miércoles, 12 de abril de 2023

DESENCANTADOS POR LA APARENTE FRUSTRACIÓN

¿Cuántas veces nos ha sucedido que nuestras esperanzas e intuiciones se han quedado en el camino? ¿Cuántas veces hemos sentido la desilusión y el desencanto que nos trae el tomar conciencia que hemos fracasados? Precisamente eso es lo que contempla el Evangelio de hoy: el desencanto y desilusión de los discípulos que se retiran a Emaús.

¿Cuántas veces hemos sido nosotros discípulos de Emaús? ¿Cuántas veces nos hemos desilusionado con la Iglesia o con algunos de sus miembros ya sean sacerdotes o laicos? ¿Y cuántas veces hemos decidido abandonar por nuestras dudas y porque pensamos que quizás no ha sucedido nada? Sí, creo que, al menos yo, he tomado el camino de Emaús como aquellos dos discípulos muchas veces.

Y siempre estoy en peligro de volver a tomarlo por una sencilla razón: el demonio no para de intentar seducirme, de confundirme y de convencerme para que abandone. Trata de que llegue al convencimiento de que todo esto es un cuento y de que Jesús no ha resucitado. Y me lo dices de muchas formas:  la vida es para disfrutarla; lo que importa es tener éxito, riquezas y poder; en el placer está la felicidad y todo lo que tú quieras agregar.

¿Qué fue lo que despertó a los discípulos de Emaús? Aquella Persona que se les acercó y dialogó con ellos. Y les fue explicando lo que realmente había sucedido tal y como los Profetas lo habían dicho y Moisés liberó al pueblo de la esclavitud de Egipto. De la misma forma, tú y yo tenemos que acercarnos a Jesús y escucharle, y pedirle que nos abra los ojos y el corazón para que ardan de entusiasmo, de alegría y experimentemos que Él Vive y está con nosotros.

martes, 11 de abril de 2023

TRAS EL DOLOR DE LA AUSENCIA Y EL SUFRIMIENTO SE ESCONDE EL ENCUENTRO CON EL RESUCITADO

El dolor es inevitable. ¿Hay alguien que no ha sufrido en algún momento de su vida? Todos, en más o menos medida, hemos sufrido en nuestra propia carne, o sentido ausencias tan deseadas que nos han desgarrado el corazón., Posiblemente unos más que otros. Es de sentido común qué quienes más sufren tengan luego sus compensaciones. Así sucedió con Lázaro, el pobre de la parábola del rico epulón.

Pero es evidente que tras ese dolor y sufrimiento se esconde ese deseo inevitable de búsqueda de renacer de nuevo, quedar nuevo y resurgir a una vida nueva y feliz. Es la esperanza de la Resurrección que se descubre tras la experiencia del dolor y sufrimiento. Por eso tiene sentido la cruz que cargamos en nuestra vida, la cruz del dolor, del trabajo y de los avatares dolorosos que el camino de nuestra vida nos impone. Tras de ella buscamos la Resurrección.

Y hoy descubrimos tras nuestro desesperado llanto y desesperación, valga la redundancia, la esperanza de que Jesús, a quien buscamos como razón y fin de nuestra vida, ha Resucitado.¡ Ha vencido a la muerte! ¡Ya no hay tristeza a pesar del dolor, la muerte ha sido vencida y la Resurrección nos llena de gozo y felicidad! Cristo, el Señor, ha Resucitado y en y con Él también resucitaremos nosotros.

Ahora la vida cambia de rumbo completamente y su mirada se eleva hacia arriba. Las cosas de abajo no tienen valor de eternidad, solo son camino para alcanzarla en la medida que las compartas y las dé en servicio por amor a los más pobres y necesitados. El mundo se hace camino para, por medio de él, llegar al encuentro con ese Xto. Resucitado. Escuchemos a las mujeres que descubrieron la tumba vacía y se encontraron con Jesús Resucitado.

lunes, 10 de abril de 2023

ANTE LA REALIDAD SE MIRA PARA EL LADO QUE MÁS CONVIENE.

Hoy sigue sucediendo lo mismo. Ante la realidad de la vida se distorsionan los hechos, nos auto engañamos y cerramos nuestros corazones a la verdad. Es lo que siempre ha ocurrido: El egoísmo y la soberbia del hombre han podido con muchos hasta el punto de endurecerles sus corazones, confundirles sus pensamientos y resistirse a reconocer al Hijo de Dios enviado por el Padre para anunciarles su Amor Misericordioso.

