lunes, 28 de octubre de 2024

TODA NUESTRA VIDA SUSTENTADA EN LA ORACIÓN

Seguir a Jesús es tratar de imitarle. Su presencia no es física, pero sí real en su Espíritu. Está a nuestro lado, camina a nuestro lado e intima con nosotros, siempre y cuando correspondamos a su ternura y misericordia infinita. Él siempre tiene sus brazos abiertos a nuestra oración.

Y en la medida que nosotros, en su Nombre y por su Gracia, demos testimonio con nuestra vida, nuestras obras, nuestra paciencia, perseverancia, misericordia …etc. estaremos en la buena intención de imitarle y de corresponder a ese envío que Jesús nos ha dado en la hora de nuestro bautismo.

Todo lo que hagamos, por corresponder a la proclamación del Evangelio, será ligado a Él, en su Nombre, y por su Gracia. De tal manera que, como diría Pablo, ya no somos nosotros, sino Cristo que vive en nosotros. De alguna manera es dejar y abandonar toda nuestra vida en esa íntima relación – oración – con Él.

domingo, 27 de octubre de 2024

CONSECUENCIAS DEL PECADO

Es evidente que somos pecadores. No reconocerse así es sinónimo de suficiencia, arrogancia y, sobre todo, soberbia. Posiblemente, consecuencias del pecado nos vienen todas esas prerrogativas de imperfecciones que nos pierden y nos alejan de nuestro Padre Dios.

Considerarse así, pecador, nos debe poner como Bartimeo, a orillas del camino. De un camino de conversión, de necesidad del Señor, de acercamiento a su Persona y de, como Bartimeo, solicitud de recobrar la vista del alma, del corazón y del amor a Dios.

Bien, es verdad, que en el tiempo de Bartimeo, la ceguera se consideraba causa del pecado. Ahora, en nuestra época, no lo consideramos así, pero, por el contrario corremos el peligro de seguir ciegos al no considerarnos distanciado del Señor y en grave peligro de indiferencia hacia Él.

Necesitamos experimentarnos pobres, desdichados y enfermos cuando, cegados por el mundo, demonio y carne, vivimos de manera intrascendente la búsqueda del encuentro con el Señor, nuestro Dios y destino de nuestro camino. Y si no lo experimentamos corremos y vivimos en un grave peligro: indiferencia y ceguera de no buscar ese encuentro de gozo y felicidad que significa encontrarse – valga la redundancia – con el Señor.

Pongámonos a la orilla del camino, como Bartimeo, y, atentos, abramos nuestros oídos a la escucha de los pasos del Señor, que, evidentemente pasa también por nuestra orilla – vida – y espera nuestra súplica de pedirle que veamos el único y verdadero Camino, Verdad y Vida.

sábado, 26 de octubre de 2024

¿QUÉ CLASE DE HIGUERA SOY YO?

Esa es mi pregunta. Ahora, ¿cuál es mi respuesta? Sólo a mí me pertenece darla, También a ti, amigo lector que, quizás puedas leerla, te corresponderá responder. Nadie podrá hacerlo, ni por ti ni por mí. Nos corresponderá a nosotros, con nuestra vida y actos, responder y demostrar de que nuestra respuesta sea coherente a esa pregunta sobre mis frutos.

¿Doy frutos de amor y misericordia, o soy estéril a la Palabra de Dios? ¿Mi vida se conforma en dar respuesta a la Voluntad de mi Creador, o miro para otra parte y responde a las apetencias que me seducen del mundo, demonio y carne? ¿Qué frutos trato de dar en mi vida?

Está claro que Jesús, el Señor, es infinitamente paciente y espera a que mi respuesta sea la correcta, a que mi vida dé esos frutos de amor misericordioso que sean del agrado de su Padre, mi Dios y Señor. Sin embargo, pasan los años y mi vida sigue pasiva, indiferente y, por supuesto, estéril.

¿Cuándo voy a reaccionar? Se me puede acabar el tiempo de mi vida sin dar frutos. Quizás ha llegado la hora de hundir mir raíces en esa tierra de amor y misericordia para engendrar esos frutos de amor misericordiosos. Tanto tú, como yo, tenemos la palabra.

viernes, 25 de octubre de 2024

DORMIDOS ANTE LA VERDAD Y REALIDAD

Nos cuesta entender como el mundo no se pregunta cuál es su origen. Y digo esto porque constato que mucha gente vive sin apenas pararse, reflexionar sobre lo que vive y experimenta, y menos, preguntarse de dónde viene y a dónde va. Algo así como si viviéramos adormecidos por las seducciones que el mundo nos presenta, las debilidades de nuestras propias pasiones y el sometimiento al poder del demonio.

Da la sensación de que hay una resignación general, tanto lo que viven en la opulencia y el poder, como los que apenas tienen para vivir. Todos se resignan a vivir según puedan y sin más esperanza. Lo inmediato es buscar placer y una falsa felicidad que, al final, te deja más vacío.

