lunes, 13 de abril de 2020

Y AHORA NOS TOCA A NOSOTROS

Evangelio Diario - Ministerio Imitando a Jesus
Mt 28,8-15
Estamos alegres y llenos de gozo. Un gozo que no se concreta en algarabía exultante ni cantos que derraman y derrochan gozo incontrolado. Hablamos de una alegría y un gozo contenido, sereno, lleno de paz y de tranquilidad que satisface y da equilibrio, regocijo, luz, seguridad, valentía y enorme gozo de amor, justicia y paz. Un gozo y paz que nace de la esperanza de resurrección y vida eterna. Un gozo de saber que la muerte ha sido vencida y que no tiene la última palabra. Es de eso de lo que hablamos cuando cantamos la resurrección del Señor y nos llenamos de gozo y alegría.

Pero, ahora nos toca a nosotros. El señor nos convoca en Galilea y nos llama a que empecemos de cero, por decirlo de alguna manera, por el mismo lugar que Él empezó. Galilea de los gentiles, donde quizás haya más dificultades, donde quizás haya más resistencia, más complejidad y diversidad. No podemos quedarnos encerrados en el cenáculo y en y con los nuestros, sino que tenemos que salir a los lugares donde Jesús no ha llegado ni es conocido. 

Hoy, quizás, están a nuestro lado, nuestros propios vecinos, amigos o ambientes donde nos movemos y que no conocen sino de manera muy superficial al Señor. Posiblemente estén bautizados, pero solo tienen algún conocimiento de su primera comunión y nada más. Hoy nuestra tarea puede estar en la sociedad que vivimos, una sociedad secularizada y que pasa indiferente ante el Señor. No podemos estar pensando en irnos lejos porque muy cerca tenemos a muchos que viven alejados del Señor. 

Quizás, en nuestras propias familias tenemos una tarea evangelizadora que hacer. Una tarea más de obras, de ejemplos de vida y de testimonio que puedan ayudar a descubrir a otros, a los que están más cerca de nosotros que Jesús ha resucitado y está cerca de cada uno de nosotros para darnos lo que realmente buscamos, la Vida Eterna.

domingo, 12 de abril de 2020

JESÚS HA RESUCITADO

Mateo 28,1-10 - Ha resucitado de entre los muertos - Roguemos al SeñorEsta noche celebramos la Vigilia Pascual y en ella destacamos la Resurrección, porque es ella la que nos ha dado la fortaleza y la esperanza en Xto. Jesús. Es el triunfo del Amor, porque, sin amor nace el odio y éste trae la vengansa, las luchas y los enfrentamientos. La historia está llena de ejemplos que nos descubre que el odio y la venganza no terminan y generan más odio y más venganza. Las rivalidades entre unos y otros es algo patente en la historia de todos los pueblos.

Se hace necesario, muy necesario el amor, y Jesús, el Amor con mayúscula, enviado por el Padre, lo pone en práctica, a pesar de que los que lo rechazan. Prefieren vivir en sus mentiras, luchas, odios, poder y vengazas, y Jesús abraza la cruz para, dándonos amor, establecer la paz y un reino de amor y justicia. Sólo el Amor es capaz de vencer al odio y la venganza. 

Sólo el Amor es capaz de superar el poder y la riqueza. Jesús abraza la cruz y nos invita a vivir en y por amor entre todos los hombres tal y como Él nos ha demostrado que lo hizo en su momento en la tierra y lo hace ahora desde el cielo y en el Espíritu Santo. 

Vivimos en la esperanza cierta que Jesús está entre nosotros y, como aquellas mujeres le vieron el domingo de resurrección, hoy también nosotros le experimentamos y le sentimos entre nosotros y, en Él, con Él y por Él continuamos el camino con la esperanza de que al final todo se volverá en alegría, felicidad, paz y eternidad.

sábado, 11 de abril de 2020

DESENCANTADOS Y TEMEROSOS

Muerte de Jesús – La Pasión narrada por un médico fisiólogo (6 ...
Son días de tribulación, de tristeza y de miedo. Permanecemos asustados y encerrados, pero, sobre todo decepcionados porque el Señor está muerto. Le hemos dejado solo, a excepción del joven Juan que quedó junto a su Madre. Todos nos hemos escondido y Pedro hasta lo ha negado. ¿Qué pasará ahora?

Supongo que algo así podría haber sido aquellos días anteriores al acontecimiento de la Resurrección. Quizás a nosotros nos suceda algo parecido. No puede ser lo mismo porque nosotros sabemos y creemos en su Resurrección, pero, poniéndonos en el lugar de los apóstoles, podemos imaginar que nuestras dudas pueden ser como esos miedos y decepciones que tuvieron ellos.

