jueves, 13 de julio de 2023

EL REINO DE LOS CIELOS: ¡EL PARAÍSO!

No se trata de un reino, que por ser reino es cosa importante y buena. Se trata nada más y nada menos que del Reino de los Cielos. Es decir, la Gloria, la Plenitud del Gozo y Felicidad Eterna. Eso es lo que nos anuncia Jesús. Es Él en Persona. Con Él llega la Vida, la verdadera Vida que todos ansiamos buscando y deseando. Está entre nosotros, ¡ha llegado el Reino de los Cielos!

Eso se nota: «Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis».

Y ese Reino que anuncia Jesús y ha dado gratuitamente a sus discípulos les empuja a hacer ellos lo mismo. No es cosa de ni que ellos puedan hacer, van en nombre de Jesús y en y por Él dan vida, curan enfermos, purifican leprosos…etc. El Reino es el Paraíso ese que todos imaginamos y queremos y que repetía sin para san Felipe Neri, al menos en la película que yo vi.

Simplemente, la cuestión es que damos lo mismo que hemos recibido. Es esa experiencia de encuentro con el Señor y de abrirnos a su Palabra la que ofrecemos de la misma manera, por su Gracia y en su Nombre, a todos los que alcanza nuestra vida en nuestro camino de proclamar la llegada del Reino. Y no es cosa de palabras ni de mensajes, es cosa de darnos, de vida, de desvivirnos por servir y amar sin condiciones.

Sobran las palabras y se emplean cuando la vida interroga, habla por nosotros y el servido y amado se pregunta: ¿Cómo es que haces esto por mí? Ese es el mensaje. ¿Se puede cerrar un pueblo a recibir a aquellos que traen la salud, el bien, la verdad? No sería lógico que lo hiciese, y si así fuera nuestra forma de respuesta Jesús la deja clara: «En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; más si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad».

Seguro que habrá dificultades y rechazos. ¿No los tuvo Jesús?, pues no podemos esperar menos nosotros. Pero, perseverar en la confianza inquebrantable en la Palabra del Señor es el único medio imprescindible que nos fortalece y nos envía. Tengamos fe en Él, merece la pena, pues en Él está ese Reino que todos esperamos.

miércoles, 12 de julio de 2023

ENVIADOS POR AQUEL QUE SABE QUIEN SOMOS.

No hemos sido escogidos por nuestras capacidades ni por nuestros talentos. Al contrario, los elegidos, lo hemos visto, son gente común, más bien de poca preparación y de bajo nivel. Diríamos en términos de elección que muchos elegidos no lo serían para misiones importantes. Y nos preguntamos, ¿hay algo más importante que la salvación eterna?

Y Jesús, el Señor, que sabe quienes somos pone en nuestras manos la salvación, propia y la de muchos otros que dependerá de lo que hagamos y digamos nosotros. ¡Qué gran confianza! ¡Y qué gran riesgo poner en manos de los hombres – vasijas de barro – su propia salvación y la de muchos!

Queda meridianamente claro que es Jesús quien nos elige previamente y nos envía. Y, Él que lo sabe todo, si lo ha decidido así es porque así es como debe ser. Deja muy claro que confía en nosotros y que seremos nosotros los que le aceptemos y reconozcamos como el Señor o le rechacemos y le demos la espalda. Así parece que ha sucedido en muchas parte y con muchos hombres. De hecho, de los elegidos hay uno que le traiciona y otros que huyen, le dejan solo y hasta alguno que le niega.

