domingo, 16 de diciembre de 2012

VIVIR EN LA VERDAD

Lc. 3, 10-18. La Palabra del Bautista desde...

Todos lo profetizaban y todo se ha cumplido en Él. Esas profecías testifican y descubren la verdad divina de Jesús, el Hijo de Dios, que siglos después se concretan en su Persona. Y es en la Resurrección donde culmina su misión y se apoya nuestra fe.

Cerrar los ojos a esta realidad y darle la espalda a la vida, la vida eterna, que todos desde lo más hondo de nuestro corazón perseguimos y anhelamos, es abrazar una vida sin sentido y precipitarse al vacío. Nuestro más anhelado fin es conseguir vivir eternamente en plenitud de gozo y felicidad, y ese es el ofrecimiento que nos trae Jesús de parte del Padre.

Por eso, Juan el Bautista nos dice hoy que vivamos en la verdad, compartiendo, comprendiéndonos y no exigiéndonos más de lo que realmente podemos. Nos prepara para la venida del verdadero Mesías que nos bautizará en Espíritu Santo y fuego y nos redimirá de nuestros pecados para, por sus méritos, merecer la Misericordia del Padre.

sábado, 15 de diciembre de 2012

SIMPLE CONTRADICCIÓN

 (Mt 17,10-13): Bajando Jesús del monte con.

Y es que en cuanto aplicamos los criterios del mundo, la justicia nos vuelve implacables, pues lo justo es dar a cada uno lo suyo y en eso está contenido las penas y castigos también. Pues es justo que aquel que delinque pague su culpa al precio que estipula la ley y en proporción a la gravedad de su culpa.

Lógico y de sentido común sería que cada uno de nosotros pagáramos nuestras culpas, y seguro que nadie escaparía, pues quien esté libre de pecado que levante la mano. Así, nuestra vida estaría perdida y destinada a la perdición. Sólo el amor del Padre nos salva y nos redime de nuestras culpas porque su Misericordia supera a su justicia.

Y es que la justicia sin amor nos hace implacable y tiranos. Así nuestro mundo, gobernado por la justicia del hombre está falto de amor y cae en su propia trampa, porque el hombre está necesitado de amor ya que es pecador y necesita misericordia para ser perdonado. Sin amor nada seríamos y nos perderíamos en y con nuestra propia justicia.

El hombre cegado por su egoísmo aplica su propia justicia, y se hace implacable. Genera violencia porque la justicia humana está apoyada en los intereses de cada uno. La mueve su egoísmo y esconde la verdad. Y una justicia apoyada en la mentira se vuelve tirana y genera violencia y enfrentamientos.  Por eso, los profetas y el mismo Jesús han sufrido el rechazo y la violencia de los hombres que cegados por sus egoísmos no han recibido la Buena Noticia de la salvación.

viernes, 14 de diciembre de 2012

NO ESCUCHAN SINO RECHAZAN

 Evangelio (Mt 11,13-19)


Así ocurre en esta vida, muchos son los que sin haber oídos rechazan toda propuesta que les habla sobre lo más importante de la vida. Y digo, lo más importante sobre la vida porque no se trata de algo que puede interesar relativamente, sino que es lo que afanosamente buscamos todos: La felicidad eterna.

Porque, ¿quién no está interesado en conseguir el mejor seguro del mundo? ¿Un seguro que le garantice la vida eterna en plenitud de gozo y felicidad? Supongo que, sin lugar a dudas, todos. 

Pues bien, muchos no escuchamos esa propuesta y, es más, la rechazamos aduciendo que son unos retrógrados, unos carcas, unos... aquellos que nos la proponen. Porque están anticuados, no disfrutan de la vida y solo piensan en sacrificios, abnegaciones y tristezas. Justifican sus rechazos aduciendo que la vida es para vivirla, pero están ciegos cuando firman por vivir unos cuantos años nada más.

Otros se justifican manifestando que aquellos que les proclaman y le hablan sobre esta propuesta son unos malos ejemplos. Beben y se emborrachan; se divierten y engañan, y son unos vivas la vida que falsean con su hipocresía la vida que predican dándose ellos una gran vida. Unos por defectos y otros por excesos, todos están rechazados previamente.

Y eso es lo que nos viene a decir, en mi humilde opinión, a grandes rasgos el Evangelio de hoy: Nunca estamos contentos y justificamos nuestro egoísmo rechazando todo palabra que nos incómoda y nos desinstala de nuestras comodidades y placeres.

Tratemos de ser más humildes y escuchar la Palabra que verdaderamente nos salva y nos da la verdadera y única felicidad.

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿ES NUESTRA VIDA UN DESIERTO?

Mt 11,11-15

Posiblemente nunca se nos ha ocurrido pensar en eso, ¿nuestra vida un desierto? Pero parados a la reflexión quizás no sea ningún disparate pensarlo. Porque en cada vida hay mucho de soledad, de camino sin horizonte, de desespero, de calor y sed, de mucha arena sin ver el oasis del descanso... 

Sufrimientos, angustias, obstáculos, tempestades, luchas...etc. Juan el Bautista hizo de su vida un desierto, pero un desierto que fue fértil y dio sus frutos. Algunos de sus discípulos fueron luego seguidores, discípulos y apóstoles de Jesús, a quien él anunció y predicó en el desierto de su vida.

