domingo, 26 de enero de 2020

UNA LUZ EN LA OSCURIDAD

Resultado de imagen de Mt 4,12-23
Mt 4,12-23
Todos tenemos experiencia de permanecer en la oscuridad. En algunos momentos, por causas de algún corte de luz artificial, nos hemos quedados a oscuras de forma repentina y nos ha sorprendido la impotencia de no poder moverte ni reaccionar. En otros, la oscuridad nos ha venido de forma diferente y más grave apagando nuestra vida interior y dejándonos perdido y sin esperanza.

Hay momentos que la vida nos cambia de un momento para otro y todo se oscurece y se viene abajo. Perdemos el rumbo, la esperanza y el deseo hasta de vivir. Nuestro corazón queda en tinieblas y todo queda sumergido en la oscuridad. Entonces, nuestra vida sin esperanza pierde todo su sentido Necesitamos alumbrarla, una luz que renazca nuestras esperanzas y que le dé sentido a nuestras vidas. Una luz que alumbre nuestro camino y le llene de sentido y de ganas de vivir.

El Evangelio, la Buena Noticia, es esa Luz que enciende nuestra vida y le da sentido llenándola de amor y esperanza. Ese Evangelio es Jesús. Él es la Palabra encarnada en naturaleza humana que impregna de verdad, de justicia y de paz nuestros corazones hasta el punto de transformarlos en amor que sea capaz de dar y amar. 

Un amor que se hace presente en un mundo de injusticias, de mentiras y de desamores. Un amor que convive en ese mundo contracorriente que nos alumbra el camino abierto siempre a la luz del Espíritu Santo.

sábado, 25 de enero de 2020

LA HUELLA DE DIOS

Resultado de imagen de Mc 16,15-18
Todos experimentamos que lo bueno que tenemos dentro deseamos siempre manifestarlo y darlo a los demás. Es una tentación irresistible porque el hombre ha sido creado para amar, y ama cuando se da a los demás. Esa es la huella de Dios que vive y esta impresa en nuestros corazones. Es sabido y también lo hemos experimentado que quien descubre y sabe que tiene una cualidad gusta de lucirla y utilizarla para bien de los demás.

También sucede, y lo experimentamos cada día, una lucha interna entre el deseo de hacer el bien y la tentación irresistible de dejarnos vencer por el mal. Un mal que puede concretarse en nuestra pereza, nuestra comodidad, nuestra envidia, nuestra indiferencia, negligencia y muchas cosas más. Un mal que nos inclina a dejar de hacer el bien y, por el contrario, hacer el mal.

Esa es la lucha y esa es nuestra misión, aflorar todo lo bueno que llevamos dentro, que es la huella de Dios. Pero, tan alta misión es superior a nuestras fuerzas y solos no podremos enfrentarnos. Nuestra capacidad es limitada y necesitamos la Gracia del Espíritu Santo para poder vencer todas esas tentaciones y obstáculos que nos impiden vivir en la Voluntad de Dios.

Por la fe nos bautizamos y en él  recibimos la Gracia del Espíritu Santo que nos fortalece y nos capacita para soportar, luchar y vencer todas las tentaciones, pruebas, dificultades que nos van saliendo en nuestro camino hacia la Casa del Padre. Se trata de derramar todo el amor del que somos capaces, injertados en el Espíritu Santo, para con nuestra vida y obras anunciar la Buena Noticia.

viernes, 24 de enero de 2020

¿TE SIENTES LLAMADO?

Resultado de imagen de Mc 3,13-19
Jesús llamó a los que quiso, nos dice el Evangelio de hoy, y con ellos subió al monte. Está formando su grupo con el que instituirá la Iglesia. Elige a doce, a los que prepara y enviará a anunciar la Buena Noticia. Esa Noticia que nos invita a recuperar nuestra dignidad de hijos de Dios y de compartir eternamente su Gloria. Pero, también, desde antes de nacer, Dios ha pensado en ti y te ha dado la vida para encargarte una misión, la de vivir en su Palabra y amar como Jesús, el Hijo en el que el Padre se complace, te ha amado y te ha enseñado, con su vida y obras, a amar.

