miércoles, 23 de agosto de 2023

¿DÓNDE BUSCAS TU FELICIDAD?

Ahí puede estar nuestro error, creer que el gozo, la paz, la seguridad y, por supuesto, la felicidad está en el dinero que da poder y seguridad. ¿Acaso no has advertido que los poderosos no son felices? Nadie podrá descansar en el dinero ni en el poder. Ambos son caminos de perdición y vacío. El mundo y la experiencia nos lo están diciendo a cada momento, ¡abre los ojos!

El gozo de la retribución de aquellos jornaleros no está en el salario recibido tanto los de la tarde como los primeros de la mañana. El gozo es sabernos en manos de un Padre bondadoso, bueno y misericordioso que quiere que todos sus hijos sean felices. No te fijes en la cantidad de horas de trabajo y su correspondencia material, sino en la Infinita Misericordia y Bondad de tu Padre Dios.

No te fijes en el traje de los demás, aprecia, valora y goza de tu traje hecho a tu medida. Con él te basta y en él te llenas de gozo y felicidad eterna. ¿O es que tratas de ponerle reparos a la Infinita Bondad y Misericordia de tu Padre Dios? ¿No te basta con alcanzar tu propio gozo y felicidad? Quizás tendremos que escudriñar dentro de nuestros corazones endurecidos y analizar nuestras impuras y mal intencionadas intenciones, valga la redundancia.

Solo la idea de trabajar en la Viña de un Amo bueno, bondadoso y misericordioso nos hace olvidar el salario y gozar de la alegría de estar en la Viña que solo sentirnos en ella nos llena de paz, gozo y eterna alegría.

martes, 22 de agosto de 2023

ENTRE LOS ÚLTIMOS ESTÁ LA SALVACIÓN

Será muy importante entender esto de “último” porque no se trata de quedarse detrás, atrás o llegar el último. Se trata de humildad, de experimentarse pequeño, necesitado e hijo de un Padre todopoderoso que te ama y te ofrece su Infinita Misericordia para que tú entres también en su casa y goce en ella plena y eternamente.

María, su Madre, así lo entendió y fue siempre elegida entre la última. La última que detrás de su Hijo permaneció junto a Él al pie de la cruz; la última en guardar silencio en lo más profundo de su corazón y, sin entender muchas cosas, obedecer fielmente a la Palabra de su Hijo y de su Padre Dios. La última en humillarse y reconocer que Dios ha mirado la humillación de su esclava. La última hasta el punto de ser, junto a José su castísimo esposo, la menos que aparece e interviene de forma activa en la vida pública de Jesús.

Ser último es ser humilde y estar disponible al servicio del amor. María, elegida Madre de Dios, se pone a disposición de su prima Isabel. María elegida Madre del Salvador no le enaltece ni le llena de vanagloria esa elección sino todo lo contrario, la llena de humildad, de sencillez y de actitud de servicio al necesitado.

¿Y nosotros, qué nos decimos? ¿Cómo nos proponemos al ser consciente de que en el bautismo somos verdaderos hijos de Dios? ¿Nos abrimos a su Palabra humildemente con deseo de servicio y disponibilidad? ¿Nos miramos en María, también nuestra Madre, para tratar de parecernos a ella? ¿Buscamos, como María, estar entre los últimos llenándonos de humildad y obediencia a la Palabra de Dios?

lunes, 21 de agosto de 2023

SOLO HAY UNA DIRECCIÓN Y SIN ATAJOS. SIMPLEMENTE, SEGUIR A JESÚS.

Sin darnos cuenta buscamos caminos más suaves que el de la cruz, o, simplemente, algún atajo que me haga el camino más llevadero a mi manera. Una y mil veces damos en la misma piedra. Solo hay un camino para seguir a Jesús, y quien quiera seguirlo debe de tomar su cruz y ponerse a caminar detrás de Él. No hay otro camino ni atajos ni otras soluciones. Solo Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

El problema está, como si de un virus se tratara, en nosotros. Queremos buscar un camino más suave desoyendo al Señor. Quizás eso fue lo que le ocurrió a aquel muchacho rico. Nos sentimos seducidos por la comodidad, el dinero, poder, placeres…etc. No queremos tomar la cruz que nos ha tocado en este camino mundanal y, cargando con ella seguir al Señor.

