martes, 10 de julio de 2012

NUESTRA SOBERBIA NOS INCLINA A LA JUSTIFICACIÓN

denazaret.wordpress.com
 - Mateo 9: 32 – 38…La mies es mucha y los obreros pocos...

Porque nos molesta que haya otro mayor que yo. Y cuando esto sucede, como es el caso de Jesús, de forma inmediata procedemos a justificarnos. Nuestra soberbia nos impide aceptar la verdad y admitirlo como Alguien superior, no sólo a todos sino a todos los hombres anteriores.

Jesús es Único, es el Hijo de Dios, y como tal sus prodigios, su Palabra y sus actos asombran a toda la humanidad de aquel tiempo. Por eso, los mal llamados pastores que guiaban a Israel, acusan a Jesús de actuar con el poder del demonio. No pueden aceptar lo que ven sus ojos, y recurren a lo que sea con tal de confundir y desviar a la multitud.

Multitud que queda maravillada de los prodigios extraordinarios de Jesús, y acuden a Él maravillados de su elocuencia, de su compromiso, de sus curaciones y de su hacer por el bien de ellos. Es el verdadero Pastor que necesita y busca el pueblo. Y es la única forma de evangelizar, tal y como hace Jesús, el Maestro.

Quizás este forma de actuar de Jesús debe interpelarnos a la hora de proclamar nosotros su Evangelio, porque el método de Jesús sigue siendo siempre el mismo: sanar a los enfermos.

lunes, 9 de julio de 2012

SEGÚN LA MEDIDA DE NUESTRA FE


rezaconmigo.com

 - Mateo 9:18-26. «Curación de una mujer y resurrección de una niña»


Porque no depende de la fe que tengamos que el Señor haga el milagro de sanarnos, depende de su Gracia y de su Voluntad. Porque de esperar a tener la suficiente fe para salvarnos, nadie llegaría a ese nivel para mover al Señor a curarnos.

Sí, es verdad que movidos por el Espíritu Santo depositamos nuestra esperanza en la fuerza y el poder del Señor, y que unos llegamos más lejos que otros, pero coincidiendo con lo que el misionero del Sagrado Corazón, Emiliano Tardif comparte en su libro, "Jesús está vivo": "El Señor nos sana con la fe que tenemos. No nos pide más, sólo eso", experimento que realmente es así (ver aquí).

Porque por mucho que queramos entender y creer, nuestra naturaleza caída nos imposibilita comprenderle y más creer ciegamente en Él. Todo es Gracia, y a Él sólo corresponde el saber por qué actúa y lo hace así. Hoy contemplamos su manera de actuar, que sólo lo explica ese gran amor, misterio también para nosotros, que nos tiene.

Ante la súplica de aquel magistrado, Jesús responde y actúa. ¿Cuál es la fe de ese magistrado? ¿Es más que la mía? Porque yo también acudo al Señor, y en mi dilatada vida le he pedido muchas cosas que no han tenido respuesta, o al menos, yo no he sabido entenderla. Sin embargo, lo verdaderamente importante en mi vida es que estoy a cada instante en su presencia. ¿Hay algo mejor?

No sé cómo ha sucedido eso, pero seguro que tendrá que ver con todas mis peticiones. Los caminos y respuestas que me han sido dados, han marcado el rumbo y el horizonte por donde había de transcurrir mi vida. Hoy experimento mi fe, más firme, más sólida, más apoyada en la roca que me sostiene, Jesús, y esa es la respuesta, clara y firme a mis súplicas.

Padre nuestro, ayúdanos a descubrir tus respuestas a las muchas súplicas que te he hecho en mi vida. Como ese magistrado, o esa mujer que padecía flujo de sangre, yo también tengo tu respuesta, pero quizás distraído por las luces del mundo o por mis propios criterios, no he llegado ni a oírte ni a ver tu actuación.  Dame la luz, la paciencia y la fe de esperarla y recibirlas. Amén.

domingo, 8 de julio de 2012

LO DE CASA VALE POCO

bibliadenavarra.blogspot.com
 - Nadie es profeta en su tierra (Mc 6,1-6)

Es algo que está anunciado, y que solemos oír con mucha frecuencia: "Nadie es profeta en su casa". Y es que todo lo cercano, lo conocido, lo que está y vive entre nosotros lo consideramos como algo normal, rutinario, y no nos asombra ni nos impacta.

