sábado, 2 de junio de 2012

SEGUIMOS ACTUANDO DE LA MISMA MANERA...

Marcos: 11, 27-33

No ha cambiado nada. Cuando no se quiere aceptar la verdad te desvías por otros caminos. La demagogia es el arte de autoengañarte y justificar, con medias verdades, es decir, mentiras, tu actitud o tu soberbia. 

Sí no se es humilde muy poco se puede hacer. Jesús lo sabe y no le sorprende las respuestas de muchos que no quieren abandonar su zona de confort y bienestar. Todo está mediatizado por las ideologías y se mueven al ritmo que marcan los intereses ideológicos.

Hoy experimentamos como se ataca a Jesús, ahora representado en su Iglesia, tal y como se hizo ayer. La Iglesia es el objetivo de muchos que ven ilegalidad o privilegios en muchas cosas que hace. Y pocos privilegios tiene la Iglesia...

Porque privilegio es algo recibido si contraprestación alguna. Algo que se recibe gratis sin nada a cambio. Sin embargo, todo lo que la Iglesia recibe tiene una respuesta que beneficia al bien común, pues su primera y única misión es servir a todos y procurar el bien de todos. Su ley es el amor.

viernes, 1 de junio de 2012

SABER PEDIR

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(Mc 11,11-25): En aquel tiempo, después de que...

Porque todo no nos conviene ni es bueno para nuestro interés. Pero, ¿cuál es nuestro interés? Lo hemos repetido y descubierto en muchas reflexiones que hemos hecho juntos. Buscamos ser felices, pero una felicidad que no sea temporal, caduca, sino que nos llene plenamente por siempre.

Por lo tanto, ese es nuestro interés, y lo que nos importa pedir. Más experimentamos que cuando actuamos pensando en nosotros, nos equivocamos. Es decir, cuando pedimos para nosotros sentimos que las cosas que pedimos no nos hacen feliz. Sí, creemos y sentimos gozo por un tiempo, pero sin saber cómo ni por qué se acaba y nos deja vacío.

No, irremisiblemente el atesorar riquezas, bienes, poder, bienestar y... no nos hace feliz del todo. Ambicionamos más, deseamos una felicidad superior en gozo pleno que salte hasta la vida eterna, y eso lo empezamos a descubrir cuando amamos de forma desinteresada y gratuita. Es realmente ese el verdadero amor.

Por eso, todo lo que pidamos al Señor debe ir dirigido en ese sentido, buscando el bien de los demás, porque amando así encontraremos lo que realmente buscamos. Y esa felicidad es realmente de la buena, de la que nunca desaparece, de la que se mantiene siempre y nos sacia eternamente.

De nada nos vale poner todos nuestros anhelos en las cosas, en el comerciar, en las prácticas e intercambios, si perdemos lo que realmente interesa: la vida eterna. Esa debe ser nuestra oración constante, la de dar frutos de amor todo el tiempo sin desfallecer. Y quizás el mejor fruto es encontrar el perdón, la capacidad de perdonar de la misma forma que nuestro Padre Dios nos perdona a nosotros.

Porque cuando perdonamos estamos dando todo el fruto que somos capaces de dar, ya que perdonar es el verdadero signo y gesto del amor. Sólo el que perdona, ama, y el que ama, perdona. Esa debe ser nuestra única y verdadera petición. Padre Bueno, enséñanos a perdonar.

jueves, 31 de mayo de 2012

LA VIDA SALTA DE GOZO Y ALEGRÍA

Lucas 1, 39-56. Por aquellos días, María se...

Sin embargo parece todo lo contrario en este mundo donde nos toca vivir nuestra hora. No parece que la vida sea un motivo de alegría, ni tampoco de gozo. Parece, o se ha convertido, una operación mercantil, donde la vida del niño o niña no es sino un objeto a decidir.

¿Qué hubiese sucedido si Jesús decide venir en esta época a este mundo? ¿Podría haber nacido? No cabe ninguna duda que tendría que elegir muy bien a su madre. De ser María de este tiempo, sería nuevamente la elegida, porque ella fue la sencilla, humilde, obediente, confiada y entregada a dejar que el Señor hiciese maravillas según su Voluntad.

María acepta su maternidad confiada y esperanzada, pero no por eso exenta de riesgos y peligros. Sabe, aunque no lo entiende, que algo va a suceder. Intuye que su Hijo trae una misión redentora, y que eso la implica también a ella. Supone dolor y sangre, pero aun así exclama: "Hágase tu Voluntad".