Incluso, entre sus elegidos hay quien primero fue uno de los que quería acabar con sus seguidores. Y ahora sucede un tanto lo mismo. Hay muchos que somos mediocres, que vegetamos dentro de la Iglesia más que actuamos; otros que vivimos de forma rutinaria sin interpelarnos ni cuestionarnos. Y otros que somos indiferentes hasta el extremo de rechazarle. Y el gran milagro, ante la desesperación de muchos que nos atacan y tachan hasta de diablos, la Iglesia fundada por Jesús y puesta en manos de Pedro y sus apóstoles sigue en pie. Posiblemente con muchos pecados, desviaciones y errores, pero firme y en pie porque no es obra de los hombres sino de Dios. Y el Espíritu Santo, que fue prometido como guía y defensor, la dirige y la fortalece. Y ahí estamos todos, al menos los que queremos, embarcados y dispuestos a seguir remando e insistiendo al Espíritu Santo que nos ilumine, fortalezca y enseñe el camino al seguir.

martes, 11 de julio de 2023

LA RECOMPENSA VA AÑADIDA AL AMOR DE DIOS

No sé si me explico bien cuando hablo de recompensa añadida al Amor de Dios. Lo que trato de significar y decir es que cuando se ama a Dios y se pone como centro y prioridad de mi vida, la vida, mi vida – valga la redundancia – se llena de paz, de gozo y felicidad quedando plenamente satisfecha. Es decir, ya no deseamos más. Nuestro traje está hecho perfectamente a nuestra medida.

Es desde ahí como se puede entender la vida de todos aquellos que le han seguido y que le han puesto como prioridad. Es, desde esa perspectiva, como se puede entender la capacidad para soportar sacrificios, renuncias, obstáculos y todo tipo de dificultades. Dios nos llena todo y solamente por Jesús llegamos al Padre. Seguir a Jesús es pues el Camino para poner en nuestra vida la verdad. Y la recompensa, como quiero explicitar con el título, viene añadida implícitamente en ese amor a Dios.

No cabe ninguna duda que todos buscamos la felicidad. Pues bien, cuando encontramos a Jesús y, en, por y con Él vamos al Padre, nuestra felicidad queda al descubierto y empieza a crecer en la medida que caminamos al lado de Jesús, nuestro Señor. Es decir, de alguna manera empezamos a gozar del Cielo aquí abajo mientras caminamos hacia él. Y lo experimentamos así porque, a pesar de las dificultades, los contratiempos, errores, sufrimientos y pecados, sentimos gozo, alegría y gran esperanza de que al final de nuestro camino llegará esa gran recompensa del gozo pleno y eterno.

Cada instante de nuestro camino vamos experimentando en lo más profundo de nuestro corazón que la verdadera recompensa se esconde en el amor. Ese amor que pasa por el camino de la cruz para, momentos después, convertirse en un torrente de felicidad y gozo eterno. Y en la medida que se acerca el final de nuestra meta en este mundo descubrimos y experimentamos que hemos acertado. Verdaderamente hemos elegido el camino correcto, ese de la puerta estrecha y angosta. Ese que esconde el Tesoro de la verdadera felicidad. Ese que describe Jesús al final de este Evangelio de hoy martes: «Y todo aquel que por mí deje casas, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer o hijos, o campos, recibirá cien veces más y heredará vida eterna.»

lunes, 10 de julio de 2023

SIEMPRE, CONFIADOS EN JESÚS, LAS DIFICULTADES, AÚN LAS MÁS EXTREMAS, PUEDEN SALVARSE.

Y es que Jesús, el Señor lo puede todo. Hoy lo contemplamos al leer el Evangelio. Nada hay que se interponga ante la Voluntad de Jesús, el Señor. Incluso, puesta nuestra fe en tocarle puede levantar nuestro corazón y convertirnos.

Confieso que cuando veo a muchas personas que se obstinan en tocar imágenes del Señor o de cualquier santo, de manera especial de nuestra Madre la Virgen, no es que me ría pero sí confieso que he sentido cierto ridículo ante el hecho de esa persona. Hoy, no sé si al reflexionar este Evangelio, me arrepiento y pido perdón. Primero, porque no soy nadie para pensar y creer eso, y, segundo, y más importante porque ¿quién soy yo para saber o decidir con qué fe esas personas tratan de tocar la imagen del Señor?