Un sepulcro vacío; unas mujeres que lo descubren y temerosas, pero alegres y esperanzadas, corren a anunciarlo a los apóstoles. ¿Dónde está Jesús? No hay rastro de Él. En el correr presuroso de las mujeres a comunicárselo a los apóstoles, Jesús se les manifiesta y se da a conocer, ¡esta Vivo y, evidentemente ha Resucitado! Dice a las mujeres que comuniquen a sus hermanos que vayan a Galilea.

Sin embargo, para otros, sin ninguna explicación y sin entender cómo ha sucedido eso, niegan los hechos. No pueden perder sus privilegios ni sus poderes. Se sienten bien así y se resisten a todo cambio que les supongo riesgos, incertidumbre, sacrificio, pérdida de poder y despojo de todo bien y riqueza. Ante todas esas tentaciones se inventan la mentira, la falsedad y la compran con dinero.

¿No está ocurriendo lo mismo hoy? Prevalece la mentira comprada con dinero para ocultar la verdad. Después de XXI siglo todo sigue igual. Muchos hombres se resisten a la Verdad, la niegan y se entregan a sus pasiones y ambiciones. Venden su alma por un potaje de lentejas. Llamados al gozo y plenitud de la Vida Eterna, cierran sus ojos y oídos y permanecen en la muerte. Una muerte eterna que les llenará de angustias y sufrimientos eternos. Y todo por no reconocerse hijos de un Dios Amor Misericordioso que nos promete la salvación eterna y nos llama a que creamos en su Palabra y sigamos su estilo de Vida.  ¡Verdaderamente, Jesús, el Hijo de Dios, ha Resucitado!

domingo, 9 de abril de 2023

HAY SEÑALES, SIGNOS Y HECHOS QUE NOS DICEN: ¡JESÚS, EL SEÑOR VIVE, HA RESUCITADO!

Son hechos evidentes que no dejan lugar a dudas: la losa corrida; el sudario bien doblado y un lugar diferente a las vendas; no hay rastro del Cuerpo de Jesús. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué podemos pensar al respecto? Es evidente que eso no nos prueba la resurrección del Señor pero nos ponen en el camino y nos lleva a esa deducción.

Porque, ¿quién estaría interesado en hacer que Jesús pareciera resucitado? No parece que tenía amigos con ese interés ni que saliesen beneficiado de aparentar tal resurrección. ¿Sus discípulos? No se habían enterado de su anunciada resurrección ni eran capaces de simular nada. Simples pescadores ignorantes. ¿Entonces, qué pensar? ¿Cómo entender que esa gente, simplemente un grupo de once hombres, ya se había retirado uno que los había traicionado, y un pequeño grupo de mujeres revolucionaron el mundo?

Lo que más sentido común tiene es que Jesús había Resucitado. No se puede entender que un grupo pequeño, la mayoría ignorantes, pudieran cambiar el mundo como así ocurrió. ¿Podríamos imaginarnos como estaría el mundo hoy si Jesús realmente hubiese muerto? Porque, de otra manera no hubiese sido posible alcanzar los derechos, libertad y dignidad del hombre universal, al margen de toda condición de raza, color o etnia. ¿Alguien puede entender que sin la Resurrección de Jesús el hombre tendría hoy los derechos que tiene a pesar de los atropellos de los mismos hombres?

¿No es el hombre quien todavía hace esclavos, diferencia entre ricos y pobres, abole derechos y libertades y somete a otros considerándolos inferiores a pesar de la apariencias, falsas promesas y engaños? ¿Se puede negar esa realidad? Sí, muchos lo hacen falseándola, mintiendo, comprando y seduciendo con privilegios, riquezas y falsas promesas.

Concluimos, como aquel centurión: ¡Verdaderamente este hombre es el Hijo de Dios! ¡Jesús Vive y ha Resucitado!. 

sábado, 8 de abril de 2023

EN EL SILENCIO, LA DECEPCIÓN, EL MIEDO Y LA ESPERANZA

Son tres días de oscuridad, de no saber qué hacer ni esperar. Son tres días de miedo, de decepción, de silencio y casi desesperación. Pero ¿qué ha sucedido? ¿Y el Maestro? ¿Cómo es posible que se haya dejado matar? ¿Los milagros, su poder…? Interrogantes que sostienen la desesperación de aquellos discípulos que habían compartido con Él esos tres hermosos y esperanzados años de anuncio, de esperanza y de vida.