No hay cosa más grande que ser madre. La maternidad es el don más hermoso que una mujer lleva dentro de sus entrañas. Pero ser madre supone aceptar la maternidad con y desde el amor. Sin condiciones al hijo que nace, acogiéndolo tal y como es, porque dibujarlo a nuestra medida supone, más que amor, egoísmo, intereses y desamor. El hijo no se encarga o elige, sino nace del fruto y compromiso del amor.

Amor que se responsabiliza en acompañarle a crecer, a madurar y hacerse capaz de responder a ese amor, dándose y entregándose. Y eso implica a toda la familia. El servicio se hace necesario, imprescindible, y, por eso María corre llena de gozo a servir a su prima Isabel, pero también a servirle en su embarazo.

Y ocurre que, Juan, nacido ya en el vientre de su madre, salta de alegría y gozo al serle revelado que el Mesías gravita lleno de vida también en el seno de su Madre María. Hay vida desde la concepción, vida que solo pertenece a su Creador, y que el hombre no puede erigirse en dueño de ella.

Padre del Cielo, por los méritos de tu Hijo Jesús, ilumina las mentes de todas esas madres que, cegadas por las luces de este mundo, sometidas por su propia humanidad, y tentadas por el Príncipe de este mundo, condenan a sus propios hijos, nacidos en el vientre de sus madres, a una muerte sin defensa arrebatándoles la vida a la que tienen derecho. Amén.

miércoles, 30 de mayo de 2012

POR DÓNDE SUBIMOS NOSOTROS

El alimento que nos sostiene y...

Porque toda subida implica sudor y trabajo, ya que el subir supone ir hacia arriba, cuesta arriba y las subidas son duras y fatigosas. En el argot del ciclismo se les consideran las etapas reinas. Y en nuestra vida cotidiana, subir siempre significa esfuerzo y trabajo.

Jesús sube a Jerusalén donde sabe que le van a condenar a muerte, donde se va a mofar de Él, le escupirán, le azotarán y terminarán por matarle. Pero también adelanta su Resurrección.

A toda Resurrección le precede martirio y sufrimiento. Se necesita morir para resucitar. No existe Domingo de Pascua sin Viernes Santo. La muerte precede a la vida, pero al final quien triunfa es la Vida. La Vida que antes ha bajado a entregarse, a servir, a ser esclavo de los demás. 

Cada día representa una subida en nuestra vida. Hoy tengo la impresión que la mía no la he subido bien. Siempre me falta fuerzas, necesito un avituallamiento para fortalecerme y seguir la lucha. La Eucaristía es ese empujón que cada día me ayuda a, por lo menos, darme cuenta que he fallado de nuevo.

Y el sacramento del perdón es el respiro que hincha mis pulmones de nuevo para seguir la marcha, para seguir subiendo, a pesar de saber que llegará el momento de la cruz, de compartir la muerte como Jesús, pero también seguro de resucitar en Él.

Gracias Dios mío por esa esperanza. Gracias, Señor por tu presencia, por tus Palabras, por tu amor, y gracias Espíritu por tu compañía, por tus consejos, por tus ánimos, por tus señales, por tu dirección. Así, ahora, me es más fácil mi propia subida. Presiento y experimento que contigo la alcanzaré. Amén.

martes, 29 de mayo de 2012

TAN CLARO COMO EL AGUA CRISTALINA

Marcos 10, 28-31. En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: -«Ya...

Es Palabra de Jesús: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».

Ayer nos habló de nuestras cadenas, nuestros apegos, la necesidad de dejarlo todo. Y hoy nos confirma que aquellos que luchen por desapegarse de las cosas de este mundo tendrán, al final, la vida eterna. ¿Y es que observamos y experimentamos que así nos ocurre?

Ahora es tiempo de dificultades, de obstáculos, de luchar contra las tentaciones, de fajarnos en el ruedo de la vida contra los que eligen adorar al mundo, a sus ídolos, a sus placeres, al poder, a las riquezas, comodidades, prestigio, fama, honores...

 Porque nos harán la vida imposible, porque trataran de acallar nuestras voces, porque les fastidia nuestro actuar, porque entienden que eso es lo que ellos también deben hacer, porque nuestro testimonio y nuestras voces les inquietan y despiertan sus conciencias, porque...

Deciden quitarnos del medio porque les molestamos. ¿No le ocurrió a Juan el Bautista, Esteban, Pedro, Pablo y otros muchos, lo mismo? ¿No nos lo advierte Jesús? Esa es la prueba, amar y proclamar el amor, no solo con palabras sino con la vida, hasta el extremo de darla por amor. Esa será la medida, todo lo demás será consecuencia de esa entrega. 

