sábado, 3 de enero de 2009

MANTENER LA MISMA VELOCIDAD SE HACE DURO Y CUESTA MUCHO.


Tengo el criterio en la cabeza, pero el entregarlo y clarificarlo en palabras es otra cosa. Sin embargo, no puedo eludir el esforzarme en expresarlo y entregarlo lo más transparente y claro que pueda, porque nuestra responsabilidad está en comunicarnos en verdad y justicia. Y de todos depende que pongamos lo que hemos recibido al servicio de todos.

En cierta ocasión, un sacerdote me dijo: "todos no podemos ir a la misma velocidad; los hay que van muy rápidos y otros demasiados lentos". Mi confesor y querido amigo trataba de decirme que en la vida vamos juntos. Todos caminamos por la misma autopista hacia la meta final, en esta vida la muerte, pero no todos la recorremos a la misma velocidad, sin embargo, sí todos nos encontraremos al final de la meta. Unos antes y otros después.

En ese recorrido todos sentimos en nuestro interior un deseo de amar, de darnos, pero también sentimos un deseo de huir, de correr a nuestro ritmo, y en esa lucha entablamos el debate de darnos a los demás, o darme a mí mismo. Dicernimos entre el yo y el nosotros; luchamos entre el complacerme y buscar mi propio ego, o morir a nosotros para entregarnos en servicio a los demás. Estamos en el momento de acelerar y desaparecer o aminorar y correr a la misma velocidad.

Es el debate por justificar nuestras propias frustraciones; es la lucha por no aceptar al otro; es la contradicción de no admitir la torpeza o inteligencia del otro; es la soberbia de no rebajarme o la humillación de ponerme a la altura del otro; es la suficiencia de no quedarme, ni considerarme menos que el otro; son los problemas humanos que me impiden ir y relacionarme con los otros. Es la tentación del aislamiento y caminar solo con los que me alaban, me aceptan y me elevan en un altar. O me interesan porque de ello me beneficio.

Y como el calamar despide su tinta para en la confusión y oscuridad escapar, nosotros hacemos demagogia y nos autoengañamos justificando nuestras actitudes contrarias a nuestra propia naturaleza y dignidad. Porque la igualdad nos viene dada por nuestra dignidad de ser hijos de DIOS.

El hombre es la única creatura creada por si misma, creadas por amor; por una decisión libre y voluntaria de DIOS, que nos ha creado para compartir con ÉL su Gloria. Todo lo creado en el mundo está al servicio del hombre y para el hombre. Sólo el hombre es la creatura semejante a DIOS, capaz de ser libre para optar por un camino u otro.

Y tanto ama DIOS al hombre que se hace como él. Toma su misma naturaleza humana y se abaja a la categoría de hombre, pero un hombre pobre, sencillo, humilde e indefenso: un niño que pasa indiferente y ajeno a los acontecimientos y hechos de su tiempo. Un niño que sólo es tenido en cuenta cuando se ven amenazados por la grandeza de su PADRE DIOS. Un niño que no aceptan porque lo ven muy sencillo; muy pobre; muy humilde y entregado por amor a servir.

Ese es nuestro pecado. Por un lado nos alejamos cuando lo vemos Divinamente inalcanzable; y por otro lado lo despreciamos y marginamos cuando lo vemos muy sencillo, muy pobre e indefenso ante los poderes del mundo de los hombres. ¿Qué hacer?

Sólo en el encuentro y en la mirada interior podemos encontrar respuestas a estas carreras que en la autopista de nuestra vida tomamos de forma precipitada y rápida. Somos diferentes y en las diferencias debemos descubrir la necesidad de caminar juntos y en servicio mutuo. Son las diferencias y pobrezas las que nos unen y nos ejercitan para amar.

Todo va encajando como en un rompecabezas. Porque tú tienes carencias: intelectuales, apegos materiales, económicas... que suscitan mi caridad; y porque yo tengo carencias que suscitan en mi la humildad. De las necesidades de unos y otros nace la auténtica realidad de nuestro ser comunitario. En esas diferencias nace nuestra llamada a ser comunitarios a integrarnos en Iglesia, a pesar que la travesía sea dura y nos cueste mucho, pues esa es la prueba de que estamos amando, de que tenemos y ejercitamos la caridad.

jueves, 25 de diciembre de 2008

BUSQUEMOS EL SENTIDO A LA NAVIDAD.