La cruz les deja perplejos, derrotados, asustados y con la mirada puesta en este mundo. Es el poder y la fuerza quienes mandan y todo queda sometido a eso. Y nos escondemos temerosos de ese poder. Las mujeres que han contemplado paciente y dolorosamente los insultos y desprecios a Jesús así como su muerte. Y han asistido a su descendimiento de la cruz y llevado a su sepultura guardan luto. Están diríamos como resignadas y apenadas y tristes van al sepulcro a ponerle flores y a descargar sus desesperanzas.

¿Qué ha pasado? Simplemente que no entendemos nada. Y todavía son muchos lo que no lo entienden. Incrédulos a la Resurrección del Señor. Porque eso era lo que estaba escrito, «Y al tercer día resucitará» Y así les fue dicho pero no se enteraron. Seguramente porque no entra en nuestros cálculos ni en nuestras cabezas que alguien pueda resucitar. Ni siquiera Aquel que se identifica como el Hijo de Dios.

Hoy, después de más de dos mil años todo sigue igual: «Muchos no creen que Jesús, el Hijo de Dios, ha Resucitado» Y ese es el problema. Viven una vida sin esperanza que no puede nunca darles lo que todos buscan: Felicidad Eterna. Y sus cegueras es tan fuerte que está obstinados y cerrados a la fe. Tomados y sometidos por este mundo, falso y aparente de felicidad, sus corazones están endurecidos como rocas e incapaces de moverse. La única razón para vivir con esperanza y alegría, a pesar de todo el dolor que podamos padecer, es creer en Jesús y en su Resurrección. ¡Verdaderamente es el Hijo de Dios y ha Resucitado! ¡Aleluya!

viernes, 7 de abril de 2023

CON ENTERA LIBERTAD Y EN SILENCIO. EN MANOS DEL PADRE.

Nos puede ocurrir también a nosotros. De hecho nos sucede en muchos momentos de nuestra vida donde apreciamos que, a pesar de tantas injusticias, es mejor permanecer en silencio sabiendo que estamos en manos de Dios. Eso no significa haber callado sino tras defender y decir la verdad clamando justicia, no nos resistimos a ser llevado al matadero como ocurrió con Jesús.

Significa que tras haber cumplido con nuestra deber de defender, decir la verdad y amar, incluso al enemigo, ponemos nuestra vida plenamente libres en manos de nuestro Padre Dios. Porque sabemos que en sus manos estamos en las mejores manos, valga la redundancia, y seguros de que se nos dará lo mejor y más conveniente para nuestro bien, que no será otro sino la dicha y bienaventurada vida eterna en la Casa del Padre.

Seamos libres y vivamos en la Verdad. Una Verdad que encontraremos siguiéndole a Él que es Camino, Verdad y Vida. Un camino de pasión; una verdad que nos traerá dolor y una vida que ganaremos para la eternidad en gozo y plenitud. Y no tengamos miedo, como nos dijo San Juan Pablo II, permaneciendo en Él tendremos la fortaleza y la capacidad para soportar todas las inclemencias que nos presente el camino. Todas las adversidades y ofensas que nos ocasione decir la verdad y todos los sufrimientos y dolores que nos dé la vida. ¡Alabado sea el Señor!

jueves, 6 de abril de 2023

LA HORA DE PASAR DE ESTE MUNDO AL PADRE

Jn 13, 1-15

Esa es también nuestra esperanza. Llegada nuestra hora en este mundo sostenemos la esperanza de llegar a la Casa del Padre. Y esa esperanza tenemos que llevarla siempre bien guardada y fresca en el recuerdo presente para que fortalecidos en ella no sucumbamos a las seducciones y tentaciones trampas que nos pone este mundo.

Es el último gesto que hace Jesús reunidos con los apóstoles. Se inclina, se pone a la altura de cada uno y le sirve lavándole los pies. Un gesto de servicio, de humildad y, sobre todo, de amor. Un gesto de despedida reforzado en las circunstancias últimas de su vida y en el momento último de estar con ellos en este mundo. Un gesto que resume y contiene toda su misión y que nos deja para que también nosotros lo vivamos como señal de fidelidad y de signo de amor a Él.

Es el primer y único mandato que el Señor nos manda y que nos lo dice haciéndolo el mismo en una actitud de servicio que a Pedro le costó aceptar hasta que Jesús lo puso en la disyuntiva de Él o contra El. Es el mandato único del Amor. Un amor que se hace visible y se concreta en el Amor al prójimo. Podíamos concluir con esas palabras con las que termina el Evangelio de hoy jueves: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros».