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domingo, 21 de abril de 2024

PODER PARA ENTREGAR Y RECUPERAR SU VIDA.

Esta es la fe que nos  llena de esperanza y fortaleza. La vida, que es un camino hacia la muerte en este mundo, por el nombre de Jesús, el Señor, no termina aquí en este mundo sino que continúa en el mundo de la eternidad al que todos estamos llamados.

Este es el fundamento de nuestra fe, no hemos sido creados por el Señor para morir, sino para vivir eternamente. Y este mundo es el paso, digamos el examen, para examinados de nuestro amor y perdonados por la Infinita Misericordia de nuestro Padre Dios vivir eternamente en su Gloria.

Y es esto lo que verdaderamente nos anima y nos fortalece al experimentar que somos amados, conocidos y tenidos en cuenta por el Buen Pastor, nuestro Señor Jesús. En realidad somo ovejas de su rebaño. Un rebaño que pertenece a un Pastor que da su Vida libremente, la entrega, por verdadero amor para libertar y salvar a sus ovejas.

Nuestra vida está puesta en manos de nuestro Señor. En Él ponemos toda nuestra esperanza y en Él nos refugiamos de todo peligro y amenaza. Él nos ha creado por Amor y somos semejantes a Él. Si Dios es Amor, también seremos amor nosotros. Y eso lo notamos y percibimos en nuestra vida. Experimentamos que el amor es la esencia y fundamento de nuestro vivir de tal forma que sin amor nuestra vida pierde todo sentido y nos es imposible sostenerla.

Conclusión: Hemos sido creados por Amor y estamos llamados a vivir en el Amor. O dicho de otra manera: Creados por nuestro Padre Dios para ser felices eternamente. Y solo alcanzaremos esa meta cuando regresemos por amor a Él, al final de nuestro paso por este mundo. De alguna manera es lo mismo que dijo San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en Ti»

lunes, 1 de mayo de 2023

UN COMPROMISO HASTA EL EXTREMO DE DAR LA VIDA

 Jesús está comprometido y su compromiso llega hasta el extremo de dar su vida por salvar la de otros. El camino de su vida refleja sus intenciones, sus obras y la disponibilidad total al servicio hasta el extremo de entregarse plenamente hasta la muerte. No hay otra lectura en la vida de Jesús de Nazaret.

Su compromiso es firme y no contempla la huida o el abandono. Sigue fiel a su misión que diría más tarde: Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo – Jn 12, 46-47 ‒. Está muy claro que Jesús viene a cumplir la Voluntad del Padre, que no es otra que dar a conocer el Amor Infinito y Misericordioso del Padre y, por lo tanto, anunciarlo, pues lo que no se anuncia no se conoce.

Es evidente que necesitamos conocer el camino y, sobre todo, la puerta que da entrada a esa felicidad eterna que buscamos. El mundo en que vivimos lo refleja muy bien en esas ansias desesperadas de felicidad. Y lo señala en el deseo de que llegue el fin de semana. Para muchos todas sus ilusiones, esperanzas y deseos está en alcanzar el fin de semana y poder tener algún espacio de gozo, de descanso y satisfacción. Sin embargo, la experiencia es que eso se acaba y no llega a satisfacernos plenamente. Incluso muchos no tienen ni esa oportunidad.

Jesús nos lo dice en el Evangelio de hoy: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

Está claro, el Buen Pastor da su Vida por la nuestra. Y como su Vida es Eterna, sabemos que ha Resucitado, la que nos dará será también Vida Eterna. Y vida en abundancia de felicidad y gozo. Lo aclara y lo confirma con sus últimas Palabras: También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre».

Conclusión: De la misma forma también nosotros desde la hora de nuestro bautismo estamos comprometidos con el anuncio de esa Buena Noticia. Cada cual tendrá que descubrir cómo y dónde puede y debe anunciarla. El Espíritu Santo nos ayudará a ese menester y compromiso.

domingo, 25 de abril de 2021

VERDADERO PASTOR

 

Se entiende que un pastor es aquel que cuida, pastorea y guia al rebaño, pero, no todos los pastores son verdaderos pastores. Porque, el único y verdadero Pastor es aquel que da la vida por sus ovejas. Hay pastores que viendo venir el peligro se cuidan de no ser víctimas ni de caer en el peligro, importándoles poco lo que suceda a sus ovejas o rebaño. 

