miércoles, 2 de julio de 2025

UNA PIARA DE CERDOS

Mt 8, 28-34

La gente no quería intrusos que alteraran la tranquilidad del día a día del pueblo. Aquella noticia de que dos endemoniados habían sido liberados y, en consecuencia, una piara de cerdos afectada por esos espíritu endemoniados, fue abalanzada al acantilado y murieron en las aguas, no había gustado.

Al parecer estaba bien eso de liberar a los endemoniados, pero interesaba más el valor de lo que se había perdido con la muerte de los cerdos. No interesaba esa clase de gente que antepone el bien de las personas, incluso los excluidos y endemoniados, al valor de una piara de cerdos. No apetece tener entre nosotros a alguien que busca la inclusión de todos, incluso de los marginados y excluidos. La ley somos nosotros.

    —¿Qué te parece, Manuel, como ves este acontecimiento que cuenta el Evangelio de Mt 8, 28-34? ¿Tienes alguna sugerencia u opinión?
    —¡Hombre!, para mí hay una cosa muy clara. Los hombres, quizás por naturaleza o egoísmo, preferimos nuestros gustos, intereses de todo tipo antes que el bien de otro que nos pueda perjudicar esos intereses. Lo que le dolía a aquella gente era la perdida del valor de la piara de cerdos, y lo que podía significar eso para otros asuntos del pueblo. Creo que ahí está la clave. 
     —Pienso lo mismo. Creo que a la gente, en general, no les gusta, por naturaleza, que nadie se meta en sus asuntos. Y no quieren que nadie se meta en sus asuntos. Su ley es la ley, y todo debe estar sujeto a ella. Precisamente si está en consonancia con sus ansias de poder e intereses. Así de claro, todo lo que no esté organizado de esa manera les molesta.

Los dos amigos lo había entendido muy bien. El hombre excluye al hombre, sobre todo si es pobre, débil y nada tiene que ofrecer. Su valor, según la sociedad, es en función de su economía, riqueza y poder. Quien no pueda aportar esas cotas de poder queda excluido de la sociedad. Y Jesús, al parecer, molestaba. Su anuncio de la igualdad entre los hombres y su mandato del amor mutuo y misericordioso no estaba de acuerdo con la ley de aquellos hombres. Ni tampoco con los de ahora. Al parecer no nos diferenciamos muchos de aquel pueblo de la piara de cerdos. ¿Seremos capaces de reflexionar y sacar alguna conclusión?

martes, 1 de julio de 2025

MOMENTOS DE TEMPESTADES

Mt 8, 23-27

«Hay momentos, se decía Manuel, que la vida te pone los pelos de punta» La vida se presenta de forma injusta en muchos momentos de tu vida, quizás cuando menos lo espera o cuando estás más confiado. La lucha será siempre un signo de que el camino tiene cruces y adversidad. La cruz será el signo de tu salvación, porque no encontrarás otro camino que te salve. Y agarrarte a ella, aceptarla confiado en el Señor, es el camino que te llevará a tu propia salvación.

Llegaba Pedro en ese momento y le sorprendió ver a Manuel en estado de reflexión. Parecía ensimismado en sí mismo y como si dialogara con alguien. 

    —Buenos días, Manuel, ¿qué haces tan pensativo? 
   —¡Ah, Pedro!, buenos días. Estaba pensando en la lucha que libramos cada día si queremos seguir a Jesús. Porque es una lucha diaria. El mundo, demonio y carne están siempre en guardia y dispuestos a seducirte de una u otra forma. ¿No lo piensas tú así? 
   —Creo que sí. Jesús abrazó la Cruz para indicarnos el camino. Siempre estamos llamados a abajarnos – humildad – a hacernos pequeños. Es decir, a permanecer con los desvalidos, pequeños, marginados, inocentes, indefensos … etc. Y eso es camino, no solo de lucha, sino de cruz.  
            —Así es, estaremos siempre necesitados de aceptar el desplante, el ridículo, la fuerza del otro, el perdón al enemigo y a, simplemente, confiar en nuestro Padre Dios. Ese fue el Camino, la Verdad y la Vida que nos enseño Jesús, nuestro Señor, el Hijo de Dios Vivo.

