lunes, 17 de abril de 2023

ES EL ESPÍRITU DE DIOS QUIEN NOS HACE UN HOMBRE NUEVO

Nacer de nuevo significa poner nuestro corazón en las manos de Dios nuestro Padre. Y eso no puede conseguirse por voluntad propia sino por la acción del Espíritu Santo. Espíritu que viene a nosotros en el instante de nuestro bautizo. ¡Qué importante nuestro bautizo! Es el momento en el que le abrimos la puerta de nuestro corazón al Espíritu Santo precisamente para que nos guíe, fortalezca, asista y nos ilumine en nuestro camino según la Voluntad de Dios.

Porque, la Voluntad de Dios es hacernos eternamente felices. Para eso nos ha creado y a eso estamos llamados. ¿Qué buscamos en este mundo mientras caminamos por él? ¿No deseamos fuertemente ser felices para siempre? Pues de eso se trata el anuncio que nos trae Jesús. Y para conseguirlo, tal y como le dijo a Nicodemo, tenemos que nacer de nuevo. Un nacimiento de agua y Espíritu de Dios.

Diríamos en este sentido que el bautismo es abrirle la puerta al Espíritu Santo para que nos señale, nos guía y nos acompañe en el camino de este mundo hasta llegar a la Casa del Padre. Es, el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad que nos asiste y auxilia mientras estamos por este mundo lleno de obstáculos, tentaciones y seducciones que ponen en dificultad y peligro nuestra meta: vivir en la Voluntad de nuestro Padre Dios. Una Voluntad que se concreta en vivir de acuerdo con los valores evangélicos que nos anuncia la Palabra de Dios.

Y es que así la vida será más hermosa, más feliz y llena de paz y alegría. ¿En realidad no buscamos eso cada día? ¿No se preocupa el mundo en buscar la paz y la justicia? ¿Qué sucede entonces que no se logra? ¿No lo leen?: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. ¡Y así estamos!

domingo, 16 de abril de 2023

SE LES APARECE PARA FORTALECERLE Y ENVIARLES A ANUNCIAR LA BUENA NOTICIA.

No parece que los apóstoles tengan ánimo. Sus sensaciones son de fracaso, de confusión y no saber a que atenerse. Están asustados, igual que nosotros hoy, y no se siente con ánimo ni fuerzas para dar testimonio ni hablar de Jesús a otros. Y Jesús lo sabe, nos conoce y considera que tiene que mostrarse para animarlos y fortalecerles. Se pone en el centro como indicándonos que Él tiene que ser el centro de nuestra vida. Y para abrirnos los ojos nos muestra sus manos, sus llagas y costado. E incluso come con ellos.

Sin embargo, hay muchos Tomás en este mundo que nos cuesta mucho creer. Exigimos ver, tocar y cerciorarnos de la verdad. Una verdad que por mucho que la veamos nunca llegaremos, al menos en este mundo, a comprender. Nos sobrepasa y no alcanzamos a comprenderla. Está por encima de nuestras capacidades y necesitamos la fe. Sin fe no podremos creer en su Palabra. Las dudas siempre nos asaltarán en los momentos más apropiados para confundirnos.

Por eso necesitamos su presencia, su cercanía y estar permanentemente en contacto con Él. Esa es la razón de necesidad de la oración, de los Sacramentos, de la comunidad parroquial. ¿Cómo estaríamos si nos apartamos y aislamos? En la oración y en el compartir de cada día fortalecemos nuestra fe. Y esa es la batalla de cada día. La guerra no la podemos ganar en un día ni en dos. Necesitamos permanecer cada día de nuestra vida al lado del Señor que ha bajado a nosotros en el momento de nuestro bautismo, el Espíritu Santo, y que en Él encontraremos la fortaleza, paz y sabiduría para soportar y superar las adversidades y obstáculos de cada día de nuestro camino.

sábado, 15 de abril de 2023

EL MAYOR TESORO EN MANOS DE POBRES Y PECADORES

A parte del Misterio inefable fuera del alcance del hombre, resulta que Jesús toma lo más pobre e inútil para dar a conocer su Palabra. Diríamos a la dificultad que ya tiene el creerlo se suma la pobreza e inutilidad de los elegidos para darlo a conocer. ¿Se entiende esto? Porque, nuestra razón nos dice que tomemos a los más inteligentes y capaces de dar a conocer un mensaje concreto. Es lo propio y de sentido común y lo que hace toda empresa.

Al parecer eso no son los planes de Dios. Será siempre mejor probar su Poder y su Palabra tomando lo más pobre en todos los sentidos, tantos materiales como intelectuales. Dios, vemos, se vale de lo más pequeño para dar a conocer lo más grande:  Su Amor Infinito y Misericordioso. Toma a unas mujeres cuya palabra en su época no tiene ningún valor y a dos desencantados que se retiran fracasados a su pueblo. Y los demás no les creen nada.