Jesús es un Pastor con Mayúscula hasta el extremo de dar su Vida por sus ovejas - las de su rebaño - pero, también por otras, que no siendo de su redil también atrae hacia Él y escuchan su voz. No solo lo dice en el Evangelio de hoy, sino que su actuar y su obrar así lo dejan claro y lo manifiestan: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.» 

Y esto lo dice Jesús y lo hace entregándose de una menara libre, gratuita y voluntaria. Se entrega por Amor y porque esa es la Voluntad de su Padre, que le ama y le da poder para entregar su Vida y también recuperarla. Es hermoso y esperanzador pertenecer a ese redil de Jesús, porque, tener por pastor a Jesús es reconfortante sabiéndose amado y salvado por el único y verdadero Pastor que te salva, no por interés sino por amor.

lunes, 4 de mayo de 2020

LA CARACTERÍSTICA DEL BUEN PASTOR

Yo mismo iré a buscar a mis ovejas (Ezequiel 34,11-16)
Jn 10,11-18
El refrán lo anuncia y lo describe claramente: "El ojo del amo engorda el caballo". La sabiduría popular así lo revela y la realidad lo confirma. El asalariado, es decir, el empleado, no se preocupa por el rebaño ni por las ovejas en particular. Sólo se ajusta a su salario y, poco le importa lo que suceda a la colectividad y menos a alguien en particular. Sólo el amo, el dueño, el empresario, en términos coloquialmente actual, le importa lo que suceda en su empresa y en sus obreros particularmente.

Si bien, es verdad también, que hay pastores buenos, pero también malos. Por eso, se hace muy urgente e importante saber distinguir al Buen Pastor que es capaz, no sólo de importarle su rebaño, sino también cada una de sus ovejas. Y de conservarlas protegidas, seguras y bien cuidadas en su redil. Por eso, se preocupa de conducirlas y resguardarlas en su aprisco para que estén fuera de peligro.

Pero, el Buen Pastor, como se identifica nuestro Señor, se diferencia de otros posibles pastores, en que no se preocupa solo por las ovejas de su redil, sino que sale a buscar a todas aquellas ovejas que se encuentran amenazadas por peligros que atentan contra sus vidas. Él ha venido a salvar a todas las ovejas, sean de su redil o no y, lo hace, hasta el extremos de dar su propia Vida por cada una de ellas. Su intención y su misión es, según la Voluntad del Padre, formar un sólo rebaño - un sólo Pastor - y resguardarlo en un solo redil.

domingo, 3 de mayo de 2020

SÓLO UNA PUERTA DA PASO AL BUEN REDIL

Catholik-blog: Liturgia diaria meditada - Él es el pastor. Y Él es ...
Jn 10,1-10
No hay muchas opciones, aunque la vida puede presentarte muchas, porque, sólo una es la verdadera. En ese punto, todos estaremos de acuerdo, una sola es la verdad, la Verdad con mayúscula. Todo lo demás son opciones aparentemente disfrazadas, espejismos falsos que tratan de seducirte y logran confundirte y engañarte. La cuestión y el problema es nuestra propia naturaleza, débil y muy frágil e inclinada a las apetencias concupiscentes y placenteras. El demonio las conoces y las aprovechas para desviarte de la única y verdadera puerta que conduce al verdadero aprisco de los hijos de Dios.

Y es que cuando conocemos al verdadero Pastor, su voz es inconfundible y nadie nos aparta de Él. Sabemos que nos ama y nos cuida y da la vida por nosotros. Sin embargo, a un extraño no le seguiremos porque su voz no la conocemos y porque la mentira es su bandera. Por eso, debemos abrir los ojos para saber distinguir la Voz del buen Pastor diferenciándola de otras voces malintencionadas. Y eso lo logramos permaneciendo y perseverando junto al Buen Pastor y permaneciendo en el verdadero aprisco.

