viernes, 12 de octubre de 2012

OÍR PARA VIVIR

346 × 275 - Lc 11, 27-28

No se trata de decir cosas bonitas, ni tampoco hablar de justicia, verdad y amor. Se trata del esfuerzo constante y permanente de lo que oyes, en este caso la Palabra de Dios, llevarla a la vida y concretarlo en tu familia, tu trabajo, tu círculo de amigos y tu tiempo de recreo y ocio.

Se trata de ser bombilla con patas y donde quieras que estés ser luz, camino y verdad para los que te rodean y comparten la vida contigo. Se trata en definitiva de cumplir la Voluntad de Dios. Son esos los verdaderos amigos de Jesús, y los verdaderamente dichosos.

Porque la dicha no se encuentra en la escucha y comprensión de la Palabra, sin en, después de escucharla y comprenderla, ponerla en práctica. Porque solo lo que se experimenta y se palpa convence y transforma.

Y eso es lo que dice Jesús: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan».

jueves, 11 de octubre de 2012

PORQUE TE NECESITO, DIOS MÍO...

 Evangelio según San Lucas 11,5-13. Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ...

estaré toda mi vida pidiéndote. Porque dejar de pedir es como perder la fe. Quien no pide puede tener fundamentalmente dos razones: a) que no necesita pedir porque está abastecido; b) que ha perdido la confianza en que le atienda, escuche y conceda el Padre del Cielo.

Por eso, Jesús, el Hijo predilecto y amado; el Hijo que nunca perdió la confianza en el Padre, nos invita a no desfallecer y pedir. Nos invita a ser inoportuna incluso con el Padre, porque nuestra constancia, insistencia y fe en pedir es la oración que conmueve al Padre y que revela nuestra confianza y fe en Él.

Así nosotros, los blogueros, no debemos desfallecer y continuar nuestra lucha por congregarnos, vernos, saber de nosotros. Somos una familia que nos reunimos una vez al año. Una familia presidida por Jesús y comandada por el Papa. Unos blogueros que nos une nuestro afán evangelizador y nuestras ansias que el Reino de nuestro Padre Dios se establezca en la tierra.

Sigamos, pues, pidiendo sin descanso. Pongamos en marcha lo del SMS, amigo inoportuno, la cuota o donativo mensual o anual, y cuantas iniciativas puedan contribuir a fortalecer nuestra unión y nuestra convocatoria anual. Nuestros amigos nos lo están pidiendo y tocan a nuestra puerta.

Pero sobre todo, no olvidemos que sin dejar de ser Marta, apliquemosno también en ser María. Nuestro camino debe siempre ir orientado, orientado por la brújula del Espíritu Santo y apoyado en el estilo de vida de Jesús: "El amor". 

miércoles, 10 de octubre de 2012

PEDIR A UN PADRE...

 Evangelio San Lucas 11,1-4.

no es lo mismo que pedir a un hermano, a un amigo o a los hermanos en la fe. Pedir a un padre es algo más seguro, más confiado y con casi total garantía de éxito. En caso que nos ocupa, pedir a nuestro Padre Dios es total garantía.

Por eso creo que Jesús nos muestra ésta singular forma de cómo orar con nuestro Padre Dios. Un padre es algo muy especial. Alguien que nos quiere profundamente y que está dispuesto a dar la vida por su hijo. Si así no ocurre con todos los padres de la tierra por sus propias limitaciones, si ocurre con nuestro Padre Dios del Cielo.

Nuestro Padre Dios nos dará siempre lo que necesitemos para ser buenos hijos y poder llegar a Él. Jesús, el Hijo predilecto, nos enseña la forma y manera de hablar y pedirle a su Padre, y al mismo tiempo nos lo descubre y revela como nuestro Padre.

Pero no se trata de pedir siguiendo nuestras inclinaciones naturales caídas por el pecado, sino según la Voluntad del Padre que sabe lo que nos conviene y lo que es mejor para nuestra salvación eterna. Por eso, santificando su Nombre primero, le pedimos que nos dé la sabiduría de alcanzar su Reino y de cumplir siempre su Voluntad.

