domingo, 3 de diciembre de 2023

CON LAS ARMAS DE LA PERSEVERANCIA Y FIRMEZA

El Adviento nos recuerda que el Señor, pesente ya entre nosotros, nace cada día en nuestros corazones. No es algo que ocurrió en un momento de la historia determinado, sino algo que ocurre cada día. Jesús vive dentro de ti y, dentro de ti, se hace alimento y vida para el camino. No obstante, Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Celebramos una vez más el nacimiento del Señor, pero nunca puede quedar en un mero recuerdo festivo, sino que debe ponernos en guardia para despertar y estar vigilante a su venida definitiva. Cada día se produce un nuevo nacimiento del Señor en nosotros; cada día es una nueva oportunidad para revestirnos de ese amor misericordioso que Jesús, ese Niño nacido en Belén, nos ofrece y regala.

Sabemos que ha nacido, pero no sabemos cuando volverá. Eso sí, sabemos con certeza, nos lo ha dicho, que vendrá, pero no sabemos el día ni la hora. Por tanto, aguardemos su venida de forma expectante, vigilante y pertrechados con las armas de la oración y los sacramentos. Aguardemos caminando a su lado, injertados en Él y, por su Gracia, resguardados de todo peligro y tentación.

sábado, 2 de diciembre de 2023

VIGILANTES EN ESTADO PERMANENTE

No te está permitido relajarte ni descansar. Esos instantes, al menor descuido, el tentados aprovecha la ocasión para seducirte, para llenar tu corazón del ruido mundanal que te atrae, te distrae y termina por seducirte.

¿Y qué es lo que busca? Simplemente, llenar tu corazón de las cosas del mundo que te procuren placer, satisfacción y divertimento. La sensación es aparentemente de felicidad, pero, pronto, todo vuelve a su cauce y tu estado vuelve a ser el mismo. Todo lo de aquí abajo es obsoleto y caduco y, en consecuencia, están destinado a desaparecer. Y lo que desaparece no puede nunca hacerte feliz. Sencillamente, desde que desaparece nada queda y tu ilusoria felicidad se evapora.

¿Qué hacer entonces? Reconocerte débil, pecador y caminar unido e injertado en el Espíritu Santo. ¡Recuerda!, lo has recibido el día de tu bautizo. Ha venido precisamente para eso, para acompañarte en ese camino lleno de peligros y tentaciones y fortalecerte para que puedas soportarlo y superarlo. Para mantenerte despierto y vigilante y firme en tu fe, esperanza y caridad.

Viene, el Espíritu, a sacarte de ti mismo, de tu entorno viciado, de tus problemas de siempre y de tu rutina de cada día. Porque, eso te cansa, te aburre y te paraliza. Te da pereza, dejadez y tedio y buscas alegrar tu vida con las cosas de un mundo caduco. Entras, casi sin darte cuenta, en la raíz del letargo y la pereza de la que habla precisamente el Evangelio.

Es el Adviento un tiempo que nos ayuda a salir de ese ambiente tronador de luces y fiestas que nos tientan a divertirnos y a olvidarnos precisamente de que Dios, hecho hombre, ha nacido. Es la Buena Noticia de salvación.

viernes, 1 de diciembre de 2023

TAN CERCA COMO TU VIDA MISMA

Sabes que tu vida emergió del seno de tu madre. Y, también sabes que aunque fuiste gestado en el vientre de tu madre, tu vida ha sido creada por Dios, ese Dios Padre que el Hijo, nuestro Señor Jesús, nos ha anunciado y revelado. Y sabes que es cierto, quizás lo más cierto de este mundo, que tu vida tendrá también su final. Y que ese final terminará delante de quien también la ha creado. ¿Cómo no te das cuenta de que este mundo es obsoleto y pronto, cuando tu vida inspire, te encontrarás con su Creador y Rey del Universo, que precisamente lo hemos celebrado este domingo pasado?

Tenemos un tiempo de salvación – nuestro tiempo de vida – y no sabemos su duración ni su final, pero sabemos con certeza que llegará. Es imperiosamente necesario estar vigilantes y preparados según nuestras posibilidades. Lo que no nos puede faltar es el empeño y voluntad de nuestro esfuerzo y de nuestra intención de sostenernos firmes en la Palabra y Voluntad de nuestro Padre Dios.

