jueves, 12 de septiembre de 2019

POR ENCIMA DE NOSOTROS

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Lc 6,27-38
Las Palabras de Jesús en el Evangelio de hoy definen claramente la única y verdadera actitud del cristiano. No hay otro camino sino el de negarte a ti mismo tal y como hizo Jesús: - Flp 2, 6-11 - Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, una muerte de cruz.

Me pregunto, ¿hay dolor mayor? ¿Hay humillación mayor? Y esa es nuestra meta, despojarnos de nuestra mentalidad humana, de nuestra cultura humana que valora y concibe el amor como un intercambio de bienes, de favores y de intereses para llegar a concebir un amor dado gratuitamente y sin ninguna contraprestación. Experimentamos que nos es imposible para nosotros, pero posible para Dios, realizado en su Naturaleza Humana en su Hijo nuestro Señor Jesucristo.

Y posible para nosotros si actuamos adheridos a él y abrimos nuestros corazones a la acción del Espíritu Santo. La cuestión es creer que Jesús está con nosotros y que actúa en nosotros. Convenía que Él ascendiera al Padre para que bajase a nosotros el Paráclito - Espíritu Santo -  a dirigir nuestra vida, ¡claro, con nuestro permiso! y a darnos la capacidad, la fortaleza y todo lo necesario para , como hizo Jesús, darnos gratuitamente a los demás.

El primer paso es la fe. Esa fe que recibimos en el Bautismo y por la que esperamos alcanzar la salvación. Pedimos la fe y, dado este paso, ponernos en sus Manos. Pero, no nos confundamos, no se trata de hacer grandes cosas ni imitar a otros que han alcanzado esa santidad. Se trata de dejar que el Espíritu Santo haga en ti y en mí, es decir, en cada uno de nosotros su acción y, abandonados a Él dejarnos conducir por el camino de la verdad, la justicia y el amor.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

EN BUSCA DE LA MEJOR RECOMPENSA

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Sin lugar a duda, todos buscamos una recompensa escondida en nuestra manera de actuar. Es algo innato como si de un instinto se tratara que no podemos reprimir. Pero, hay dos maneras de buscarla, la primera, de forma individual y egoísta, y la segunda, mirando al bien y alivio de los demás, sobre todo los más desfavorecidos y necesitados.

Es incuestionable que la primera, aunque a simple vista parece más atractiva y prometedora, sobre todo de acuerdo con nuestra naturaleza humana, sus consecuencias posteriores serán malas y de perdición; la segunda, a pesar de presentarse más complicada, no apetecible y bastante estrecho su camino, es el mayor Tesoro que podemos encontrar y que nos hace plenamente feliz.

Ahora, la respuesta se centra en ti y en mí. ¿Qué opción de búsqueda elegimos? ¿La primera o la segunda? De eso dependerá el ritmo y resultado del caminar de nuestra propia vida, porque, nuestro caminar será según la opción que hayamos elegido. Porque, si se trata de la primera, buscaremos placer, comodidades, dinero y todo los que nos ofrezca satisfacciones y bienestar. Es el camino por la puerta ancha donde todo vale con tal de encontrar tus propias satisfacciones. En este camino sólo cuentas tú y tu bienestar. Los demás son mirados como objetos para tu propio provecho.

La segunda se presenta con más difícultades. El camino se estrecha y los problemas no se reducen a los propios tuyos sino se extienden también a los que están a tu lado. Ello te invita a compartir con los otros sus desdichas y sufrimientos y a llorar con los que lloran, a padecer hambre y sed de justicia con los que luchan por un mundo vivido en la verdad, a sufrir y soportar el odio, las exclusiones y todo tipo de afrentas por mantenerte fiel a las enseñanzas de Jesús.

Al final de ese camino, que siendo desagradabe se hace en lo más profundo de tu corazón gozoso, se esconde ese maravilloso Tesoro que que promete nuestro Señor. Por eso, Jesús llama ya bienaventurados a todos aquellos que creen en Él y, confiados en su Palabra, se atreven en su Nombre a entrar por la puerta estrecha.

martes, 10 de septiembre de 2019

DISPONIBILIDAD Y CONFIANZA

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Lc 6,12-19
Cuando empiezas una misión estás apoyado en la confianza de aquel que te ha enviado. Jesús se retira a orar a su Padre para pedirle luz y fuerza a fin de elegir a sus más cercanos colaboradores, a los que llamará apóstoles, para que le ayuden a proclamar la llegada del Reino de Dios. Es la misión a la que ha sido enviado y la que empieza a preparar junto a el grupo elegido. Un grupo que no elige en base a sus capacidades y preparación intelectual, sino en función de su disponibilidad y confianza.

