martes, 11 de septiembre de 2018

TIEMPO FUERTE DE ORACIÓN

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Lc 6,12-19
Hay momentos en la vida que se nos impone la necesidad de una intensa y fuerte oración. Son momentos en los que se necesita mucha luz y capacidad de discernimiento y de saber tomar decisiones difíciles y duras. Son momentos en los que tu decisión va a tener gran trascendencia e importancia en la vida futura. Y Jesús, encarnado en Naturaleza humana, se comporta como  un hombre necesitado y se retira en esos momentos cruciales de su misión a orar a su Padre.

Va a elegir al colegio apostólico que continuará su misión. Son los cimientos de la Iglesia que se perpetuará en los siglos para proclamar la buena Noticia de salvación. El elección es de vital importancia y necesita la aprobación del Padre. Por lo tanto, la oración es de vital importancia. Es esa Iglesia la destinataria de la misión de proclamar el Evangelio, a pesar de sus pecados, a pesar de sus debilidades, a pesar de sus errores y equivocaciones. Es esa Iglesia la que hoy sigue con la misma misión.

Y en eso estamos los que estamos. Todos los bautizados formamos la Iglesia. Tú y yo también hemos sido elegidos y en esa misma Iglesia estamos inmersos por nuestro bautismo. Somos sacerdotes, profetas y reyes y tenemos impreso en nuestro corazón esa llamada a la conversión y al compromiso de proclamar la buena Nueva. 

Por eso, necesitamos fortalecernos con la oración y la Eucaristía, para encontrar caminos, pautas, discernimientos y capacidades de decisiones que nos orienten y nos ayuden a proclamar con nuestra vida y palabra la buena Noticia de salvación.

lunes, 10 de septiembre de 2018

EL AMOR, MOTOR DE NUESTRA VIDA

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Sólo por amor actuamos, pero, puede ocurrir que ese amor sea humano y sujeto a errores. Un amor egoísta sometido a la ambición, a la envidia, al beneficio propio, a la satisfacción del puro placer, a la búsqueda de tu propia vanidad y a muchas cosas más. Un amor que se aleja de la verdad y vive en la apariencia y en la mentira. Ese motor no es bueno y nos empuja a al mal y a la destrucción.

Necesitamos un amor diferente, una amor ágape como el del Padre. Jesús se mueve por amor, pero un amor unido al Padre y que sólo hace lo que ve al Padre. El Padre que sólo ama en la Verdad y es bondadoso y misericordioso. El Padre es libre y actúa libremente por verdadero amor. Él no necesita nada y menos de nosotros. Somos sus criaturas y nos ama por Voluntad propia buscando siempre nuestro bien. Jesús, asociado al Padre, actúa según la Voluntad del Padre y lo hace desde la libertad.

El amor nace desde la libertad. No se impone sino se propone, pero contagia y mueve a hacer otro tanto lo mismo. Eso descubre que todos queremos ser buenos y vivir en la verdad, pero, sometidos por nuestra naturaleza humana al pecado, somos tentados al mal, es decir, la envidia, el egoísmo, la vanidad, la soberbia...etc.

Pero, ¿qué ocurre?, que nos aferramos a la ley, muchas veces por envidia, por deseos de ser mejores que otros y aprovechamos sus debilidades para marcar nuestro territorio y demostrar que somos nosotros los que cumplimos y los que estamos más arriba. ¿No es lo importante servir?, pues la ley debe estar al servicio del hombre y todo lo que no sea para su bien debe ser modificado en su beneficio. Esa es la propuesta de Jesús, amar por encima de la ley, porque de lo que se trata es de curar y sanar al hombre.