Todo pasa, pero la Palaba de Dios es eterna. Por lo tanto, es evidente que mantenernos firmes en la Palabra de Dios, que es eterna, debe ser nuestro primero y principal, por no decir único, objetivo y prioridad. Observar y observar; pensar y reflexionar sobre los caminos y pasos que va dando nuestra vida se hace inminentemente necesario y decisorio. Necesitamos la referencia clara de Jesús, cuya vida, obra y Palabra da sentido y respuesta a todos los interrogantes que la vida misma nos plantea. Su Palabra, nos dice, no pasará. Sin embargo, todo lo demás tienen los días contados.

jueves, 30 de noviembre de 2023

CONSECUENCIAS DEL AMOR

Todos hemos experimentado alguna o muchas veces la compasión, el deseo de ayudar y la motivación de darnos gratuitamente al bien y servicio del otro. Abuelos, padres e hijos y familias unidas por vínculos de sangre lo han experimentado muchas veces. Sin embargo, hay un vínculo, por llamarlo de alguna manera, que une más que el propio vínculo, valga la redundancia, de la sangre. Hablo del Amor, ese amor por el que Pedro, Andrés, del que celebramos hoy su fiesta, Santiago y Juan se sintieron atraídos irresistiblemente por la Palabra de Jesús. Jesús que les mostró con su vida y obras el verdadero rostro del verdadero amor.

No podemos negar, y quien lo hace se miente a sí mismo, que dentro de nosotros arde un fuego irresistible de amar. Si bien, también es verdad, que ese fuego amoroso, contaminado por el pecado nos debilita, nos tienta y nos enfría ese deseo de amar transformándolo en deseo de amarnos a nosotros mismos olvidándonos de los demás. Es decir, nos convierte en egoístas hasta el punto de someter y matar por satisfacer nuestros deseos.

Jesús ha venido para eso, para liberarnos de la esclavitud del pecado y hacer que nuestro corazón dañado por el pecado se libere y ame, ame como realmente lo sentimos llenándonos de gozo y alegría. Porque, es ahí precisamente donde encontramos ese deseo de gozo y felicidad que tanto buscamos. Realmente, Pedro, Andrés, Santiago y Juan lo encontraron y, no solo eso, sino que nos lo han transmitido con sus vidas a nosotros. Hoy podemos darle gracias a Dios porque ellos, asistidos en el Espíritu Santo, respondieron a su llamada y nos han transmitido la Buena Noticia de salvación.

miércoles, 29 de noviembre de 2023

A PESAR DE LAS TORMENTAS Y DIFICULTADES DE LA VIDA.

Seguir a Jesús no es nada fácil ni tampoco difícil, simplemente imposible. Nuestra razón y nuestras fuerzas son incapaces de entender y soportar todo lo que nos puede pasar por seguir a Jesús. Estamos perdidos y no podremos vencer por nuestras propias y simples fuerzas. Necesitamos, para eso lo recibimos el día de nuestro bautismo, al Espíritu Santo. ¡En y con Él todo será totalmente diferente! Ahora sí, fortalecidos en el Espíritu Santo y confiados por la fe a Él, nuestra batalla está ganada. ¡Ahora sí seremos invencibles!

Eso nos llena de esperanza y fortaleza. No hay que temer a aquellos que pueden matar el cuerpo, pero nada pueden hacer contra el alma. Eso sí, debemos temer a nosotros mismos que podemos, por el pecado y nuestra naturaleza herida, renunciar al Amor Misericordioso de Dios y abrazar las vanidades y placeres de este mundo. Entonces sí, podemos matar nuestra alma que nos une a nuestro Padre Dios. Es ahí donde está el peligro.

Esa es precisamente la lucha de cada día. Y para eso necesitamos el Espíritu Santo, porque permaneciendo en Él y abriéndonos a su acción venceremos en todas las luchas y enfrentamientos contra las tentaciones que nos amenazan y nos invitan a pecar. Es decir, a apartarnos de nuestro Padre Dios.