Hoy precisamente el Evangelio nos habla de esos momentos en los que nuestra propia barca zozobra. Cuando la tempestad nos sorprende. Pensemos en las inundaciones últimas en nuestro país – Paiporta – y en otros muchos lugares. Llegamos a pensar que nuestro Señor está dormido. ¡Dios mío!, ¿dónde estás?

Posiblemente, nuestra fe se tambalea como la de aquellos apóstoles en el momento que el miedo se apoderó de ellos cuando vieron que la barca estaba a punto de hundirse. No es nada extraño, nos sucede también a nosotros a lo largo de nuestra vida. Es entonces el momento de preguntarnos: ¿Creemos nosotros en el Señor? Porque, si creemos, a pesar de los pesares y de lo que pueda suceder, nuestra barca nunca se hundirá. Jesús murió, pero Resucitó al tercer día.

lunes, 30 de junio de 2025

UN PADRE AMOROSO Y MISERICORDIOSO

Mt 8, 18-22

Posiblemente muchos queramos seguir a Jesús. La Palabra de Jesús es atrayente y conecta con nuestro corazón. ¿Quién no quiere amar, ser buena persona, impartir justicia y ser correspondido de la misma forma? ¿Quién no quiere ser atendido, ayudado y bien tratado en los momentos de enfermedad, de debilidad o error? Supongo que a todos nos gustaría ser así y recibir ese trato. Sin embargo, sabemos por nuestra propia experiencia que nos cuesta ser así. Tenemos esa semilla sembrada en nuestro corazón, pero también hay cizaña que la estropea y no la deja crecer ni dar buenos frutos.

Es evidente que cuesta mucho seguir a Jesús. Porque su camino es un camino de cruz, de darse enteramente y de pensar más en el bien del otro que el suyo propio. Su venida está vinculada a la salvación del hombre. El hombre de toda raza, color o condición. El Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios acoge a todos, es universal y va dirigido a la humanidad entera. Y bien, sabido esto, podemos estar ahora en disposición de responder esa pregunta que nos hacemos: ¿Quiero y estoy dispuesto a seguir a Jesús?

Manuel lo tenía muy claro, quería seguir a Jesús, pero al mismo tiempo se sabía débil, pecador y que su seguimiento tendría muchos altibajos, tentaciones y fracasos.

    —Mi decisión está tomada firmemente. Es más, creo que no podría venirme atrás. No entiendo la vida sin Jesús, y creo firmemente en Él. Pero, reconozco que no soy digno de seguirle. Quizás le pierdo muchas veces, y, creo que no doy la talla para ser considerado un seguidor. Pero, me sostiene su Amor e Infinita Misericordia. Eso me da ánimo y arrojo para levantarme y seguir la lucha.  
     —Me ayudas con tu reflexión, comentó Pedro. —A mí me ocurre algo parecido. Sin embargo, en esos momentos trato de mirarle y escuchar su Palabra. Y me da mucho ánimo y esperanza oírle hablar sobre la parábola del Padre Amoroso. Me siento hijo amado y perdonado, y eso me fortalece, me vigoriza y me levanta para, como aquel hijo, volver a la Casa de mi Padre.

Los dos amigos habían encontrado razones y, sobre todo, necesidad de que el camino hacia Jesús, aunque camino de cruz, es un camino de caídas y levantadas; de fracasos y éxitos; de luchas y derrotas, pero, sobre todo, de perdón y misericordia. Y, quizás sin darnos cuenta, en el camino vamos experimentando que todo nuestro corazón se va impregnando de la Palabra de Dios y de que mi vida está en Él enteramente.

domingo, 29 de junio de 2025

DIFERENCIAS COMPLEMENTARIAS

Mt 16, 13-19

     Pedro y Pablo, dos apóstoles, evangelizadores, pero con grandes diferencias que en lugar de separarlos los complementa. Mientras Pedro, originario de la última de las periferias, Pablo pertenece a la diáspora judía inmerso en la jerarquía gobernante de Jerusalén. El primero, conoció al Maestro en primera persona, le falló negándole en los momentos de su Pasión; el segundo, Pablo, le persiguió y tras una experiencia de encuentro con Jesús Resucitado, se convierte, cree e inicia una nueva vida. Mientras uno es más sensible y vive desde dentro de la propia comunidad judía, el otro experimenta la libertad frente a la esclavitud de la ley. Dos realidades diferentes, pero dos vocaciones de fe que dan a conocer la Buena Noticia.

