domingo, 12 de enero de 2014

TÚ NOS DAS LA DIGNIDAD


(Mt 3,13-17)

Señor, te abajas incluso cuando te bautizas. Te pones en cola, aguardas pacientemente tu turno, y le impides a Juan, descubierta tu Divinidad por el Espíritu Santo, que te de honores y alabanzas. Tu Padre Dios queda gratamente complacido y se complace en su Hijo a quien señala como Mesías y Salvador en el Espíritu Santo.

Tú, Señor, santificas las aguas y les das poder para que nosotros en ellas seamos santificados. De tal manera que, cuando somos bautizados empezamos a ser verdaderos hijos de Dios, y por lo tanto, con la dignidad que nos confiere el ser hijo de Dios y hermanos de todos los hombres.

El Señor se Bautiza, no porque necesite justificarse ni limpiarse de nada. El Señor se Bautiza para santificar ese Bautismo de agua y Espíritu, por el que nosotros seremos adoptados y coherederos con Él de la Gloria de Dios Padre.

No se puede dar más, porque ya no hay más: Hemos recibido la vida y vida feliz y eterna, que nos parece imposible que sea una realidad hasta el punto de dudar y rechazarla.

Señor, ilumínanos y danos la claridad que nos haga dócil a tu Palabra y fieles a tu Amor, para perseverar en una diaria conversión por nuestro compromiso de Bautismo.

sábado, 11 de enero de 2014

LA LEPRA CONTAGIA

(Lc 5,12-16)

Aparentemente hay mucha gente sana. Yo, aunque tengo en estos momentos un ligero resfriado, al menos eso creo, me considero sano. Y todos procedemos de esa manera. Visitamos los hospitales para ver a los enfermos porque nosotros, de momento, no necesitamos médicos.

Nuestros ojos no ven más allá de la realidad que tenemos delante, porque hay muchas enfermedades que se ocultan a ellos. Sin duda que la lepra se ve, pero hay muchas otras clases de lepras que nos son escondidas y permanecen ocultas sin, incluso, descubrir su existencia.

No voy a enumerarlas, porque cada uno debe buscarlas, pero sí reflexionar que mientras no me descubra enfermo, limitado, apegado a muchas cosas que me impiden ser y actúa en libertad, no puedo ni sanarme ni ayudar a otro a que vea la luz de la salvación. Porque sólo cuando me sienta enfermo, como yo ahora, buscaré la medicina que me sane mis dolencias.

Me puedo curar del resfriado, pero volverá de nuevo. No sé qué lugar ocupa éste en mi vida, pero ya son bastantes los padecidos. Y me salvaré de esta clase de lepra, pero volverá otra hasta que me llegue mi hora. Por lo tanto, lo importante y necesario es buscar una medicina que me cure para siempre. ¿La hay?

Yo sí creo que la hay, eres Tú, mi Señor Jesús, que te has hecho Hombre y has venido para salvarnos, no de una lepra o simple resfriado, sino de la lepra de la muerte.

Dame Señor la luz de hacer de mi vida una eterna oración de alabanza y súplica por tu Gracia.

viernes, 10 de enero de 2014

POR LA FUERZA DEL ESPÍRITU

(Lc 4,14-22)


Lo primero que me llama la atención es: "En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu", y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. 

Esto me dice que Jesús se dejaba guiar por el Espíritu Santo. Creo que en nosotros no sucede eso, y también creo que por eso no evangelizamos ni damos testimonio, menos entonces adquirimos fama, por lo menos entre los nuestros. Y al no estar guiados por el Espíritu, el demonio nos tienta e intenta dirigirnos mejor.

La historia de los santos está marcada por dejarse guiar por los impulsos del Espíritu, y así hacen lo que el Espíritu les va marcando, es decir, la Voluntad de Dios. Nunca seremos santos hasta que hagamos el esfuerzo de dejarnos guiar por el Espíritu Santo. ¿Recetas? Ningunas y menos yo que no sé nada. Sólo una cosa:  "pedírselo." Porque cada uno tendrá algo concreto que hacer, y eso se lo indicará el Espíritu. De eso si que estoy seguro.

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». 

Jesús también nos lo ha prometido a nosotros. Abramos nuestro corazón a su acción.


jueves, 9 de enero de 2014

JESÚS SOBRE EL AGUA

(Mc 6,45-52)


Hoy el Evangelio nos presenta a Jesús con prisas, prisa porque deseaba buscar un espacio para hablar con el Padre, un espacio de oración. Primero se ocupa de despedir a la gente, pero manda a los apóstoles a Betsaida, y cuando termina se retira a orar.

Y es que hay que buscar tiempo para dedicarlo a la oración. Y muchas veces tendremos que despedirnos o despedir a otros para encontrar el espacio necesario para estar a solas con el Padre Dios. Es cuestión de saber cuándo una cosa y cuando la otra; es cuestión de discernir cuando lo uno se antepone a lo otro. Por eso necesitamos ponernos en Manos del Espíritu Santo.

Sin embargo, el criterio que podemos deducir de este pasaje de Jesús es la importancia de la oración, y la necesidad que tenemos de buscar espacios, en este mundo nuestro tan agitado y rápido, para estar con el Señor. Pero un deseo ansiado, querido, deseado, causado por el descubrimiento que sólo en Él puedo encontrar sentido y gozo a esta vida. Sólo así puede sostenerse nuestra oración y no quedarse en un mero cumplimiento.

