miércoles, 19 de marzo de 2025

UN PADRE AL SERVICIO DE SU FAMILIA

Hay una oración que rezo todas las noches desde hace ya tiempo. Y me parece que muestra y detalla las características de San José. Un padre bueno, justo y responsable hasta el punto de que podemos suponer que para Jesús fue un reflejo del Padre del Cielo. La oración, por cierto del Papa León XIII, dice así:


A vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación,
y después de invocar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y, por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos volváis benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia la
escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y corrupción; asistidnos propicio, desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro en esta lucha con el poder de las tinieblas y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así, ahora, defended la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzaren el Cielo la eterna felicidad.

martes, 18 de marzo de 2025

UN MUNDO DE HIPÓCRITAS

Es evidente que el mundo está lleno de hipócritas. Y no es cosa nueva, pues en tiempos de Jesús abundaban por todas partes. Y, ahora, en nuestro tiempo, siguen abundando. La hipocresía es un pecado del pasado, de presente y, posiblemente, del futuro. Muchos son los que tratan de aparentar lo que no son, y dicen, lo que no hacen  e imponen a los demás lo que ellos no van a cumplir.

Son, los hipócritas, maestros de la incoherencia. Predican un comportamiento, y ellos se comportan según les convenga e interese. Tienen una doble vida y la viven según les convenga en cada momento. Y la Iglesia, nuestra Iglesia, no se escapa de ello. En ella también hay mucha hipocresía, la nuestra propia, porque muchas veces imponemos o proponemos cosas a otros que nosotros mismos no estamos dispuestos a cumplir.

Precisamente, este tiempo cuaresmal es una buena ocasión para proponernos limpiar la viga de nuestros ojos para poder ayudar a quitar la mota del de nuestro prójimo. Es una buena ocasión para humildemente tratar de ser más coherentes con nosotros mismos y esforzarnos en ajustar más nuestras palabras y mandatos con nuestras obras y vida.

lunes, 17 de marzo de 2025

UN JUICIO PARALELO A TU VIDA

Tu juicio final será según tu vida en este mundo. Es de vital importancia saberlo: «Al final de tu vida te juzgarán del amor». Y eso significa que según hayas vivido y, por supuesto, según tus actos, ya sean de amor o desamor, dictarán sentencia. De modo que puedes aventurar y deducir lo que te va a esperar al final de tu camino. No hay engaña, lo tienes delante de ti mismo. Por tanto, sin justificación de ninguna clase.

Es posible que pienses que nadie te dijo nada; que tus circunstancias no te dieron la oportunidad de informarte, de conocer la Buena Noticia, de caer en la cuenta de lo verdaderamente importante. Y así muchas más justificaciones, pero, la única razón que hay es que has decidido entrar por la puerta ancha, una puerta más espaciosa y cómoda.

Dentro de tu corazón esta sellada la impronta del Señor. Has sido creado a su imagen y semejanza. Él es tu modelo y tu experimentas que hacer el bien es tu mayor deseo. Pero, ¿qué ocurre? Posiblemente, te has rendido al mal, a tus pasiones y codicias y … Si no te has levantado como el hijo pródigo de regreso a Casa, ya puedes intuir y saber que te espera en la calle.

Es indudable que nos cuesta dar y darnos; perdonar y aceptar el perdón. Pero, quieras o no esa es la medida. Según tú hayas amado, dado y perdonado, así serás tratado. Tu juicio, por tanto, está establecido. Dependerá, pues, de tu decisión en este momento y mientras camine por este mundo. Tú tienes la palabra.

domingo, 16 de marzo de 2025

DE LA OSCURIDAD A LA LUZ

Es evidente que para ver se hace necesario la luz. Sin luz nos será imposible ver y su presencia y necesidad es perentoria. De modo que, en la oscuridad todo queda oculto y es propicia para las apariencias y mentiras con la intención de ocultar nuestros pecados. Por el contrario, en la luz todo se ve y queda al descubierto.

Pero no todo se descubre a la luz. Las intenciones y actitudes son intangibles y no pueden verse a simple vista. Se necesita una mirada profunda que pueda penetrar y llegar a lo más profundo del corazón de la persona. Tampoco el camino a seguir queda muy claro a pesar de que la luz del día nos alumbra.

