miércoles, 24 de enero de 2024

UNA SIEMBRA A VOLEO POR TODOS LOS LUGARES DE LA TIERRA.

Esa es la intención que haya simientes evangélicas en todo lugar y en toda circunstancia. El fruto dependerá de la calidad del terreno. De la misma forma, el Evangelio ha de ser proclamado sin más intención. Se convertirán aquellos que sean capaz de dejar enraizar en la profundidad de sus corazones la semilla evangélica hasta el punto de dar frutos. Poque, de no haber frutos será señal de que la semilla no habrá hundido sus raíces en lo más profundo de su corazón.

Les hablaba en parábolas y la del sembrador concretamente viene a descubrirnos esa siembra de la Palabra de Dios. Una siembra donde la semilla cae en todas partes y donde lo que menos importa es el lugar o la tierra ya sea camino, pedregal o entre zarza. Lo que verdaderamente importa es la acogida, el hacerla vida en tu vida y en darle voz con tu vida y palabra que resuene en tu corazón y salga de él hacia los demás.

No importa ni la cosecha ni el fruto a la hora de sembrar porque eso dependerá de aquel que la reciba. Incluso a pesar de ser en la orilla del camino, en tierra poco profunda, en el pedregal o entre zarza. Solo dependerá de tu capacidad para creer en ella y acogerla aunque esté a expensa de los pájaros que te amenazan, la poca tierra que te angosta, el pedregal o la zarza. Quizás la vida de muchos mártires puede alumbrar lo que quiero significar, tal puede ser el caso de Carlos de Foucauld u otros muchos.

Ahora, preguntarnos por la calidad de nuestra tierra y tratar de abonarla y mejorarla para que la semilla de la Palabra enraíce y dé frutos será nuestra misión, nuestra obra y nuestra fe, en la esperanza de injertados en el Espíritu Santo – recibido en el instante de nuestro bautismo – podamos por su Gracia lograrlo.

martes, 23 de enero de 2024

UNA NUEVA FAMILIA UNIDA EN EL AMOR

Quienes creen en Jesús quedan configurados en una nueva familia. Una nueva familia unida, no por vínculos de sangre sino en el Espíritu Santo que viene a cada uno en el instante de su bautismo y nos une dándonos la categoría de hijos de Dios. Un Espíritu Santo que nos diviniza y nos hace hijos y hermanos de un mismo Padre.

Jesús lo deja muy claro con estas palabras: (Mc 3,31-35): En aquel tiempo, llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Es evidente que quienes cumple la Voluntad de Dios quedan hermanados en el amor y misericordia que vienen del Señor. Porque nuestra semejanza con nuestro Padre Dios se esconde en el amor y misericordia con las que nos ama Él. Así también nosotros al esforzarnos en cumplir su Voluntad tratamos de amar como Jesús nos enseña y el Espíritu nos asiste y fortalece para que la concretemos en ellos amándonos misericordiosamente como hermanos. Y es eso precisamente lo que nos hermana fraternamente.

lunes, 22 de enero de 2024

LA PRESENCIA DE JESÚS SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA PARA LOS SUMOS SACERDOTES Y FARISEOS.

La semilla del mal está sembrada en aquellos corazones que se cierran al bien y a la verdad. Y sus frutos son las malas intenciones. No se puede dialogar con aquel que esconde malas intenciones porque de esa manera será imposible llegar a algún acuerdo y menos a la verdad.

Se persigue a Jesús porque su presencia molesta e inquieta. Sus palabras desprenden entusiasmo y de sus frutos nace la verdad. Una verdad limpia, transparente, sanadora y llena de esperanza. No saben como herirle hasta el extremo que tratan de confundir a la gente alegando que está imbuido del poder del demonio.

La respuesta de Jesús es contundente: (Mc 3,22-30): «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin».  Pero nadie… Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».

Degradar el Evangelio hasta considerarlo producto camuflado del mal bloquea por completo el recorrido de la vida de Dios en el ser humano. No es la falta de la fe lo que impide reinar a Dios, sino la mala fe, ¿y esa nunca se deja perdonar! (tomado del Evangelio Diario en la compañía de Jesús – 2024 – comentarios de Francisco José Ruiz, SJ).

domingo, 21 de enero de 2024

INVITADOS AL REINO DE DIOS A TRAVÉS DEL AMOR

Las primeras palabras de Jesús, tal como narra Marco en su Evangelio, al anuncia la Buena Nueva, una vez encarcelado Juan el Bautista, fueron: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva». Se produce el intercambio esperado y prometido. Juan ya ha terminado su misión, ha preparado el camino y, encarcelado por Herodes, da paso ya a Jesús, el Mesías anunciado y prometido.

De esta manera empieza Jesús ha proclamar la Buena Noticia de salvación. Una noticia que es gratuita, sin exigencias ni condiciones. La tomas o la dejas desde tu propia libertad y elección. Pero una Noticia que, experimentada, enciende en tu corazón el gozo y la llama de la felicidad. Una Noticia que es buena, que llena de alegría y gozo porque habla de lo que anida en todo corazón humano: amor y misericordia. No en vano es la semejanza que tenemos con nuestro Creador.

La esperanza del hombre es vivir en convivencia de concordia, de paz, de verdad, de amor y misericordia. Esa es la esperanza que anhela el mundo y que se ve interrumpida por el pecado. Jesús viene a poner paz, amor y misericordia y sus Palabras llegan al corazón del hombre que se abre al bien, al amor y a la misericordia que anuncia Jesús de su Padre del Cielo: Dios nos ama misericordiosamente y busca nuestra conversión y arrepentimiento para rescatarnos y devolvernos nuestra dignidad de hijos suyo.

