jueves, 22 de junio de 2023

LA ORACIÓN QUE NOS UNE: PADRENUESTRO

Igual no nos damos cuenta, lo hacemos todos los días pero, quizás, de forma rutinaria y mecánica. Porque, de ser consciente nuestra vida tendría que empezar a cambiar. Quizás poco a poco pero a cambiar. Al confesar Padrenuestro queremos significar que somos hijos y, si hijos, hermanos. Eso nos compromete a mirarnos con actitud solidaria y fraterna. Y nos preguntamos: ¿Lo hacemos?

Y si seguimos profundizando, decimos: Y perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden… Y volvemos a preguntarnos: ¿Nos perdonamos? Luego, si no nos esforzamos en vivir lo primero ni lo segundo, ¿qué Padrenuestro estamos rezando? Lo hacemos inconscientemente, de forma rutinaria o ni nos enteramos de lo que decimos. Ambas actitudes se entremezclan en nuestra piedad de cada día. Y así con esta actitud y compromiso seguimos quedándonos donde mismo estamos por muchas veces que recemos y celebremos Eucaristías o penitencias.

Es evidente que nos llevaremos una gran sorpresa. Posiblemente estemos en el grupo de aquellos que creyendo estar con el Señor son desconocidos para el Señor – Mt 25, 41-42 – y eso estamos a tiempo de evitarlo. Nuestro Padre Dios es un Padre Infinitamente bueno y nos ayudará a darnos cuenta y a, abiertos a su Espíritu, ir cambiando poco a poco tratando de ser más atento y servicial con los hermanos y enemigos. Ese es el camino y Jesús es nuestro modelo y referencia. Fijémonos en Él y en manos de su Espíritu confiemos que podemos hacerlo.

miércoles, 21 de junio de 2023

PRÁCTICAS, DEVOCIONES, ERJECICIOS COMO MEDIOS PARA LLEGAR A DIOS.

Mal asunto cuando confundimos nuestra amistad con Dios con prácticas, devociones o ejercicios. Hay quienes se pasan el día rezando y se olvidan del que tiene a su lado o de las necesidades incluso de los más próximos. No somos más hijos amados por Dios por nuestros oraciones y prácticas sino porque Dios, nuestro Padre, nos ama por Voluntad propia y con infinita misericordia.

Y, precisamente, son esas prácticas, devociones y ejercicios medios que nos ponen en relación con nuestro Padre. Nunca fines sino siempre medios, caminos y enlaces que nos ayudan a hablar con nuestro Padre. Y nunca ocasiones para lucirnos, exhibirnos y mostrarnos verdaderos hijos de Dios delante de los demás. Las oraciones y obras que hagamos deben ser manifestaciones de nuestro amor a Dios desde la libertad, humildad y anonimato.

¿Por qué? Porque son como pruebas donde certificamos de manera anónima y libre nuestra verdadera intención de relación y amor con nuestro Padre Dios. Libre de toda especulación, lucimiento, exhibicionismo y motivación o interés. Rezamos para avivar nuestra relación con Él y para pedirle su Gracia a fin de sostenernos en la lucha de cada día contra los obstáculos y peligros que el mundo, demonio y carne nos tienden.

Y mantenernos interiormente en esa intimidad con su presencia que sabe y conoce todas nuestras preocupaciones, debilidades y problemas por las que le pedimos su presencia y poder para superarlas y sostenernos firmes en su Voluntad y Amor.

martes, 20 de junio de 2023

SEMEJANTES A NUESTRO PADRE DIOS PARA AMAR COMO ÉL NOS AMA

Si Dios, nuestro Padre, nos ama a pesar de nuestros desplantes y rechazos, ¿cómo no vamos nosotros a amar también a aquellos – enemigos – que nos dan desplantes y rechazos y hasta nos perjudican. El amor no sabe ni entiende de desplantes o rechazos. El Amor es siempre Amor porque Dios es Amor y siempre ha existido. Su Misericordia es inmutable y eterna.

