domingo, 28 de septiembre de 2014

LAS PALABRAS NO DICEN NADA

(Mt 20,28-32)
 
Una vez más, el Evangelio nos descubre que son las obras lo verdaderamente importante, y no las palabras. Porque de nada vale decir que iré si luego no voy. No podrás ocultar tu incumplimiento, y tu palabra quedará en entredicho. Quizás valdría más decir no, o decir sí, y cumplirlo en el caso que corresponda. Las medias tintas son todavía peor porque descubren indiferencia, tibieza y falta de responsabilidad.

 Quizás nuestra situación puede estar acomodada, situada y establecida de tal forma que decimos sí a muchas cosas, pero nos movemos poco respecto a la palabra que hemos dado. O incluso hacemos mutis alegando ciertas razones que existen en nuestra cabeza, pero no en la realidad. Sin embargo, estamos donde haya un cumplimiento o acto que se nos vea o que nos resulte cómodo.

El reto de Jesús debe ponernos en guardia, porque posiblemente aquellos que consideramos más alejados, más pecadores o más incumplidores, que han dicho en primera instancia que no, son los que compadecidos y arrepentidos, luego ponen sus brazos para echar una mano y ser misericordiosos y generosos. Y es que lo dice Jesús, y si Él lo dice y nos lo advierte debemos mirarnos seriamente.

Porque de nada me sirve decir que tengo fe y te sigo, Señor, si luego te veo por la calle o junto a mí en la parroquia, o en mi propia casa y te doy la espalda negándote. Dame fe, Dios mío, para que mi palabra vaya acorde con mi vida en tu seguimiento y mi cumplimiento. Amén.

sábado, 27 de septiembre de 2014

ENTUSIASMO EN TORNO A JESÚS



Jesús despierta admiración. Su personalidad, su acogida, su seguridad, su esperanza, su fe en el Padre que nos presenta, su interés y preocupación por nuestras necesidades y problemas suscita en nosotros atracción, entusiasmo y admiración.

Y Jesús consciente de ello nos previene de lo que va a sucederle. Nos anticipa que va a ser rechazado, insultado, abofeteado, ridiculizado, maltratado, martirizado y condenado a una muerte de Cruz. Y, en silencio, imagina y supone que será abandonados por todos sus amigos y discípulos, y hasta por los más intimos..

Nos resulta difícil pensar que Aquel a quien seguimos y admiramos termine así. Nosotros habíamos pensado y supuesto otro final. Pensábamos que su poder nos daría la independencia y la libertad. Íbamos por otro camino. Por eso no le entendíamos y ni siquiera nos atrevíamos a preguntarle con tal de no desengañarnos. No queríamos pensar que nosotros mismos fuésemos capaces de abandonarlo.

Nos resulta difícil pensar que nuestras esperanzas puestas en Él se desmoronen en un madero de cruz. No llegamos a entenderlo. Nosotros también pasamos por esa tribulación. Sentimos miedo de la cruz que se levanta en nuestro camino y tenemos no poder soportarla. Buscamos seguir al Señor por otra vereda más llevadera, más fácil y soportable. Pero nos equivocamos como los apóstoles.

El único camino es un camino de Cruz. Un camino que, en la medida que lo hagamos injertado en Xto. Jesús, seremos seguros vencedores. Amén.

viernes, 26 de septiembre de 2014

LA PREGUNTA SIGUE EN PIE HOY

(Lc 9,18-22)


Todos los días renovamos la respuesta que Jesús nos hace. Al menos creo que lo debemos hacer, porque nuestra respuesta la vamos completando cada día en la medida que vivimos en su presencia. No nos vale decir: Creo en Ti, Señor, y luego vivir desencarnado de su Voluntad y su Mandato de Amor.

Porque sólo en la medida que mi vida viva en su Amor y, desde Él, esforzándome en amar a los que me rodean y a las circunstancias que rodean mi vida, iré dando cumplida respuesta a su Voluntad. Tratar en verdad, en justicia y en paz, igual que espero ser tratado yo, con paciencia, con humildad, con comprensión...

Tratar a cada persona en el esfuerzo de ver al mismo Jesús en ellos. Y hacerlo desde la oración permanente, continua y perseverante, injertado en el Espíritu Santo.

Danos Señor la luz y la sabiduría de poder amar de la misma forma que Tú nos ama.

jueves, 25 de septiembre de 2014

REALMENTE, ¿BUSCO A ALGUIEN?




Sucede que por mucho que nos digan y escuchemos no nos enteramos. Y no nos enteramos porque no queremos enterarnos, pues no buscamos a nadie ni nos sentimos necesitados de nada vital que nos mueva a buscar. Se hace necesario estar necesitado o enfermo para correr en busca del médico.

Y muchas veces, por no decir casi siempre, buscamos al médico para que nos cure, y en la curación se acaba nuestra búsqueda. Con Jesús nos ocurre lo mismo. Lo buscamos con un sentido utilitario, para resolver nuestros problemas, y una vez resueltos termina nuestros deseos de búsqueda.

¿Quién es Jesús para nosotros? ¿Una caja mágica que nos espera y nos sirve para solucionar nuestras necesidades, apetencias y enfermedades? ¿O es nuestra esperanza y nuestra razón en donde encontraremos nuestra felicidad y vida eterna? Todo dependerá de lo que signifique Jesús para cada uno de nosotros.

