domingo, 17 de noviembre de 2024

ATRAIDOS IRREMISIBLEMENTE POR EL GOZO INMEDIATO

Posiblemente sea la seducción más peligrosa y grave que padecemos: nuestra irremediable atracción por el gozo inmediato. No nos resignamos a esperar los resultados, sobre todo cuando se trata de pasión, de riqueza, de poder, de …etc. Buscamos el éxito rápido, de inmediatos efectos y resultados.

No tenemos tiempo para aguardar con paciencia resultados más largos en el tiempo, y de hasta cierta incertidumbre y exigencia de fe. Al parecer, la Palabra de Dios nos desespera y no nos da crédito inmediato. No estamos para aguardar con paciencia y humildad tanto tiempo. Queremos resultados inmediatos, y si no vemos no creemos.

La vida – nuestra vida – avanza, camina y consume su tiempo. Y no vemos disfrute ni placer. Y se nos gasta la vida. En la medida que se consume, nos parece que son cuatro días y que la vamos perdiendo sin disfrutar. Nuestra ceguera crece y nos perdemos pensando en ese disfrute que tal como viene desaparece.

Se nos olvida que lo verdaderamente importante es estar inscrito en el libro de la vida – Daniel 12, 1-3 – porque serán eso los que despertarán para el gozo de vida eterna. Mientras que los otros, los que se han pasado buscado ese gozo y placer en este mundo, se darán cuenta que han perdido su vida y despertarán para vergüenza e ignominia perpetua.

Conclusión: hay que despertar y darse cuenta de que, precisamente, porque no sabemos el día ni la hora, debemos estar preparados, a la espera y en sintonía con la Palabra de Dios – nuestro Padre – para vivir tratando de hacer su Voluntad.

sábado, 16 de noviembre de 2024

LA NECESIDAD DE INSISTIR

Es evidente que quien no busca, no encuentra. Siempre hemos pensado que quien no llora no obtiene resultados. Entendemos que con ese «llorar» queremos significar que quienes no insisten, arrían la bandera y se dan por vencidos, no son escuchados. Hay que ser insistentes y no desfallecer cuando anhelamos y pedimos conseguir algo en concreto.

Jesús nos pone en guardia en el Evangelio de hoy, y nos propone que insistamos y no desfallezcamos en la perseverancia de pedir. Para ello nos alumbra con una parábola que nos deja claro esa necesidad de insistir: (Lc 18,1-8): En aquel tiempo, Jesús les propuso una parábola para inculcarles que es preciso orar siempre sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni  

Se hace necesario nuestra insistencia porque, esa insistencia, valga la redundancia, está revelando la fortaleza de nuestra fe. Cuando creemos en la Misericordia y Bondad de Dios, y que Él nos puede dar lo que le pedimos – si conviene a nuestra salvación – no debemos desfallecer ni venirnos abajo. El Señor nos escucha y siempre nos dará aquello que conviene a nuestra salvación. Tengamos fe en ello. Es nuestra Padre, y un Padre, más como nuestro Señor que nos ha dado todo, nunca nos falla.

viernes, 15 de noviembre de 2024

APEGADOS A LOS HÁBITOS

Casi sin darnos cuenta caemos en la rutina. De momento, nos paramos y caemos en la cuenta de que nuestra vida está compuesta de hábitos. Hábitos que se repiten cada día una y otra vez. Tal como nos dice hoy el Evangelio: (Lc 17, 26-37) … como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el … La rutina de cada día nos hace pensar que esto es siempre así, y, quizás llegamos a pensar que nunca acaba.

Perdemos el rumbo de nuestra vida y el sentido trascendente al que nos dirigimos. No podemos dejarnos ir y caer en la vida rutinaria de vivir pensando solamente en las cosas de este mundo. Estamos llamados a una vida de gozo y plenitud eterna, y necesitamos despertar y prepararnos en ese sentido.

¿Acaso podemos llegar a pensar que nuestra salvación depende de nosotros? Todo está en manos de Dios. Eso sí, ha dejado en nuestras manos la decisión. Nos ha dado libertad para elegir y tomar la salvación, recibida por la Gracia y la Infinita Misericordia de Dios dada nos gratis, o elegir, por nuestra torpeza, nuestro egoísmo o comodidades la condenación eterna.

Pero, todo será dado gratuitamente por la Gracia y Misericordia de nuestro Padre Dios. Ha nosotros, porque no ha querido imponernos nada, nos ha dejado la elección de elegir. Es decir, creer o no creer en su Palabra y Testimonio de Amor al dar su Vida en la Cruz para señalarnos el Camino, la Verdad y la Vida.

jueves, 14 de noviembre de 2024

EL REINO DE DIOS ESTÁ ESCONDIDO DENTRO DE TI

Si tratas de buscar a Dios afuera, como a alguien que se espera, no estarás en el buen camino. Dios está a tu lado, y más concretamente, dentro de ti. Es, precisamente, ahí donde tienes que buscarle. Su segunda venida es imprevisible, no sabemos cómo ni cuándo.

Sin embargo, la realidad es que el resultado de esa segunda venida será la consecuencia del día a día del trascurrir de tu vida en relación con la Palabra de Dios. Una Palabra sembrada en tu corazón y que, como semilla hundida en la tierra, va creciendo sin apenas notarse o darnos cuenta.

La huella de Dios ha sido sembrada en tu corazón – Jr. 31,33 – y es precisamente ahí donde tienes que descubrirlo y encontrarlo. Y, en y de la manera que tu encuentro con el Señor se desarrolle, descubrirás el auténtico Reino de Dios. Porque, Él, Jesús, el Hijo de Dios, es el verdadero Reino de Dios.