Cuidado con tantos pastores, proclamadores y cuidadores que nos ofrecen el oro y el moro para invitarnos a sus apriscos, pero, detrás de esas invitaciones esconden las mentiras y sus malas intenciones. Buscan el separarnos del Verdadero y Buen Pastor y llevarnos a su redil donde nos someterán a sus pensamientos, y proyectos, esclavizándonos y alejándonos de la Verdad. 

Tengamos mucho cuidado, porque la mentira es la madre de la perdición, de la tristeza y del pecado que nos mata el alma. Y el pastor falso se viste y disfraza de buen pastor para equivocarnos de redil y llevarnos, por la puerta falsa, al redil de la mentira, del pecado y del fuego eterno. Sólo una puerta da paso al aprisco del Buen Pastor, y su Voz es clara y dice la Verdad. Nunca miente.

martes, 10 de diciembre de 2019

TÚ, QUE ESTÁS INDEFENSO

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Dios se preocupa por todos, pues, todos son sus hijos, pero, siempre hay, por decirlo con palabras humanas, algunos que tienen alguna preferencia. La tuvo José, hijo de Jacob, con su padre y también la tienen todos los pobres indefensos con su Padre Dios. Porque, Dios busca con más ahinco, por decirlo de alguna manera, a aquellos que están impedidos, son pobres y dependen de los demás. Porque, Dios, busca con total preferencia a aquellos que no se valen por sí mismo - excluidos, pobres, necesitados, inocentes, esclavos, sometidos al poder de los poderosos...etc - para liberarnos y traerlos a su Casa, donde serán felices y liberados de todo sufrimiento.

Es esto lo que Jesús nos dice hoy en el Evangelio: No es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños. Dios está pendiente de los pequeños y de aquellos que están a merced de los caprichos y poderes de los otros. Dios los busca y los salva. Es lo que se deduce de lo del pastor y la oveja perdida. Ahora, también tenemos que saber que somos libres y Dios nos pone un Camino y una Verdad para que vayamos bien orientados y no nos perdamos. Se trata de no hacer lo que queramos, sino de hacer la Voluntad de Dos.

No podemos obviar que no se nos ha dicho y advertido. Dios nos busca, pero también nosotros tenemos que corresponder a esa búsqueda que Dios nos promete y cumple. Necesita nuestra libertad y nuestra obediencia. En nuestra Madre María tenemos un reciente ejemplo en el Evangelio del domingo. De ti depende el encuentro con Jesús. Hazte visible a su búsqueda y a su Palabra.

viernes, 28 de junio de 2019

APRENDER A SER OVEJA

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Lc 15,3-7
El término de la palabra oveja no significa, en sentido peyorativo, obedecer a ciega sino todo lo contrario, ir de la mano de quien le lleva por buen camino y obedece su voz y su guia. Aquel que sabe que lo que le ofrece su Pastor es lo mejor y lo que más le conviene. Ser oveja en la confianza que el Pastor le guía hacia abundantes  y buenos pastos. Ser oveja confiada en los cuidados y orientaciones de su Buen Pastor.

No es fácil comportarse como oveja y obedecer, sobre todo, si no se tiene la suficiente confianza en el pastor. Se necesita fiarse y abandonarse en las manos de ese buen pastor. Y no todos los pastores son dignos y merecedores de confianza. Ese es el problema que se nos plantea en el mundo en que vivimos. Siempre estaremos a merced de las directrices y orientaciones que nos den los pastores que encontramos en el camino de nuestras vidas. Y esos pastores son limitados y cometen errores.

Sin embargo, hay un Buen Pastor que nunca nos fallará y que siempre estará pendiente de nuestra llamada y de nuestros cuidados. Ese es el Buen Pastor que nunca debe faltar y al que siempre debemos y podemos recurrir. Es el único Pastor que verdaderamente nos quiere, nos cuida y da su Vida por nosotros.  Es ese el Buen Pastor al que debemos de obedecer y del que nunca debemos separarnos.

