sábado, 15 de marzo de 2025

RESPONDER AL MAL CON EL BIEN

Desde la razón humana esto es una utopía. ¿Cómo vamos a amar a nuestros enemigos y a rezar por lo que nos persigue? ¿Es eso posible?, nos preguntamos. Sin embargo esa es la novedad del mensaje de Jesús, nuestro Señor: «Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos». Y, si el Señor nos lo propone es que se puede, pues para Él nada hay imposible.

No podemos olvidar que hablamos en su nombre y vivimos en Él. Por tanto, nuestro corazón, endurecido por el pecado, en sus Manos, se transforma, se suaviza, se hace humilde, comprensivo, paciente y capaz de amar. Incluso a los enemigos. En Él somos mayoría aplastante y podemos con todo. Y lo estamos viendo en estos tiempos, como ha sucedido en tiempos pasados.

Hoy, la Iglesia es perseguida, pues los cristianos respondemos rezando por nuestros enemigos y confiados en las Palabras de nuestro Padre Dios pronunciadas por su Hijo, nuestro Señor Jesús. Es verdad que nos duele, es verdad que se hace dura y pesada esa cruz que cargamos, pero también es verdad que el Señor está con nosotros y nuestra esperanza y gozo nos fortalece porque creemos en Él, que ya pasó por esto y venció. También nosotros, en Él, venceremos.

viernes, 14 de marzo de 2025

RECONCILIACIÓN

Es lógico y evidente que los mandamientos ponen límites al comportamiento humano. Y, diríamos, es justo y muy necesario. De no ser así podemos imaginar que sucedería en nuestras ciudades y pueblos. Es fácil suponer que sería el desmadre y la anarquía.

Sin embargo, el espíritu de los mandamientos no se queda en el mero cumplimiento. Sus mandatos van más allá hasta el extremo de alcanzar la reconciliación, incluso con el enemigo. En el espíritu de los mandamientos subyace el amor al prójimo que llega hasta al enemigo. Y eso supone, más que simplemente el deseo de matar, el llamar a su hermano imbécil, necio o idiota.

No sólo el incumplimiento se queda en el acto en sí de matar, sino que llega hasta el insulto de odiar, blasfemar o simplemente ofender. Y lo debido o lo correcto será tratar de alcanzar la reconciliación. Es el antídoto de la ofensa, la reconciliación, y a ella hay que caminar porque para eso ha venido Jesús, el Hijo de Dios, para que todos nos amemos como Él nos ama.

Y es notorio y meridianamente claro que nosotros por sí solos no podremos reconciliarnos. Nuestra naturaleza, herida por el pecado, nos limita e impide la reconciliación. Pero, unidos al Espíritu Santo, en nosotros desde la hora de nuestro bautismo, podemos lograrlo y vencer nuestras malas inclinaciones.

jueves, 13 de marzo de 2025

NECESITADOS DE NUESTRO PADRE DIOS

Es evidente que si pedimos es porque nos sentimos necesitados. Y nuestras verdaderas necesidades sólo nos las puede dar nuestro Padre Dios, Señor de la vida y la muerte. Pedírselas es signo de reconocer nuestra fragilidad, nuestra pequeñez y nuestra condición de hijos.

Necesitamos ser perseverantes y no desfallecer en nuestras peticiones, porque sólo el que pide, busca y llama con perseverancia recibirás, encontrará y se le abrirá la puerta, Y eso no es que lo hayamos descubierto nosotros, sino que es Palabra de Dios. Jesús nos lo dice hoy en el Evangelio: (Mt 7,7-12): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que …

Por tanto, al descubrir nuestras necesidades, pidamos a nuestro Padre que nos las dé, con la confianza que nos las dará. Y es más, nos dará las que realmente nos convenga, porque, Él sabe mejor que nosotros lo que realmente nos conviene.

miércoles, 12 de marzo de 2025

EXIGENCIAS DE SIGNOS Y PRUEBAS

Buscamos seguridades en nuestras apuestas. Queremos ganar sí o sí, y exigimos signos, pruebas y todo lo que nos dé certeza y seguridad en nuestras apuestas. Creer en Jesús en balde nos parece una apuesta dudosa y no válida. No movemos nuestro interés ni nuestro corazón salvo nos den un signo o prueba que nos satisfaga.

Jesús sigue presentándose como ese Niño, pobre y humilde, nacido en un pesebre. De padres humildes y sencillos. Un justo crucificado, un Maestro de bondad, manso y humilde que sólo habla de la Verdad, y que espera que tú la recibas, la aceptes y te conviertas a su Palabra. Palabra de Vida Eterna.

No hay más ni necesitas más signos que te inviten a jugarte la vida por Jesús y su Evangelio. Hace apenas unos días, el pasado miércoles de ceniza, fuiste invitado a creer en el Evangelio y convertirte. Y ahora, hoy y cada día la invitación sigue en pie. No hay ni habrá más señales. Sólo la fe de aquellos que apuestan, creen y ven en Jesús el Camino, la Verdad y la Vida.

martes, 11 de marzo de 2025

HÁGASE TU VOLUNTAD Y VENGA TU REINO

Dentro de la oración que Jesús nos recomienda, «el Padrenuestro», decimos y proclamamos ese compromiso de hacer la Voluntad de nuestro Padre y pedir que venga su Reino. También añadimos la petición del pan de cada día y, sobre todo, el perdón de nuestros pecados, de tal manera que en la medida que nosotros perdonemos a los que nos ofenden, también seremos perdonados por nuestro Padre Dios. Pero, si no perdonamos …

Podemos deducir y comprender que nuestro Padre Dios ha dejado nuestra salvación en nuestras manos, porque, en la medida que seamos capaces de perdonar a los que nos han herido y ofendido, también seremos perdonados nosotros.