 Mejor dejarlo en manos del Señor que es el único que puede saber la fe y verdadera intención de esa persona. Así sucedió con aquella mujer que sufría flujos de sangre. Lo único y verdaderamente importante es dejar salir lo que pensamos de nuestro corazón y el Señor hará lo demás bendiciéndolo o no. Solo Él lo sabe y solo su Amor es Infinitamente Misericordioso.

Pidamos al Señor, aprovechando esta humilde reflexión, que aumente nuestra fe y nuestra confianza, no solo en su Palabra, sino en su Poder para vencer cualquier obstáculo hasta el extremo de devolvernos la vida. Y que esa confianza nos fortalezca para como aquel personaje, del que nos habla el Evangelio de hoy lunes, seamos capaces de presentarnos en su presencia superando todos los complejos, miedos y respetos humanos que trataran de impedirnos llegar hasta Él. Amén.

domingo, 9 de julio de 2023

¿DÓNDE ESTÁ EL VERDADERO TESORO QUE ME DA DESCANSO, GOZO Y PAZ?

Es la hora de buscar el descanso deseado: «Las tan anheladas y deseadas vacaciones» Sin embargo llegado el momento nos agobiamos buscando el lugar, la ruta o donde creemos que lo vamos a pasar bien. Luego, terminados esos días de supuesto descanso experimentamos quizás más cansancio o no terminamos por sentirnos descansados y en paz.

¿Qué ha sucedido? Nos preguntamos, porque van pasando los años y con ellos las vacaciones y todo sigue igual. O mejor, siempre se repite lo mismo: de descanso nada. Posiblemente más agobio, enfados, incomodidades, atascos, inseguridades, calor y menos dinero en casa o más deudas.

¿Está el verdadero descanso en las vacaciones, tener y poder, dinero, comodidades…etc. Porque la experiencia nos va descubriendo y alertando que detrás de todos estos logros hay simplemente esfuerzos, afanes, luchas, confrontaciones, enfados, envidias, venganzas, intranquilidad y, sobre todo, cansancio. Experimentas que con tanto vives más inseguro e intranquilo.

Seguramente no has buscado donde realmente está esa paz y gozo. Posiblemente te resulta muy barato y cercano. Quizás por ser tan pequeño, tan humilde y tan al alcance de todos piensas que no te va a dar lo que tú buscas. La única solución es probar, acercarte a ese lugar aparentemente sencillo y humilde y dejar llenarte de su ambiente, de su aire fresco, de su quietud y, sobre todo, de su Palabra. Sereno y paciente, escúchale y dejarte invadir por su mirada y verdad. Seguros que empezarás a sentir gozo, tranquilidad y una paz que te llena y te relaja felizmente.

Descubres tu propia pequeñez y en ella te experimentas más humilde. Descubres que solo en el Corazón de nuestro Señor Jesús encuentras el alivio y descanso tan buscando en donde no está, el mundo. Solo tienes que abrirte, despojarte de todo lo que te impide avanzar y lastra tu camino. Entonces te darás cuenta de que tu verdadero Tesoro es el Señor. Y está a tu lado, tan cerca que solo tienes que tenderle la mano.

sábado, 8 de julio de 2023

JESÚS ESTÁ ENTRE NOSOTROS, ¿NO ES ESO SUFICIENTE PARA EXPLOTAR DE ALEGRÍA?

Muchas veces me he parado a pensar si realmente soy consciente de la presencia de Jesús en mi vida. Muchas Eucaristía he pensado en esta cuestión. Me pregunto: ¿soy consciente de qué Jesús está delante de mi bajo las sustancias del pan y vino? Y más, ¿me doy verdaderamente cuenta de que lo recibo como alimento?

La conclusión que saco es la pequeñez de mi capacidad intelectiva y el inmenso e infinito misterio del Señor y de su Amor Infinito y Misericordioso. No lo puedo entender y menos creer si no es por la Gracia de nuestro Padre Dios. Desde ahí puedo entender a Tomás, el apóstol que no creía sino metía sus manos en las llagas de Jesús, y comprender que la fe es un don de Dios.