Ese es el Buen Pastor en el que debemos poner toda nuestra confianza y obediencia, porque su Palabra y su Camino son de Vida Eterna. Considerarme oveja perdida y desorientada me da la oportunidad de estar atento y vigilante a la voz del Buen Pastor y estar presto a su obediencia. Es esa la reflexión a la que el Evangelio de hoy nos llama, a ver cual es nuestra situación de oveja. Oveja perdida que no se deja encontrar por su Pastor, u oveja que, oyendo la voz de su Pastor responde y se deja rescatar y salvar por Él.

lunes, 13 de mayo de 2019

EL BUEN PASTOR

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Jn 10,1-10
Quizás nos hemos acostumbrado a esta imagen del Buen Pastor y, al oírla, nos pasa desapercibida o no le damos suficiente importancia. Porque, si nos paramos a pensar, descubrimos que sólo hay un Buen Pastor, y eso tiene gran importancia y significa mucho. Hasta el punto de ser lo más importante de nuestra vida.

En el mundo que vivimos hay muchos pastores, pero pastores que no están dispuesto a dar la vida por sus ovejas. Pastores que son capaces de mentir y buscar primero sus intereses sin importarles mucho sus ovejas.  Pastores que engañan y roban. Pastores que traen la muerte.Y eso hace muy importante y más significativo prestar atención al Pastor del que habla hoy el Evangelio.

 El Señor es mis Pastor y con y en Él nada me falta. El Señor ha venido para dar Vida, y Vida abundante hasta el punto de dar su propia Vida por sus ovejas. No ha venido para robar, ni para engañarnos ni para buscar su gloria y éxito. Ha venido para darnos la Vida hasta el punto de pagar con la suya propia. No puede haber un Pastor mejor. Es el único Pastor que nos salva y nos cuida y nos orienta hacia la puerta verdadera, hacia el aprisco donde encontraremos y gozaremos de la Gloria y la Vida Eterna.

No se puede amar más ni prometer más que darse hasta el punto de ofrecer tu propia Vida. Ni tampoco hay otro pastor que pueda ofrecer y darse como lo hace el Señor. «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».

domingo, 12 de mayo de 2019

NECESITADOS DE UN BUEN PASTOR

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Sin pastor las ovejas se dispersan y quedan a merced de lobos y bandidos. Es una imagen real que sucede también en la vida. En un momento Jesús nos dice que nos envía como ovejas entre lobos. Caminar entre lobos - mundo - demonio - carne - se nos antoja una tarea muy difícil. Eso nos descubre la necesidad de un buen pastor. Un pastor que nos proteja, que nos defienda y nos oriente el camino por donde debemos ir.

Esa imagen la advirtió el cristiano muy pronto. Jesús, el Señor, el Buen Pastor que nos guía, nos defiende y protege y nos conduce hacia tierras fértiles y de paz. Y en Él descansa la confianza y la seguridad del creyente. No vamos solos y sabemos que el Buen Pastor está con nosotros, nos conoces y acude siempre a nuestra llamada. Nos sabemos sus ovejas y cuidadas por Él.

Y no porque lo suponemos o nos lo imaginamos, sino porque el mismo nos lo dice: En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

No sólo nos cuida y nos tiene a buen recaudo, sino que estando y siguiéndole nos da la Vida Eterna. Estamos seguros con Él porque, según sus Palabras, nadie nos podrá arrebatar de su Mano. Y nosotros creemos en Él, porque nos lo demuestra cada día y ha entregado su Vida para darnos a nosotros Vida Eterna.

lunes, 8 de mayo de 2017

BUEN PASTOR SIGNIFICA ESTAR DISPUESTO A DAR LA VIDA

(Jn 10,11-18)
No es buen pastor aquel que en la dificultad huye y abandona. El buen pastor es aquel que está dispuesto a dar la vida por sus ovejas. Y esa confesión es la que hace Jesús en el Evangelio de hoy: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas».