¿Y en el desierto de nuestra vida? ¿Predicamos la Buena Nueva? Porque cuando nos esforzamos vivir desde el amor tratando de ser más justos, más solidarios, más responsables y mejores personas, estamos predicando como Juan desde el desierto de nuestra vida.

No está lejos Juan ni su desierto. Cada uno de nosotros tiene el suyo. Sólo falta buscarlo y vivirlo, porque la vida se compone de eso, de muchos desiertos que regados con el agua del amor darán frutos.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

SIGNO DE CONFIANZA

Mateo 11:28-30

No necesitamos confianza cuando todo va sobre ruedas y parece que el mundo se pone a nuestros pies. Nos sentimos fuertes, confiados y experimentamos la tentación de valernos por nosotros mismos. Nos decimos que grandes e inteligentes somos, y nos repetimos que hemos trabajado bien y nos merecemos eso que hemos conseguido. 

Llegamos a pensar que lo conseguido es fruto de nuestro trabajo y esfuerzo. Y no estamos diciendo nada que no sea verdad, pero posiblemente nos endiosamos bastante. Sin embargo, en otros momentos que las cosas no salen tal cual las queremos empezamos a buscar culpables y a quejarnos de nuestra mala suerte. 

Incluso alzamos la mirada y le guiñamos el ojo al Padre Dios dándole a entender que nos tiene algo abandonado, porque no entendemos que esto nos salga mal. Entonces ya no somos los mismos. Perdemos la confianza, no solo en nosotros, sino en Padre Dios, y nos sentimos abandonados y dejados de la mano. 

Pero nunca llegamos a pensar que quizás estas cosas son buenas para ponernos en nuestro lugar; son buenas para hacernos recapacitar y no volar muy alto; son buenas para darnos cuenta que todo está en las Manos de Dios, y que nuestro esfuerzo Dios lo espera, pero la última palabra la tiene Él.

¿Es qué dudamos de que nuestro Padre Dios esté siempre pendiente de nosotros? ¿Es qué creemos que Él no sabe de nuestros problemas y nuestro cansancio? Sí, es bueno y necesario hablar y decírselo, pero no te agobies porque en algún momento no tengas fuerzas y paciencia para contárselo. Él sabe lo que nos hace falta y lo que nos ocurre en cada momento.

Por eso, hoy nos invita a descansar en Él todo nuestro agobio y cansancio; todas nuestras angustias y desesperos; todas nuestras limitaciones y fracasos. Nos invita a mirarle y aprender de Él que es manso y humilde de corazón, para que en Él encontremos nuestro descanso.

martes, 11 de diciembre de 2012

DE CORAZÓN A CORAZÓN

Mateo 18:12-14.

Nuestra experiencia nos dice que cuando somos comprendidos y tratados con paciencia y bondad, respondemos con más arrepentimiento y dolidos por nuestro mal actuar. Bien sabemos que la violencia engendra violencia, y cuando se reprende duramente, con mano dura e implacable, la justicia sin amor no amansa los corazones ni provoca una respuesta amorosa y plena.

Hoy, Jesús, nuestro Señor, nos habla del Buen Pastor. Aquel que perdida una de sus ovejas, deja a buen recaudo a las noventa y nueve restantes y emprende el rescate de la que se encuentra necesitada y en peligro. Nos manifiesta que una vale tanto como todas. No se trata de cantidad sino de sabernos valorados personalmente.

Todos somos importantísimos para el Padre Dios, y, Él, no quiere que se pierda ninguna. A todas las quiere inmensamente y todas valen para Él de forma especial y personal. Ahora, las ovejas obedecen la llamada de su amo y en ellas está el dejarse conducir por el Buen Pastor que las cuidas y las protege para salvarlas de todo peligro.

Dejemosno pastorear por el único y buen Pastor que nos alimenta, cuida y protege hasta el punto de dar la vida por cada una de sus ovejas. Amén.

lunes, 10 de diciembre de 2012

NO SE TRATA DE UNA SIMPLE CURACIÓN...

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 17-26


sino que se trata de la salvación integral. Es decir, se trata de la curación del cuerpo y del alma, porque el cuerpo, tarde o temprano, tendrá que perecer, para muerto a la vida de este mundo, resucite a la vida gloriosa en la presencia de Dios para toda la eternidad.

Esa es la finalidad de Jesús, y la que no entienden aquellos contemporáneos suyos ni tampoco los hombres de este mundo que a mí me ha tocado vivir. Buscamos la vida, la felicidad, pero la buscamos dando rienda a nuestras apetencias, a nuestros placeres y a vivir bien sin mirar el lado del que sufre y es víctima de la explotación y las injusticias.

Nos preocupa primero nuestra vida y nuestra felicidad. Jesús hizo lo contrario, se preocupó primero por los demás que por sí mismo, hasta el punto de dar su vida. Ese compromiso de amor y según la Voluntad del Padre, le llevó a tratar de explicar y enseñar que lo primero es el arrepentimiento de nuestra indiferencia y egoísmo y luego el pan de cada día. Porque no solo de pan vive el hombre.

Se hace necesario reflexionar sobre ello, y pararnos a meditar sobre lo importante y primero en nuestra vida, porque podemos estar distraídos y dar más importancia a algo corrupto y perecedero y dejar de lado lo importante y eterno. Y es que aquel que pierde su vida la ganará para siempre.