Y esa es la misión de Jesús. Ha venido a manifestar a los hombres que Dios los ama y los quiere salvar, y les propone un plan de salvación que pasa por hacer su Voluntad. Una Voluntad que se concreta en amar sirviendo al hombre. Jesús no sólo nos lo dijo, sino que lo ha hecho y vivido cada día de su permanencia en este mundo. Y lo sigue haciendo a través de todos los que en Él permanecen injertado y viviendo en su Voluntad.

domingo, 9 de septiembre de 2018

AISLARSE ES MORIR

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Mc 7,31-37
Pasa desapercibido, pero para aquellos que lo padecen es algo muy serio. La imposibilidad de oír y de comunicarse es fundamental para el hombre. Simplemente por la simple, valga la redundancia, razón de la necesidad que tiene de relacionarse. El hombre es un ser en relación y necesita al otro para entablar relación. De verse impedido para ello se le presenta un trauma en su vida difícil de superar.

Jesús, según se desprende en los Evangelios, es consciente de ello y, todo ternura y bondad, cura a esas personas sordas, mudas y ciegas que se ven relegadas de participar en la comunidad y de relacionarse con los otros. Es esa la característica más notable, más allá del poder del milagro que se observa en Jesús. Se compadece del limitado y carente de lo imprescindible para participar en la comunidad, en la vida social y mantenerse en relación con los otros.

Y su compasión van encaminada a despertar en nosotros la inquietud y la necesidad de confiar en Él. Nos cura para que sepamos que en Él está el Poder de darnos la vida, pero no la simple vida que ya nos ha dado al crearnos, sino la verdadera Vida Eterna que, escrita en nuestro corazón, buscamos desesperadamente con deseos y ansiedades. Y nuestra respuesta agradecida al ser curados se manifiesta en proclamarlo y en descubrirlo. Por mucho que nos mande a que no digamos nada, no podemos callarnos. Proclamamos su Infinita Bondad y su Poder de sanación.

Pero, lo más importante es descubrir que Dios nos ama, que, encarnado de naturaleza humana entre nosotros, nos cura, nos manifiesta su Amor y nos abre nuestros ojos y oídos para que le escuchemos y le sigamos en su Palabra y en sus Obras. Y, sobre todo, su Infinita Misericordia,  por la que somos salvados y rescatados del pecado, que nos lleva a la muerte, para, por su Amor ser devueltos a la Vida Eterna junto a Él.

sábado, 8 de septiembre de 2018

PLAN DE SALVACIÓN

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Mt 1,1-16.18-23
La genealogía de Jesús está vinculada a la vida humana y entretejida por Dios en la historia de la humanidad. Dios así lo ha querido y en la ascendencia de Jesús se manifiesta la naturalidad y humanidad como la de cualquier genealogía humana. Todo se va cumpliendo según está profetizado y entre sus antepasados se encuentra Rut y Rahab -Mt 1, 5- extranjeras convertidas a la fe en el único Dios. Rahab era una prostituta.

El Espíritu Santo va dirigiendo ese hermoso plan y trazando caminos hasta llegar a María, la elegida, la sencilla y humilde, la misteriosa María que llamó la atención de Dios y, más hermoso todavía, aceptó ser la Madre de su Hijo Jesús. Se cumple lo profetizado:  «He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel», que traducido significa: "Dios con nosotros".

No es nada fácil entender, para nosotros, lo especial de María, hasta el punto de ser elegida para ser la Madre del Dios hecho hombre. El Dios encarnado y nacido de mujer para vivir entre los hombres. Aquel que entrega su Vida rescatando la nuestra del pecado y regalándonos el mérito salvífico de salvación para toda la Eternidad. Aquel por el que hemos recibido gratuitamente la Misericordia de Dios.

