viernes, 25 de agosto de 2023

UN AMOR A DIOS UNIDO AL AMOR AL PRÓJIMO

No hay vuelta de hoja, si quieres y confiesas amar a Dios tendrás que amar al prójimo. Lo primero es reconocerlo y creerlo, y lo segundo será ponerlo en práctica. Esto segundo ya es más difícil y solo nunca podremos. Para ello necesitamos la acción del Espíritu de Dios que para eso ha bajado a nosotros en la hora de nuestro bautismo.

Por tanto, no tengamos miedo. La consigna está clara:  Amar a Dios implica amar al prójimo. Visto de otra manera:  sin amar al prójimo olvídate de engañarte a ti mismo porque no estarás, por muchas apariencias que hagas, amando a Dios. El camino es por tanto amar al prójimo. ¿Acaso no piensas que si Dios te lo manda es porque con su ayuda puedes cumplirlo? ¿Crees que Dios, tu Padre Bueno, te va a mandar algo imposible?

La cuestión es que para ti si es imposible, pero para Dios no. Unido a Él podremos amar al prójimo. Y ese es el reto, caminar unido al Señor y en constante esfuerzo y petición para que ablande nuestro endurecido corazón y nos dé la fortaleza, la voluntad y la sabiduría de amar al necesitado. Sobre todo al que sufre.

En esa esperanza caminemos sin miedos y confiados en que el Señor nos dará ese corazón generoso, empático y misericordioso para que podamos amar al prójimo tal y como nos ama el Señor. Pero no paremos de pedírselo, de intentarlo, de esforzarnos y de perseverar en ese empeño de amar a nuestro prójimo, sobre todo al más necesitado.

jueves, 24 de agosto de 2023

UN ISRAELITA DE VERDAD

Se supone, y es lógico deducirlo en la Persona de Jesús, que sabía quien era Natanael, asociado por la tradición a Bartolomé, considerado un israelita de verdad, tal y como se dice en la cita evangélica. Y tal y como sucedió con el propio Natanael, también nosotros nos asombramos de que Jesús nos conozca y sepa nuestros más íntimos pensamientos y deseos.

Era pensamiento común a todo israelita el considerar que de Galilea no es tierra de profetas. Natanael pensaba así y Jesús conocía, como judío que era, esa forma de pensar y considerar de los israelitas. A veces nos asombramos por situaciones tan sencillas para Jesús pero difícilmente comprensivas para nosotros. Y digo a veces porque cada día suceden muchas de estas cosas que no apreciamos ni advertimos. Vivimos con los ojos cerrados espiritualmente y solo vemos las cosas materiales que nos rodean.

Seguro que el Señor está a tu lado y no te das cuenta. Quizás en un momento desafortunado, enfermedad o circunstancias de peligro tus ojos se abran y veas, como le pudo ocurrir a Natanael, a Jesús. Quizás puedas llegar a pronunciar sus mismas palabras: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Y sería muy bueno que a partir de ese momento tu compromiso sea firme con la asistencia del Espíritu Santo. Y digo firme porque el camino está lleno de peligros, de seducciones, de caídas y de amenazas.

Para eso, para levantarnos que es nuestra lucha diaria, tenemos los sacramentos, especialmente la reconciliación – confesión – y la Eucaristía. Con ellos nos fortalecemos para superar nuestras caídas, nuestros fallos y pecados y volver, puestos en pie, a iniciar el camino. Y nunca olvidar que la Misericordia de nuestro Padre Dios es Infinita.

miércoles, 23 de agosto de 2023

¿DÓNDE BUSCAS TU FELICIDAD?

Ahí puede estar nuestro error, creer que el gozo, la paz, la seguridad y, por supuesto, la felicidad está en el dinero que da poder y seguridad. ¿Acaso no has advertido que los poderosos no son felices? Nadie podrá descansar en el dinero ni en el poder. Ambos son caminos de perdición y vacío. El mundo y la experiencia nos lo están diciendo a cada momento, ¡abre los ojos!