¿Qué realmente nos pasa? ¿Acaso no hemos sido creados para dar respuesta a esa felicidad que todos buscamos? Entonces, ¿por qué no la buscamos? ¿No somos capaces de interpretar el tiempo cuando observamos que se aproxima una tempestad o fuerte lluvias?  Luego, ¿cómo es que no nos proponemos discernir sobre el bien y el mal? ¿Cómo es que no distinguimos lo que está bien del mal?

Y en base a eso, ¿cómo no descubrimos que la Palabra de Dios nos orienta hacia el bien, la verdad y la justicia y llena de sentido toda nuestra vida dándole salvación eterna? ¿Acaso estamos ciegos?

jueves, 24 de octubre de 2024

FUEGO Y DIVISIÓN NO SON ASOCIABLES AL REINO DE DIOS

A nadie se le esconde que la libertad de poder elegir y ser libre, en tus propias decisiones, trae riesgos y enfrentamientos. En ese sentido, libertad significa fuego y división, porque origina enfrentamientos, diferencias de opiniones y luchas entre los que al opinar diferente no aceptan la verdad.

La verdad es sólo una, y aunque todos pensemos diferentes, poco a poco, con esfuerzos, despojos y humildad debemos llegar al mismo punto: al Amor Misericordioso, que Dios, nuestro Padre nos tiene, y con el que nos ha creado a su imagen y semejanza.

Es evidente que sólo desde la fe, y al optar desde ella, la descubrimos y la enseñamos a los demás. Nuestros actos, al actuar en libertad, traslucen la señal y la imagen de nuestra fe, y, el Amor Misericordioso, del que venimos, deja sentir sus efectos y testimonios. Y eso, de alguna manera pone en riesgo nuestro ser ante los que se oponen a ella.

Quieras o no, ser libre te exigirá quemar y romper todas aquellas trampas de los que quieren someterte a su ley y evitar que seas y vivas de acuerdo con la dignidad que experimentas a sentirte y considerarte, por su Gracia, ser hijo de Dios y salvado por su Divina Misericordia.

miércoles, 23 de octubre de 2024

PREOCUPADOS POR HACER EL BIEN A LOS DEMÁS

Quizás lo más importante, y motor de nuestra vida, sea la inquietud y preocupación permanente por hacer el bien y porque los demás gocen de ese bien. En otras palabras, luchar por el bien de la humanidad. Y nuestra mayor gloria sería que nuestro Señor nos sorprendiera en esa actitud y disponibilidad en nuestra última hora en este mundo.

La lucha está establecida queramos o no. Por un lado, nuestras pasiones, mundo y carne, nos someten y seducen hasta el punto de que nos experimentamos impotentes para vencerlas. Por otro lado, el demonio, se encarga de convencernos de que lo que nos ofrecen mundo y carne esconde nuestra felicidad. Es el ofrecimiento de la manzana que experimentaron nuestros primeros padres.

Y la realidad es que, por mucho que queramos, no podremos escapar a esa lucha de cada día. El bien o el mal están dentro de nosotros y, sin la asistencia del Espíritu Santo, que recibimos en nuestro bautismo, quedaremos a merced del mundo, demonio y carne. No hay otra alternativa. Sólo, abiertos al Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios, podremos estar en disposición de vencer a esos tres peligros que amenazan nuestra alma: mundo, demonio y carne.

De nada vale lo mucho que hayamos recibido si, tanto material como espiritual, no lo ponemos en función de los demás. Precisamente, ese es el motor que nos debe poner en alerta y activarnos a estar preparados cuando nos llegue la hora de presentarnos ante el Padre.

martes, 22 de octubre de 2024

EN ESPERA

Creo que ese debería ser el lema de nuestra vida: «Somos seres en actitud de espera» Porque, sabemos que nuestro recorrido una vez que empieza tiene un fin. Y de ese fin – que es cierto y seguro – no conocemos la hora ni el momento. Por tanto, siendo lo más importante de nuestra vida, debemos tenerlo muy presente y estar muy atentos.

¿Y por qué es muy importante? Porque, de la actitud que tengamos en nuestra espera dependerá nuestra felicidad eterna. ¿No es eso lo que buscamos? Pues, se esconde ahí, en nuestra actitud de saber esperar, aguardando con astuta vigilancia y esperanza de que nos llegue consciente de que viene el Señor.

Ese es el momento principal y más importante de nuestra vida. Todo dependerá de que el Señor nos sorprenda preparados, con la lámpara encendida y nuestra alcuza llena del aceite de buenas obras de amor y misericordia gratuitas.

Y eso exigirá estar alerta, que no significa estar preocupado y en vigilancia activa y continua, sino en atención y escucha permanente a la Palabra del Señor, que está presente y que será el Único que estará contigo en tu hora final. Nadie podrá acompañarte al encuentro con tu Padre Dios sino el Hijo, nuestro Señor Jesús. De ahí que nuestra relación diaria, continua y permanente con Él sea de vital importancia.