y, sobre todo, de abrirnos a la acción del Espíritu Santo.

Todo se ha cumplido en Él. Estaba escrito y trazado ya el plan de salvación que el Padre había pensado para su Hijo, y para recuperarnos devolviéndonos la dignidad de hijos y liberándonos de la esclavitud del pecado. Pero, somos tercos, preferimos las cebollas y la esclavitud de Egipto al camino, aunque de cruz, del desierto que nos lleva al encuentro con el Señor y a participar de la Gloria Eterna. Pidamos al Espíritu Santo, que nos acompaña desde la hora de nuestro bautismo que nos abra los ojos, el entendimiento y aumente nuestra fe.

sábado, 13 de abril de 2024

SOY YO, NO TEMAN

Hay muchos momentos de nuestra vida que buscamos, y es precisamente lo que necesitamos, una palabra de consuelo, de comprensión y de ánimo. Por experiencia sabemos que en los momentos de apuro llamamos a nuestra Madre del Cielo o suplicamos a nuestro Padre Dios. Son como expresiones que salen de nuestro corazón de manera espontánea sin apenas tiempo para pensar que decimos. Y eso realmente prueba que dentro de nuestro corazón está sellada la impronta de la huella de nuestro Creador: Su Amor Infinito y Misericordioso.

Poner toda tu confianza en el Señor te fortalece y te vigoriza hasta el punto de sobreponerte y conseguir superar o soportar los miedos, las angustias o las privaciones. No se trata de que por la fe tus problemas disminuyen o desaparecen. La vida, tu vida, es un camino de cruz, y la cruz supone peligro, angustia, dolor y dificultades.

Pero, la diferencia está en recorrer ese camino solo y por tu cuenta o hacerlo junto, confiado y apoyado en el Señor. Los problemas y las dificultades serán las mismas, pero tu fortaleza y tu esperanza serán otras si pones tu fe en la presencia del Señor. El Espíritu Santo, que ha venido a ti el día de tu bautismo, te dará ánimo, esperanza, fortaleza y valentía para enfrentarte a ellos y superarlos.

La fe nos da la seguridad de una Presencia, la presencia de Jesús que nos impulsa a superar las tormentas existenciales, la certeza de una mano que nos aferra para ayudarnos a afrontar las dificultades, indicándonos el camino incluso cuando está oscuro. La fe, nos dice el Papa Francisco, en resumen, no es una escapatoria de los problemas de la vida, pero nos sostiene en el camino y le da un sentido. (13082017)

viernes, 12 de abril de 2024

SIMPLEMENTE, TE PIDE DE LO QUE TIENES

A veces nos quedamos en el tejado y no sabemos o no podemos, o quizás tampoco queremos bajar a la tierra. Simplemente, consideramos que no tenemos y que, en consecuencia no podemos.  

No es eso lo que Jesús nos pide cuando nos plantea la forma de darle de comer a aquella multitud que se había congregado junto a Él para escucharle. Solamente nos pregunta de qué disponemos y cómo lo haremos.

La cuestión es otra. Se trata de abrirnos a compartir de lo que tenemos y disponemos, no de solucionar el problema. Se trata de estar abierto a colaborar, a dar de lo que tenemos, incluso privándonos de comodidades que pueden servir para que otros puedan aliviarse o subsistir.

No somos nosotros ninguna solución. Solo el Señor puede hacerlo, pero ha querido contar con nuestra disponibilidad y nuestra colaboración. Quiere nuestra elección, ver nuestra disponibilidad y hasta donde somos capaces de dar y darnos. No en vano todo lo que tenemos lo hemos recibido gratuitamente de Él. Sabe lo que podemos hacer y dar, y nos deja decidirlo a nosotros. Es nuestra elección la que nos descubrirá nuestras verdaderas intenciones. Al final todo se reduce a eso, seremos juzgado del amor que seamos capaces de dar: porque tuve hambre y…

jueves, 11 de abril de 2024

EL TESTIMONIO DE JUAN EL BAUTISTA

Jesús es la Palabra que viene de lo alto. Son palabras de Juan el Bautista referidas a Jesús. Él, Jesús, está por encima de todo y da testimonio de lo que ha visto y ha oído. La voz de Juan el Bautista sigue resonando en el desierto de nuestros corazones. Jesús, que está por encima de él, viene, enviado por el Padre, a anunciarnos la Buena Noticia, que no es otra que el Amor Misericordioso del Padre.