Pero este acontecimiento tan lejano en el tiempo no está lejos de nuestra actualidad de hoy. Parece que se dan en el mismo tiempo y actualidad. Nos sucede lo mismo, nos lo dicen unos pobres curas, misioneros o familiares y amigos a los que no le damos crédito. Quizás si nos lo dijera algún poderoso del momento y nos facilitara un buen empleo y cierta posición de privilegio nos sería mucho más fácil creer. Y eso parecería lo lógico que Jesús hubiese hecho, tomar a gente con poder, influencia y prestigio.

Nada de eso. La fe nunca será impuesta, ni seducida, ni adulada. Menos sobornada. La fe es un don de Dios que te viene dado en la medida que tú lo pidas, lo busques y te dejes seducir por la verdad de la Palabra que el Señor te regala. Porque solo esa Verdad te hará libre y te dará esa felicidad que buscas eternamente.

Y esa es la razón por la que Jesús, el Hijo de Dios se hace hombre, sencillo, humilde y pobre y así se manifiesta a los hombres. Y, por Amor, entrega su Vida para que así crucificado en la Cruz entiendan el verdadero significado de su Infinito Amor Misericordioso. Ahora nos toca a nosotros creerle o rechazarle. De cada uno de nosotros depende. Así de sencillo y claro.

viernes, 14 de abril de 2023

LA PRESENCIA DEL SEÑOR RESUCITADO UNE AL GRUPO

No saben que hacer y deciden volver al trabajo. Supongo que algo así pensaron también los de Emaús. Y es que cuando estás tocado, desilusionado o confundido tratas salir del tedio y volver a las faenas cotidianas, hacer algo y distraerte. Es malo y peligroso quedarte quieto. Reina una atmósfera dispersa y el grupo tiende a disolverse.

 No está claro que ha sucedido con Jesús. ¿Dónde está? ¿Por qué se ha ido? Posiblemente sean las mismas preguntas que nos podemos hacer ahora, en este momento. ¿No noto tu presencia, Señor y me siento solo y desasistido? ¿Dónde andas? ¿Te has ido?

Sin embargo, el Señor está presente, se les aparece y les quiere dar ánimo. Juan, que está bastante cerca en el pensamiento y espíritu, intuye que aquel que está a la orilla y les invita a que echen las redes a la derecha es el Señor. La red sale cargada de peces. Es evidente, es el Señor. Y Pedro se lanza a su búsqueda. Sin embargo nadie se atreve a preguntarle. Intuyen, saben que es Él, pero todos se callan. Sin embargo permanecen unidos. Jesús es el centro y los reúne y une. 

También lo hago ahora yo, Señor. Sé que estás ahí pero mejor callarme y dejar que entres en mi corazón y te alojes en él. Yo te preparo, mejor que hablar, mi rinconcito más confortable para que te acomodes, te sientas bien y estés cómodo. Y me entrego, Señor, a tu Voluntad. Esa al menos es mi deseo y mi voluntad. En tus manos me pongo, Señor y espero pacientemente. Dame la paz, fortaleza y sabiduría para buscar ese espacio y momento de encuentro contigo e intuir como Juan, el discípulo amado, que Tú te haces presente en mi vida.

jueves, 13 de abril de 2023

EL MISMO SEÑOR QUE SE MANIFIESTA DE DIFERENTE MANERA.

No le conocen, no sospechan incluso que pueda ser el Señor. Quizás ni le esperan ni piensan que pueda haber resucitado. Oyen rumores de mujeres pero palabras de mujeres no tienen mucho crédito. Tienen que experimentar su propia experiencia y los de camino de Emaús la han tenido. Concretamente, de eso hablan reunidos compartiendo su propia experiencia. Comparten como sintieron que sus corazones ardían al escuchar sus palabras y como le reconocieron al partir el pan.

Y ensimismados en ese compartir su la fe que iba creciendo en ellos, Jesús se les aparece de nuevo. Es evidente que Pentecostés marca el tiempo donde la fe ha ido creciendo en el corazón de los apóstoles a través de los encuentros con el Señor. Encuentros vivos donde la Persona de Jesús, naturaleza Humana y Divina, se les hace presente

Una presencia viva donde muestras sus manos y pies, signos vivos que ellos conocen y con los que han compartido tres largos años. Esa experiencia viva de Jesús Resucitado les marca sus vidas y les lanza a anunciarlo como Noticia de Salvación a todos los hombres.

