miércoles, 25 de septiembre de 2013

TÚ, ¿ESTÁS ENFERMO?

(Lc 9,1-6)


Hace días que pienso en lo mismo. La idea es considerarme enfermo. No me cuesta mucho, porque en realidad soy un enfermo, pero quizás me cuesta más considerarme enfermo de algo más importante, más difícil de ver y necesario para ser y dejarme curar.

Todos acudimos al médico cuando nos sentimos mal. Porque todos queremos ser curados. Sin embargo, no pensamos en la posibilidad de ser curados, no para un tiempo determinado, sino para siempre. ¡Es posible eso! Yo creo que sí.

Jesús reunió a sus doce apóstoles y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Los envío por el mundo con esa misión: "Proclamar y curar a los enfermos". Enfermos físicos y mentales. Enfermos del alma y del miedo a morir. Enfermos que quieran ser curados para la eternidad.

No cabe duda que para ser curado hay primero que estar enfermo. ¿Lo estoy yo? Y a veces la enfermedad no se manifiesta con dolor físico sino como una especie de apegos que no nos dejan movernos en libertad.

martes, 24 de septiembre de 2013

LA VOLUNTAD DEL PADRE

(Lc 8,19-21)


Jesús, encarnación del Hijo de Dios, baja a este mundo para revelarnos, no sólo el Amor del Padre, sino su entrega voluntaria para morir por cada uno de nosotros. Y en esa entrega y muerte, Jesús nos revela también cual es la Voluntad del Padre: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».

Para Jesús prima la Voluntad del Padre, y eso significa escuchar su Palabra y vivirla encarnándola en la vida tal y como Él nos enseña. Esos son sus preferidos, sus hermanos y amigos. Y de manera especial su Madre, María, ejemplo de humildad y de aceptación de la Voluntad de Dios, que con su "Sí" como respuesta a su elección para ser la Madre del Dios encarnado en Jesús, nos ha abierto la puerta del Cielo a todos los hombres.

También nosotros podemos decir sí, un sí abierto a esforzarnos en hacer vida cada día su Palabra entre los hombres que nos rodean. Un sí junto a la Madre que nos enseña también el camino para hacer la Voluntad de Dios.

lunes, 23 de septiembre de 2013

VIDA ETERNA

(Lc 8,16-18)


Estamos llamados a eso, a vivir una vida eterna y gozosa en la presencia del Padre Dios. Tenemos esa vida regalada por la muerte de Jesús, el Hijo de Dios vivo, pero la podemos perder si no somos capaces de llenarnos de la Luz que Jesús nos da. 

Por eso, así de sencillo, al que tiene y recibe esa Luz que alumbra para que vea, tendrá no sólo esta vida sino la Verdadera Vida de la Gracia, pero al que se esconde en la oscuridad y no se deja llenar de la Luz que baja al mundo para alumbrarlo, perderá no solo la Vida eterna sino la que tiene ahora en este mundo.

En cierto sentido el papel de nuestra libertad es fundamental. Dios nos regala la Vida, el don más preciado que tenemos y queremos conservar, pero seremos nosotros los que digamos sí o no, pues somos libres para tomar esa decisión. Y observamos que hay mucha gente que ha escogido la oscuridad de este mundo rechazando la Luz que viene de lo alto.
 
Por eso, al que la tiene (Vida) se le dará aun más, pero al que la rechaza y no la tiene, perderá también lo que cree tener. Tratemos, pues, de ser luz que alumbre la oscuridad que nos rodea para ayudar a otros a despertar y ver la verdadera luz que le es ofrecida.


domingo, 22 de septiembre de 2013

PREOCUPADOS POR SALVARSE

(Lc 16,1-13)


No alcanzaran la salvación aquellos que no la estén buscando. Por eso Jesús alaba a aquel administrador que busca la manera de encontrar apoyo a su desesperada situación. ¿Somos nosotros conscientes de lo que nos estamos jugando en el camino de nuestra vida? ¿Nos preocupamos seriamente por salvar nuestra vida para la eternidad? ¡Claro, primero tenemos que estar convencidos!

Y la conversión pasa por tener una experiencia de encuentro con Jesús. Mientras consideremos que lo más importante de nuestra vida es el dinero, por el que conseguimos poder y bienes, estaremos preocupados solo por eso. El encuentro con el Señor quedará en el olvido, o rechazado como algo que estorba más que salva.