Sin embargo, Jesús, nuestro Señor obedece a su Padre y toma la Cruz de su Vida entregándola para nuestra salvación. Y nosotros si queremos seguirle tendremos que hacer lo mismo. Ese es el camino señalado y el que tenemos que recorrer. Pero sin olvidar que no lo hacemos solos. Tenemos junto a nosotros, y que nos acompaña en todo momento, al Espíritu Santo. Él nos fortalecerá, nos alumbrará, nos revelará la Palabra y el camino por donde debemos de ir. Nos indicará lo que tendremos que hacer dándonos paciencia, fortaleza y sabiduría para entenderlo, vivirlo y cumplirlo.

Hay algo mucho más gozoso y hermoso que tenemos que descubrir y mirar. Más que cumplir es estar con Jesús. Con Él todo será diferente y el cumplimiento de sus preceptos ni lo notaremos ni serán una carga. Con y en Él todo será gozo, alegría y, sobre todo, esperanza de un mundo nuevo en gozo, verdad, bondad y belleza.

domingo, 20 de agosto de 2023

UNA FE MÁS GRANDE QUE, POSIBLEMENTE, LA MÍA.

No es desmesurado pensar y decir que la fe de aquella mujer cananea es más grande que, al menos, la mía y que muchos que estamos más cerca de Jesús que lo que pudo estar ella. Pensemos el estatus de la mujer en aquella época y su atrevimiento a ir detrás de Jesús gritando. Es evidente que su fe era grande. Sabía y pensaba que si Jesús la atendía, incluso siendo pagana, su hija sería curada.

Nosotros, por decirlo de alguna manera, tenemos al Señor delante de nuestras narices y sin casi límites para ir a visitarle, verle transformado en la Eucaristía y hasta recibirle como alimento espiritual. No hay comparación con la situación y la época donde aquella mujer le siguió e insistió por la curación de su hija. Indudablemente, al menos yo, me quedo muy pequeño ante la gran fe de aquella mujer cananea.

¿Qué más puedo comentar? Simplemente siento dentro de mi deseo de pedirle al Señor que aumente mi fe hasta el punto de que pueda saborear su compañía, fortalecerme con su alimento Eucarístico y dar testimonio de su Amor Misericordioso amando como Él nos ama. Y con esa intención me acerco cada día a recibirle y alimentarme Eucarísticamente.

sábado, 19 de agosto de 2023

DEPENDIENTES COMO NIÑOS

El hecho de confiar en alguien supone cierta dependencia. No confías cuando tú eres tu propia confianza y tu seguridad está afianzada en ti mismo. Al no depender de nadie no necesitas poner tu confianza en nadie. Ese es el problema, la suficiencia de pensar y creer que tu salvación, tu felicidad y tu gozo están y dependen de ti. Llegará el momento de que te darás de bruces y toda tu vida se desmorona y viene abajo.

Simplemente, desde el momento que reconozca tu dependencia de otros, tus padres, tu familia, pueblo, sociedad…etc. te darás cuenta de que en última instancia tu vida está en manos de tu Padre Dios, que te ha creado y te ha dado la oportunidad de alcanzar esa vida gozosa y eterna que tanto ansías y buscas.

Y eso es precisamente ser como niño, descubrir que todo tu ser y tu vida está en manos de Dios, y que confiado en Él caminas alegre y sabiéndote hijo de un Padre Bueno y Misericordioso que te cuida y te salva. Lo has hecho mientras crecía hacia la adultez con tus padres, hermanos, maestros, amigos…etc. y ahora, una vez descubre a tu Creador, Dios, caminas confiado y abandonado en sus manos.

Es evidente que mientras no saquemos de lo más profundo de nuestro corazón esa alma de niño, que tuvimos en nuestra infancia, no podremos estar en disponibilidad de ponernos en manos de nuestro Padre Dios. Ser como niño es saber que tenemos un Padre Dios que nos salva. Y nos salva por su Infinita Misericordia. En ella nos confiamos y nos abandonamos.

viernes, 18 de agosto de 2023

NO HAGAS A OTRO LO QUE NO QUIERES QUE TE HAGAN A TI.

