viernes, 2 de agosto de 2024

UN DIOS ESCONDIDO ENTRE NOSOTROS

Decimos y creemos que Dios se hizo hombre. Se encarnó en naturaleza humana y habitó entre nosotros. Pues bien, así fue y así se ha mostrado al mundo, a este mundo en el que también vivimos nosotros, sus criaturas.

Y lo ha hecho de una forma tan natural que, quizás, si no somos capaces de abrir los ojos, no le vemos. Tan natural que ha crecido en una carpintería, la de su padre. Y tan natural que, en ese ambiente, lleno de olores y herramientas que trabajan la madera y la modelan para hacerla útil para nuestra vida, Jesús ha crecido, se ha relacionado y dado a conocer.

Tan natural ha sido su integración en este mundo que muchos se han quedado asombrado de su sabiduría, de su forma de enseñar, con autoridad, y, sobre todo, de sus milagros. Y eso ha sido así hasta el extremo que, siempre, y hoy, nos sucede también a muchos de nosotros. ¿Quién es este Jesús? ¿De dónde le viene esa forma de enseñar, con esa autoridad y sabiduría? ¿Acaso no es ese del que oímos hablar desde nuestra niñez y del que hemos recibido, por parte de la Iglesia, ¡si hemos hecho la primera comunión!, catequesis de su Vida y Obras?

Posiblemente nosotros actuamos de la misma manera. Damos la espalda al Señor, y si creemos en un Creador, no pensamos que Jesús tenga ninguna relación con ese Creador. No escuchamos su Palabra ni nos importa su Vida.

La Iglesia, continuadora de su Buena Noticia de salvación, la utilizamos como una oficina más a donde acudimos para formalizar socialmente esos sacramentos de bautismo, confirmación y primera, también la última, comunión. Pero nada más, todo queda ahí. Nuestra vida continúa según nuestros criterios e ideas. La Palabra de ese Jesús que nos proclama la Iglesia pasa desapercibida para nuestra vida.

Realmente esa es la realidad. Poco ha cambiado desde el principio, sin embargo, gracias a Él, el mundo se sostiene y guarda uno valores de justicia y verdad que hacen posible la vida en muchas partes. Y en eso está la lucha. Con y en Él, el mundo tiene sentido. Sin Él, todo es caótico, sin sentido y ruina.

jueves, 1 de agosto de 2024

UNA ACTITUD DE VIDA

El resultado de tu vida será de la forma que tú la hayas entendido y practicado. Y sobre todo de tu fe. Después de un largo tiempo de protección y desarrollo te toca a ti responsabilizarte de tu propia vida. En ese momento eres lo que realmente hayas trabajado, obedecido y aprendido. Tu momento actual obedece a la cosecha que tú mismo hayas hecho con tu propia vida. Y no busques cambiarla con el esfuerzo y producto de otros. Simplemente serás tú y tus esfuerzos los que darán sentido y camino a tu vida.

Irremediablemente, la cosecha será recogida. Buena o mala será tu cosecha y, tras la criba, el resultado será lo que haya de bueno o malo. Dependiendo del equilibrio de lo uno sobre lo otro, tu vida quedará situada en su justa correspondencia. Y si todo lo cosechado se inclina más a ser arrojado al fuego eterno, tu vida la habrás perdido para siempre.

Ahora es el momento de acumular más actos de amor que desamor; más obras buenas que malas; más esfuerzos de hacer la Voluntad de Dios que de desobedecerla y rechazarla. Más esfuerzos en vivir en la Voluntad de Dios que alejarnos de ella. Y, sobre todo, más fiarnos y confiarnos en su Palabra hasta el punto de vivir en una actitud constante y permanente de imitarle en nuestra vida. Entonces, al final, la cosecha será buena, alcanzará la Misericordia de nuestro Padre Dios y viviremos eternamente en su Gloria.

miércoles, 31 de julio de 2024

¿DÓNDE ESTÁN TUS TESOROS?

Posiblemente habrás advertido que si hubieses tenido ayer la madurez y la experiencia que tienes hoy todo en tu vida sería distinto. Hubieras cambiado muchas cosas en tu vida y la hubieses orientado de otra manera. No habrías cometido muchos de los errores que has cometido y, posiblemente, todo hubiese sido diferente en el mejor de los sentidos.

Pero, ¿por qué ha sucedido eso? ¿Dónde estaban enterrados esos talentos que no fuiste capaz de ver ni de advertir? ¿Por qué tanta precipitación, debilidad o inclinación a dejarte llevar y seducir por la pereza, comodidad o placer? ¿Por qué no buscar, no indagar y preocuparte por interiorizar tu propia vida y descubrir esos tesoros que mantenías ocultos?

Nunca es tarde tengas la edad que tengas. Siempre hay tiempo, mientras te dure la vida en este mundo, de encontrar ese gran Tesoro que llevas dentro de tu alma. Simplemente, sólo tienes que buscarlo y confiar en que lo encontrarás. Porque, tu verdadero Tesoro está dentro de ti, en lo más profundo de tu corazón. Allí está tú, obra de Dios y semejante a Él, tu Creador, esperándote para ofrecerte su Infinita Misericordia, perdonar todas tus ofensas y, reconciliado en Él, darte la gloria eterna.

De modo que busca, corre y vende todo lo que tienes para comprar y quedarte con ese gran Tesoro que es el «encuentro con Dios Padre».

martes, 30 de julio de 2024

UNA HUERTA SEMBRADA DE TRIGO, PERO TAMBIÉN DE CIZAÑA

Sí, nuestro corazón no está limpio. De eso se ha encargado el pecado original con el que todos nacemos. ¿Nuestra salvación?, ¡el Bautismo! Por él quedamos limpio de ese pecado, aunque no invulnerable. Podemos volver a caer en pecado, y hay muchas más posibilidades en la medida que crecemos y adquirimos conciencia de nosotros mismos y, en consecuencia, responsabilidades.