¿Cómo administramos nosostros nuestra vida? ¿Pensamos más en el dinero u otras cosas materiales que en vivir en la Voluntad de Dios? Simplemente, reflexionar sobre eso nos hará mucho bien y nos ayudará a centrarnos más en lo prioritario y fundamental de nuestra vida.

sábado, 21 de septiembre de 2013

¿ENFERMO O SANO?

(Mt 9,9-13)


Supongo que esa es la diferencia, estar o considerarse enfermo o sano. Porque una cosa es cierta: estaremos enfermos alguna vez. Cuando no nos pasaremos más tiempo enfermos que sanos. Pero podríamos pensar que estar necesitados de sanación es lo mismo que estar en actitud de búsqueda de salvación.

No responderá aquel que se siente bien, sano y no necesitado. Es más, no estará en actitud de búsqueda aquel que ya, al parecer, está conforme y se resigna a aceptar lo que la vida le ofrece. Se siente sano y satisfecho con lo que posee. Difícilmente escuchará o se moverá para buscar algo más. No busca porque cree que ya tiene lo que necesita.

Sólo el que está necesitado, es decir, los enfermos, buscarán y necesitarán ser curados. Esa es la cuestión y el móvil principal. Jesús te busca porque sabe de tu enfermedad, y te ofrece la curación, curación eterna. ¿Estás tú dispuesto a dejarte curar?

Hoy, el Evangelio, nos cuenta que Mateo fue invitado a esa curación, y escuchó, y acepto ser curado.

viernes, 20 de septiembre de 2013

CUANDO LA VIDA PROCLAMA

(Lc 8,1-3)

No cabe duda que las buenas noticias no se resisten a ser publicadas y proclamadas. Todos hemos experimentado el gozo que nos embarga cuando nos llega una buena noticia, y también el ansia del deseo de compartirla y darla a conocer. Nos sentimos incapaces de guardarla para nosotros solos, y ardemos en deseos de comunicarla a los demás.

Jesús trae la mejor noticia que podamos esperar y recibir. Se trata de ese tesoro que todos, algunos conscientes y otros inconscientes, buscamos desesperadamente: la felicidad eterna. Y fiel a su misión recorre ciudades y pueblos proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios. No va solo, le acompañan los Doce y varias mujeres.

Supongo que nosotros, los que creyentes en Él, tampoco debemos ir solos. Vamos en la Iglesia, juntos y apoyados. Blogueros con el Papa puede ser un ejemplo de esa parte de la Iglesia, y muchos grupos más. La Blogosfera puede ser un camino, un campo a proclamar de esa Buena Noticia. Unos podemos ir por aquí, y otros por otros lugares. Lo importante es caminar y proclamar con tu vida y tu palabra.

Pero, aparte de estas compañías, vamos asistidos y acompañados por el Espíritu Santo. Él guía a toda la Iglesia, y dentro de ella, a cada grupo, movimiento o comunidad. Como Jesús, intentamos seguir sus pasos y proclamar su Mensaje.

jueves, 19 de septiembre de 2013

PERDONAR SIN JUZGAR


(Lc 7,36-50)

Ocurre que antes de perdonar consideramos que debemos juzgar si debemos perdonar. Nos cuesta perdonar sin haber antes juzgados, porque nuestro perdón necesita encontrar la culpa a perdonar. Y dependiendo de la medida de esa culpa, nuestro perdón será posible o no.

Sin embargo, Jesús nos previene contra esa forma de pensar tan humana y pecadora. Nos invita a perdonar de forma incondicional a pesar de que necesitemos perdonar mucho, pues cuanto más se es perdonado más se debe estar agradecido. 

Es nuestro caso, se nos ha perdonado todo, y se nos sigue perdonando a cada instante todas nuestras faltas y debilidades. Sin embargo, ¡cuanto nos cuestas perdonar! Quizás esa toma de conciencia, tal y como nos sugiere hoy la palabra de Dios, nos puede ayudar a empeñarnos en perdonar sin atrevernos a juzgar.

Cuenta que el Espíritu Santo está a tu lado para asistirnos y fortalecernos para tan alta y hermosa misión: "La de amar sin medida".