sábado, 7 de enero de 2023

ES EL MOMENTO DE ANUNCIAR LA BUENA NOTICIA

Llega la noticia del arresto de Juan. Al enterarse Jesús se retira a Galilea y comienza su misión. Misión que ya venía preparado, asumiendo y aceptando durante todos esos años de vida oculta. Hay acontecimientos y circunstancias que te impulsan a tomar decisiones y esta es una en la vida de Jesús. Quizás es la hora de transformarse y lanzarse a proclamar la Buena Noticia, el Amor Misericordioso del Padre.

Recorre Galilea anunciando y proclamando el Evangelio y curando toda enfermedad y dolencia. Es el signo del Amor de Dios y de su poder sanador que nos libera no solo de la enfermedad y el dolor sino del pecado. Su Misericordia es Infinita y acoge a todo pecador.

Hay una Buena Noticia, Dios nos ama y envía a su Hijo para decírnoslo hasta el extremo de entregar su Vida para probarnos su Amor. Esa es la novedad del Amor de Dios, su Misericordia Infinita y su mandato de que hagamos nosotros lo mismo: «Amarnos unos a otros como Él nos ama» La oración del Padrenuestro que nos enseñará más tarde nos lo pone de manifiesto: … «como nosotros perdonamos a…».

Hoy también sigue la tarea anunciadora a través de la Iglesia. El Reino de Dios está entre nosotros y se manifiesta en la comunidad donde el amor exige su presencia y su realización. No es la oración el fin sino el medio por el cual pedimos la fortaleza y la sabiduría de empeñarnos en amar cada día como el Señor nos ama. Por tanto, oremos sin tregua para que el Espíritu Santo nos dé esos dones que necesitamos para amar.

viernes, 6 de enero de 2023

EN BELÉN NOS ESPERA JESÚS

Mt 2, 1-12

Posiblemente hoy sea un día para preguntarnos donde está mi Belén. Porque, fue y es en Belén donde me espera Jesús. Su nacimiento fue discreto y sin bombos ni platillos. Simplemente se les anunció a los pastores, pobres y marginados, y se les invitó a ir a ver a ese Niño Rey que había nacido en Belén. No se impuso a nadie la obligación de ir a adorar al Niño, solo se invitó y anunció que había nacido el Mesías prometido.

Con estas palabras quiero significar que el encuentro con Jesús nace de un deseo e inquietud de encontrarte con Él. Ese deseo lo manifiestan muy claramente esos reyes magos venidos de Oriente. Guiados por esa estrella y llenos de curiosidad por dar respuesta a ese interrogante que les mueve y les atrae se ponen en camino. Quieren conocer a ese rey que deducen detrás de esa luz incierta que les proporciona una estrella y buscan encontrarse con Él para presentarles sus regalos y adorarlo.

En el lado contrario se encuentra Herodes, asustado y temeroso de verse desplazado de su poder y estatus por ese rey nacido que anuncian. Sería, pienso, un nuevo y bien año de reyes sacar conclusiones y deducir donde y de que lado estamos nosotros. ¿Del de los reyes de oriente o del de Herodes? Porque según donde nos veamos podemos descubrir a que rey adoramos. Sí, porque quieras o no todos tenemos nuestro rey o reyes.

Podría ser el rey dinero, o el rey poder. Quizás el rey placer o egoísta o cualquier otro rey que busca solo nuestros egos y satisfacciones. Herodes tenía el suyo y no quiso más rey, por tanto buscó la manera de quitarlo del medio. También nosotros podemos estar haciendo lo mismo y buscamos la manera de poner a nuestro rey, al que nos gusta y queremos. Eso significa quitar al que ha nacido en Belén.

De cualquier manera, Jesús, el Niño nacido en Belén nos espera. Y esa espera la tienes que activar tú y yo. Hay un camino – tu vida – por la que puedes llegar a Él, conocerle y ponerte en marcha desde Él y asistido por su Espíritu. Entonces has encontrado el verdadero regalo que nos trae esta noche de reyes.

jueves, 5 de enero de 2023

¿BUSCAS ALGO ESPECTACULAR Y GRANDE PARA DEJAR QUE TU CORAZÓN SE ABRA A LA PALABRA DE DIOS?

Posiblemente uno de lo mayores obstáculos que se nos presenta a la hora de aceptar la Palabra de Dios es la grandeza. No aceptamos que cualquiera nos hable, y menos aquellos que no tienen formación ni proceden de lugares de prestigio intelectual. Ese era el concepto que tenía todo judío en aquella época. Nazaret un pueblo que no aparece en ningún mapa y de cero importancias. ¿Cómo va a venir de ahí el Mesías esperado?