El gozo de la retribución de aquellos jornaleros no está en el salario recibido tanto los de la tarde como los primeros de la mañana. El gozo es sabernos en manos de un Padre bondadoso, bueno y misericordioso que quiere que todos sus hijos sean felices. No te fijes en la cantidad de horas de trabajo y su correspondencia material, sino en la Infinita Misericordia y Bondad de tu Padre Dios.

No te fijes en el traje de los demás, aprecia, valora y goza de tu traje hecho a tu medida. Con él te basta y en él te llenas de gozo y felicidad eterna. ¿O es que tratas de ponerle reparos a la Infinita Bondad y Misericordia de tu Padre Dios? ¿No te basta con alcanzar tu propio gozo y felicidad? Quizás tendremos que escudriñar dentro de nuestros corazones endurecidos y analizar nuestras impuras y mal intencionadas intenciones, valga la redundancia.

Solo la idea de trabajar en la Viña de un Amo bueno, bondadoso y misericordioso nos hace olvidar el salario y gozar de la alegría de estar en la Viña que solo sentirnos en ella nos llena de paz, gozo y eterna alegría.

martes, 22 de agosto de 2023

ENTRE LOS ÚLTIMOS ESTÁ LA SALVACIÓN

Será muy importante entender esto de “último” porque no se trata de quedarse detrás, atrás o llegar el último. Se trata de humildad, de experimentarse pequeño, necesitado e hijo de un Padre todopoderoso que te ama y te ofrece su Infinita Misericordia para que tú entres también en su casa y goce en ella plena y eternamente.

María, su Madre, así lo entendió y fue siempre elegida entre la última. La última que detrás de su Hijo permaneció junto a Él al pie de la cruz; la última en guardar silencio en lo más profundo de su corazón y, sin entender muchas cosas, obedecer fielmente a la Palabra de su Hijo y de su Padre Dios. La última en humillarse y reconocer que Dios ha mirado la humillación de su esclava. La última hasta el punto de ser, junto a José su castísimo esposo, la menos que aparece e interviene de forma activa en la vida pública de Jesús.

Ser último es ser humilde y estar disponible al servicio del amor. María, elegida Madre de Dios, se pone a disposición de su prima Isabel. María elegida Madre del Salvador no le enaltece ni le llena de vanagloria esa elección sino todo lo contrario, la llena de humildad, de sencillez y de actitud de servicio al necesitado.

¿Y nosotros, qué nos decimos? ¿Cómo nos proponemos al ser consciente de que en el bautismo somos verdaderos hijos de Dios? ¿Nos abrimos a su Palabra humildemente con deseo de servicio y disponibilidad? ¿Nos miramos en María, también nuestra Madre, para tratar de parecernos a ella? ¿Buscamos, como María, estar entre los últimos llenándonos de humildad y obediencia a la Palabra de Dios?

lunes, 21 de agosto de 2023

SOLO HAY UNA DIRECCIÓN Y SIN ATAJOS. SIMPLEMENTE, SEGUIR A JESÚS.

Sin darnos cuenta buscamos caminos más suaves que el de la cruz, o, simplemente, algún atajo que me haga el camino más llevadero a mi manera. Una y mil veces damos en la misma piedra. Solo hay un camino para seguir a Jesús, y quien quiera seguirlo debe de tomar su cruz y ponerse a caminar detrás de Él. No hay otro camino ni atajos ni otras soluciones. Solo Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

El problema está, como si de un virus se tratara, en nosotros. Queremos buscar un camino más suave desoyendo al Señor. Quizás eso fue lo que le ocurrió a aquel muchacho rico. Nos sentimos seducidos por la comodidad, el dinero, poder, placeres…etc. No queremos tomar la cruz que nos ha tocado en este camino mundanal y, cargando con ella seguir al Señor.