Por tanto, tenemos la oportunidad de vivir, día a día, el verdadero Reino de Dios. Si bien, será preciso, como sucedió con Él, que pasemos antes por tormentas y tempestades que nos ayudarán a probarnos y descubrirnos como verdadero creyentes y seguidores de Jesús, el verdadero Reino de Dios, al que llegaremos cuando llegue el final de nuestra vida, o se realice la segunda venida prometida por el Señor.

miércoles, 13 de noviembre de 2024

CUMPLIMIENTOS Y NORMAS

El domingo es día de precepto. Esta recogido en los cincos preceptos de la Iglesia. Pero, más importante que el precepto está el descubrir la necesidad que tengo de relacionarme con el Señor, mi Dios y Creador. De modo que antes que el precepto está mi relación con mi Padre Dios.

Posiblemente, el precepto está puesto para que me esfuerce en celebrar la muerte y Resurrección del Señor cada domingo. Es decir, la Santa Misa, y también alimente mi alma con la Eucaristía. Es una manera de decirnos que necesitamos relacionarnos e intimar con Jesús, y fortalecernos con el alimento de su Cuerpo para la lucha diaria de cada día con las tentaciones - mundo, deomino y alma - que nos amenzan.

Sin embargo, lo primero es Jesús, el Hijo de Dios, que nos da su Cuerpo y Sangre como alimento de nuestra alma y nos señala el Amor y la Misericordia de nuestro Padre Dios. De aquellos diez leprosos, sólo uno comprendió esto. Y fue precisamente un samaritano, enemistado con los judíos – pueblo de Dios – quien se volvió para, antes que el precepto de ser purificado oficialmente cumpliendo la norma que aparentemente le relaciona con Dios, dar gracias a Jesús por ser limpio de lepra.

Porque, quien salva no es el precepto ni el cumplimiento, sino la Infinita Misericordia de nuestro Padre Dios. Está el precepto detrás de la relación, porque su fundamente precisamente es fortalecer la relación con Dios. No se cumple el precepto para dejar constancia de relación con el Señor, sino que la relación con Dios, un simple agradecimiento de su Amor Misericordioso, basta para haber cumplido su Voluntad.

Y, precisamente, ese leproso samaritano encarna ese significado de agradecimiento y ese testimonio de fe.

martes, 12 de noviembre de 2024

LA VIDA AUTÉNTICA NO ES MERITOCRACIA

Lo que hagas y debes hacer es simplemente el servicio que tienes que dar. Tu compromiso es servir al bien de los demás. Y no por ninguna retribución, sino porque es para lo que has sido creado. Entenderlo de otra manera es contaminar este mundo del mal que nos invade y estropea la convivencia entre los hombres.

¿Acaso no has recibido todo lo que realmente eres? ¿De dónde te viene esa inteligencia, voluntad y capacidad para discernir, descubrir, organizar, buscar, saber dónde y qué hacer, comprar o vender … etc.? ¿Acaso te lo has labrado tú? ¿No te ha venido regalado gratuitamente?

¿Piensas que esas cualidades, que te han dado tanto, las mereces, las has desarrollado tú o estaban ya implícita en tu ser? Quizás sea esa la pregunta que debemos hacernos con mucha paciencia para mirarnos serenamente a nosotros mismos. Porque, todo lo que hagamos en la vida no es meritocracia, sino regalo de Dios. Al final hacemos lo que debemos hacer: «Amar misericordiosamente y servir», porque realmente «somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer»

La libertad, con la que hemos sido agraciado, nos da esa oportunidad de hacer lo que debemos hacer y cumplir con la Voluntad de Dios, o, por el contrario, hacer la nuestra. Todo lo recibido: «cualidades y capacidades ha sido para servir al bien de los más necesitados y pobres». Por tanto, nuestro juicio final, cuando partamos de este mundo, será en referencia a nuestro hacer en este mundo según la Voluntad de Dios, o según la nuestra. Todo las cualidades, capacidades y bienes recibido nos han sido dadas precisamente para eso, para amar con misericordia y caridad.

lunes, 11 de noviembre de 2024

MANTÉN SIEMPRE LA BUENA INTENCIÓN DE PERDONAR

El perdón no es un punto – dice el comentario de Francisco José Ruiz, SJ, de la Compañía de Jesús, sino una línea continua que se pierde en el infinito. Y realmente eso es así. Sin perdón no hay vida porque es precisamente la misericordia de nuestro Padre Dios la que nos da esa oportunidad de Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad.

Quien nos salva es nuestro Padre Dios al concedernos el perdón de nuestros pecados dándonos su Infinita Misericordia. ¿Cómo, pues, no vamos nosotros a perdonar a quienes nos ofenden si nos ofrecen su arrepentimiento? De la misma manera, también nosotros necesitamos arrepentirnos para alcanzar el perdón de nuestros pecados y la Infinita Misericordia de Dios.

No tiene ningún sentido presentarnos delante de nuestro Padre suplicándole perdón por nuestros pecados, y, nosotros, mantenernos en no perdonar a los que nos han ofendido. Eso no tiene ninguna lógica ni sentido común. Por tanto, el perdón es una actitud misericordiosa que siempre debemos llevar presta y dispuesta en nuestro corazón para perdonar a todos aquellos que, habiéndonos ofendido, nos presenta su arrepentimiento.

Por otro lado, lo proclamamos y decimos cada vez que rezamos el Padrenuestro: … y perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden… ¿Y qué, vamos a faltar a nuestra palabra?