El tiempo de Navidad es un tiempo de amnesia. Se nos invita a olvidar todo aquello que nos disminuye y enferma. En toda comunidad hay roces y malos entendidos. Todos pasamos por muy malos ratos, con reacciones tan injustas como crueles hacia los demás. Todos somos heridos y heridores. Todos necesitamos olvidar. No solo perdonar desde lo alto de nuestra dignidad herida, cuando alimentamos con el recuerdo de nuestro perdón el recuerdo de la ofensa.

Hagamos en este tiempo un esfuerzo definido y sistemático para expulsar de nuestra memoria la convicción de que somos víctimas. Todos nos regocijamos hoy por el nacimiento de Jesucristo en la tierra. “¡Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado!” –canta alegremente la Iglesia en la misa de Nochebuena, con las palabras del profeta Isaías. Sí, Jesús ha nacido, y en Él “ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres” –nos dice san Pablo en la lectura de la carta a Tito–.

Y en el Evangelio escuchamos el mensaje jubiloso que el ángel anuncia a los pastores: “Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: ¡el Mesías, el Señor! Y aquí tenéis la señal: encontraréis a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. ¡Dios se ha hecho hombre! ¡El Verbo eterno del Padre se ha hecho carne para redimirnos del pecado, para abrirnos las puertas del cielo y darnos la salvación!

Es un misterio insondable, incapaz de ser abarcado ni comprendido suficientemente por nuestra pobre y oscura razón humana. El Dios infinito se hace un ser pequeñísimo; el Dios eterno se hace hombre temporal y mortal; el Dios omnipotente se hace un niño frágil, impotente e indefenso; el Dios creador de todo cuanto existe y a quien no puede contener el universo entero, se hace una creatura capaz de ser contenida en el vientre de María y luego envuelta en pañales...

¡Si, este niño es DIOS! Y nace en la más absoluta pobreza, en la más profunda humildad, silencio, desprendimiento, obediencia al PADRE...¿Por qué? Por amor a cada uno de nosotros. ¿Para qué? Para darnos la vida eterna.

Como bellamente nos dice san Ireneo, “el Hijo de Dios se hizo hijo del Hombre para que el hombre llegara a ser hijo de Dios”. Ojalá que en esta Navidad meditemos hondamente en el significado y en el sentido profundo de lo que estamos celebrando

domingo, 21 de diciembre de 2008

VOY A PONER UN BELEN...


Voy a poner un belén, un belén lleno de amor que rompa la soberbia y el dolor.


En el castillo pondré a un nuevo Herodes al que sigue matando santos inocentes abandonándolos en el desierto.


Lavando en el río pondré a la madre, que con la dulzura de sus manos lava la camisa del hijo torturado.


Y junto al pozo pondré a la mujer que vino de lejos buscando el sustento y encontró el infierno al vender su cuerpo.

Entre las montañas de corcho pondré a un grupo de pastores –ilegales-, las cuevas son sus hogares y el fuego el compañero.

Voy a poner un belén, con un hombre haciendo sus necesidades, aquel que hace leyes volviendo la cara a Dios y mira en el suelo su propio deshonor.

Los ríos serán papel de envolver, ya que la sequía, no deja otra cosa que poner.

Todo lo llenaré de ángeles inocentes, los niños abortados por el derecho de una madre a su libertad.

Y otros ángeles mayores también pondré, los niños que mueren en las calle de allí y de aquí sin calor.

Y pondré a José, con sus canas y bastón, recordando a los cientos de ancianos que viven en asilos, sin amor.

Y la Virgen, será la del mayor dolor, que presiente el mundo que su Hijo encontrará lleno de odio y de rencor, y de grandes capitalistas que exprimen al trabajador.

Y al Niño, a mi pobre Niño lo colocaré con una cruz porque ya, desde la cuna, vive la pasión de un mundo que hoy sigue muriendo por el dolor.

Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él.
Dios se hizo hombre para vivir entre nosotros.

Es la locura infinita de Dios, cuando Dios se hace hombre y Dios muere de amor.

Publicado por lojeda en domingo, diciembre 21, 2008.