Esa es la misión para la que hemos venido a este mundo, a dar gloria y alabanza al Amor Misericordioso que nos salva por los méritos de nuestro Señor Jesús, el Hijo de Dios Vivo, en su Pasión, muerte y Resurrección.

—¿Qué opinión tienes al respeto? – preguntó Manuel a Pedro.
—Creo que hay diferencias, pero ambas complementarias. Mientras uno apacienta, reúne, anima y conduce en el camino del Señor. Otro, evangeliza, anuncia, abre caminos y formula la fe necesaria para creer en la Palabra del Dios hecho Hombre, que ha entregado su Vida para liberarnos de la esclavitud del Pecado. 
     —Plenamente de acuerdo contigo. Ambos espíritus son necesario también en nuestra Iglesia de hoy. Quienes nos alimentan, proclaman y celebran  la Palabra, y quienes anuncian  - misiones – con su vida y obras la Palabra de Dios.

Evidentemente, todos somos necesarios. Nadie ha venido a este mundo por casualidad. Dios lo ha pensado y le ha dado la vida para una misión concreta. Quizás nos parezca pequeña, insignificante, pero, siempre importante. Solo Dios sabe lo que cada uno puede y debe hacer. Hemos recibido unos talentos - Mateo (25:14-30) – y a eso es a lo que debemos poner nuestro mayor esfuerzo. Ni más arriba, ni más abajo.

sábado, 28 de junio de 2025

TODO ESTÁ ESCONDIDO EN EL CORAZÓN

Lc 2, 41-51

No cabe ninguna duda que todo se centra y tiene lugar en tu corazón. Él es tu sala de maquina donde se cocina todo tus sentimientos, tus emociones, tus buenas o malas obras y todo lo que gira al derredor de tu propia vida. En él tiene lugar tanto tus buenos actos como los malos, y de él saldrán lo bueno o lo malo de tu acciones en el camino de tu vida.

María tuvo un corazón limpio. Quiero pensar que nuestro Padre Dios la eligió porque conocía la limpieza y la humildad de su corazón, prudente y tardío al juicio, y paciente al significado de los acontecimientos que se sucedían en su vida. Entiendo que, tras la experiencia de la encarnación, María, aunque muchas cosas no comprendía, tenía esa intuición, y más, una fe firme, confesada en el Magníficat, de la acción de Dios en su vida.

—¿Cómo ves, Pedro, este acontecimiento cuando María y José descubren que Jesús no va con ellos?
—Me sorprende, si lo lees detenidamente, la serenidad de ambos en su búsqueda, pero, sobre todo la pregunta que María hace a su Hijo cuando le encuentra.
—¿Qué encuentras en la pregunta?
—¡Hombre!, algo así como un reproche por haberlos tratados así, con cierta apariencia de indiferencia. ¿No te parece?  
 —Quizás daba por sentado que ellos deberían de sospechar para que había venido Jesús y cual era su misión. Sin embargo, María, también José, no entendieron lo que Jesús les decía.

Es evidente que María, como también José, no entendía muchas cosas del Plan que Dios había pensado para ellos. Era la Madre elegida, y, José, el esposo casto, fiel y justo. Y posiblemente intuían muchas cosas confiados en la presencia de Dios al  vivir los acontecimientos del Nacimiento, la huida a Egipto y, sobre todo, en el Hijo, del que seguramente sabían sus orígenes.