Muchos de nosotros pasamos indiferentes estos días, o no somos capaces de esforzarnos en dar un paso hacia adelante. Quizás vivimos desconectados y sin referencias comunitarias o grupos que nos ayuden a comprometernos, a preguntarnos qué y cómo vivimos, no sólo estos días sino la Buena Noticia que Jesús, con su Pasión y Muerte nos ha dejado.

¿Has pensado alguna vez que eres una criatura que tuvo un principio, cuando Dios te creó, pero que no tendrás fin, porque estás llamado a la eternidad? ¿Y qué esa eternidad puedes pasarla apartado de Dios si te alejas de Él y no haces su Voluntad? Porque, Jesús ha venido para revelarnos el Amor del Padre y ha dado su Vida para que nosotros, redimidos y perdonados, nos salvemos y pasemos la eternidad junto a su Padre.

Vivamos estos días con esperanza y con fe junto al Señor. Creamos en su Palabra y en su Resurrección sin desesperar, porque, nosotros a diferencia de sus apóstoles y aquellas mujeres que lo vieron primero, sabemos, por ellos, que Jesús resucitará. Gracias, Señor, por esta hermosa Buena Noticia de Salvación. Amén.

viernes, 10 de abril de 2020

MISTERIO DE FE, DE AMOR Y DE ESPERANZA

Pin en Viernes Santo
Jn 18,1—19,42
Esta muerte de Jesús, la Divinidad Suprema, en la cruz no se entiende. Todos los que esperamos un Dios, nos lo imaginamos poderoso, fuerte e invencible. Nadie puede pensar en un Dios pequeño, débil y vencible. Y aparecido para sufrir y terminar con una muerte de cruz. La muerte más miserable para, precisamente, los miserables. Nos preguntamos, ¿qué Dios es este?

Eso es lo que pensamos todos desde el principio. No entra en nuestras cabezas y no podemos entenderlo. Sin embargo, Dios se presenta bajo el misterio de la fe. No podemos entender sus planes ni sus proyectos y necesitamos la fe. Fiarnos de Él que permanece escondido en ese misterio y que se entrega voluntariamente a esa muerte. Nadie se la quita, sino que es dada por amor. Otro escondido misterio al que no podemos llegar. Por Amor Dios entrega a su Hijo, que acepta voluntariamente, y para mostrarnos su verdadero y gran Amor muere en la cruz. Misterio de Amor.

Y, por último, bajo este misterio de sufrimiento por Amor, se esconde el misterio de esperanza. Una esperanza que me alumbra y fortalece el camino de que lo ha hecho y lo hace en cada Eucaristía por mí. Por mí y por ti. Por todos. Porque, lo que triunfa y permanece es el Amor. Así lo manifestó aquel centurión - pagano y, por supuesto ateo - que viendo la mansedumbre, la silenciosa actitud de no culpar ni exigir nada a nadie, la humildad y aceptación de sus sufrimientos, la impoluta de su Corazón y su entrega a la Voluntad de Padre, exclamó que Jesús era el verdadero Hijo de Dios.

Por eso, vivamos estos días en contemplación y acción. Contemplación de Cristo Jesús Crucificado y en la meditación de los pasajes evangélicos de la Pasión y Muerte del Señor.

jueves, 9 de abril de 2020

AMAR Y SERVIR

El camino a la salvación!: Juan 13, 1-15. Ustedes me llaman ...
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En la cena de Jesús hay dos claves, dos claves que nos dan la pauta de nuestra vida. O dicho de otra manera, una manera de vivir singular, dada y entregada como nos enseñó, tanto de Palabra como con su Vida nuestro Señor Jesús. Se puede decir y hablar mucho de ese momento de la cena donde Jesús instituye la Eucaristía, pero si no se abstrae con claridad y compromiso el amor y el servicio no hemos entendido nada.

Es el momento del resumen de la Vida de Jesús. Pasó haciendo el bien, es decir sirviendo, y lo hacía por amor. Podemos concluir que su último y definitivo servicio fue el amor manifestado con su muerte en la cruz. Todo eso se vive en el momento de la Santa Cena. Jesús nos transmite su amor incondicional, a pesar de conocer nuestras traiciones, nuestros pecados y nuestras indiferencias. Jesús nos conoces, pero cree en nosotros, nos espera y nos da todo su amor. Más no se puede pedir.

Nos toca a nosotros ahora responder. Y la tragedia es que experimentamos que no sabemos cómo hacerlo. O, mejor, nos sentimos débiles, frágiles, vencidos por nuestras pasiones, nuestras ambiciones, nuestros afanes materiales, nuestras concupiscencias...etc. Experimentamos que no podemos, aunque queremos y deseamos ser como Jesús. Hay algo dentro de nosotros que descubre nuestros pecados y nuestras limitaciones.