Y no te ha enviado sólo ni desamparado, sino injertado en el Espíritu Santo, que has recibido en la hora de tu bautismo. El mismo Espíritu que descendió sobre Jesús en su bautismo del Jordán por Juan el bautista. Y con todas las garantías de éxito, aunque a nosotros nos cueste verlo o descubrirlo. Sin embargo, no todos tenemos la misma misión, o, dicho de otra forma, los mismos talentos para cumplir esa misión. Porque, la misión de amar, tal y como Él nos ha amado, es la misma para todos , más, si unos la viven y la realizan de una manera, otros lo hacen de forma diferente.

En la parábola de los talentos - Mt 25, 14-30 - el Señor nos ha dejado muy claro lo importante de responder a esa llamada. Hemos recibido unos talentos y de ellos tendremos, un día, que responder. Unos talentos que se concretan en nuestra capacidad de amar. De amar en términos de verdad, justicia y paz. Unos talentos para gastarlos en construir un mundo, en lo que a nuestras cirucunstancias y espacio se refiere, mejor. U mundo donde la armonía, la justicia, la verdad y la paz sean lo predominante y lo que establezca la fraternidad entre todos los hombres.

jueves, 23 de enero de 2020

LA PALABRA QUE DA VIDA

Resultado de imagen de Mc 3,7-12
Mc 3,7-12
Una de las cosas que nos llama la atención en los Evangelios es que la gente sigue entusiasmada los pasos de Jesús, hasta el punto que se agolpan a su lado y tratan de avalanzarce sobre Él para tocarle. Saben y experimentan que de poder tocarle quedan curados. Eso es lo que piensan y lo que de alguna manera persiguen. No le siguen tanto por sus palabras sino por lo que se desprenden de tocarle y recibir sus gestos e imposiciones de manos. 

Su autoridad se desprende por los signos y gestos que hace y de las consecuencias de sus obras. Todos le buscan porque quieren ser curados y acercarles sus enfermos. Le admira lo que dice y hace Jesús y la vida que da sus gestos y sus obras. Es algo nuevo que no han visto nunca. En principio eso es lo que les mueve a seguir a Jesús y no tanto su Palabra y lo que se desprende de ella.

Igual eso sucede con mucha frecuencia hoy también. Acudimos y buscamos a Jesús en la Iglesia cuando nos sorprende una enfermedad o nos alcanza alguna tragedia. No nos acercamos inquietos y dispuestos a dejarnos convertir por su Palabra, sino buscando nuestros intereses y soluciones a nuestros problemas. Textualmente, el Evangelio dice: y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él.

Los templos son visitados por muchos que tocan y besan las imagenes, ponen algunas monedas y encienden algunas velas, pero, ¿qué sucede con el sermón de las bienaventuranzas? Es ese el espíritu y la actitud con la que Jesús nos invita a seguirle y a poner en práctica en nuestra vida, no a simplemente visitarle, cumplir preceptos y normas y echar alguna moneda. Al final, como él mismo ha dicho, habrá sorpresas.

miércoles, 22 de enero de 2020

COMPASIÓN ANTE EL SUFRIMIENTO

Resultado de imagen de Mc 3,1-6
Mc 3,1-6
Jesús viene a liberarnos del sufrimiento. Busca nuestra felicidad y nos la ofrece libremente. No nos coacciona ni nos presiona, simplemente nos la propone y ofrece gratuitamente. Tienes libertad para tomarla o rechazarla. O coger la que tú creas. 

Sabemos que el sufrimiento es causa del pecado, que consiste esencialmente en rechazar a Dios. Eso significa dar la espalda a la verdad, a la justicia y, sobre todo, tal y como hemos dicho, a Dios: Camino, Verdad y Vida. Cuando el hombre pierde la huella de Dios se pierde, valga la redundancia, en el pecado y, como consecuencia, el sufrimiento.Sufrimiento que siempre está presente en nuestra vida y que, tarde o temprano llega como consecuencia de nuestros propios pecados.

Sólo, instalados en el Espíritu Santo podemos asumirlos y aceptarlos de otra manera y darle sentido llenándonos de esperanza y de paz. Sabemos, y es cosa cierta, que la muerte nos llega en algún momento, no conocemos el día ni la hora, pero sí que llegará. Sin embargo, también sabemos que, injertados en el Xto. Jesús, esa hora no es definitiva ni la última de nuestra vida. Es el paso de la muerte a la Vida nueva, a la Vida Eterna que Jesús nos promete si creemos en Él.