El amor y la misericordia de nuestro Padre Dios lo vemos reflejados en los padres y madres de este mundo: ¿Acaso no son amorosos y misericordiosos con sus hijos? ¿Y ese amor y misericordia que manifiestan no son reflejos y semejanza del Amor y Misericordia de nuestro Padre Dios? Pue bien, ese Amor y Misericordia son las que anuncia Jesús, el Hijo de Dios, al proclamar la Buena Noticia.

sábado, 20 de enero de 2024

¿JUSTIFICAMOS EL MEDO CON LA LOCURA?

No es nada nuevo, siempre ha pasado y sucedió en el tiempo de Jesús y con Jesús. Cuando se habla en verdad y se defiende la verdad frente a la injusticia y mentira suceden esas cosas. Las respuestas son: «Están locos; eso es disparatado; no coordina y le falta un tornillo…etc.». Y la actuación de Jesús no fue una excepción.

Supongo que también nosotros, siendo familiares de Jesús, hubiésemos actuado igual. Incluso, seguimos actuando igual. La experiencia que podamos tener se esconde en esa realidad: ¿No te ha pasado que nos has hecho tal cosa por no enfrentarte o tener el enfado, la replica de tus familiares y allegados? Quizás también por no romper con tu situación familiar establecida. Sí, indudablemente yo al menos me confieso haber sentido cierto miedo a la inseguridad, a las consecuencias y a los problemas que te puede traer actuar en ciertos momento como pensabas que debías actuar. Y todavía me pasa.

Son esos momentos cuando descubres la imperiosa necesidad de la asistencia del Espíritu Santo y la medida de tu pequeñez, de tus miedos y debilidades. De alguna manera ese miedo y frustración puede convertirse en gracia de descubrir tu pequeñez y la necesidad del Espíritu Santo que ya desde el instante de tu bautismo está contigo.

Nada de locura, ni de no estar en mis cabales. Y menos Jesús, el Señor. Jamás se puede estar más cuerdo, porque Amar de forma plena y misericordiosa, incluso al enemigo es el Tesoro de la felicidad. Y lo es porque así lo enseñó y vivió con sus obras Jesús. Y lo es porque Él dio su Vida por todos nosotros y para que entendiésemos que solo amando, como Él nos enseñó, podemos encontrar la verdadera paz y felicidad plena y eterna.

viernes, 19 de enero de 2024

UNA ELECCIÓN SINGULAR

No se trata de una elección a voleo, o al azar, o sin reflexión ni pensada. Se trata de una elección singular, con nombre y apellidos. Una elección querida, pensada, confiada y decidida. Pero, eso sí, una elección desde la libertad, nunca impuesta.

Fueron doce los elegidos para estar con Él y para acompañarle en su misión. A ellos – apóstoles – fue confiada la Iglesia que hoy continúa en la figura de los obispos. Y uno fue elegido como cabeza de ese grupo apostólico, Pedro, hoy en continúa sucesión ininterrumpida, Francisco. Es la Iglesia que continúa la misión de proclamar y anunciar la Buena Noticia de salvación, el Evangelio.

Pero, no está sola, la Iglesia está dirigida y asistida por el Espíritu Santo y, a pesar de posibles tropiezos, errores o fallos de sus propios miembros, la acción del Espíritu la llevará siempre a cumplir su misión y a encontrar caminos de verdad, justicia y misericordia. No puede fallar porque el Espíritu iluminará y fortalecerá a todos aquellos que se abran a su acción. 

Así ha sucedido, a pesar de las dificultades, desde su comienzo con los apóstoles y así sucederá en la actualidad. El Espíritu está presente y en cada uno de los bautizados y, quieras o no, siempre habrá personas abiertas a su acción que, fortalecidas en Él, darán orientación y guía a la Iglesia, porque, la Iglesia eres tú que en la hora de tu bautismo recibiste al Espíritu Santo. El camino será largo y habrá tropiezos y dificultades, pero al final reinará la victoria porque el Espíritu Santo está y vive en la Iglesia.

jueves, 18 de enero de 2024

Y TODO SIGUE IGUAL, LA GENTE LE BUSCA

Quizás no te hayas dado cuenta y pases desapercibido, pero sucede que todo sigue igual en cuanto a la búsqueda de Jesús. Es evidente que hay algunos que no les importa y son indiferentes a su Palabra, pero la mayoría le conocen y, al menos, en caso de apuro, son muchos los que le buscan y acuden a Él para que les alivie y les dé soluciones a sus problemas.

Se le reconoce como un taumaturgo excepcional y todos esperan de Él ser curados al menor contacto. Se apiñan a su alrededor y tratan de tocarlo. Muchos han experimentado su poder y su reconocida magia de la que es acreditado por el pueblo. Sin embargo, la sensación y la experiencia es que están presente ante alguien bien distinto. Alguien que cautiva con sus palabras y da coherencia a las mismas con su vida y sus obras. Alguien que está por encima de un ser humano común, Alguien que basta su cercanía para que caigamos en la cuenta de que quien está tocando la precariedad humana es más que un curandero. Es Dios mismo quien merodea por entre nuestros dolores, se sitúa junto a ellos y se enfrenta a su oscuridad (tomado del Evangelio Diario en la compañía de Jesús – comentarios de Francisco José Ruiz, SJ).

Sin embargo ante esta experiencia o conocimiento son muchos los que no responden y otros los que se muestran indiferentes. La parábola del sembrador nos retrata a todos y son pocos los que abren sus entrañas para que su corazón, abonado por la Gracia de Dios, acoja esa tierra buena que dé frutos. Sin embargo, siempre que hay camino hay esperanza a salir de la oscuridad en la que te envuelve el mundo y descubrir la luz y el sentido bueno de la vida que viene de lo alto y te llena de esperanza y del gozo eterno.