No busquemos a un Jesús espectáculo, a un Jesús que nos sorprenda con algo mágico y nos deslumbre con un milagro o acto de poder. No, ni mucho menos. Jesús está en los pobres, en los necesitados y en los que buscan consuelo, justicia y paz. Y se nos ha revelado como el Hijo predilecto del Padre, enviado para salvarnos y entregado para ello en una muerte de Cruz.

Ilumina Señor nuestro camino para que busquemos al verdadero Jesús, Pan de Vida Eterna que ha bajado del cielo para hacerse comida de salvación para todos los hombres.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

ENVIADOS A PROCLAMAR EL REINO DE DIOS Y A CURAR



No está la vida ideada para el disfrute y el gozo personal, pues eso nos llevaría a caer en un egoísmo que traerá malas consecuencias y provocará enfermedades, envidias, estrés, locuras, carreras por disputas y competencias en todos los grados y banalidades. Nadie quiere quedarse por debajo cuando se pone el gozo y la satisfacción como metas y proyectos de vida.

Así, el hombre anda corriendo, enfermo, estresado, depresivo, triste, melancólico, explotado, sometido, esclavizado, encadenado a vicios que le dominan y le destruyen... Son los demonios de nuestra era cuando se busca la felicidad por caminos contrarios a lo que somos y estamos llamados. La paz sólo se encuentra cuando el hombre realmente se encuentra.

Y el hombre se encuentra cuando descubre que su misión es la de descubrir los valores del Reino de Dios y, en la vivencia de los mismos, transmitirlos y entregarlos, sanando y curando las dolencias de los hombres perdidos en el torbellino de un mundo alocado y perdido en el sin sentido y la locura.

No cabe ninguna duda que en la experiencia del darse, del entregarse y del compartir para curar o aliviar las dolencias de los más necesitados y, sobre todo, de los que buscan la verdadera sanación, se esconde el gozo y la felicidad que buscamos por otros caminos equivocados que terminan en el abismo de la locura y la muerte. Un mundo que no reacciona y que teniendo la Verdad se esconde como ciegos sin caminos en la oscuridad de lo absurdo.

Te pedimos Señor que, abriendo nuestros ojos, descubramos el tesoro que se esconde en el esfuerzo de darnos, de compartir y de anunciar que sólo en el encuentro contigo encontraremos lo que realmente buscamos, la felicidad y el gozo eterno. Amén.

martes, 23 de septiembre de 2014

BUSCANDO ACERCARNOS A JESÚS

(Lc 8,19-21)

Cuando quieres algo necesitas estar cerca para tener posibilidad de alcanzarlo. De la misma manera, para oír lo que Jesús dice es necesario estar cerca de Él. Sin embargo, una posibilidad, al menos yo la he oído, ocurre que cuando te importa alguien, tratas de protegerlo y apartarlo del peligro.

Pudo ser esa la causa de María y sus familiares la que les empujó a acercarse a Jesús en aquel momento. María, como Madre, le importaba mucho su Hijo Jesús, y sabía del peligro que corría ante los que le oían y le criticaban y le desprestigiaban. Una Madre sufre ante los insultos, críticas y habladurías que ponen a su Hijo en la calle. Y corre y se acerca a apartarlo de aquella gente.

Cuál es su sorpresa cuando Jesús, su propio Hijo, aprovecha esa oportunidad para afirmar más su Misión y su Amor a pesar de las ofensas y rechazos de los hombres. Y, aunque parece una contradicción, afirma más la grandeza de su Madre al ponerla como primer ejemplo de aceptar, obedecer y cumplir la Voluntad del Padre. «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

Porque María, escuchando las palabras del Ángel Gabriel, es la primera en decir "Sí" a la Voluntad del Padre, y por Ella concebir al Salvador del mundo, su Hijo Jesús, para con su Muerte y Resurrección rescatar al hombre del pecado.

lunes, 22 de septiembre de 2014

SI PIERDES LA LUZ TE HUNDES EN LAS TINIEBLAS

(Lc 8,16-18)

Siempre me ha interpelado esta frase evangélica: «porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará». Y siempre me he esforzado en entenderla. Hoy creo, en el Espíritu Santo, dar un paso más claro en su entendimiento. Supongo, creo que es evidente, que aquellos que viven en la Luz atraen la Luz y todo a su derredor brilla y goza de luz. 

Es lógico que todo el que vive en la Verdad sea transparente y deja pasar la luz de la verdad a través de su vida contagiando, transmitiendo y alumbrando con la Luz de la Verdad. Cumple ese refrán que solemos decir: "El dinero atrae al dinero". En términos evangélicos diríamos: "La Gracia de la verdadera Luz atrae a la Luz". Y es que en la medida que vivamos en la Verdad, nuestra luz será más brillante y alumbrará a todos los que se acerquen a ella.

Por el contrario, quienes vivan en la oscuridad caminaran cada vez más en las tinieblas y sus vidas, opacas y a oscuras andarán perdidas y atormentadas en el sin sentido, vacío y pecado. Terminarán perdiendo incluso lo poco que creían tener. Y es que es evidente y lógico. También resumimos esa realidad con una frase refrán: "Quién mal anda, mal acaba".

Pidamos luz en nuestra vida para que seamos lámpara que alumbre, y no sombra que oscurezca el camino de la Verdad. Amén.