También le pedimos, como hijos necesitados, el pan de cada día, no solo el material sino su mismo Espíritu, que nos sostiene y fortalece para la lucha diaria contra nuestra propia naturaleza caída. Sabiéndonos pecadores le imploramos el perdón de nuestros fallos, errores, debilidades, fracasos...etc.

 Pero también las fuerzas necesarias para cambiar nuestro corazón y llegar a perdonar sobre todo a los enemigos. Y muchas fuerzas, voluntad y firmeza para no caer en el juego de las tentaciones, porque nos reconocemos débiles y necesitados. Y sabemos que en Él está nuestras fuerzas y nuestra victoria para librarnos del mal. Amén.

martes, 9 de octubre de 2012

LO ESENCIAL Y FUNDAMENTAL...


 Texto del Evangelio (Lc 10,38-42): En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo ...
 nos pasa, muchas veces, desapercibido y sin tomar conciencia de ello. Metidos en faena nos afanamos en alcanzar nuestro objetivo: Evangelizar, y perdemos la esencia de la Evangelización. Sería bueno preguntarnos a este respecto que nos proponemos cuando evangelizamos.

Porque para emprender un camino, el que sea, lo primero es preguntarnos con quien debo caminar. Es decir, ¿lo hago yo solo?; ¿permito que alguien o algunos me acompañen? Pero sobre todo: ¿De quién tomo referencias? Porque todo camino necesita una inspiración y un saber que buscamos en él.

Si al caminar lo hacemos equivocados corremos el riesgo de perder el tiempo y de perdernos. Por eso, es bueno hacerse estas preguntas y tratar de reflexionarlas. Pero nuestra reflexión no debemos hacerla solos o juntos entre nosotros, sino como María, la hermana de Marta, nos ejemplariza hoy en la Palabra de Dios.

Es bueno ponerse manos a la obra; es bueno reciclarse y formarse; es bueno el utilizar todos los medios que están a nuestro alcance, pero solo una cosa hace falta: estar injertado en Jesús, en Él todo lo demás irá añadiéndose al camino. Es eso lo verdaderamente esencial y fundamental. No hay más.

Por eso, todos nuestros encuentros deben estar alumbrados desde Jesús, en Jesús y por Jesús. Y todo lo demás vendrá por añadidura, sin eso querer significar que nos crucemos de brazo. Me gustó mucho la frase de Carmen Álvarez Mira: "Nuestra tarea es el medio para que Dios convenza a otra persona"

Pues simplemente eso, nosotros debemos ser esos instrumentos que, ofrecidos y puestos en las Manos de Dios, seamos capaces, por su Gracia, convencer a cuantos se crucen en nuestro camino.


lunes, 8 de octubre de 2012

¡QUÉ ES PRACTICAR LA MISERICORDIA?

 Texto del Evangelio (Lc 10,25-37): En aquel tiempo, se
porque oigo muchas cosas que me dejan confundido, y aunque lucho por dejar y mantener mi criterio claro, siempre es necesario refrescarlo y reflexionarlo. Dicho de otra manera, se hace necesario orar, pedir luz y clarividencia para discernir lo que el Espíritu Santo nos alumbra e incita a entender.

¡Claro que, también al desvalido se le podría decir que hay que andar más avispado y no atreverse a ir por caminos peligrosos, o no ir solo! ¡Claro que, teniendo en cuenta esta imprudencia del asaltado podría justificar mi marcha! ¡Claro!, hay muchas excusas y justificaciones que parecen justas, y hasta cierto punto los criterios humanos así lo ven.

Así lo entendieron el sacerdote y el levita, pero no el samaritano. A veces, por no decir casi siempre, observo a personas que regañan a otras, yo también lo hago, y advertidas de lo que hacen alegan en su defensa que es la tercera o más veces que le hacen esto, y que creyente sí pero no boba. Y tienen toda la razón. 

Las personas somos muy testarudas y cometemos las mismas irresponsabilidades y faltas muchas veces. Y en este dilema he tratado de buscar respuestas al perdón, porque sé y sabemos que la respuesta de Jesús es: Anda, vete y haz tú lo mismo, refiriéndose a la parábola contada.

Y en esta tesitura he concluido que Jesús, el Señor, me perdona muchas veces. A mí me da vergüenza presentarme cada mes, cuando me confieso, delante de Él, porque siempre me ocurre lo mismo, los mismos fallos, los mismos fracasos, la misma historia. ¿Hasta cuándo Señor vas a tener paciencia conmigo?