Estupenda reflexión que no he podido resistir publicarla, pues me parece estar cargada de muchos pensamientos y actitudes que nos sirven y ayudan a encontrar caminos y horizontes de meditación para facilitar nuestro encuentro con el niño DIOS, su Madre y San José en estas próximas fiestas del nacimiento del SEÑOR.

Un extenso abrazo de paz, justicia y amor para todos, pues a muchos no he podido felicitar personalmente, y deseos de esperanza de encontrarnos con el verdadero sentido de nuestra vida. También desearles una entrada cargada de ánimo, de lucha y confianza en la cercanía del QUIEN nos acompaña y fortalece.

¡FELICIDADES!

sábado, 20 de diciembre de 2008

ADVIENTO Y NAVIDAD


Adviento significa venida. Este tiempo nos prepara para la venida del SEÑOR. La venida de CRISTO al mundo se realiza en un triple plan:

PASADO: venida histórica a Palestina.
PRESENTE: venida Sacramental, hoy.
FUTURO: venida Gloriosa al fin del mundo.

En Adviento somos invitados a prepararnos a la Navidad. Navidad, cada año, es la Gracia renovada que nos hace DIOS: la Gracia de la venida de su HIJO, para que le acojamos plenamente en nuestra vida.

Una de las cosas que más nos ayudará a una Navidad vivida en profundidad es convertirnos a CRISTO y reconciliarnos sacramentalmente en este tiempo de Adviento. De modo que nuestra oración "Ven SEÑOR JESÚS" vaya acompañada por la decisión "Voy SEÑOR JESÚS".

En esto está contenido toda nuestra celebración en estos días y debemos luchar contra corriente para no alejarnos de ella con tantas llamadas al regalo y consumismo. En esto está contenido el significado de nuestro Belén.

Podíamos esforzarnos en prepararnos, juntos en el camino, con esta oración
:

PADRE SANTO, renueva en mí la Gracia de una santa Navidad, para que tu HIJO entre de veras en mi vida. Que me llene de su luz. Que me libere de todo mal y de todo pecado.Que me ayude a vencer el egoísmo y las debilidades que hay en mi.

Transformame, SEÑOR. Concédeme la gracia de la conversión interior. Abre mis ojos para que sepa descubrir y reconocer el mal que he hecho. Ayúdame a celebrar bien este Sacramento (Penitencia), para que pueda vivir en la alegría y la esperanza de tus hijos. Te lo pido por CRISTO JESÚS, tu HIJO y mi Hermano.

viernes, 19 de diciembre de 2008

EL ÚLTIMO HOSPICIO (IV Y ÚLTIMO).

El último director y dos ex-alumnos del centro

Lo que he pretendido es dejar mi vivencia de la época Franquista. Mi vivencia, que también ha sido la de la mayoría, aunque cada uno dejará entrever sus opiniones, que creo, en muchos casos, no es producto de una reflexión serena y personal, sino más bien de falta de principios y personalidad para saber dar un criterio de lo vivido.

Fue una época cargada de muy buenas intenciones. Crecimos rodeados de normalidad, escolarizados, los que querían y se esforzaban, estudiaban, jugábamos, pobremente, pero habían ilusión por prosperar en todos los ordenes y, sobre todo, futuro. En el otro lado estaban los disidentes, muchas veces, los que protestan contra todo y buscan estar ellos, para luego... ahí está la realidad que contemplamos ahora.

También, he de decir en honor a la verdad que hubieron zonas, en el ámbito de la geografía nacional, que estuvieron más reprimida y vigiladas, pues eran las zonas rojas y rebeldes. En toda guerra hay secuelas que luego son más exaltadas en unos lugares que otros. Pero eso se debe a los resentimientos y a no admitir que tú mandes en lugar de yo. Porque si se busca el bien del pueblo, se puede encontrar el equilibrio dentro de una convivencia equitativa y justa.

Y eso creo que fue lo que sucedió en la dictadura Franquista. Y que conste que yo no tengo que ver nada con Franco, su régimen y los llamados derecha de ahora. En muchas ocasiones he discutido a favor y otras en contra. Sin embargo, debo ser fiel a lo que pienso y creo que hubo mucha flexibilidad y, hasta cierto punto, libertad. Se sabía quien pensaba en la línea comunista y quien no tragaba con la dictadura, pero no se hacía nada al respecto mientras tampoco se tratara de sembrar el rencor y romper la paz.