También ese era el dilema de Natanael como buen israelita no podía entender que de Nazaret pudiese salir algo importante. ¡Cuánto menos el Mesías! Sin embargo, Felipe, que acaba de tener una experiencia de encuentro con Jesús le invita a venir: «Ven y verás» Y ese ven y verás resultó que Natanael quedó impresionado por su encuentro con Jesús. Sus palabras fueron: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

Quizás a nosotros nos pueda ocurrir lo mismo. Buscamos algo espectacular y grande para dejar que nuestro corazón se abra a la Palabra de Dios. No nos dice nada, ni siquiera le escuchamos, a ese que está a nuestro lado. Tiene que ser alguien importante y poderoso que nos convenza. No cualquiera. ¿Acaso piensas que Dios está en lo grande y espectacular? ¿No te das cuenta cómo y dónde ha nacido? ¿No entiendes que el Niño Dios se esconde en la humidad y la pobreza? ¿Acaso crees y lo busca en la grandeza y el poder?

Las palabras con las que termina el Evangelio de hoy nos pueden enseñar el camino para darnos cuenta de la necesidad de escuchar al Señor: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre» Porque, solo aquellos que creen verán eso que dice el Señor.

miércoles, 4 de enero de 2023

UNA EXPERIENCIA DE ENCUENTRO PROFUNDO

Los cambios tienen su origen en una experiencia profunda que te deja marcado. Una experiencia que exige encuentros, diálogos y conocimientos de quienes se encuentran. Jesús te conoce, sabe quien eres y ha venido para librarte de esa esclavitud a la que está sometida tu naturaleza humana, el pecado. Y quiere encontrarse contigo.

Si estás bautizado ya te has encontrado con Jesús. Su Espíritu ha entrado en ti, pero quizás por tu infantilidad no te has dado cuenta ni has podido escucharle y hablarle. Jesús sabe esperar y espera – valga la redundancia – que tú ahora te dejes encontrar y le escuche. Esa fue la experiencia de Andrés, hermano de Simón Pedro, en la que quedó prendado y lleno de esa vida que Jesús nos trae. Y, no pudiendo guardarla solo para sí se lo dice a su hermano: «Hemos encontrado al Mesías».

No pienses ni creas que el encuentro con Jesús te va a llegar de forma espectacular o por arte de magia. Un encuentro necesita de tu disponibilidad, de tu búsqueda, de tu iniciativa y deseos de encuentro. Para eso Dios te ha creado libre, quiere que decidas por ti mismo. Otra cosa que decidido encontrarte recibas la asistencia del Espíritu Santo, que, precisamente, para eso ha venido en la hora de tu bautismo.

De ahí puedes deducir de la importancia del discernimiento. Necesitamos discernir, pensar, preguntarnos, buscar, pedir y llamar. Nos lo ha dicho Jesús. Conoce nuestra debilidades y capacidades y nos pide que nos esforcemos en dejarnos moldear por su Palabra y su Amor Misericordioso. Porque, solo de ese encuentro profundo con el Señor podrás cambiar tu corazón y darte a los demás. Desde ese momento no habrá otro camino ni otra felicidad. Es precisamente ahí donde está lo que buscas, la felicidad plena y eterna.

martes, 3 de enero de 2023

SIEMPRE CON LA BUENA INTENCIÓN DE QUERER SER Y HACER COMO JESÚS

Queremos pero no podemos. Es lo que dijo Pablo:  hago lo que no quiero y dejo de hacer lo que realmente quiero. El eterno problema mientras caminamos por este mundo. Somos de barro y nos rompemos al instante que experimentamos las seducciones de este mundo. Sin embargo, queremos y en ese querer está nuestro perseverar que pide la fortaleza de nuestro Padre Dios.

Quien persevera se salvará nos dirá Jesús en otro momento. Juan nos señala al Cordero que necesitamos para perseverar. Porque solo el Cordero de Dios quita los pecados del mundo. Mientras el bautizo de Juan era de agua, en Jesús seremos bautizado en el Espíritu Santo que nos fortalecerá y acompañará en el trayecto de toda nuestra vida a fin de superar y vencer todos esos obstáculos que trataran de hacernos caer y desviarnos del encuentro con el Cordero de Dios.

Jesús es el Buen Pastor al que hoy señala Juan como el Cordero de Dios. Mesía que nada tiene que ver con poder y violencia. Un Mesía que se presenta como Cordero, manso y humilde en aroma de debilidad y sencillez. Un Cordero que mostrará su arma poderosa del amor con la que vencerá al pecado, centro del mal y perdición de la humanidad que le impide vivir plenamente el destino de amor para la que fue creada.