Solo hay una Luz que es capaz de alumbrarnos tanto exterior como interior, y además con absoluta Verdad. Es la Luz que nos manda el Espíritu Santo, que tras la ascensión del Señor a los Cielos, bajó para alumbrarnos el Camino, la Verdad y la Vida. Una Luz que hoy se nos revela en el Monte Tabor – la Transfiguración – que el Señor descubre a Pedro, Santiago y Juan como anticipo de su Resurrección.

Y así lo debemos entender también nosotros. Tras el aparente fracaso de la crucifixión de Jesús en la cruz, su Resurrección descubre el triunfo de su Amor. Amar para resucitar, esa sería la consigna que Jesús nos dejaría tras su Pascua – paso de la muerte a la vida – y la Buena Noticia que nosotros debemos transmitir. Tras la cruz se esconde el triunfo, el gozo, la felicidad, el camino, la verdad y la vida eterna.

sábado, 15 de marzo de 2025

RESPONDER AL MAL CON EL BIEN

Desde la razón humana esto es una utopía. ¿Cómo vamos a amar a nuestros enemigos y a rezar por lo que nos persigue? ¿Es eso posible?, nos preguntamos. Sin embargo esa es la novedad del mensaje de Jesús, nuestro Señor: «Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos». Y, si el Señor nos lo propone es que se puede, pues para Él nada hay imposible.

No podemos olvidar que hablamos en su nombre y vivimos en Él. Por tanto, nuestro corazón, endurecido por el pecado, en sus Manos, se transforma, se suaviza, se hace humilde, comprensivo, paciente y capaz de amar. Incluso a los enemigos. En Él somos mayoría aplastante y podemos con todo. Y lo estamos viendo en estos tiempos, como ha sucedido en tiempos pasados.

Hoy, la Iglesia es perseguida, pues los cristianos respondemos rezando por nuestros enemigos y confiados en las Palabras de nuestro Padre Dios pronunciadas por su Hijo, nuestro Señor Jesús. Es verdad que nos duele, es verdad que se hace dura y pesada esa cruz que cargamos, pero también es verdad que el Señor está con nosotros y nuestra esperanza y gozo nos fortalece porque creemos en Él, que ya pasó por esto y venció. También nosotros, en Él, venceremos.

viernes, 14 de marzo de 2025

RECONCILIACIÓN

Es lógico y evidente que los mandamientos ponen límites al comportamiento humano. Y, diríamos, es justo y muy necesario. De no ser así podemos imaginar que sucedería en nuestras ciudades y pueblos. Es fácil suponer que sería el desmadre y la anarquía.

Sin embargo, el espíritu de los mandamientos no se queda en el mero cumplimiento. Sus mandatos van más allá hasta el extremo de alcanzar la reconciliación, incluso con el enemigo. En el espíritu de los mandamientos subyace el amor al prójimo que llega hasta al enemigo. Y eso supone, más que simplemente el deseo de matar, el llamar a su hermano imbécil, necio o idiota.

No sólo el incumplimiento se queda en el acto en sí de matar, sino que llega hasta el insulto de odiar, blasfemar o simplemente ofender. Y lo debido o lo correcto será tratar de alcanzar la reconciliación. Es el antídoto de la ofensa, la reconciliación, y a ella hay que caminar porque para eso ha venido Jesús, el Hijo de Dios, para que todos nos amemos como Él nos ama.

Y es notorio y meridianamente claro que nosotros por sí solos no podremos reconciliarnos. Nuestra naturaleza, herida por el pecado, nos limita e impide la reconciliación. Pero, unidos al Espíritu Santo, en nosotros desde la hora de nuestro bautismo, podemos lograrlo y vencer nuestras malas inclinaciones.

jueves, 13 de marzo de 2025

NECESITADOS DE NUESTRO PADRE DIOS

Es evidente que si pedimos es porque nos sentimos necesitados. Y nuestras verdaderas necesidades sólo nos las puede dar nuestro Padre Dios, Señor de la vida y la muerte. Pedírselas es signo de reconocer nuestra fragilidad, nuestra pequeñez y nuestra condición de hijos.

Necesitamos ser perseverantes y no desfallecer en nuestras peticiones, porque sólo el que pide, busca y llama con perseverancia recibirás, encontrará y se le abrirá la puerta, Y eso no es que lo hayamos descubierto nosotros, sino que es Palabra de Dios. Jesús nos lo dice hoy en el Evangelio: (Mt 7,7-12): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que …

Por tanto, al descubrir nuestras necesidades, pidamos a nuestro Padre que nos las dé, con la confianza que nos las dará. Y es más, nos dará las que realmente nos convenga, porque, Él sabe mejor que nosotros lo que realmente nos conviene.