Quiero terminar reflejando muchas obras buenas y con sentido de solidaridad que se sucedieron paralelamente en esos tiempos. Pocas reflejan una época como esa guagua (autobús), de la foto del primer artículo, atestada de niños durante el franquismo. Son parte de la niñez que creció al socaire del Régimen y en la Casa del niño, frente al Martín Freire, centro que jugó un papel importante, recibieron comida, pupitre y cobijo.

Fue el último hospicio. Niños que vivieron en casa recuerdan hoy días de recreos y cornetas, y unas monjas que suavizaron la infancia más pobre. Algunos de los niños, hombres hoy, que vivieron, crecieron y estudiaron en la Casa del Niño reconocen que aún hoy pasar por la puerta de ese centro, situada frente a Martín Freire, les emociona. Fueron muchos años vividos en una casa que hicieron suya porque en la mayoría de los casos eran alumnos cuyos padres, sin medios económicos para cubrir las necesidades mínimas, techo y comida, optaron por dejarlos en la Casa del Niño en la que no "había hambre; había techo, cuchara y era divertido", recuerdan.

Fernando, Monti y Méndez en la puerta del centro.


Entre los testimonios se encuentra el de Agustín Méndez Pérez, tiene hoy 66 años y fue alumno de la casa; con el paso de los años terminó estudios de mecánico industrial. Su historia no resta mucho del resto de sus compañeros. "Lo primero que quiero decir, comenta Agustín, es que me honra haber estado en la Casa del Niño; no siento vergüenza, siento gratitud. A mí me llevaron a esa casa con siete años más o menos. Llegué en diciembre de 1949 junto a mi hermano porque mis padres tenían siete hijos y no podían mantenerlos a todos, así que a mí y mis dos hermanos, Antonio y Juan, nos llevaron a la Casa del Niño.

Juan es el nombre ficticio de un alumno.Hoy es abogado y reside en Las Palmas. Con sólo seis años su padre enfermó y murió; su madre quedó al cuidado de cinco hijos y no tuvo más remedio que llevar a dos hijos al internado de San Antonio y otros dos a la Casa del Niño. Después del recuerdo de la infancia allí vivida, juegos y recuerdos infantiles, Juan termina expresando que hoy,sus ideas son socialistas pero no reniega de la infancia que vivió en la Casa del Niño. Tenía, continua Juan, unas aulas enormes y un patio con un jardincillo en el medio en el que hacíamos gimnasia, jugábamos a la pelota y desfilábamos.

Y hay muchos más testimonios, la historia de Fernando Morales, José Domingo Montesdeoca y muchos más que llevan el mismo denominador común: un recuerdo agradable, lleno de gratitud y de solidaridad. Y ese sentimiento es el que yo quiero traslucir a lo largo de toda esa época donde se critica una parte de la historia, pero no se dice la verdad completa. Cada uno la lleva al terreno de lo que quiere y le interesa. Así la historia se desvirtúa y para unos el malhechor y tirano resulta ser el héroe y patriota, mientras que para otros el hombre justo, honrado y bienhechor resulta el tirano y el malo.

Me ha guiado la sana intención de manifestar que no todo es como algunos quieren hacer ver, y detrás de esa guerra inútil, como todas las guerras, hubo buenas intenciones y un sentido de querer buscar el bien común. Otra cosa que el hombre se convierta en lo que no quiere, pero eso suele pasar cuando sólo se cuenta desde el mismo hombre.

jueves, 18 de diciembre de 2008

EL ÚLTIMO HOSPICIO (III)


En la época Franquista, España creció en bienestar y seguridad. No había libertad política, eso creo que es cierto, pero si libertad de tomar tus propias decisiones, educar a tus hijos como quisieras, y, de alguna forma, hacer lo que creías más conveniente. Lo que no podías era revelarte contra el regímen y sus normas, pero, a mí manera de ver, no era necesario, porque tenías libertad para dirigir tu vida y buscar una mayor justicia e igualdad.

En la época Franquista se hicieron grandes obras hidráulicas. Se instaló la primera potabilizadora de Europa, concretamente en mi isla, y gracias a eso se desarrolló la industria turística. Se fundó la base que hoy constituye la Seguridad Social. España puede presumir hoy de una Seguridad Social sanitaria que no la tienen muchos países, ni siquiera los Estados Unidos de América. Se protegía a la familia, posiblemente más que ahora, en todos los ordenes tanto material como espiritual, en proporción a los medios y posibilidades de aquella época.