Simplemente, desde el primer mandato que nos da Padre Dios, amar al prójimo como a ti mismo implica no desear ni querer hacerle al otro lo que a ti no te gustaría que te hicieran. Luego, ¿cuál es el origen de las rupturas matrimoniales? ¿Estás pensando en ti, en tus egoísmos, apetencias, caprichos, intereses, satisfacciones…etc.? ¿Y sin pensar en tu compañero o compañera te buscas olvidándote del daño que puedes hacerle al otro? ¿Crees y piensas que eso es correcto? ¿Es eso – las rupturas – defender tanto al hombre como a la mujer? ¿Y los hijos?

La cosa es mucho más seria de lo que parece a simple vista. Y Jesús, el Señor, la aborda con una sabiduría inimaginable. El Señor sabe lo que anida en el fondo de nuestros corazones y lo que fragua la ruptura del santo matrimonio. Incluso del civil. La verdadera sustancia del amor está en el medio y, como quien tira un deshecho a la basura, rompe ese compromiso irresponsablemente como si se tratara de algo normal y transitorio. Está claro que detrás de todas las rupturas y separaciones anidan egoísmos, satisfacciones, placeres, intereses y caprichos egoístas.

Cuando te sinceras contigo mismo y, seriamente, te enfrentas a lo que te dice tu corazón, empiezas a ver las cosas de otra manera. Quizás experimentes que no tienes fuerzas, que se te hace imposible subsistir y vencer esos deseos concupiscentes, placeres, intereses y todo lo que entra dentro de ti. Pero, si eres capaz de reconocerlo ¿acasos has pensado que tú puedes vencerte solo? ¿No crees que necesitas la paz, la sabiduría y fortaleza del Espíritu Santo? ¿Has olvidado que Él está contigo desde la hora de tu bautizo?

Posiblemente en ese momento tu matrimonio puede ser esa cruz que tienes que cargar. Y desde que la aceptes con amor, que lo hubo y lo tiene que haber, todo empezará a cambiar. Ese yugo se irá haciendo suave y ligero. Y esa cruz será la fuente de tu felicidad plena y eterna. ¡Te lo aseguro!

jueves, 17 de agosto de 2023

UNA CONCIENCIA DE SUFICIENCIA ACREEDORA ES REPELIDA POR EL QUE BUSCA SOLIDARIDAD Y AYUDA.

A veces nos extrañamos cuando observamos y experimentamos que las personas no se acercan a nosotros con confianza. Es más, tratan de esquivarnos y les repele acercarse o solicitarnos cualquier favor o ayuda. Lo lógico y de sentido común es preguntarnos por qué suceden esas situaciones o actitudes, porque en algún lugar estará escondido el origen de esas actitudes.

Quizás no nos damos cuenta pero nuestra manera de actuar deja un comportamiento suficiente y posesivo. Pensamos que los derechos son todos nuestros y que se nos debe respeto, admiración y obediencia. Nos sentimos los acreedores de todos y les pedimos sumisión a todas nuestras apetencias y caprichos. Es más, estamos convencidos que se nos debe y que, por supuesto, tenemos razón.

Nos sentimos acreedores de todo y reclamamos nuestros favores y derechos que vemos solo en y para nosotros olvidando los de los demás. Estamos en las antípodas, nos olvidamos de los demás y solo pensamos en nosotros. Sin embargo, cuando nos sentimos deudores de todo lo que somos y tenemos, nuestra actitud y disposición es totalmente contraria. Nos llenamos de humildad y damos gracias por todo lo que somos y tenemos.

 Es entonces cuando nuestra disponibilidad al perdón se hace presente y se manifiesta de manera suave, aceptada y misericordiosa. Perdonamos cuando descubrimos que antes hemos sido perdonados y agraciados con tanto amor y misericordia que, de saberlo, nos daría vergüenza no perdonar. ¿Cómo me voy a presentar delante de mi Padre clamando perdón y misericordia si antes no he perdonado yo a mis hermanos?