Por tanto, para nuestro bien, ese Misterio de Amor sin condiciones que tu Padre Dios ha dejado a tu elección mientras dure tu vida en este mundo. Luego, una vez hayas tenido esa inconmensurable oportunidad de decir vida o muerte libremente, tu existencia será eterna en plenitud de gozo y felicidad o de remordimiento, angustia e infelicidad según hayas decidido escoger.

Tu decisión pasa por vivir amando al estilo de Jesús o al estilo del hombre. Un hombre que ama, sometido y herido por el pecado, desde un corazón egocentrista y cerrado al interés compensatoria; un hombre que hace diferencia entre amigos y enemigos; un hombre que tiene un corazón amoroso y misericordioso esclavizado a condiciones. Un hombre que ama dependiendo de condiciones y recompensas. Esa clase de amor humano no puede entrar en el Corazón de Dios.

Dios ama a buenos y malos; a justos e injustos. Su Misericordia alcanza a todos sin condiciones y, pacientemente, espera a que el hombre se dé cuenta que solo el amor como Dios ama es el que le hace eternamente feliz.

lunes, 19 de junio de 2023

FRENTE A LA VENGANZA EL PERDÓN

Sabemos por experiencia que el caballo de batalla para encontrar la paz es el perdón. Sin perdón no se encuentra la paz. Sí, puedes que durante un tiempo creas que has recobrado la paz con la falsa satisfacción de tu venganza pero tarde o temprano la intranquilidad, el remordimiento de conciencia y el incandescente fuego del rencor y la venganza hacen presencia de nuevo. Vengados y victimas luchan por el desquite y mientras sus vidas peregrinan con el vivo deseo de venganza que les quitan la paz.

En el momento de entregar su Vida en la Cruz, Jesús, el Hijo de Dios, dijo estas hermosas palabras: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.» (Lucas 23, 34). Nos señala el camino como respuesta a las ofensas recibidas por nuestros enemigos. Y en el Evangelio de hoy insiste en ese perdón como única arma para vencer el odio, el rencor y la venganza entre los hombres: (Mt 5,38-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele…

Esta muy claro, el camino frente al odio, el mal, la violencia y la venganza es el perdón. Por eso nos llenamos de alegría todos los que creemos en ese Padre bueno que Jesús, el Hijo, nos presenta. Un Padre Misericordioso que nos perdona a pesar de nuestras fechorías, desprecios, insultos y pecados. Y claro, nunca olvidar que solos nunca podremos alcanzar ese perdón, no solo al amigo sino, sobre todo, al enemigo. Tendremos que estar injertados como el sarmiento en la vid para dar frutos, frutos de verdadero amor misericordioso como el Señor quiere de cada uno de sus hijos.

domingo, 18 de junio de 2023

UNA BÚSQUEDA AMOROSA QUE CONLLEVA ALIVIO, SALUD Y FELICIDAD.

Es evidente que somos seres necesitados. Incluso el poder y las riquezas no dan respuesta ni solución a todos los problemas que se nos presentan. El hombre se siente sometido a su propia naturaleza humana, sobre todo los más pobres, y busca liberarse. Y Jesús, el Hijo de Dios, viene a liberar al hombre de su esclavitud, no solo física sino espiritual al estar herido por el pecado.

Si nos damos cuenta observamos que a pesar de nuestros pecados Jesús, nuestro Señor e hijo del Padre, sale a nuestro encuentro y entrega su Vida por salvar la nuestra. Y lo hace sin ninguna condición y a pesar de que nosotros ni lo merecemos ni le respondemos aceptándole y obedeciéndole.