Las personas eran libres pues habían algunos que, contrarios a la Iglesia, optaban por vivir de acuerdos con sus ideas. Y se le respetaba. Otra cosa era que la misma sociedad lo excluyera, como ocurre ahora con los xenófobos y racistas, o, simplemente, clasistas. Y dentro de esa sociedad excluyente los había de todo tipo e ideologías.

Hoy pasa un tanto lo mismo. Hay muchos que aceptan y bautizan a sus hijos presionados por el entorno social y por la tradición. Siempre han existido manipuladores que arrastran a otros que no saben guiarse o no tienen las ideas claras. Hoy, en ese sentido, somos mucho menos libre, pues los medios y los grupos de poder nos comen el coco y manipulan. Llega la Navidad y a consumir, y no vale decir que somos libres, pues te rodean de unas circunstancias que te ves abocado a rendirte y caer en sus redes.

Creo, honradamente, que Franco fue un dictador muy tolerante y que nunca quiso serlo. Las circunstancias lo llevaron a actuar de esa forma, pero siempre quiso el bien de su pueblo y nunca lo manipulo. Al contrario, lo dejó vivir y en su Gobierno creció en bienestar y paz. El hecho de que recuperara la Monarquía manifiesta claramente que lo que pretendía era entregar España a la normalidad y a su destino histórico.

Se puede argumentar que con el asesinato de Carrero Blanco se interrumpió que siguiera la dictadura, pero creo que realmente no era así. Siempre los disidentes, las voces que claman justicia y derechos; los que enarbolan la bandera de la libertad e igualdad han demostrado que cuando consiguen lo que quieren y se acomodan en el poder, manipulan al pueblo y lo someten a sus caprichos y egoísmos. Y con mirar alrededor vemos lo que está pasando.

Estoy de acuerdo en que aquello no era lo ideal y había que seguir caminando en aras de lograr más plena libertad y autonomía, pero de la forma que se hace ahora empiezo a dudar si las intenciones son buenas. Otra prueba de las buenas intenciones, que rodeaban a todos los que formaban parte de aquellos Gobiernos de la dictadura, es la ejemplar imagen que se dio al mundo en la travesía de la dictadura a la democracia.

No se puede luchar por la libertad, matando y quitando la libertad al otro. Cierto que todos han pecado de eso, pero de los errores hay que aprender y la historia de Franco tiene mucho de bueno y, también de errores y malo, pero el pueblo español le debe una parte de su historia en la que pudo ser peor e interminable guerra que ahora estamos, sin darnos cuenta, encendiendo con resentimientos, venganza y memorias históricas. Quizás estemos pidiendo que aparezca otro Franco.

EL ÚLTIMO HOSPICIO (II)

El turismo y el agua formaron un binomio que dio como resultado un nuevo oro llamado especulación y demanda. La isla, desnuda de construcción y vestida por el manto natural de su propia madre, la naturaleza, ofrecía grandes posibilidades turísticas y parajes encantadores que supo hacer brillar y sacarle todo su esplendor el pintor y diseñador Cesar Manrique.

Natural de Arrecife, después de su periplo internacional, regresó a su isla y supo descubrir en ella su lado limpio, natural y cristalino. En sus manos, la arena dorada de sus playas, sus aguas puras, limpias y transparentes, de constrastes verdes o azulados; sus volcanes llenos de misterios coronados por el fuego de su montaña enigmática y representativa, la Montaña del fuego, y su paraíso de lava y matices de colores que plancha sus montañas, fue una explosión de riqueza turística que abrieron torrentes de dinero, como lluvia, en sus habitantes.

Mientras eso ocurría en mi querida isla, la industria turística había llegado a España años antes. Mallorca representaba la bandera del apogeo turístico. Todos recordaran la canción de "vuelo a Mallorca", o, "me lo dijo Pérez que estuvo en Mallorca". Eran tiempos, posguerra civil, donde la prosperidad llenaba los hogares españoles y todos nos beneficiábamos de la economía repartida y trabajo para todos.