Jesús lleva tiempo con mucha gente y de entre ella elige a doce personas. Son sus apóstoles y los escoge no mirando las virtudes o su saber, sino su disponibilidad para entregarse a la misión y su confianza en Él. Jesús sabe que de la preparación y enseñanza se encargará, por ahora, Él. Más tarde seguirá el Espíritu Santo, que les irá revelando todo lo necesario y dándoles sabiduría y fortaleza para que puedan llevar a cabo su misión.

También, cada uno de nosotros ha sido elegido en la hora de su bautismo y su respuesta dependerá de la medida de su disponibilidad y confianza en el Señor. No debemos tener miedo por nuestra frágil preparación y pobres cualidades. Será el Espíritu Santo quien nos dará las capacidades y las virtudes necesarias para responder a la Voluntad de Dios y a nuestro compromiso de bautismo. Pero, para ello necesitamos primero abrirnos al Espíritu Santo y dejarnos modelar por su Gracia. Él irá auxiliándonos, fortaleciéndonos y dándonos la sabiduría que necesitamos para cumplir la misión que nos ha sido asignada. 

Una misión que consistirá en dar testimonio de que Dios es nuestro Padre y ha enviado a su Hijo a rescatarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte.

lunes, 9 de septiembre de 2019

¿ESTÁ EL BIEN DEL HOMBRE POR ENCIMA DE CUALQUIER LEY?

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Lc 6,6-11
La cuestión sigue en el alero y, planteada ya desde Jesucristo, hoy sigue vigente y planteando el mismo interrogante: ¿Está la ley al servicio del hombre o el hombre sometido y al servicio de la ley? Hoy, en la actualidad podemos incluso plantearlo de otra forma, pero siempre en los mismos términos: ¿La economía al servicio del hombre o el hombre sometido a la economía?

A pesar de que Jesús planteó esta cuestión en su época y en su mismo pueblo liberando al hombre de la ley y sometiendo el sábado al servicio y bien del hombre, todavía hoy sigue vigente el mismo problema entre los hombres, y al parecer el mundo se inclina por dar prioridad a la economía. Precisamente, en el Evangelio de ayer domingo, Jesús nos deja claro que seguirle exige posponer todo lo demás y eso significa posponer familia, bienes y, por supuesto, dinero.

El Señor viene, enviado por su Padre, a poner la dignidad de la persona humana por encima de todo lo demás y, para ello, nos exige someter la ley al bien del hombre. Esta actitud manifiesta que el bien del hombre y su salvación deben ser lo primero. Es lo que marca el Plan de Dios que se inicia en el nacimiento, encarnado en Naturaleza humana, del Mesías prometido, el Hijo de Dios, en el vientre de María, Madre de Dios.

La ley debe quedar sometida para alivio del hombre y para el bien de su salvación. La muerte del Hijo de Dios en la Cruz está ofrecida para que el hombre alcance  el perdón de sus pecados y la Misericordia de Dios. Por eso somos salvados, nunca por nuestros méritos. Sigamos, pues, su Palabra en una buena actitud y abierto con plena disponibilidad a la acción del Espíritu Santo.

domingo, 8 de septiembre de 2019

JESÚS PRIMERO Y YO DETRAS

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Lc 14,25-33
Seguira a Jesús no es elegir algunas cosas sí y otras guardarlas para mí. Cuántas veces decimos, esto no lo dejo porque lo necesito y dejamos ese tiempo para nosotros. Me doy cuenta de lo difícil que es optar por Jesús, porque hay muchas cosas que pongo delante y que me son difíciles de dejar. Es entonces cuando descubre la necesidad que tienes de adherirte al Señor y de dejar que Él obre en ti. 

Conviene abrir todo nuestro corazón, no un poco nada más, sino totalmente, para que el Espíritu Santo haga su obra como Dios quiere. Y eso implica y exige entregarte totalmente. Ayer vi la pelicula de la madre Teresa de Calcuta y se vieron reflejada todas estas opciones. Abandonó todo, incluso a ella misma, para entregarse a Jesús. Percibes entonces cuan lejos estás del Señor y te experimentas decepcionado y, por supuesto, pecador. Pero, al mismo tiempo, no te desanimas. Reconoces tu pequeñez, tus pecados y tu esclavitud y te pones en Manos del Señor. Él te convertirá y hará de ti un buen hijo.

Quizás, el problema sea que tú quieras ser como Teresa de Calcuta y el Señor tiene otros planes para ti. Quizás, tú quieres que el Señor te dé tres talentos y Él sólo te ha ofrecido uno. Quiero decir, al menos así lo siento desde la disponibilidad al Espíritu Santo, que tengo que conformarme con lo que el Señor me da y para lo que me quiere. Igual solamente tengo que obedecer y no mandar ni tomar decisiones. No a todos los quiere el Señor en el mismo trabajo o que hagan las mismas obras.