Y es más, Jesús se compadece y nos dice en el Evangelio de hoy: (Mt 9,36—10:8): En aquel tiempo, al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son …

Observamos que Jesús nos marca la prioridad: expulsar espíritus inmundos, curar toda enfermedad y toda dolencia. No se trata de convencer ni de convertir a nadie sino de restaurar la vida y dignidad de las personas. Y realmente experimento que esa es la misión que tenemos que realizar: aliviar, sentirnos compasivos y misericordiosos con el sufrimiento y el dolor de los más necesitados y pobres. La conversión es cosa del Espíritu de Dios que es el único que realmente convierte y transforma nuestros corazones.

sábado, 17 de junio de 2023

LA FE TIENE UNA CARACTERÍSTICA INCONFUNDIBLE, LOS FRUTOS.

Cuando hablamos de fe no podemos confundirnos. Decir que tengo gran fe y luego no dar frutos es como decir que soy capaz de volar como un avión. La fe tiene una característica inconfundible, da frutos. Una fe que no da frutos en las obras no es fe. Son palabras del Papa Francisco que yo humildemente subscribo.

Hoy, si nos fijamos atentamente en el Evangelio, observamos como la fe de María y José dieron frutos. Toda la vida de María es una exaltación de fe. Fe en el momento sublime y grandioso de la Anunciación. Cree en lo que le dice el ángel enviado por Dios; cree en el Plan que Dios le propone y, fiándose de su Palabra, va confiando en cada momento en los tiempos que Dios propone y ha pensado. Se siente instrumento de Dios y abre su corazón a su Palabra.

Y, sin entender muchas cosas que van sucediendo en el camino de salvación que Dios ha propuesto y para la que ella ha sido elegida Madre del Salvador, María confía y sostiene su fe paso a paso. Precisamente, en el Evangelio de hoy se dice: (Lc 2,41-51): «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

¿Y qué nos sucede a nosotros? Nos preguntamos: ¿Tenemos fe? Esa fe como María y José capaz de dar frutos. Frutos en obras que se vean en el camino de nuestras vidas y que puedan en algún momento interpelar, por obra y gracia del Espíritu Santo, a aquellos que se fijen, que vean y se abran al Espíritu de Dios. Será buena ocasión para en el silencio de unos minutos de reflexión pedirle al Espíritu Santo que nos abra el corazón y nos embriague de fe. Amén.

viernes, 16 de junio de 2023

SOLO EL AMOR DA VIDA Y HACE NACER VIDA

Es el momento para preguntarnos ¿qué sería la vida sin el amor? ¿Podríamos imaginar un mundo sin vida? ¿Y sin amor? Nos sería imposible hacer una abstracción de imaginar un mundo sin amor. El hombre fue creado por amor, con amor y para amar. Y desde que desvía su camino y su misión deja de ser hombre y de caminar según su misión: amar.

Su Creador, nuestro Padre Dios, es Amor y sus criaturas fueron creadas semejantes a Él. Por tanto, nacemos del Amor y vivimos para amar. Es evidente que esto no se entiende desde el conocimiento intelectual ni por la capacidad intelectiva. Se entiende desde nuestra pequeñez y desde nuestra apertura a la acción del Espíritu Santo que actúa en nosotros llenando nuestros corazones de esa sabiduría que viene del Cielo.

Nada mas certero y necesario que poner nuestra mirada en la Persona de Jesús, nuestro Señor e Hijo de Dios. En Él podemos observar como actúa Jesús desde su Sagrado Corazón. Su mansedumbre, ternura y bondad nos llenan plenamente y embriagan de belleza, verdad y amor. Su manera de actuar y ponerse a nuestro servicio nos deslumbra y apasiona. Y su Misericordia nos derrumba y nos cautiva. Y todo eso lo concretamos en la figura de su Sagrado Corazón.

Él será nuestra referencia y nuestro modelo de cada día. En Él podemos dar respuesta a todos nuestros problemas y encontrar solución a todos nuestros interrogantes y situaciones en las que nos vemos inmersos en nuestro camino por este mundo. Ver y contemplar su estilo de vida y de amar, nos marca y señala el camino asistidos por y en su Espíritu.