Creo que esto marca una gran diferencia con otras dictaduras. Vivían todos, los de un color u otro. No había diferencias ni control ninguno. Sólo creo que se intentaba no volver a las diferencias, enfrentamientos y conflictos ideológicos que no conducen sino a imponer la fuerza del más fuerte sobre el débil. Pienso que esa fue la esencia de la dictadura Franquista: no había otra ideología que la de evitar el desmadre, la corrupción, los asesinatos y el desorden.

Por eso se pudo vivir y, tanto, que todos los políticos, que han conformado los gobiernos democráticos de los años siguientes al Franquismo, fueron educados y estudiaron bajo su dictadura. De pretender cualquier otra cosa, ¡digo yo!, hubiese implantado una educación de acuerdo con su ideología y principios. Nos hubiesen lavado la mente, como ahora pretende con la implantación obligatoria de "educación para la ciudadanía".
Sí es verdad que, se estudiaba la historia del Movimiento Falangista; la historia de Franco y todo lo que les interesaba a ellos, pero como historia y nada más. Yo nunca me vi obligado a pensar de una forma concreta, ni tampoco empujado a participar en la Falange o Movimiento concreto de la, mal llamada dictadura, para mí, Franquista.

Dentro de un moderado control, te podías sentir libre. Puedo decir, que más libre que ahora, cuando estamos en plena democracia. Me sentía protegido y, ante cualquier abuso o atropello, la guardia municipal, llamada así en aquella época, o la guardia civil, te protegía. Había respeto y, justicia, aunque siempre aparecían los favoritismos e injusticia de cada momento.
No tuve conciencia de no poder hablar, es más, mis primeros artículos, años 1974, Franco vivía, fueron reclamando justicia y paz y criticando las injusticias y todo aquello que atentaba contra el bien de la persona y la sociedad. Discutíamos y criticábamos las cosas, aunque, sí es verdad, no lo hacíamos desde una política libre, pero no te sentías reprimido. Hoy no puedo sentirme libre, quizá puedo hablar, gritar y tirarle un zapato a alguien, pero eso no cambia nada. Y desde ahí,aun gritando me siento tan impotente como entonces. Luego, ¿qué ha cambiado?
Antes,al menos, no me mataban, ni me robaban, ni me manipulaban y esclavizaban como lo hacen hoy. Y, que quede claro, que no defiendo la dictadura, sólo manifiesto que la que yo viví no fue tan dura, ni opresora como otras. Es más, muchos logros que ahora tenemos están sedimentados en aquellos tiempos.

Soy consciente que los que siempre están alzando la voz en aras de reclamar derechos, de implantar justicia y disentir, sin razonamientos que fundamenten su juicios, se sentían vigilados o atados, pero luego, ahora, la historia y el tiempo va sacando a la luz que esos señores, que hoy representan esa libertad y justicia tanto defendida por ellos en aquella época, no son sino canta mañanas oportunistas que sólo saben enriquecerse y manipular al pueblo. Esto que digo no hace falta demostrarlo ni gastar más tinta en ello, pues está a la luz de todos. ¡Qué está pasando?

De ahí que, muchos disidentes de aquellos tiempos recuerden hoy con nostalgia aquella época. Y hasta se les escape un suspiro por reclamar: ¡si Franco se levantara! Anhelando aquellos tiempos de tranquilidad, justicia y concordia. Porque se vivía, se trabajaba, había paz y respeto. Y los alcaldes de aquella época no tenían sueldos y servían al pueblo por vocación y patriotismo.

Tampoco voy a esconder que de esos puestos privilegiados se aprovechaban, no todos, algunos y sacaban sus beneficios, pero nunca se perjudicaba tanto al pueblo como ocurre ahora. En principio, porque no había dinero y porque tampoco se pagaban impuestos. Algunos llegaron a decir en los comienzos de la democracia y los primero impuestos: "si Franco llega a tener este dinero convierte España en un vergel". Claro sin dinero hizo pantanos y muchas obras sociales.

Y de eso quiero hablar ahora, pero será en el próximo capitulo. Creo que la labor que el régimen Franquistas nos ha legado es de enorme consideración. Gracias al buen hacer y,sobre todo, a las buenas intenciones de servir a su patria y lograr una España fuerte y unida, hoy disfrutamos de la España que tenemos, o mejor, de la que tuvimos, porque poco a poco los héroes que lo tachaban de tirano y dictador, se la están cargando e imponiendo una dictadura mayor. Continuaremos hablando.