Sin embargo, Jesús, nuestro Señor obedece a su Padre y toma la Cruz de su Vida entregándola para nuestra salvación. Y nosotros si queremos seguirle tendremos que hacer lo mismo. Ese es el camino señalado y el que tenemos que recorrer. Pero sin olvidar que no lo hacemos solos. Tenemos junto a nosotros, y que nos acompaña en todo momento, al Espíritu Santo. Él nos fortalecerá, nos alumbrará, nos revelará la Palabra y el camino por donde debemos de ir. Nos indicará lo que tendremos que hacer dándonos paciencia, fortaleza y sabiduría para entenderlo, vivirlo y cumplirlo.

Hay algo mucho más gozoso y hermoso que tenemos que descubrir y mirar. Más que cumplir es estar con Jesús. Con Él todo será diferente y el cumplimiento de sus preceptos ni lo notaremos ni serán una carga. Con y en Él todo será gozo, alegría y, sobre todo, esperanza de un mundo nuevo en gozo, verdad, bondad y belleza.

domingo, 20 de agosto de 2023

UNA FE MÁS GRANDE QUE, POSIBLEMENTE, LA MÍA.

No es desmesurado pensar y decir que la fe de aquella mujer cananea es más grande que, al menos, la mía y que muchos que estamos más cerca de Jesús que lo que pudo estar ella. Pensemos el estatus de la mujer en aquella época y su atrevimiento a ir detrás de Jesús gritando. Es evidente que su fe era grande. Sabía y pensaba que si Jesús la atendía, incluso siendo pagana, su hija sería curada.

Nosotros, por decirlo de alguna manera, tenemos al Señor delante de nuestras narices y sin casi límites para ir a visitarle, verle transformado en la Eucaristía y hasta recibirle como alimento espiritual. No hay comparación con la situación y la época donde aquella mujer le siguió e insistió por la curación de su hija. Indudablemente, al menos yo, me quedo muy pequeño ante la gran fe de aquella mujer cananea.

¿Qué más puedo comentar? Simplemente siento dentro de mi deseo de pedirle al Señor que aumente mi fe hasta el punto de que pueda saborear su compañía, fortalecerme con su alimento Eucarístico y dar testimonio de su Amor Misericordioso amando como Él nos ama. Y con esa intención me acerco cada día a recibirle y alimentarme Eucarísticamente.

sábado, 19 de agosto de 2023

DEPENDIENTES COMO NIÑOS

El hecho de confiar en alguien supone cierta dependencia. No confías cuando tú eres tu propia confianza y tu seguridad está afianzada en ti mismo. Al no depender de nadie no necesitas poner tu confianza en nadie. Ese es el problema, la suficiencia de pensar y creer que tu salvación, tu felicidad y tu gozo están y dependen de ti. Llegará el momento de que te darás de bruces y toda tu vida se desmorona y viene abajo.

Simplemente, desde el momento que reconozca tu dependencia de otros, tus padres, tu familia, pueblo, sociedad…etc. te darás cuenta de que en última instancia tu vida está en manos de tu Padre Dios, que te ha creado y te ha dado la oportunidad de alcanzar esa vida gozosa y eterna que tanto ansías y buscas.

Y eso es precisamente ser como niño, descubrir que todo tu ser y tu vida está en manos de Dios, y que confiado en Él caminas alegre y sabiéndote hijo de un Padre Bueno y Misericordioso que te cuida y te salva. Lo has hecho mientras crecía hacia la adultez con tus padres, hermanos, maestros, amigos…etc. y ahora, una vez descubre a tu Creador, Dios, caminas confiado y abandonado en sus manos.

Es evidente que mientras no saquemos de lo más profundo de nuestro corazón esa alma de niño, que tuvimos en nuestra infancia, no podremos estar en disponibilidad de ponernos en manos de nuestro Padre Dios. Ser como niño es saber que tenemos un Padre Dios que nos salva. Y nos salva por su Infinita Misericordia. En ella nos confiamos y nos abandonamos.