Y, por otra parte, me alegro de tenerla, al menos un poco, porque yo creo que Jesús está presente y real en la Eucaristía. A parte soy un privilegiado, cosa que no merezco, de ser elegido para distribuir – ministro extraordinario – su Cuerpo. Y cada vez que tomo el copón desde el Sagrario para acercarlo al altar, trato de tomar conciencia de que llevo en mis humildes y pobres manos el Cuerpo del Señor. Sin embargo, experimento que no me doy cuenta de lo que eso significa o no soy consciente de la presencia del Señor.

Eso me dice y habla, al menos a mí, de mi pobreza y mi capacidad. Todo es Gracia del Señor y solo cuando Él lo decida podré verle, sentirle y experimentar su presencia, su cercanía y su Infinito Amor Misericordioso. Claro, ¿qué me pasaría? ¿Resistiría su presencia? Me viene a la memoria el pasaje del Tabor de los apóstoles Pedro, Santiago y Juan. De cualquier forma esa experiencia y realidad que experimento fortalecen mi fe y me llenan mi alma de gozo y paz. Y, a pesar de todo, sin poder experimentarlo ni verlo, presiento y creo que Jesús está presente, nos ve y escucha y actúa a su manera dándonos lo que realmente nos conviene y nos viene bien, a pesar de que nosotros no lo comprendamos. Eso se resume en librarnos de los paños y odres viejos para darnos paños y odres nuevos. Dame, Señor, esa capacidad y sabiduría para entender, sobre todo, creer y dejar que mi vida sea revestida de panós y odres nuevos. Amén.

viernes, 7 de julio de 2023

¿CÓMO Y DE QUÉ MANERA MIRAMOS A LOS DEMÁS?

Esa es la cuestión, se trata de mirar con una mirada compasiva y misericordiosa. Porque tanto a ti como a mí me gustaría que me miraran con esa mirada compasiva y misericordiosa. Y es evidente que mirar a alguien que no nos cae simpático y encima actúa de una manera mala y perjudica a la sociedad con esa mirada compasiva y misericordiosa nos cuesta mucho. Tanto que no podemos hacerlo sin la asistencia y fortaleza del Espíritu Santo.

Jesús nos lo enseña a cada instante de su Vida. Su manera de actuar y mirar a sus propios enemigos, que tratan de apartarlo de su misión e incluso piensan en quitarlo del medio, está llena de mansedumbre, compasión y misericordia.

Nuestra manera de pensar es totalmente diferente a la de Jesús. Nosotros vemos a enemigos, personas diferentes, pecadores…etc. Y buscamos la manera de apartarlos o quitarlos también del medio. Sin embargo, Jesús los trata como enfermos, los sana, los incluye – no excluye ni margina como nosotros – y los llama a la conversión.

Concretamente, hoy, he visto a una persona mayor, ya con dificultad de caminar, y le ofrecí - él antes iba a la Eucaristía y comulgaba - el servicio de la parroquia para que fueran a su casa a llevarle la santa comunión. Mi sorpresa fue que su respuesta fue que no. Le dejé la puerta abierta para que cuando quisiera me avisará. Y mientras me marchaba experimentaba el gozo del intento de acercar a Jesús a esa persona. Y pensaba que lo mismo le ocurrió a Mateo, aquel publicano que llamó Jesús. En este caso Mateo, aun siendo publicano, respondió a Jesús afirmativamente. Se levantó y le siguió. Su historia ya la sabemos.

La pregunta que nos debemos hacer, no hoy sino cada día es: ¿Estoy yo respondiendo a la llamada que Jesús me hace cada día? Y si respondo, ¿cómo lo hago? ¿Pongo en juego todos mis talentos y cualidades para vivir y actuar según la Palabra de Dios me va indicando y señalando el camino? Sería bueno reflexionarlo sin miedos ni presiones sabedores de la Infinita Misericordia de Dios y de la asistencia del Espíritu Santo.