Sí, eso es seguro, a todos nos quiere con locura y a todos nos dará la plena felicidad, la que nos corresponda hasta el punto que no desearemos más. A mí lo que me concierne ahora es ponerme en tus Manos, Señor, y dejar que tu Espíritu convierta mi pobre corazón en un corazón como Tú quieres y semejante al Tuyo. Eso espero y eso te pido.

sábado, 7 de septiembre de 2019

RITOS SIN SENTIDOS

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Lc 6,1-5
Hay muchas costumbres y ritos que nacen de una falsa idea o de una forma de ver la ley anteponiéndola a los mandatos de Dios. Así, los judíos habían conformados muchas normas y leyes que sometían al hombre a la ley sin mirar a lo que Dios proponía desde el Amor al hombre. Con sus maneras de interpretar la ley justificaban su autotraición y distorsionaban los mandatos de Dios.

El sentido común se confundía con formas de pensar hasta cierto punto incomprensibles, pues, creer que por tocar alguna imagen obtenían el favor de a quien representaba esa imagen era algo que estaba fuera del sentido común. Esa forma de pensar llevaba a confundir la santidad con algo mágico que, según sus formas de pedir o tocar, les solucionaba sus problemas.

De la misma forma utilizan al Señor como una caja mágica donde exponer la solución de sus problemas. Las leyes están para servir a los hombres y en función del bien, la verdad y la justicia, pero, no todas las leyes, escondidas en la apariencias de leyes, son buenas y están en la verdad. Hay muchas formuladas por los hombres y mediatizadas por sus egos e intereses personales. Una simple mirada alrededor nos saca de dudas.

Caminar por esos caminos que nos presenta el mundo nos advierte que sólo el Señor es el verdadero y único Camino, Verdad y Vida, y en Él debemos centrar nuestra vida. Él debe ocupar el centro de nuestro corazón y marcar nuestro tiempo y nuestros actos. Desde Él debemos actuar y en Él buscar la luz necesaria para saber donde tenemos que poner nuestra mirada y por qué caminos tenemos que seguir. 

Dios, nuestro Padre, nos ama profundamente y busca nuestro bien y nuestra salvación, así que la mejor opción es dejar que mande en nuestro corazón y abrirnos a su acción.

viernes, 6 de septiembre de 2019

UN CORAZÓN NUEVO

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Lc 5,33-39l
Renovarse o morir es una consigna que hemos oído muchas veces y que, no es pura teoría, sino que realmente se cumple. No puedes estancarte y quedarte en las tradiciones y las costumbres. Es verdad que hay que mirar para atrás, pero no para vivir del pasado, sino para aprender de los errores y renovarse con la novedad del espíritu que va creciendo y actualízándose en la verdad, la justicia y el amor.

Porque, no está el hombre en función de la ley, como ocurrió en el pasado, ni la persona depende y está a merced de la economía y el poder, tal y como ocurre hoy. Es la persona huma la que está por encima de todo y la que tiene prioridad sobre la tradición, la costumbre, la economía y el poder. Jesús trae esa novedad y la enseña y defiende con su Palabra y con su Vida.

Jesús está presente entre nosotros porque Vive entre nosotros. Nunca se ha ido. Ha venido para quedarse y para caminar con nosotros. Otra cosa es que tú y yo lo advirtamos y nos demos cuenta. Está el novio con nosotros y cada Eucaristía se nos hace presente en nuestro corazón. Nos acompaña y nos fortalece en esos momentos que, por nuestros pecados nos parece que se ha ido y que necesitamos buscarle hasta padecer sufrimientos y ayunos. Pero, es el Señor quien camina y nos acompaña, y del que estamos seguro que nos escucha y nos responde. Ha sido promesa suya y todo lo que sale de su boca tiene verdadero cumplimiento. Tengamos, pues, confianza en Él.

Y abramos nuestros corazones en una actitud de disponibilidad para renovarnos a la Buena y novedosa Noticia de Salvación. Estamos salvados por los méritos de nuestro Señor Jesucristo al entregar su Vida en la Cruz. No volvamos la mirada atrás ni vivamos del pasado., ni mezclemos lo viejo con lo nuevo, pues lo viejo romperá lo nuevo. Jesús es la Nueva y Buena Noticia. Él representa el Vino de Salvación y nuestro corazones tienen que ser los odres nuevos donde guardarlo y darle verdadera y nueva vida para que sea bebido por todos los que en Él quieren alcanzar la Vida Eterna.