Todos lo sabemos por experiencia propia. Todo asalariado está comprometido hasta cierto punto. No está dispuesto a dar la vida por la empresa, ni por los hombres de la empresa. Todos miramos nuestro bolsillo y nuestros intereses. Hasta llegamos a considerar que eso es lo normal. Ese es el problema del trabajo y la empresa. Cada cual mira para su bolsillo y para sus intereses.

Jesús, el Señor, nos habla de otra cosa. Él es el Buen Pastor y está dispuesto a dar la Vida por nosotros. Y, sabemos por su Palabra, las Escrituras y el testimonio de la Iglesia, que la ha dado. Y que continúa dándola cada día e instante de nuestra vida. Nos llama y nos ofrece pastos verdes y frondosos eternamente. Pero, no sólo a las ovejas de este redil, sino también a aquellas que, no siendo de este redil, son suyas y las busca para conducirlas y apacentarlas. Todo lo deja muy claro: «También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre». 

Estemos atento a la Voz del Buen Pastor, y acudamos pronto y obediente a su llamada, pues sólo en En y con Él encontraremos buenos y frondosos pastos. Él es el verdadero y único Buen Pastor que nos guía y nos lleva por el buen Camino, Verdad y Vida.

martes, 6 de diciembre de 2016

¿SOY YO OVEJA PERDIDA?

(Mt 18,12-14)
Posiblemente ninguno de nosotros nos consideremos oveja perdida. Es posible que nos reconozcamos pecadores, pero, ¡¡¡hasta llegar a vernos como oveja perdida!!! Nos parecería exagerado y no nos vemos tan malos. Quizás no lo seamos, pero corremos el peligro de que interpretemos siempre cuando oigamos lo de la "oveja perdida" como que no van con nosotros. Nosotros somos mejores y no llegamos a esa categoría de estar perdidos.

La Misericordia de Dios no nos excluye a nosotros de ser oveja perdida. De hecho lo somos y nuestro Padre Dios se ha visto en la necesidad de buscarnos y darnos un fuerte y salvador abrazo. Nos ha enviado a su Hijo, el abrazo del Padre Dios a todos los hombres, para rescatar a todas las ovejas perdidas, entre las cuales estamos también nosotros.

Y, más que preocuparnos por ser oveja perdida, debemos exultar de alegría y felicitarnos por tener al buen Pastor que nos busca y nos rescata dándonos un fuerte abrazo misericordiosamente. ¿No es esa la mayor alegría y el mejor regalo de estas Navidades? Porque Navidad es experimentarse rescatado y salvado por la Misericordia del Padre en su Hijo, nuestro Señor Jesús. ¿Hay algo más grande?

Posiblemente estemos necesitados de descubrir esa parálisis de las que hablábamos ayer, para poder descubrir el inmenso amor con el que Dios, nuestro Padre, nos ama. Pidamos descubrir al gran Pastor que nos cuida y protege, y está dispuesto a dar su Vida por salvar la nuestro. ¡¡Qué alegría experimentar el cuidado y la vigilancia del Buen Pastor que nos protege y nos da seguridad y confianza!!

lunes, 27 de abril de 2015

YO NO LES DIGO COMO ES EL CAMINO DE SALVACIÓN, SINO QUE VOY CON USTEDES

(Jn 10,1-10)


No es Jesús un Mesías enviado a revelarnos y notificarnos el camino de salvación. Esa es la diferencia con otras religiones. Jesús, el Hijo de Dios Vivo, no se limita a decirnos como y qué hemos de hacer y vivir para llegar a la Casa del Padre, sino que el mismo se pone delante para que le sigamos y vayamos detrás de Él.

Nuestro Dios es un Dios que cuenta con nosotros para salvarnos, pero la gran diferencia es que es Él quien nos salva. Sin Él nada podemos conseguir. Y hoy nos lo repite claramente sin dejar ninguna duda: En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

El Señor Jesús no se esconde ni se desentiende. Necesita, y nos la pide, nuestra libertad, pues nos ha creado libres, pero es Él quien nos conduce y dirige al camino de salvación. Con Él nada temeremos y estaremos a salvo de todos los peligros que nos acechan. Él es el verdadero y único Pastor que nos defiende, nos protege y nos da la salvación.