¿Qué significa eso? Está muy claro, significa que si yo perdono, también seré perdonado. Y no me lo dice un cualquiera, es Palabra de Dios. De modo que la garantía es plena. Ahora, ¿soy consciente de que me será posible perdonar a quien me ha perjudicado terriblemente? Es evidente que sabemos que no. Por y con nuestras fuerzas no podremos perdonar a nuestros enemigos. Ahora, con el concurso de nuestro Padre lo podremos hacer.

De ahí la necesidad de la oración y de practicarla. Agarrados a nuestro Padre del Cielo podemos lograr perdonar a nuestros enemigos. Por eso, confiados en su Palabra y guiados por la oración que nos enseña Jesús, su Hijo predilecto, decimos: Padrenuestro que estás en los cielos, santificado …

lunes, 10 de marzo de 2025

COMPASIÓN Y TERNURA

A la hora del camino tomamos el atajo más cómodo y quizás más corto. Corto en el tiempo y en la maduración. Me explico, cuando nos planteamos nuestra propia conversión nos centramos en los cumplimientos: ir a misa, al menos sin falta los domingos, quienes pueden más días; frecuentamos el sacramento de la reconciliación y participamos en todos los actos piadosos y reuniones de grupos, de liturgia o de espiritualidad que podamos.

Por otro lado, si hemos iniciado nuestra conversión tras asistir a unos ejercicios espirituales o cursillos de los que nos propone la Iglesia, nos mostramos muy piadosos y cumplidores. Y todo eso está muy bien, pero no es de lo que se trata, porque lo único y verdaderamente importante es encontrarte con el Señor, y a través de ese encuentro situarlo en el centro de tu vida. Luego, todo lo demás serán medios y herramientas para que tu relación con Él sea íntima y perseverante.

Sucede que cuando eso no es así, no tiene ese recorrido, todos nuestros actos de piedad y cumplimientos terminan por debilitarse y, finalmente, desaparecer. Si el Señor no es mi apoyo, mi sostén, mi roca y fundamento, los cumplimientos desaparecen como por encanto de magia. Y la sorpresa es de la que habla el Evangelio de hoy.  Para los que gratamente han caminado injertados en el Señor y reconociendo en el débil y necesitado el Rostro del Señor, la sorpresa será grata y maravillosa; pero, para los que han confundido su relación con el Señor en base a actos y cumplimientos, la sorpresa será horrible y nefanda.

Conclusión: lo verdaderamente importante es ser compasivo con todos aquellos que necesitan de nuestra compañía y servicio, porque en eso consiste el amor. Y nuestro amor al Señor sólo lo podremos demostrar de esa forma, amando al pobre y necesitado. Es ahí donde nuestra compasión y ternura debe ser probada y realizada, lo demás, necesario para sostenernos y acrecentar nuestra relación con el Señor, son simplemente medios que nos sirven para eso, precisamente, para relacionarnos con el Señor y recibir de Él la Gracia para ser compasivo y misericordioso con los demás, sobre todo con los necesitados.

domingo, 9 de marzo de 2025

¡TENTACIONES!

Es evidente que la vida trae muchas tentaciones. Podríamos decir que la vida, de por sí, es ya una tentación a la esperanza y fe, o a la resignación caduca a este mundo y su contenido: poder, riqueza, placer, vanidad, venganza, odio, vanagloria, afanes …etc.

Jesús, Dios encarnado en Naturaleza Humana, no escapa a esas tentaciones. Su Naturaleza humana – aunque no herida por el pecado – está también sometida a la prueba de la tentación. El desierto representa ese camino donde Jesús es tentado por el demonio. Tentado a poner en las cosas materiales – tal es el pan – el objetivo y afán de su vida. A someterse – tras conseguir poder  -  a dejarse dominar por otro, o a la exigencia de exigir pruebas que afirmen la seguridad y el Amor Misericordioso del Padre.

También nosotros nos sentimos muy inclinados a esas tentaciones dejándonos arrastrar por una vida banal y superficial sometidas a las satisfacciones y pasiones. O inclinados al poder sobre los demás para satisfacer mis intereses y mi dominio. Y, por último, a la seguridad de exigir pruebas que demuestren que mi Padre del Cielo está ahí, me ama con infinita misericordia.

¿Cuántas veces nos hemos visto retratados en esas tentaciones? Posiblemente muchas, al menos yo lo confieso. Pero, es que además siguen vigente y en constante asedio, manifestándose de muchas formas y escondidas tras muchas apariencias y disfrazadas de verdad. De ahí la necesidad de mantenernos en guardia fortalecidos por los Sacramentos: reconciliación y Eucaristía.