Será el amor el que vencerá al pecado. Nunca por medio del poder, la fuerza o violencia. Siempre por amor, humildad y obediencia desde el respeto a la libertad y verdad. Y en ella, nuestra Madre María, tenemos la mejor aliada. Ella nos aconseja, nos acompaña, nos comprende e intercede a su Hijo por todos nosotros.

lunes, 2 de enero de 2023

EVANGELIO, CRUCIFIJO Y TESTIMONIO

Es el consejo que nos da el Papa y al que yo también me suscribo y tomo. Porque, conocer a Jesús exige eso, la lectura y encuentro con Él cada día a través de su Palabra. Una Palabra que encontramos en el Evangelio de cada día y que podemos llevar con nosotros para que en cualquier momento encontrarnos – a través de su Palabra – con Él. También podemos tenerlo a nuestro alcance en el móvil u ordenador por medio de Internet.

Es posible que alguien te pregunte, ¿Quién es Jesús? Y que desee conocerlo. Ese es el camino, hablar con Él a través de su Palabra en el Evangelio e irlo conociendo y, sobre todo, experimentándolo. Porque la única forma de conocer a alguien es hablar e intimar con él. Por tanto, desde estas humildes líneas invito a todos los que quieren conocer a Jesús que tomen el Evangelio – su Palabra – le escuchen y traten de vivir lo que Él les dice. Seguro que experimentaran en sus vidas gran gozo, paz y alegría.

Por otro lado, la cruz – crucifijo – representa el signo de nuestra salvación. Hemos sido salvado en y por una muerte de cruz. De manera que el crucifijo simboliza la medida de amor que el Señor ha dado por nuestra salvación. Y cada vez que lo abrazamos nos experimentamos salvados. Nuestra vida da su testimonio cuando su coherencia se identifica con ese signo de cruz y con la vivencia del Evangelio. Entonces la vida se hace luz al transmitir la Palabra desde la cruz.

Nuestra razón marca nuestra ley y toda respuesta la buscamos dentro de ese marco que la ley de nuestra razón la define como realidad. Todo lo que se escape de ahí nos parece surrealista e imaginario. El pueblo de Israel tiene su Ley, que ya dominan los sacerdotes y levitas y son ellos los que la interpretan. ¿Quién es ese Juan que nos rompe ahora nuestros esquemas?

Posiblemente también a nosotros el Evangelio – la Buena Noticia – nos rompe el esquema de nuestra vida, nuestros proyectos y donde tenemos nosotros puesto el objetivo de nuestra felicidad. Y Juan para el día de hoy – posiblemente hay muchos – sería un incordio que nos molesta y nos rompe nuestras ideologías. Quizás por eso la Iglesia, que sigue como el Precursor la estela de Jesús, ese que Juan anunciaba, es tan perseguida. Es tiempo, son tiempos estos de revisarnos y de ver de que parte estoy yo, de la ley o del amor.

domingo, 1 de enero de 2023

Y SE LE PUSO POR NOMBRE JESÚS TAL Y COMO LE HABIA DICHO EL ÁNGEL

 

Lc 2, 16-21

Nuestra naturaleza es implacable. No se para aunque tiene pausas pero su camino es inexorable con el paso del tiempo. Se deteriora físicamente pero también, si no estamos expectantes y vigilantes, espiritualmente. Necesitamos tener siempre presente y en el centro de nuestro corazón a ese Niño Dios del que acabamos de celebrar su nacimiento. Ese Niño que ahora, nos dice el Evangelio, al cumplirse los ochos años para circuncidarlo, se le puso por nombre Jesús, tal y como le había dicho el ángel a María al anunciarle su maternidad.

Jesús nos enseña ese camino de vigilancia e intimidad con su Padre Dios. Él también ha asumido la naturaleza humana. Y la asume sin saltarse nada de lo que pertenece a la condición humana. Nace, crece, se esfuerza, siente, padece, sufre, tiene sed, hambre y necesidad de estar en permanente contacto con su Padre, de donde viene y ha sido enviado. Y se muestra tal es, un niño indefenso, débil, desarmado y sin ninguna señal de poder.

Los pastores que van corriendo no encuentra a un Niño poderoso y espectacular. No encuentran la solución a sus problemas de pobreza ni de sufrimiento. Pero se vuelven esperanzados y llenos de un gozo de esperanza y paz. Fortalecidos por la esperanza de encontrar en el tiempo respuesta a sus deseos de felicidad y vida eterna.

Es notorio, ese Niño nacido en Belén nos habla de una paz que se hace posible cuando somos capaces de despojarnos de todo deseo material que invade nuestro corazón y lo endurece egoístamente para enfrentarlo al otro. Cuando somos capaces de llenarnos de amor gratuito y darnos sin condiciones abiertamente, sin fisuras ni egoísmos. En Él – ese Niño – encontramos esa esperanza que huele a paz y salvación eterna.

PIDAMOS QUE ESTE AÑO SEA UN AÑO
DE CRECIMIENTO EN LA FE Y EN EL
COMPROMISO DE CONSTRUIR UN
MUNDO MEJOR.
CON ESOS DESEOS
FELIZ 2023