Es tranquilizador y nos infunde mucha confianza permanecer en el verdadero redil del Señor, el del Buen Pastor. Porque los peligros y amenazas fuera de ese redil nos acechan de forma constante para, en los momentos de debilidad o distracción, desviarnos del camino y lograr confundirnos.

Por eso, es muy importante permanecer en el verdadero redil, unidos y apoyados en el Señor. Es en la Iglesia donde encontraremos el respaldo y la fortaleza para permanecer y perseverar alejados de las amenazas y peligros que acechan con destruirnos. El Señor es el Buen Pastor que nos salva y nos rescata de la muerte. En Él estamos seguro y nada tenemos que temer.

domingo, 26 de abril de 2015

CADA PALO QUE AGUANTE SU VELA

(Jn 10,11-18)


Podríamos decir que cada cuál va a la suyo. O lo que es lo mismo, que cada palo aguante su vela. Eso ocurre y lo vemos en los asalariados. Es el ejemplo que el Evangelio nos trae hoy domingo. "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas". 

Quién está a cargo de custodiar algo o a alguien, huye cuando su vida está en peligro. No le importa sino salvar su propia vida, y no arriesgará por salvar la vida del otro. El Buen Pastor, figura de Jesús, es aquel que da la vida por sus ovejas, y las defiende hasta el extremo de entregar su propia vida por cada una de ellas.

 Es reconfortante y hermoso conocer, del mismo Hijo de Dios, que el Padre le ama porque Él, voluntaria y libremente, entrega su Vida por salvarnos a nosotros. Y la entrega en la confianza y seguridad que el Padre se la devuelve en la Resurrección, prueba máxima del Amor. "Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre".

Hoy la Iglesia continúa esa misión que Xto. Jesús confió a Pedro y a los apóstoles. Hoy la Iglesia continúa pastoreando a los fieles en el nombre del Señor y asistida por el Espíritu Santo. Y no solo a los fieles, sino también a todos aquellos que, alejados o que no creen, se resisten a escuchar y ser pastoreados por el Señor. 

La Iglesia se abre a todos y da la vida por todos en los lugares más recónditos del planeta tierra. La Iglesia misionera que defiende a todos los fieles perseguidos por la fe, pero también por el hambre, la pobreza y las injusticias. 

Por cada oveja pérdida, la Iglesia alza su voz y acude en su defensa.

martes, 9 de diciembre de 2014

TENTADOS A PERDERNOS

Mateo 18, 12-14


No importa donde estés, porque el peligro siempre acecha, y siempre estamos en amenazados por el riesgo de perdernos. Perdernos por nuestra soberbia, por nuestra curiosidad, por nuestra ambición, por nuestra envidia, vanidad, egoísmos... Siempre, por nuestros pecados, estamos predispuestos a perdernos.

Es relajante y tranquilizador el sabernos buscados y protegidos por el Buen Pastor. Eso es lo que nos trasmite Jesús hoy en el Evangelio:  Mateo 18, 12-14 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada?... 

Y eso significa que somos muy importante para el Señor, hasta el punto que no quiere que se pierda ninguno de los que le han sido confiados por el Padre. Celebrar el encuentro y rescate de la oveja perdida da la medida de la importancia de cada oveja. No quiere el Señor perdernos y vigila para que no nos perdamos, pero, por nuestra libertad, podemos abandonar el redil y pastar a nuestro libre albedrío.

Señor, ilumina nuestro camino y no permitas que, autoengañados por nuestras pasiones y egoísmos, abandonemos el redil de tu Amor y Misericordia y nos perdamos en el abismo. Amén.

lunes, 12 de mayo de 2014

PENSANDO SÓLO EN MÍ


(Jn 10,11-18)

La desconfianza es la causa que produce los problemas entre los hombres. No hay trabajo porque el empresario no confía en el obrero y éste no trabaja con el compromiso como si fuera dueño. Y al obrero le ocurre algo parecido. Desconfía del empresario y no actúa con el compromiso que se deriva de la confianza. Todo se reduce a confianza y justicia, o lo que es lo mismo: Amor.