Sí, es evidente y de sentido común que el camino es muy difícil e imposible si nos atrevemos a recorrerlo nosotros solos y con nuestras propias fuerzas. Y lo será también si vamos de la mano del Espíritu Santo. Claro, necesitamos poner todo de nuestra parte y confiar – creer – en la fortaleza del Espíritu Santo. Jesús, nuestro Señor y modelo de Camino, Verdad y Vida nos precede y nos enseña, asistido en el Espíritu Santo y unido a su Padre Dios, el camino para vencer. No es que podamos, digo, sino que ganamos seguros. Estamos, pues, salvados si aportamos todo nuestro esfuerzo y creemos en nuestra salvación. Jesús nos lo anunció y nos lo dice cada día en la Eucaristía. Él ha vencido a la muerte, ¡ha resucitado!, por tanto, nosotros, injertados en Él, también venceremos. ¡Adelante!

martes, 28 de noviembre de 2023

MIENTRAS, CONSTRUYAMOS EL REINO

Es evidente que cada época trae sus contratiempos y tragedias. De siempre hemo oído y conocido grandes terremotos, huracanes, tsunami y catástrofes de todo tipo. Y en la actualidad se siguen produciendo. Muchos quieren avisarnos de que eso preconiza el final del mundo; otros aprovechan para ordenar el mundo y organizarlo según sus ideas, proyectos e intereses, y muchos andamos confundidos con tantos avisos y advertencias.

No nos confundamos. Jesús nos lo deja muy claro en el Evangelio de hoy martes: (Lc 21,5-11): En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y…

Mira y observa lo que está pasando. Hay muchos comentarios y muchos que están empeñados en aventurar lo que va a suceder en varios años y que el mundo se va a destruir…Otros nos hablan de deshielos, de contaminación y de medidas ecológicas, sin embargo todos siguen el mismo ritmo de vida, sobre todo los más poderosos, y pocos son los que se preocupan por cuidar el mundo que Dios nos ha dejado.

Todo llegará a su tiempo El Señor nos ha revelado las señales y prodigios que aparecerán y de que nos advertirán de que el fin no será enseguida. Mientras, sigamos nosotros, los que creemos en la Palabra del Señor, esforzándonos en cuidar el mundo de la mejor manera que podamos y establecer, en la medida de nuestras fuerzas y capacidades, el Reino de Dios en este mundo.

lunes, 27 de noviembre de 2023

NO ES CUESTIÓN DE GRANDEZA NI DE CANTIDAD

El valor no está en la apariencia de grandeza o de abundancia de nuestros actos. Se esconde en la intención que, evidentemente, no se mide por su grandeza o cantidad. Naturalmente, lo que da valor a mis obras no son la espectacularidad de su grandeza sino la intención de su motivo. Es decir, algo tan misero y pequeño como dos reales pueden valer tanto o más que un tesoro depositado con segundas intenciones.

La lección que hoy Jesús nos da en su Evangelio es tan sencilla y simple como esos dos reales que la viuda dejó en en tesoro del templo. Su intención, a pesar de no tener y, quizás por no tener, era ponerse en manos de Dios. Y es que para los pobres es la única solución a sus problemas: ponerse en manos de Dios. De ahí que son los pobres los que más posibilidades tienen de escuchar la Palabra de Dios. Y, precisamente, a los que Dios ha venido a salvar.

Sabemos por tanto que a un rico le será más difícil. Su corazón está seducido por las riquezas, poder y los placeres de este mundo. Un pobre parece que no tiene otra alternativa. Diríamos entonces que la pobreza es una gran virtud y una gran suerte o posibilidad porque nos ayuda a acercarnos y escuchar al Señor. De ahí que no se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo.

Ahora que terminamos el año podemos ver y reflexionar sobre todos nuestros pequeños actos y obras. Quizás no estemos satisfechos; quizás nos ha parecido que nuestras oraciones y actos han sido, además de insignificante, sin la debida atención o concentración. Sí, no estamos contentos. Sin embargo, nuestro Padre Dios puede ser que valore nuestros actos de otra manera. Porque, para Él lo importante es nuestro verdadero esfuerzo e intención. Demos gracias a Dios por todo lo que hemos y vamos recibiendo y pongamos todo nuestro esfuerzo en hacer nuestras obras de acuerdo con su Voluntad.