Igual nos sucede a cada uno de nosotros. Somos criaturas de Dios, y, como Padre, ha pensado un plan para cada uno de sus hijos. Nos toca a cada uno descubrirlo. Esa es nuestra misión. Para ello, en la hora de nuestro bautismo recibimos al Espíritu Santo que nos asistirá a descubrir ese plan que Dios tiene para cada uno de sus hijo.

viernes, 27 de junio de 2025

UN AMOR DESBORDANTE E INMENSO

Lc 15, 3-7

    Nunca llegaremos a entender el inmenso Amor con el que nuestro Padre Dios nos ama. Es tan grande que nos desborda hasta el extremo de no poder ni imaginarnos. Un Amor que nos ama más allá de nuestras infidelidades, debilidades y pecados. Un Amor que ama inmensamente a la humanidad – creada por Él, y a cada persona de manera singular y concreta.
    De manera que perdida una oveja, deja el rebaño a buen recaudo y sale, a riesgo de su vida, a buscar a la oveja perdida. Es es la parábola con la que Jesús nos describe y nos revela el Infinite e inmenso Amor de su Padre.

    —¿Encuentras tú, Pedro, a algún pastor que llegue a ese extremo, a dar su vida por salvar a una sola oveja? La verdad es que me quedo sin palabra y sin referencia en este mundo.
    —Tienes razón. Nadie es capaz de entregar su vida por una sola oveja.
    —Es que para nuestro Padre Dios, cada uno de sus hijos son de vital importancia. Precisamente, su Hijo, nuestro Señor, entrega su Vida por todos, incluso con el mismo Amor y valor  por el más pequeño e insignificante que consideremos. Para Él todos valemos lo mismo. Su Amor es Infinito y Misericordioso.
    —No cabe ninguna duda que la parábola que nos dice hoy el Señor es espeluznante, nos pone la piel de gallina, y nos deja asombrado, ¡Cuánto Amor nos tiene el Señor!
     —Ciertamente, no nos lo podemos imaginar.

    Los dos amigos decidieron hacer una oración y pedir esa sabiduría, fortaleza y paz para, a pesar de no poder, ni entender ni imaginar ese inmenso Amor con el que Dios nos quiere, sí, al menos, estar agradecidos y ser fiel a su Palabra, poniendo, con la ayuda y asistencia del Espíritu Santo, todo su esfuerzo en hacer su Voluntad. Simplemente, amar y amar, tal y como Él nos Ama.

jueves, 26 de junio de 2025

VIVIR EN LA VOLUNTAD DE DIOS

Mt 7, 21-29

     Es evidente que todo lo que nos ayude a vivir en la Voluntad de Dios conviene y es bueno. En ese sentido, las prácticas de la liturgia, oraciones, novenas, rosarios … etc., son, diría necesarias, y reman en el mismo sentido. Sólo importa vivir en la Voluntad de Dios, y, se supone, quien hace realmente la Voluntad de Dios, ama con misericordia. Y en el amor y misericordia está contenida la Voluntad de Dios.
    —¿Sabes, Pedro, que nuestro seguimiento a Jesús no está en ser piadoso y practicar religiosamente las prácticas – valga la redundancia – de piedad? El seguimiento tiene que concretarse tratando de vivir el espíritu del sermón de la montaña.
    —¿Te refieres a las bienaventuranzas?
    —Evidentemente, a eso me refiero. Hacer la Voluntad de Dios no se hace en las prácticas de piedad.     ¡Que de hecho se necesitan!, sino en tus obras. Ahora, te digo que las prácticas se necesitan, nos fortalecen y, sobre todo, celebrar la Eucaristía será imprescindible. Es el alimento que nos da vida, nos sustenta y alimenta espiritualmente.
    —Creo que dices bien, amar es lo fundamental. Sobre todo a los necesitados, a los últimos, a los diferentes e incluso a los enemigos.
    —Ahí está nuestra tarea, y esa es la Voluntad de Dios, amar como Él nos ama. Precisamente, Jesús, su Hijo, viene a enseñarnos el Camino, la Verdad y la Vida.
 
    Apoyar nuestro amor sobre roca es apoyar nuestro amor en Jesús, nuestro Señor. Él es la Roca que nos sostiene, que nos capacita y que nos fortalece para superar las adversidades, la soberbia, el egoísmo y todos los obstáculos, tanto los que vienen de afuera como los propios que viven en nuestro corazón.
    Es verdad que el amor nos debilita, porque cuando amamos nos sentimos impotentes y fáciles de ser agredidos, ridiculizados o humillados, pero solo el amor nos dará el verdadero pasaporte para el gozo eterno junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.