Meter, en nuestra vida práctica y laboral, los propósitos de la oración, y la oración como consecuencia de las implicaciones y dificultades de nuestra vida. Un binomio que nos llevará a estar plenamente en contacto con el Señor.


miércoles, 8 de enero de 2014

HORARIOS Y MISERICORDIA


(Mc 6,34-44)

El Evangelio de hoy nos puede interpelar de muchas maneras. A mí me sugiere una de ellas, y es sobre los horarios y la misericordia. ¿Cuántas veces he dejado algo importante, sobre todo si se trata de personas, por algún cumplimiento o acto de piedad? Me ha ocurrido algunas veces, y me pregunto cuál sería la más importante, o la que debería haber atendido.

Un criterio importante sería anteponer a todo la necesidad de la persona, y otro el saber discernir cuando es el momento de dejar una cosa para atender la de mayor importancia, pero siempre donde la persona humana ocupe el centro de atención. Jesús hoy nos aclara el panorama y llegado el momento se fija en la necesidad de aquella multitud y decide plantearse una respuesta que les colme esa necesidad.

Ocurre en nuestras parroquias que damos más atención a reuniones, programaciones y actos celebrativos... abandonando el contacto personal e intimo con las personas. Es mi opinión, supongo y creo que deberíamos tener en cuenta más el bien de las personas y esforzarnos en atenderlas que llenarnos de reuniones y programaciones que luego quedan en el papel y no en la vida.

La misericordia es la virtud que nos descubrirá nuestra fe, porque sólo el que la practica está vivenciando la actitud que Jesús nos quiso revelar: "El Amor del Padre y su gran Misericordia".

martes, 7 de enero de 2014

JESÚS SE RETIRA ANTE LA NOTICIA DEL ENCARCELAMIENTO DE JUAN

(Mt 4,12-17.23-25)


Me sorprende la actitud de Jesús ante la noticia del encarcelamiento de Juan su primo. Me sorprende, porque pienso que nosotros ante una noticia así no actuamos igual. Supongo que protestaríamos y apelaríamos para que lo dejasen en libertad. Sin embargo, Él, Jesús, dice el Evangelio: En aquel tiempo, cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, se retiró a Galilea. 

Quizás hoy la Iglesia busca más poder y confía menos en la acción del Espíritu Santo. De todas formas, la manera de actuar de Jesús me interroga y me hace reflexionar. Jesús no usa su poder sino para curar y se queda al margen de las decisiones y actuaciones de los hombres. Por eso ocurren las cosas que ocurren y el mundo anda mal. Ese es el precio de la libertad, que el Señor respeta por encima de su intervención.

 Y dejando la ciudad de Nazaret, fue a morar en Cafarnaún, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalí. Para que se cumpliese lo que dijo Isaías el profeta: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los gentiles. Pueblo que estaba sentado en tinieblas, vio una gran luz, y a los que moraban en tierra de sombra de muerte les nació una luz» 

Me pregunto también cómo todo estaba profetizado antes de que sucediera. ¿No es eso una prueba fehaciente de su Divinidad? En Jesús se cumple todo lo profetizado y eso descubre su Divinidad, Señor de la vida y la muerte y de todo lo creado.

Y desde entonces empezó Jesús a predicar y enseñar el camino hacia el Reino de los Cielos.


lunes, 6 de enero de 2014

HOY SIGUEN HABIENDO MAGOS Y HERODES

(Mt 2,1-12)


Hay mucha gente que ve amenazada su vida porque buscan al rey de los judíos. No es algo que sucedió hace más de dos mil años, sino que sigue sucediendo hoy en muchas partes y momentos. Cada vez que alguien busca la verdad y la defiende, busca a ese rey de los judíos profetizado a nacer en Belén, y surgen, al mismo tiempo, persecuciones y amenazas porque no interesa ese nacimiento. Lo complica todo.

En estos momentos hay una persona, Asia Bibi, sufriendo privación de libertad y condena a ser ahorcada por buscar a ese Niño Jesús al no querer renegar su fe en Él. También hay muchas personas, declaradas creyentes en ese Niño que nace en Belén, dando sus vidas al ser asesinadas al salir de una iglesia. Otros son insultados y hasta amenazados porque levantan su voz en defensa de millones de niños que son asesinados en el vientre de sus madres.

No interesaba que ese Rey naciera, porque amenazaba con destronar a muchos que se erigen como reyes y señores de otros para hacer y satisfacer sus propios intereses. Y ya, en aquel entonces, murieron muchos niños inocentes por la avaricia y el egoísmo de reyes hipócritas y defensores de la mentira y el egoísmo. Así que Belén sigue viva y en ella nace cada día el Niño Dios cuando alguien es capaz de amar y defender la verdad y la justicia.

En aquel tiempo fueron los Magos de oriente los que, avisados, desviaron su camino por otro lugar, pues hubiese peligrado sus vidas. Hoy les ocurre a otros, pero siempre habrá gente que busca a ese Niño Dios en Belén, Rey del pueblo judío y nacido para rescatar a los hombres de la esclavitud del pecado.