Pero, también, la invitación de Jesús, conociendo nuestros pecados, nos anima a, injertados en Él, atrevernos a caminar hacia la Casa de su Padre. Si Él nos invita es porque cree que nosotros podemos hacerlo en su Nombre y con y por su Nombre. Y en esa confianza seguimos en el camino, esperanzados y fortalecidos por ese Pan Eucarístico que nos da las fuerzas y el ánimo para vivir como Jesús vivió y nos invita a vivir.

miércoles, 8 de abril de 2020

SOMOS CARNE DE PECADO

Miércoles Santo Evangelio según San Mateo 26,14-25. Comentarios de ...
Mt 26,14-25
Nuestra naturaleza es pecadora y, como consecuencia, estamos inclinados a pecar. Por lo tanto, tengamos muy en cuenta que nuestro camino es de misericordia. Necesitamos la Misericordia de Dios para poder sostenernos en el camino. Para eso y por eso, Jesús, nuestro Señor, entrega su vida por amor, para alcanzar, por sus méritos, la Gracia y la Misericordia de Dios Padre y rescatar nuestra dignidad de hijos.

Así de sencillo, pero, también, así de difícil, porque, no podemos perder de vista la Misericordia de Dios. Quizás fue eso lo que le ocurrió a Judas, perder de vista y en su memoria que la Misericordia de Dios alcanza todo y llega a todos. Precisamente, la Cruz es la máxima expresión de esa Infinita Misericordia. Porque, Judás se arrepintió de su pecado y renegó de las treinta monedas de plata, pero, posiblemente, no tuvo la esperanza de creer en la Infinita Misericordia de Dios.

Por eso, empezaba esta humilde reflexión hablando y reconociendo nuestra condición pecadora. Somos frágiles y débiles y propensos al pecado. Pero, junto a eso, tenemos que saber que Dios ha enviado a su Hijo a dar su Vida para alcanzar nuestro perdón. Y ese perdón nos incluye también a nosotros pecadores. Por eso, nunca podemos perder la esperanza a pesar de nuestra condición pecadora y siempre estar prestos a levantarnos por la Gracia de Dios.

Y creer y esperar que con la Gracia de Dios iremos creciendo en perfección y firmeza para sostenernos en su Gracia y alejados del pecado. Ejemplos son muchos, pero, ahora, en estas fiestas tenemos el ejemplo de Pedro, que negó al Señor tres veces pero, sostenido y agarrado a la mirada compasiva, dulce y amorosa de Jesús supo tener paciencia y fe para sostenerse firme en su Misericordia.

martes, 7 de abril de 2020

ENTREGADO POR AMOR

Juan 13,21-33.36-38 | Misioneros Digitales Católicos MDC
Jn 13,21-33.36-38
Se hace difícil entender lo que sucedió aquella noche. Una cena, una traición y una entrega por amor. No se entiende desde el punto de vista humano. La condición humana no actúa así. Ante una ofensa o traición ataca con aires de venganza. Le es imposible contenerse y, menos, perdonar. No se puede entender humanamente lo que hizo Jesús. Una noche donde la respuesta a la traición la responde con amor.

Y ese Amor queda instaurado y dado en la institución de la Eucaristía. Jesús se entrega por amor a pesar de esa traición que preludia las muchas traiciones de las que ha sido objeto en su vida y las que seguirán a través de los tiempos. Porque, yo también me siento traidor cuando le fallo, cuando le defraudo y cuando le doy la espalda inmerso en mis caprichos, mis deseos y mis proyectos.

El resultado lo vemos en nuestras propias vidas. Porque, cuando la guardamos para nosotros mismos y no la entregamos, tampoco la disfrutamos como realmente queremos y deseamos. La vida si no es entregada se malogra, como dice el Papa Francisco. Y tiene toda la razón, porque cuando gastamos nuestro tiempo en cosas, en acumular bienes y en procurarnos satisfacciones, terminamos vacíos e infelices. Y no hemos sido creados para eso, sino para todo lo contrario. Nuestra camino y destino es la felicidad, y no en este mundo, sino más allá, en la eternidad.

En la Eucaristía, Cuerpo y Sangre de Cristo, encontraremos esa fuerza y luz que nos falta para entender la respuesta de Jesús a la traición de Judas aquella noche y a las traiciones de cada día de todos nosotros. Encontraremos la Gracia para amar a pesar de no tener razones humanas, según nuestros criterios, para amar y perdonar.