sábado, 8 de junio de 2013

ALGO SE DESPRENDE DE MÍ

(Lc 2,41-51)


Cuantas veces presentimos angustiados que vamos a perder a un ser querido, o vivimos con la ansiedad de quedarnos solos, bien porque los hijos levantan vuelo, bien porque cada cual tiene su propio camino en la vida que le corresponde recorrer. Y cada cual tendrá que responder de su propia gestión y responsabilidad solo por el hecho de ser libre. La libertad, algo tan valioso, nos pasa su factura.

María, la excelsa Madre de Dios, nos da ejemplo de lo que expresamos en esta humilde reflexión. No entender los pasos y camino del Hijo supone confusión, angustia, perplejidad, miedos y desconcierto. Sin embargo, Lucas nos dice en su Evangelio que María conservaba todo eso en su corazón.

¿Mantenemos nosotros la esperanza, cómo María, de conservar todas nuestras experiencias, por duras e inexplicables, en nuestro corazón? Quizás sea esa la pregunta, o una de las preguntas, que hoy nos podemos hacer en la reflexión evangélica.

Pidamos al Padre Dios, luz en el Espíritu Santo, para saber y conservar todas nuestras perplejidades, confusiones, desconciertos y angustias con esperanza y paz en nuestro corazón.

viernes, 7 de junio de 2013

OVEJA PERDIDA

(Lc 15,3-7)


Esa es nuestra situación, "oveja perdida", pues nos aceptamos como pecadores y perdidos en este mundo lleno de obstáculos y dificultades que nos impiden ser felices y, más todavía, alcanzar la eternidad en plenitud de gozo y felicidad en la presencia de Dios.

No debemos situarnos entre las noventa y nueve salvadas y seguras en el redil, pues será un grave error considerar que estamos convertidos y salvados. Nuestro camino no ha terminado, y cada día tenemos que volver al ruedo de la llanura a pastar. Y también a la amenaza de la llegada del lobo que nos puede devorar. Necesitamos, pues, la presencia del Pastor que nos proteja y nos pastoree en la seguridad de su vigilancia y defensa.

Busquemos a nuestro Pastor en la presencia del Espíritu Santo que nos acompaña y nos pastorea, para que siempre estemos bien dirigidos y nunca fuera de su protección. Seamos obedientes a sus señales y pastoreo, para que siempre estemos en su Redil (Iglesia) protegidos de toda amenaza de lobos que acechan nuestros descuidos y debilidades para echarnos el guante y devorarnos.

jueves, 6 de junio de 2013

QUIÉN AMA NO ESTÁ LEJOS DEL REINO



Todo se reduce a amar, y amar no son practicas, normas, leyes o un conjunto de hábitos disciplinados que se cumplen con más o menos fidelidad. No, amar es acompañarnos, comprendernos, perdonarnos, aceptarnos y servirnos mutuamente. De tal manera que el servicio de unos desprenden y motivan hacer lo mismo a los otros. Indudablemente, de esta forma el mundo sería una maravilla plena, ¿no lo crees así?

Por eso el amor no se puede vivir solo, sino en comunidad. Primero en la familia y luego con las demás familias que forman los pueblos. Pero si amamos, todos comprenderemos que la vida será mejor. El mundo no necesita sino amor. Con él todo lo demás quedaría solucionado.

Poco más se puede decir, porque ya no importan las palabras, simplemente, lo que importa es vivirlo, hacerlo vida en el día a día de cada día. Suena a frase hecha, pero es lo único que de hacerse sonará a verdad y a verdadero testimonio. Así repitió: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». 

Sobran las palabras, importa la vida, y la vida vivida en estas coordenadas. Lo demás es mediocridad, hipocresía y mentira, y ya sabemos que dijo Jesús de los hipócritas y mentirosos.

miércoles, 5 de junio de 2013

EMPEÑADOS EN SABER LO QUE NO PODEMOS ENTENDER

(Mc 12,18-27)


Es el mayor pecado del hombre: creer que puede entenderlo todo. Mirado de otra manera, diríamos que esta inclinación a someterlo todo podríamos llamarla "soberbia". Por nuestra soberbia nos resistimos a aceptar que nuestra capacidad de entender este mundo es limitada. Y más aun lo que sobrepasa a los misterios de este mundo.

¡Cuanto más aquello que Dios nos tiene preparado! El hombre se resiste a creer aquello que no ve, y rechaza todo lo que no ve. Así, los saduceos niegan la resurrección simplemente porque no confían en la Palabra de Dios, e igual le ocurre a todos los que no creen en lo que Jesús, el Hijo de Dios verdadero, nos revela acerca del amor y misericordia de su Padre.