Es admirable y hasta milagroso observar como Dios en el Espíritu Santo traza un plan de salvación y como lo hace vinculándose a la misma extirpe humana y en plena relación con el hombre. Nos nos salva desde afuera ni desde lo alto, sino que desde dentro de nosotros mismos y entre nosotros y con nosotros - Emmanuel - nacido de mujer - María -elabora su plan de salvación para toda la humanidad. Es un Dios hecho hombre que camina junto a nosotros y nos propone su Camino, su Verdad y su Vida.

viernes, 7 de septiembre de 2018

CON JESÚS LA VIDA SE HACE FIESTA

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Lc 5,33-39
Sabemos, por propia experiencia, que vivimos con el dolor. Cuando menos lo esperamos se hace presente y nos entristece y nos hace sufrir. Decimos que es ley de vida, y así es. Son esos días de ayuno de de sufrimiento. Pero, eso no debe privarnos de pasarlo bien cuando las circunstancias son de alegría y de gozo. Y así debe ser.

Sin embargo, por la fe sabemos que Jesús, el Señor, ha Resucitado, y después de sufrir y padecer su Pasión, Muerte y Resurrección, vive entre nosotros y con nosotros. Y Él es el Vino nuevo que nos sella la Nueva Alianza y nos salva. Por eso, en su presencia todo resplandece, se vuelve paz y esperanza y, hasta el dolor, mengua y se soporta en paz y esperanza.

Conviene dejar lo viejo, lo antiguo y tomar lo nuevo para vivir en la Nueva Alianza que trae Jesús. Él es la alegría, la esperanza y la salvación. No podemos mirar atrás y desenterrar lo antiguo, lo establecido, las costumbres y tradiciones, porque Jesús es ahora lo Nuevo, la Nueva Alianza, el Vino Nuevo, el tiempo de Gracia y de salvación.

jueves, 6 de septiembre de 2018

¿Y TÚ QUE DICES?

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Lc 5,1-11
Jesús vive, así que esa pregunta que hizo a Simón también te la hace a ti y a mí hoy y en este momentos, y a cada momento de nuestra vida. Porque, cada día necesitamos responderla; porque cada día es una lucha en la que tenemos que responderle al Señor; porque cada día empieza una nueva batalla y se necesita una renovada y nueva respuesta.

¿Está tu barca abierta para recibir al Señor? ¿Estás dispuesto a entregar tu tiempo y lo más importante de tu vida para, abandonado en las Manos del Señor, dejar que su Espíritu te vaya transformando para ponerte al servicio de los más necesitados? ¿Es esa tu intención, a pesar de que tu barca se llene de peces? ¿A pesar de que tu vida esté acompañada por el éxito, la fama, el poder y la riqueza?

Tendrás que responderle, porque te está preguntando cada día y cada momento de tu vida. No es cuestión de alargar más la reflexión, sino de empezar la tuya, la mía y la de cada uno. La respuesta está dentro de cada uno. Mejor reflexionar y buscar con la asistencia del Espíritu Santo una respuesta. En sus manos lo dejo. Hasta luego.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

NINGUNA ESTRATEGIA

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Lc 4,38-44
Hoy podemos observar en el Evangelio una día normal en la vida de Jesús. No hay nada previsto ni tampoco predeterminado, todo sucede según se va presentando. Así, después de estar un tiempo en la sinagoga va a casa de Simón - Pedro - y allí sana a la suegra de Simón que ardía en fiebre. Más tarde, al ponerse el sol muchos acuden a Él con la intención de que sane a sus enfermos.

Todo se sucede de forma natural, no hay ninguna estrategia señalada. Jesús dedica esa tarde a sanar a todos los que le llevan enfermos e incluso expulsa demonios que gritaban y decían: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.

Al amanecer Jesús busca silencio y se va a un lugar desierto. Se supone que se retira a orar, a estar a sola con su Padre. Es necesario la oración y Jesús nos enseña que es fundamental en su vida, como lo debe ser también para todos nosotros. Si nos fijamos, primero ha estado enseñando, proclamando la Palabra de Dios, y ahora, después de sanar a todos los que le traían, busca ese espacio vital para entablar un diálogo con su Padre. Enseñanza, oración y servicio o atención a todos los que le necesitan-

Pero, la gente, quizás más por los beneficios de las curaciones y liberaciones, le buscan y le asedian hasta el punto que les dice: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado». E iba predicando por las sinagogas de Judea.