Esa es la Buena Noticia que Jesús nos trae y nos anuncia. Es la Buena Noticia de la Misericordia ante la ley excluyente y condenatoria. Es la compasión ante el sufrimiento y la marginación. Jesús no puede dar la espalda ante el sufrimiento del hombre. Está a su lado y continua estando en este momento a nuestro lado.Confiamos y creemos en Él.

martes, 21 de enero de 2020

LA DIGNIDAD DE LA PERSONA ESTÁ POR ENCIMA DE LA LEY

Resultado de imagen de Mc 2,23-28
Mc 2,23-28
Ser libre es inherente a la dignidad de la persona. Nadie puede coartar la libertad de la persona porque, ella, esta por encima de la ley. Y ser libre implica estar siempre disponible a buscar la justicia, la verdad y el bien de toda persona. Y esa capacidad de libertad nunca puede quedar sujeta a y por la Ley. Digamos que la Ley Natural lleva consigo el derecho a ser libre de la persona.

Repetimos que la dignidad de la persona humana está por encima de la ley y de toda norma y precepto humano. No se ha hecho el sábado para someter al hombre, sino que tanto el sábado como la ley están al servicio del hombre. Todo está puesto para servir al hombre y ayudarle a ser libre, es decir, a buscar la verdad, la justicia y la paz fraterna entre todos los hombres.

Precisamente, Jesús nos propone eso y señala al hombre como prioridad antes que la ley y, por supuesto, antes que el sábado. Ser libres nos exige una gran responsabilidad y toma de decisiones, porque, somos libres para decidir el bien o el mal. Y esas decisiones tendrán gran repercusión sobre el convivir de los hombres en justicia, verdad y paz. Nunca se puede pisotear al hombre buscando mis intereses y mis ambiciones personales porque eso está mal. Basta solo con ponerse en su lugar. A  nadie le gustará ser pisoteado, denigrado y avasallado.

La Buena Noticia de Jesús es la proclamación de la libertad, una libertad que nos libera del miedo a las seguridades, del deseo a ser más fuerte, a estar por encima de los otros, a la ambición de poseer, a las propias culpas y egos. Miedos a las presiones de los otros y a las expectativas de los demás sobre nosotros mismos que nos coartan y nos dejan prisioneros en la imagen o el prestigio. No hacemos o no disponemos de libertad por miedo al que dirán o al parecer u opinión del otro.

lunes, 20 de enero de 2020

UNA BUENA NOTICIA

Resultado de imagen de Mc 2,18-22
Mc 2,18-22
Jesús no viene a mortificarnos, a imponernos sacrificios ni ayunos. La vida, por sí sola, nos ofrecerá momentos de tristeza y sufrimiento, pues estamos sujetos a enfermedades y a la muerte, no como lo último de nuestra vida, sino como un paso hacia la verdadera Vida Eterna y plena de felicidad. Pero, antes hay que pasar por este mundo y hacerlo siguiendo la Voluntad de Dios, que no es otra que la de crear espacios de justicia, de paz, de alegría, de verdad y de verdadera felicidad.

Jesús quiere que eso se haga realidad en cada uno de nosotros y, por consiguiente, en esa medida se irá haciendo también en todo el mundo. Porque, el mundo lo forman y lo constituyen las personar que en él viven. Por lo tanto, somos nosotros los que haremos bueno o mal este mundo. Y esa es la esencia del mandato de Jesús, hacernos felices.

Por lo tanto, no es tiempo de ayuno. Está el Novio con nosotros y Él ya ha pagado por todos nosotros. Ahora son tiempos de misericordia y de verdadero amor, que no es otra cosa que buscar el bien, la verdad y la justicia y crear espacios donde todo eso se viva en paz y fraternidad misericordiosa. No es hora de sacrificios ni ayunos que significan más preceptos y normas que verdadero amor y misericordia. 

El anuncio de Jesús es un anuncio de justicia y libertad. Un anuncio donde prima la projimidad y la misericordia. Un anuncio de un Padre bueno que derrama un amor con desmesura y abundancia, sobre todo en aquellos más necesitados por su pobreza, su pequeñez y vulnerabilidad.