Por eso, simplemente por eso, Jesús nos dice: "Muchos primeros, en prácticas, rezos, apariencia religiosa, pero nada de entrega y vida, serán los últimos, y muchos últimos, porque no aparentan ser nada ni hacer nada, pero aman y aman entregando su vida, serán primeros.

Pidamos al Espíritu Santo que nos guíe, entregándole nuestra voluntad, por el camino de vivir con la palabra y vida nuestra relación con los demás. Amén.

lunes, 28 de mayo de 2012

LÍBERATE DE TUS ATADURAS

Marcos 10, 17-27

Porque sientes que no eres libres, que te encuentras condicionados por tus propios apegos, por tu zona de confort, por tus debilidades y pobrezas. Queda claro que el hombre persigue algo más que lo que le presenta la ley. El amor llega más lejos cuando adquiere un compromiso auténtico.

No nos conformamos con el mero cumplimiento. Ansiamos llegar más lejos y esperamos una vida eterna, porque nuestro interior alberga un deseo de felicidad eterna. Por eso aquel joven busca, y encontrado el Maestro, al que llama bueno, algo había visto en Jesús, le hace aquella pregunta que le inquieta y a la que quiere dar respuesta.

Pero entran en juego nuestras ataduras, nuestros apegos, nuestras cadenas, y ante la respuesta de desapego y de huir de tu zona acomodada, de tu zona de confort, tu voluntad se debilita y tu mente se oscurece quedando atrapado en el círculo de este mundo caduco, finito y limitado. ¡Qué barbaridad!, vendemos lentejas por el verdadero tesoro del gozo eterno.

Y se repite mucho en nuestra vida. ¿Cuántas veces estropeamos el tesoro de nuestra familia, de nuestros hijos, de nuestro hogar, por un descontrolado y apasionado apetito sexual que no es maduro ni responsable, y que, pasado el tiempo, queda ahogado y destrozado por su propia temporalidad? Sólo el amor auténtico, basado en la responsabilidad y el compromiso de darse mutuamente, es eterno.

Poseemos muchas riquezas que nos prometen hacernos la vida hermosa y bella, pero son riquezas efímeras, caducas que, pasado su tiempo, nos dejan vacíos e insatisfechos. Por eso, apegados a ellas nos resulta muy difícil liberarnos, y, por consiguiente, ser libres para poner en juego nuestra voluntad en aras del bien más deseado: el gozo del amor eterno.

Jesús nos lo dice hoy: « ¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!». «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios».

No son palabras de un cualquiera o de alguien importante, son Palabras del Hijo de Dios, de Jesús de Nazaret, y deben ser tenidas muy en cuenta si queremos, como aquel joven rico, alcanzar la vida eterna. Son Palabras que nos invitan a desapegarnos de todo lo de aquí abajo. Nada nos sirve como fin sino como medio, y como tal debe ser considerado y usado.

Nunca nuestro corazón debe estar sometido, anclado, adherido a las cosas de este mundo, porque no somos de este mundo, pertenecemos al Reino de Dios, y a él somos llamados.

domingo, 27 de mayo de 2012

NO ESTAMOS SOLOS

 Juan 20,19-23

Porque el Espíritu Santo nos acompaña y vive en nosotros. Es la promesa que nos hizo Jesús, y como todas sus promesas, siempre las cumple. Y se experimenta que el Espíritu vive en nosotros cuando sentimos esa fuerza, como los apóstoles, para proclamar la Palabra, para confesar nuestra fe.

En eso se nota que estamos en Él y Él en nosotros. En que compartimos y nos abrimos a los demás sin miedos ni temores; con fuerza y fortaleza; con sabiduría y consejo; con ciencia e inteligencia, y en constante relación (piedad) con Él.

El Espíritu Santo está presente, y se experimenta de forma notable, en la Iglesia perseguida y martirizada dándoles fortaleza a aquellos cristianos que sufren por confesar su fe. Se nos hacen presente los hermanos de la India y Nigeria, donde son perseguidos y masacrados por confesar su fe. Sin la asistencia del Espíritu Santo no se entiende esa fortaleza.

Pongámonos en Manos del Espíritu Santo para actuar según su Voluntad y no según la nuestra. Porque negarnos consiste en no hacer lo que quiero sino lo que quiere el Espíritu Santo. Descubrimos entonces que la oración es la vía por donde descubrimos su Voluntad.

Ven Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciende en nosotros la llama de tu Amor, para que siempre tratemos de buscar el bien y gozar de tu consuelo. Amén.