Porque el amor cultiva la confianza, establece la justicia y hace fraterna la convivencia entre los hombres. Cada cual, asalariados o patronos, van a lo suyo. En el mejor de los casos sólo se preocupan de su rebaño sin importale los otros. Es más, si pueden roban o destruyen y abandonan. Miran solamente para sí mismos.

Sólo el Buen Pastor abre la puerta de su redil para todos los hombres, y a todos ofrece pastos en abundancia. Conoce a cada una de sus ovejas y a todas las llama por su nombre y da la vida por ellas. El Señor es mi Pastor y nada me falta.

domingo, 11 de mayo de 2014

EL PASTOR Y LA PUERTA

(Jn 10,1-10)


Un pastor es figura de quien cuida un rebaño. Y no sólo lo cuida sino que lo defiende, lo conoce y le da todo lo necesario para que viva. El Pastor es la vida y la salvación de todas sus ovejas y todas se sienten seguras en él. Conocen su voz y le siguen sin miedo a perderse.

Jesús es el Buen Pastor y en Él nada me falta. Tengo todo lo necesario, conozco su voy y sigo sus pasos. Sin embargo, a pesar de todo eso hay momentos que me pierdo y me alejo de su voz. Quiero ser pastor de mí mismo y no seguirle. Me seducen las luces del mundo y me alejo del redil.

Pero, a pesar de todo, Él sigue llamándome e invitándome a que le siga y forme parte de su rebaño. Su puerta siempre está abierta y segura de las acechanza de los ladrones. Quién entra por su puerta es bien recibido y añadido a su rebaño. Porque los que no entran por ella traen malas intenciones y vienen a robar y matar. Son ladrones y salteadores.

Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».


martes, 10 de diciembre de 2013

EL VALOR DE UNA VIDA

(Mt 18,12-14)


No parece que a una vida se le dé gran importancia en estos momentos. Se pierden muchas voluntariamente cada instante, no ya al día. Quizás, ahora, hay muchas vidas que se apagan mientras el mundo se viste de luces, mercantilismos y algarabía. ¿Qué ocurre? ¿Qué nos pasa?

Ante tales acontecimientos descubro que el mundo no ha cambiado mucho, porque son muchos los hombres que no han cambiado. No basta con que cambien unos cuantos, nuestro Padre Dios necesita que cambien todos y de no ser así vendrá Él a poner cada cosa en su lugar.

Continúan existiendo muchos Herodes. Él, el primero, mató a muchos niños por miedo a perder su trono. No estaba dispuesto a compartirlo con nadie, y menos esperar que un simple niño le amenazara con quitárselo. Solución, matar a todos para estar seguro que Él, el nacido como nuevo Rey, muriera también. No contaba con el auxilio del Padre Dios y la pronta y total obediencia de José y María en salir prestos hacia Egipto.

Sin embargo, los falsos profetas y nuevos Herodes de hoy si cuentan con la colaboración de muchos padres y madres que se someten a asesinar a sus hijos. No les importan que se pierdan y mueran a manos de lobos hambrientos de poder y codicia. Poderes caducos que tienen etiquetado un fin. Inteligencias cegadas por las aparentes luces de felicidad caduca que este mundo les ofrece. Necios que cierran sus ojos ante la verdadera Luz que les da sentido y eternidad.

Pero Jesús si está dispuesto a luchar y morir por tu vida. Tanto es así que, perdida y en peligro, deja a las noventa y nueve a buen recaudo y arriesga y ofrece su Vida por la tuya. Encontrada, te carga sobre sus hombros y te lleva, salvada, a buen recaudo. 

Realmente, ese sí que es un Profeta, el único y buen Profeta que da la vida por sus ovejas.