viernes, 7 de marzo de 2025

UN CAMINO PARA CONVERTIRSE

Es posible que la Cuaresma se nos pase, eso sí, con buena intención, sin apenas darnos cuenta de que es un tiempo para avanzar, para crecer y para tomar conciencia de la Pasión y Muerte de nuestro Señor por amor a nosotros. ¡Y para nuestra salvación!

Jesús, el Señor, entrega su Vida por y para anunciarnos el Amor Misericordioso de nuestro Padre. Para que, abriendo nuestros ojos nos demos cuenta de que lo importante no son los sacrificios, las prácticas o cumplimientos, sino la misericordia que, por supuesto, es inherente al amor. Porque, no puede haber misericordia sin amor.

Por tanto, Cuaresma es sinónimo de cambio, de conversión de esfuerzo por crecer en el amor y misericordia. Y no cabe duda de que las privaciones, sacrificios, oraciones y limosna nos ayudan a generar ese cambio interior en nosotros. Pero, ¡no son conversión, sino simplemente actos y obras, que si no llevan a un cambio de nuestro corazón endurecido a un corazón suave, generoso y misericordioso, no hemos hecho – por muchos cumplimientos, ayunos, limosnas y oraciones, nada!

Lo verdaderamente importante es que nuestro camino cuaresmal sea un camino de tomar conciencia de nuestra pobreza y necesidad de estar unido a Jesús y abierto a la acción del Espíritu Santo, para que cada día seamos un poco más generoso y un poco más misericordioso.

jueves, 6 de marzo de 2025

¿DE QUÉ TE VALE LA VIDA SI AL FINAL LA PIERDES?

Es evidente que la vida es un gran don, y una hermosa aventura. Vivir es hermoso, pero vivir en gozo y felicidad. Eso es lo que la vida busca desde el primer segundo de su existencia. Y, quizás no lo hayas descubierto, tu vida ha sido creada precisamente para eso, para ser feliz. Ese es el reto que se te ha propuesto desde el primer segundo de tu existencia: «Vivir para ser feliz eternamente». Y está claro, vivir eternamente, porque todo lo que no sea eterno no es plenamente feliz.

En consecuencia, la vida esconde un reto. Un reto de amor. Se vive para amar. Amar como se es amado, y de no hacerlo pierdes el tiempo y pones en peligro tu felicidad eterna. Sin darte cuenta estás cambiando tu Tesoro – felicidad eterna – por una perdición también eterna. Es muy necesario abrir los ojos y darte cuenta de que existe porque Alguien te ha creado. Y te ha creado por Amor y para que seas eternamente feliz también tú por amor.

De modo que la cuestión está bastante clara: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».

miércoles, 5 de marzo de 2025

SIN LUCIMIENTO NI ASPAVIENTO

Tus actos de servicio que sean por amor y no para que te vean, lucirte o buscar recompensa. Dios, tu Padre lo ve todo, incluso lo que hagas en secreto o tratando de esconderte. Tú, busca vivir en el amor sin condiciones mostrándote servicial y generoso en lo secreto, sin lucimiento ni aspaviento. De buscar lucirte y que te vean perderás tu recompensa en el Cielo, pues ya has sido pagado en la tierra.

Tu amor debe buscar el servicio, la bondad y la misericordia sin condiciones y sin lucimiento. Sólo amor como el que recibes de tu Padre Dios. Precisamente, el tiempo de Cuaresma nos invita a eso, a seguir a Jesús en su camino de ascenso hacia Jerusalén. Próxima parada la Pascua, sin multitudes, ni acompañamientos. Jesús en su subida se va quedando sólo hasta el extremo que llegada su hora y su Pasión, sólo su Madre, algunas mujeres y Juan, el discípulo amado le acompañan en la cruz.

Al recibir la ceniza, en la misa del miércoles, llamado miércoles de ceniza precisamente por eso, nos comprometemos a seguir a Jesús, a experimentarnos solidarios con Él, y, arrepentidos, caminar hacia nuestra conversión a una vida nueva según nos propone el Evangelio. Y, precisamente, en ayuda a este esfuerzo y camino, la Iglesia nos propone tres actitudes que darán fuerza a nuestra conversión: limosna, oración y ayuno. Nos ayudarán a salir de nosotros mismos y a sentirnos libres configurando nuestro sentir interior con Jesús en su Pascua de Resurrección.

martes, 4 de marzo de 2025

QUIEN DA RECIBE

Es evidente que quien da recibe. Eso lo hemos comprobado en nuestra propia vida. Nuestros padres, que han dado todo por los hijos, tienen la respuesta de sus hijos cuando necesitan de ellos. Normalmente eso es lo natural, salvo que el pecado se interponga y lo destruya.

Jesús, que se ha dado enteramente y plenamente por  nosotros, nos dice que quienes se den por Él y el Evangelio, recibirán cien veces más y vida eterna en plenitud de gozo y felicidad. Y eso, aparte de que es Palabra de Dios, es la realidad de nuestra vida. Todos sabemos que quienes se han dado tienen la amistad y el reconocimiento de todos. Lo descubrimos en la madre de Calcuta, en San Pío de Pietrelcina, en nuestra Madre María, Madre de Dios y Madre nuestra, y en muchos otros.