Jesús es la Palabra que anuncia al Padre. El hijo enviado que habla y nos revela el Amor Misericordioso del Padre. Previamente, Juan ha preparado el camino reconociéndose un eslabón más en el Plan de Dios. Detrás de él viene el que es más grande y al que no es dingo de desatarle el cordón de sus sandalias.  Él es la Palabra que nos ofrece la salvación en nombre del Padre. Él es quien gana para nosotros la misericordia del Padre por los méritos de su Pasión y muerte. Y Juan se empequeñece en su presencia porque el Señor lo es y contiene todo.

De la misma manera, también nosotros debemos considerarnos: simples eslabones en la obra de muestro Padre Dios y siervos en el Señor de sus enseñanzas y misericordia. Y, auxiliados en el Espíritu Santo, anunciarla y dar testimonio de su Palabra.

miércoles, 10 de abril de 2024

EL SEÑOR JESÚS VINO A ESTE MUNDO, NO PARA JUZGARNOS, SINO PARA SALVARNOS.

La fe nos salva y nos libera del pecado de este mundo. Creer en Jesús, el Hijo de Dios, significa seguirle, escucharle y adecuar nuestra vida según su Palabra. Y es eso lo que nos devuelve la dignidad de hijos de Dios y nos salva.

No ha venido el Hijo, nuestro Señor, a juzgarnos, sino a anunciarnos esa Buena Noticia: estamos salvados porque el Padre ha querido que por los méritos de su Hijo, nuestro Señor, nuestros pecados sean perdonados. Y eso comporta, claro, que pongamos toda nuestra confianza en la Palabra del Señor, la escuchemos y la cumplamos.

Y hoy, y cada día, el Señor sigue anunciando e Infinitol Amor Misericordioso de su Padre caminando junto a nosotros en el Espíritu Santo, que nos asiste, nos ilumina y nos mueve a anunciar también esa Buena Noticia.

Sin embargo, el Padre, sabiendo de nuestra debilidad y caídas, ha querido que tengamos la oportunidad de arrepentirnos, de propósito de enmienda y de ser perdonados por la Pasión y muerte de su Hijo, por la que, nuestro Padre Dios nos da su Infinita Misericordia.

Dicho de otra forma, estamos salvados. Dios, nuestro Padre, ha dejado en nuestras manos la oportunidad de elegir nuestra salvación. Ella pasa por creer en la Palabra de su Hijo, nuestro Señor, y llevarla a cumplimiento en nuestra vida. Con su Pasión y muerte de Cruz, Jesús, el Hijo de Dios, por mandato de su Padre, aceptado libre y voluntariamente, nos ha dada esa posibilidad, por la fe, de salvarnos. De manera, Dios, nuestro Padre, ha dejado nuestra salvación en nuestra elección.

martes, 9 de abril de 2024

TODO CONSISTE EN UNA NUEVA FORMA DE MIRAR

Puedo mirarte de forma indiferente o de forma despreciable; puedo mirarte con una mirada de acogida o de bienvenida; puedo mirarte con ojos de ira, de violencia y de venganza o puedo mirarte de forma compasiva y misericordiosa.

Es evidente que puedo mirarte de muchas formas, pero solo hay una manera de mirar cuando se mira con amor: con misericordia y ofreciéndote la salvación. Donde nadie cree que hay salvación, el Evangelio – la Palabra de Dios -  te ofrece la salvación. Y eso exige e implica otra forma de mirar que el mundo no acepta ni entiende.

Las bienaventuranzas son posibles en un mundo donde son desterradas y dadas por imposible. Los que lloran y sufren serán consolados y liberados del dolor y sufrimiento para ser eternamente felices. Los marginados, despreciados y excluidos serán considerados, tenidos en cuenta e incluidos en la Casa del Padre. Donde hay vaciedad resultará que hay abundancia. Todo en la presencia de Dios se hace posible.

Y, evidentemente, para que todo esto sea verdad tendremos que ser de otro mundo, porque este mundo es como es y no quiere ser de otra manera. Habría que pensar de otra forma, ser de otra manera y creer en la Palabra de Dios. Ese Dios que no es un concepto, algo en lo que puedo creer, sino una Dios Persona, que encarnado en Naturaleza humana, ha muerto por nosotros y ha Resucitado para también darnos, a los que creen en Él, esa resurrección para la eternidad gozosa y feliz.