No hay pecado más grande ni más difícil de perdonar, pues son ellos mismos los que se excluyen y rechazan ser perdonados. No abren sus corazones a la acción de la Palabra o del Espíritu Santo. Se constituyen ellos mismos en su propio dios y se corrompen por su propia soberbia ensoberbecidos por su suficiencia y orgullo. Cierran sus corazones puros, sencillos y de niños por un corazón de piedra, suficiente, corrompido de hombres viejos.

martes, 4 de junio de 2013

MALA INTENCIÓN

(Mc 12,13-17)


Dentro de nosotros cohabita el bien y el mal. Tenemos buenas intenciones, pero también están las malas, y ambas establecen una lucha interior que nos hacen la vida insoportable, dura y camino de cruces. Por eso, necesitamos caminar injertados a Xto. Jesús y asistidos en el Espíritu Santo. Él es quien nos guía y nos enseña el verdadero camino, y nos fortalece para la lucha de cada día.

Jesús fue muchas veces puesto a prueba, y con mucha mala intención como ocurre en el día de hoy. Querían enfrentarle con el Cesar y la pregunta que le hicieron traía mucho veneno en ese sentido. Pero Jesús, guiado en por el Espíritu y la sabiduría del Padre da plena respuesta llena de justicia y amor: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». Ellos le dijeron: «Del César». Jesús les dijo: «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios».

Magistral lección que nos descubre cuan debe ser nuestro camino en el camino, valga la redundancia, de nuestra vida. Saber elegir entre las cosas e intereses que nos propone el mundo, muchas veces justas o aparentemente justas, y otras no, y la Voluntad de Dios que antepone a la justicia la Misericordia y el Amor. Alumbrar este criterio con la parábola del Hijo prodigo siempre nos hará mucho bien.

Postrados ante ti, Señor, y admirados de tu sabiduría y amor por nosotros, te pedimos que nos alumbres y nos descubras siempre el camino que nos lleva a vivir en tu Voluntad y no en la nuestra.  Amén.

lunes, 3 de junio de 2013

¿QUÉ OCURRE CON MI VIÑA PERSONAL?

(Mc 12,1-12)


Cada uno de nosotros somos una pequeñita pero importante viña del Señor. Él ha plantado en cada uno de nosotros su impronta, su sello a imagen suya. Somos verdaderas criaturas de su Infinito Amor, y también con esa Infinita Misericordia somos tratados y mimados. Dios, nuestro Padre y Creador nos guarda y nos protege.

Sin embargo, nosotros nos despachamos a nuestro gusto. No hacemos caso a los que en su nombre nos enseñan, nos piden frutos y nos exigen buen testimonio y ejemplo. Actuamos de forma indiferente ante el consejo de nuestros padres, de nuestros mayores, de nuestros sacerdotes, de las indicaciones y enseñanzas de la Iglesia. Todos sus enviados son rechazados.

Y también damos la espalda a su Hijo, rechazándolo y hasta matándolo al expulsarlo de nuestro corazón. ¿Qué viñadores somos? ¿Que hijos agradecidos y servidores somos? ¿Verdaderamente, sabemos lo que estamos haciendo? Esta parábola que Jesús nos dice hoy nos descubre tal y como nos comportamos.

Señor, acepta mis disculpas y convierte mi corazón infectado por las cosas de este mundo en un corazón agradecido y entregado a servirte según tu Voluntad.

domingo, 2 de junio de 2013

COMIDA Y ALIMENTO

Lc 9, 11b-17


Hacer la prueba: quedarse un tiempo sin ingerir bebida ni comida. Y experimentaremos la necesidad urgente de comer y beber, porque de no hacerlo nos va la vida en ello. Experimentar que el alimento del Cuerpo de Jesús lo necesitamos con más necesidad, no es algo tan fácil como lo otro, pero sí más necesario y vital para nuestras vidas.

Hoy, Jesús nos lo hace ver tras el milagro de los peces y los panes. Se han quedado una multitud de hombres y mujeres a su alrededor. Pasa el tiempo sin darnos cuenta cuando escuchamos a Jesús, y se nos echa encima el hambre. Jesús consciente de nuestra necesidad actúa, y nos da de comer. Nadie podía alimentarnos allí y en esa hora. Sólo Él puede hacerlo.

Nos manifiesta su amor y sus deseos de alimentarnos, de alimentarnos de sus fuerzas y de la Vida de la Gracia para que fortificados en Él podamos alcanzar la Vida Eterna. Nos prepara para más tarde entregarse a nosotros en Cuerpo y Alma para ser comida y bebida de salvación. Hoy nos da una comida que perece, que se consume y despierta más tarde deseos de comer de nuevo. Pero nos está preparando para ofrecernos la comida de su Cuerpo y Sangre que nos alimentan para la Vida Eterna.