Es evidente que nunca nos libraremos de la tentación de pecado. Nuestra naturaleza está herida y nuestro corazón contagiado por esa cizaña del mal que, al menor descuido, siembra la tierra de nuestra huerta particular – nuestro corazón –.

Es evidente que las luces tienen motas de sombras, y no escapamos a ello. Nuestras sombras – pecados – nos impiden ver en muchos momentos la luz y, en la oscuridad, nos perdemos. Pero, eso no debe llevarnos a la desesperación ni a la impaciencia. Reconozcamos nuestra debilidad, nuestra testarudez y nuestros fracasos. Pero nunca olvidemos que Dios, nuestro Padre, nos quiere con locura misericordiosa, nos espera y limpia nuestro corazón de malas hierbas y nos abre el camino para que fortalecidos en Él demos frutos.

Recordemos en primer persona que Jesús, nuestro Señor, nos reitera con frecuencia que no ha venido a salvar a los buenos sino a los pecadores. Es evidente que los buenos ya están salvados. Necesitan de médico los enfermos. Y es ahí donde nosotros debemos situarnos, entre los enfermos, los que necesitan cuidados y medicina de redención y misericordia.

Mostrar nuestros corazones llenos de trigo y cizaña, confiados en el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios, será el Camino, la Verdad y la Vida para que, por los méritos de nuestro Señor Jesús – Pasión, muerte y Resurrección – seamos también nosotros perdonados, limpio de toda cizaña y llevados a la Gloria Eterna.

lunes, 29 de julio de 2024

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

Es evidente que todos, sin ninguna discusión, buscamos la eternidad. Una eternidad que lleva implícito la felicidad, porque ser eterno con padecimientos y sufrimientos a nadie le gusta. De tal forma que hay muchos que buscan la muerte física ante el sufrimiento permanente e irrevocable. Todos queremos y buscamos una vida eterna en plenitud de gozo y felicidad. 

Y es precisamente eso lo que Jesús le promete hoy a Marta ante el acontecimiento de la muerte de su hermano Lázaro: Juan 11, 19-27: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Ya sé que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y crea en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?». Ella contestó: «Sí, Señor. Creo firmemente que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

La pregunta y la respuesta nos toca ahora, en este momento y en el camino de nuestra vida, responder a nosotros: ¿Creemos en que Jesús, el Señor, es la Resurrección y la Vida? ¿Y si lo creemos es nuestra vida coherente con esa fe? Nuestros propios actos y obras nos darán la respuesta. Y será inútil escondernos, pues la verdad al final saldrá a relucir.

domingo, 28 de julio de 2024

DE LO PEQUEÑO A LO UNIVERSAL

Ocurre siempre igual, de lo pequeño nace lo grande y universal. Jesús busca y escoge lo pequeño para hacerlo grande, para alumbrar su Palabra y darle poder. Digamos que hace lo imposible, es decir, un milagro. Donde no hay, pone, y de cinco panes y dos peces da de comer a una multitud. Evidentemente, eso solo lo puede hacer Aquel que es el Hijo de Dios.

Afortunada o desgraciadamente, no sé que será, Jesús, el Hijo de Dios, se vale de lo pequeño, de lo limitado y casi sin capacidad o valor humano para darle grandeza, capacidad y valor. Siempre toma lo pequeño, lo ignorado, lo que nadie elegiría y lo que al mundo poco importa o no le da valor.  Y lo coge para demostrarnos su Poder y para llamarnos la atención a que su Palabra es Palabra de Vida Eterna.

Y cuando actúa, lo hace buscando siempre el bien de alguien o de muchos. En el caso que nos trae el Evangelio de hoy domingo se trata de darle de comer a un gentío que le había seguido y esperaban su Palabra. Se da cuenta de la situación, de la lejanía para conseguir alimento y la necesidad de alimentarse. Y, valiéndose de cinco panes y dos peces que tenía un muchacho, hace el milagro de la multiplicación de esos panes y peces.

De alguna forma es el adelanto de la Eucaristía. Jesús se hace comida y alimento espiritual para darnos su Vida, su Espíritu y fortalecernos en el Camino, en la Verdad y la Vida. Más adelante nos lo dirá claramente en la última Cena, y nos lo dirá con estas palabras: Marcos 14, 12-16. 22-26 … «Tomad, este es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos …

sábado, 27 de julio de 2024

UNA VIDA ENTRE EL TRIGO Y LA CIZAÑA

Es irremediable separarlos, el bien y el mal crecen juntos y juntos llegarán hasta el final de sus vidas. Donde hay trigo habrá también cizaña, donde hay ganancia hay también perdida y donde hay ventajas hay también desventajas. El afán por querer lo bueno, la ganancia o la ventaja despierta la ambición, el egoísmo y la avaricia, y eso construye la mecha por donde arde la confrontación y nace la cizaña.

Será imposible separar el trigo de la cizaña. La libertad te dará opción a elegir y tu naturaleza herida por el pecado sentirá la tentación de acaparar todo el trigo y descartar al otro de ganancia. Así, el egoísmo y la avaricia harán que la cizaña esté también presente y la confrontación, la lucha entre el bien y el mal se eternizará mientras haya mundo.

La cuestión será limpiar y separar cuando llegue el momento. Porque, de hacerlo antes corremos el riesgo de confundirnos y arrastrar el bien mezclado de mal. Mejor dejarlo para el final donde con calma y una visión general podemos apartar lo bueno de lo malo nuestra vida.