Es evidente que cuando tienes una experiencia con el Señor quedas lleno de su Gracia y, por supuesto decidido a anunciar esa dicha a todos los hombres. Porque, la salvación es para todos, sin distinción de color, raza o etnia, y a todos hay que anunciarla. Sin embargo, también se hace evidente que sin esa experiencia te será difícil anunciarle. Por tanto, la pregunta que nos hacemos es: ¿Tenemos experiencia viva de encuentro con el Señor?

O de otra manera: Si no la tenemos, ¿buscamos encontrarnos con el Señor a través de la oración, los Sacramentos o la Eucaristía? ¿O quizás dónde Él quiera presentársenos? Será responsabilidad por nuestra parte la de esforzarnos en buscarle y tener un encuentro con Él. ¿No crees que Él nos busca también y está deseoso de encontrarse con nosotros? De otra manera no tendría sentido dar su Vida por nosotros.

miércoles, 12 de abril de 2023

DESENCANTADOS POR LA APARENTE FRUSTRACIÓN

¿Cuántas veces nos ha sucedido que nuestras esperanzas e intuiciones se han quedado en el camino? ¿Cuántas veces hemos sentido la desilusión y el desencanto que nos trae el tomar conciencia que hemos fracasados? Precisamente eso es lo que contempla el Evangelio de hoy: el desencanto y desilusión de los discípulos que se retiran a Emaús.

¿Cuántas veces hemos sido nosotros discípulos de Emaús? ¿Cuántas veces nos hemos desilusionado con la Iglesia o con algunos de sus miembros ya sean sacerdotes o laicos? ¿Y cuántas veces hemos decidido abandonar por nuestras dudas y porque pensamos que quizás no ha sucedido nada? Sí, creo que, al menos yo, he tomado el camino de Emaús como aquellos dos discípulos muchas veces.

Y siempre estoy en peligro de volver a tomarlo por una sencilla razón: el demonio no para de intentar seducirme, de confundirme y de convencerme para que abandone. Trata de que llegue al convencimiento de que todo esto es un cuento y de que Jesús no ha resucitado. Y me lo dices de muchas formas:  la vida es para disfrutarla; lo que importa es tener éxito, riquezas y poder; en el placer está la felicidad y todo lo que tú quieras agregar.

¿Qué fue lo que despertó a los discípulos de Emaús? Aquella Persona que se les acercó y dialogó con ellos. Y les fue explicando lo que realmente había sucedido tal y como los Profetas lo habían dicho y Moisés liberó al pueblo de la esclavitud de Egipto. De la misma forma, tú y yo tenemos que acercarnos a Jesús y escucharle, y pedirle que nos abra los ojos y el corazón para que ardan de entusiasmo, de alegría y experimentemos que Él Vive y está con nosotros.

martes, 11 de abril de 2023

TRAS EL DOLOR DE LA AUSENCIA Y EL SUFRIMIENTO SE ESCONDE EL ENCUENTRO CON EL RESUCITADO

El dolor es inevitable. ¿Hay alguien que no ha sufrido en algún momento de su vida? Todos, en más o menos medida, hemos sufrido en nuestra propia carne, o sentido ausencias tan deseadas que nos han desgarrado el corazón., Posiblemente unos más que otros. Es de sentido común qué quienes más sufren tengan luego sus compensaciones. Así sucedió con Lázaro, el pobre de la parábola del rico epulón.

Pero es evidente que tras ese dolor y sufrimiento se esconde ese deseo inevitable de búsqueda de renacer de nuevo, quedar nuevo y resurgir a una vida nueva y feliz. Es la esperanza de la Resurrección que se descubre tras la experiencia del dolor y sufrimiento. Por eso tiene sentido la cruz que cargamos en nuestra vida, la cruz del dolor, del trabajo y de los avatares dolorosos que el camino de nuestra vida nos impone. Tras de ella buscamos la Resurrección.

Y hoy descubrimos tras nuestro desesperado llanto y desesperación, valga la redundancia, la esperanza de que Jesús, a quien buscamos como razón y fin de nuestra vida, ha Resucitado.¡ Ha vencido a la muerte! ¡Ya no hay tristeza a pesar del dolor, la muerte ha sido vencida y la Resurrección nos llena de gozo y felicidad! Cristo, el Señor, ha Resucitado y en y con Él también resucitaremos nosotros.

Ahora la vida cambia de rumbo completamente y su mirada se eleva hacia arriba. Las cosas de abajo no tienen valor de eternidad, solo son camino para alcanzarla en la medida que las compartas y las dé en servicio por amor a los más pobres y necesitados. El mundo se hace camino para, por medio de él, llegar al encuentro con ese Xto. Resucitado. Escuchemos a las mujeres que descubrieron la tumba vacía y se encontraron con Jesús Resucitado.