Y en este pensamiento he encontrado la respuesta: Misericordia quiero y no sacrificios. Por mucho que mis prójimos merezcan su culpa, yo les debo misericordia aunque eso no me exima de exigirles y pedirles responsabilidades. Pero siempre misericordia, siempre abierto al perdón y al amor. 

Creo que eso fue lo que decidió el buen samaritano. Olvidó todas las ofensas, su tiempo, su dinero... Se desprendió de sí para darse al otro. Así, Señor, quisiera ser yo también. Dame la Gracia de poder hacerlo. Amén.


domingo, 7 de octubre de 2012

CON NUESTROS CRITERIOS...

 Mc 10, 2-16 Se acercaron entonces unos

Señor no entendemos esta unidad, porque hay momentos que uno de los dos se cierra al diálogo, al perdón y a luchar por la unidad, ¿qué hacer en estos casos? Se nos escapa esta capacidad de amor que necesitamos para soportar tan doloroso camino.

Sin embargo, muchas de estas cosas ocurren porque el compromiso de unir nuestras vidas no se hace contigo, ni tampoco se dialoga lo suficiente y desde el corazón de cada uno. ¡Claro!, cuando las cosas no se emprenden desde Ti, Señor, ¿qué pretendemos después? Así nos va y así nos quejamos, porque si hemos sido capaces de atrevernos a unirnos por nuestra cuenta, luego, nosotros solos, no sabremos ni encontraremos salida a nuestros desagravios.

Somos débiles, pero en Él fuertes, y es en Él donde debemos buscar soluciones, pero no después solamente, que sí, sino antes, porque la unión matrimonial se empieza antes, y con él como invitado de excepción. Así será muy difícil que las tempestades y huracanes que nos visitan terminen con nuestra unión, porque nunca estaremos solos. Él nos une, nos acerca, impide que nuestros corazones se rompan, se odien.

Tengamos la paciencia, la constancia y la fe de abandonarnos en sus brazos, y de esforzarnos en desprendernos de todo aquello que molesta nuestra unión: apegos, sexo, orgullo, soberbia, criterios, egoísmos... porque liberados de ellos el amor renace y se hace presente. Trates de experimentarlo y verán como todo florece en la presencia de Dios. El problema está dentro de nosotros.

¡Señor!, ponemos nuestra unión y nuestras vidas en tus Manos. No permitas que nos separemos ni que seamos víctimas de nuestros propios apegos y miserias. Llénanos con tu amor y acrecienta en nuestro. Amén.

sábado, 6 de octubre de 2012

LA ALEGRÍA NOS PUEDE DESBORDAR...

 Evangelio: Lc 10, 17-24 Volvieron los setenta y dos

y ser llama de unos días. Ocurre que cuando todo sale al pedir de boca se nos llena el corazón de alegría y entusiasmo. Todo reluce como el sol y nos sentimos fuertes, victoriosos, dichosos y llenos de júbilo. Pero también ocurre que ese mismo júbilo nos puede traicionar.

Pronto perdemos las referencias y nos sentimos fuertes creyendo que somos fuertes. Dejamos en el olvido la acción del Espíritu Santo y la oración, y pensamos que nuestra alegría nos viene de nuestras capacidades y acciones liberadoras. Nos sentimos bien porque hacemos bien dejando a un lado de donde nos viene esa capacidad y fuerza para hacer bien.

Jesús nos recuerda que no apoyemos nuestra alegría en el sometimiento de los espíritus, sino porque nuestros nombres están inscritos en el Cielo. Esa es nuestra fuerza y nuestro júbilo. Porque hemos sido elegidos y enviados, y porque libremente hemos, por la Gracia de Dios, aceptado ese reto. Eso es lo que importa y lo verdaderamente grande.

¡Señor!, enséñanos a ser mejores, a descubrir que todo el mérito es tuyo y que nosotros somos simples y humildes servidores. No permitas engreírnos y llevados de nuestra suficiencia abandonemos tu mediación y tu Gracia. ¡Sálvanos, Señor, de toda tentación de creernos suficientes! Amén.