Y es que cuando nos ponemos en último lugar y nos damos en servicio a los demás, subimos a los primero puestos. Porque, nuestra grandeza, felicidad y plenitud consiste en darnos y amarnos como nos ama Dios nuestro Padre.

lunes, 3 de marzo de 2025

ATADOS A LOS BIENES

No son sólo los bienes crematísticos los que no aprisionan, sino también los bienes espirituales que nos han sido dado, tales como la capacidad de sabiduría, de resistencia, de inteligencia, de fortaleza, de … etc. Todos ellos nos permitirán hacer mucho bien si los ponemos al servicio del bien de los demás. Por el contrario, harán mucho mal si los utilizamos para hacer mal.

Seremos libres en la medida que hagamos el bien, porque la libertad, además de darnos la capacidad de elegir, está siempre orientada al bien. Una persona libre busca el bien porque en él está la felicidad. Y cuando la opción es lo contrario, es decir, el mal, entendemos que nuestra libertad está sometida por el pecado y por lo que es antinatural a la persona.

El hombre ha sido creado para amar, y el amor es la búsqueda del bien del ser amado. Hacer lo contrario, es decir perjudicarle, no es amarle. Es evidente que el amor es inherente a la libertad, porque sin libertad no se podrá amar. Por eso, previamente al amor se necesita despojarse de todo lo que te impide y obstaculiza amar. Y ahí están las riquezas y toda clase bienes antes aludidos.

Aquella persona que se acercó a Jesús estaba aprisionada por todos los bienes que tenía. Posiblemente, no sólo materiales sino también espirituales, y que le impedían salir de sí mismo, liberarse y vencer sus propias limitaciones carnales y pasionales. Y, lo más importante y concluyente, sólo no podremos nunca liberarnos. Mundo, demonio y carnes podrán más que nosotros. Necesitamos la Gracia de nuestro Padre Dios y la asistencia en nuestro camino del Espíritu Santo. Sólo así podremos seguir el Camino, la Verdad y la Vida.

domingo, 2 de marzo de 2025

DE LO QUE REBOZA EL CORAZÓN HABLA LA BOCA

La experiencia nos lo descubre y la vida nos lo corrobora, compararse es odioso. Y lo es porque encontrarás a uno más generoso que tú; encontrarás a alguien más dado que tú; te toparás con alguien más desprendido que tú; tropezarás con alguien más misericordioso que tú, y así sucesivamente. Siempre hay alguien mejor. Y esas comparaciones sólo consiguen provocar odio, ira, venganza, envidia, enfrentamientos y hasta muertes.

Y por el otro extremo darás con alguien más débil que tú; más egoísta que tú; más pobre que tú; menos desprendido que tú; menos generoso que tú y, en consecuencia, menos que tú. Y eso conseguirá en ti hacerte más prepotente, más suficiente, más engreído, más valorado y colarte en un pódium más elevado del que realmente tienes. Te ayudará a ser indiferente ante los demás y a creerte mejor. Erróneo camino que no te lleva a ninguna parte.

Un mirada humilde e interior suavizaría nuestra forma de actuar y comportarnos. Mejor mirar para las vigas que obstaculizan nuestras miradas antes que las motas que impiden la de los otros. Porque, toda maduración y crecimiento empieza por vernos primero a nosotros tal y como somos, no tal y como queremos ser. Y es que en la medida que actuamos y nos damos a conocer, mostramos evidentemente tal y como realmente somos. Nuestras palabras nos desnudas y nos muestral tal y como somos. De la abundancia del corazón, habla la boca.

Quizás apresurados por nuestra codicia y vanagloria queremos guiar y lo que hacemos es descarrilar. Creemos saber y lo que hacemos es meter a otros en la ignorancia o en el error. Conviene, pues, dejar que el Espíritu, que ha venido a nosotros en la hora de nuestro bautismo, rebose en nosotros hasta manifestarse de manera visible en nuestra vida.

sábado, 1 de marzo de 2025

A SU PROPIA IMAGEN

Cuando era niño disfrutaba con los cuentos que, de niño, me contaron y pude leer: Pinocho, Blanca Nieve y lo siete enanitos, Caperucita Roja, los tres cerditos, Pulgarcito, El gato con botas …etc. De niño nuestra mente y corazón está abierto a todo, y nuestra ilusión desborda, es ingenua capaz de soñar y abrirse a todas las posibilidades. Nada hay imposible y recibida la palabra del cuenta cuento, nuestra fe es absoluta.

Esa es precisamente lo que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy. Tenemos que ser como niños para entrar en el Reino de Dios. Y, tenemos que serlo porque el Misterio de Dios no está al alcance del hombre sino cuando Dios quiera y se presente delante de él. A nosotros nos toca abrir nuestro corazón de niño, ilusionarnos, responder con generosidad y entrega y soñar con la Bondad y Misericordia de un Padre Bueno y Misericordioso.

Eso sí, nos ha dejado huellas, incluso su Rostro, en su Hijo unigénito y enviado, nuestro Señor Jesucristo, a anunciarnos su Amor Misericordioso y su camino de salvación. Dios es nuestro Padre y sólo manteniendo una actitud limpia, confiada, inocente y abierta como la de un niño, podemos entrar en el Reino de los Cielos.

¿Qué sucede? Que endurecemos nuestros corazones, exigimos pruebas, demostraciones y toda garantía para creer y fiarnos. Y es que si eso sucede, ¿haría falta la fe y la Pasión de nuestro Señor? ¡Por supuesto que no! Por tano, seamos como niños y fiémonos de nuestro Padre Dios. Un Padre siempre quiere lo mejor para sus hijos.