Es más, nos escandaliza que se le de tanta importancia. Nos resulta difícil darle valor, y aunque lo tiene, tratamos de disminuirlo y empequeñecerlo. Nos parece que por pertenecer a nuestro pueblo, a nuestras propias circunstancias y conocidos, sus actos y palabras no tienen tanto crédito.

Ocurre que cuando pasamos por una calle de nuestro pueblo, cercana a nuestro domicilio, tantas veces y con mucha frecuencia, no advertimos las peculiaridades de esa calle. No apreciamos sus balcones, flores, edificios o lo que tenga. Posiblemente no gozamos de sus aspectos notables o sus relevantes diferencias que la hacen una calle admirable.

Advertidos de tal indiferencia, observamos que no sabemos ni el nombre. Es una calle de nuestro barrio, de nuestra ciudad, no tiene gran importancia. Pero llegado alguien de fuera, queda maravillado de la hermosura de cosas que presenta esa calle. Y es que lo nuestro nos resulta difícil de valorar.

Jesús sufrió esa experiencia, y creo que muchos de nosotros lo saben por sí mismos. Las cosas que hagamos tendrán más importancia y valor fuera que dentro de nuestra casa. Lo digo por propia experiencia. 


sábado, 7 de julio de 2012

AYUNAR EN LOS MOMENTOS QUE CONVENGA

rezaconmigo.com
 - Mateo 9:14-17. «Vino nuevo en odres nuevos».

Sí, porque en plena fiesta, alegría y entusiasmo no corresponde ni conviene ayunar. Jesús estaba en medio de ellos. Dios hecho Hombre, la Misericordia Infinita y el amor infinito de Dios estaba en medio de ellos con la presencia de Jesús, el Verbo Encarnado.

 ¿Cómo podían ayunar? Sólo había una actitud posible: la alegría, el gozo por la presencia del Dios hecho hombre. ¿Cómo iban a ayunar si Jesús les había descubierto una manera nueva de relacionarse con Dios, un espíritu nuevo que rompía con todas aquellas maneras antiguas de hacer?

Ya llegaría el momento, después de su regreso al Padre, que tendrían que clamar. ¡Ven, Señor Jesús! Y tomar todas las precauciones posibles para mantenerse fuertes y firmes antes las tentaciones que mundo les proponía.

 Es ahora cuando necesitamos ayunar de todo aquello que nos tienta a alejarnos del Señor.  El mundo nos ofrece una vida fácil, cómoda, establecida en una zona de confort, de preocuparnos y pensar solo en nosotros. Nos cuesta mirar para el otro, y se nos hace difícil compartir y ser generosos. Necesitamos mucha oración, ayuno y generosidad para compartir con los demás.

Compartir nuestro tiempo, nuestra actitud de colaborar, de caminar juntos, y también nuestros bienes. Y eso necesita prepararnos y romper con todos esos apegos, formas de ser y comodidades que el mundo nos presenta. Por eso, ahora es tiempo de prepararnos y permanecer a su lado.

Pidamos al Señor que tengamos mucha paciencia. Quizás ese sea el ayuno que más necesitamos, llenarnos de paciencia y de confianza en el Señor despojándonos de todas aquellas prisas y comodidades que nos separan de su presencia en nuestra vida. amén.

viernes, 6 de julio de 2012

¿ME HAGO ECO DE MI LLAMADA?

fluvium.org
 - Evangelio: Mt 9, 9-13 Al marchar Jesús de allí, vio a un hombre...

Porque una llamada no consiste solamente en dejar todo e ir detrás de alguien. Pienso y creo que es algo más. Sí, en muchos momentos consistirá en no pensarlo y responder inmediatamente, pero en otros, la respuesta puede ser más lenta y condicionada a un estilo de vida.

Ésta de Mateo asombra, asombra porque siendo Mateo un recaudador, no parece fácil de convencer a la primera de cambio. Mateo es un hombre práctico, inteligente, y sabe discernir qué es lo que le interesa o no. Un recaudador no era un cualquiera, ni tampoco lo son ahora. Es alguien preparado y dotado de cualidades específicas para tal misión. Y Roma sabía a quién nombraba.

¿Qué pudo ver Mateo en Jesús para sentirse atraído y, dejándolo todo, seguirle? Realmente, esa respuesta nos debe interpelar también a nosotros, pues no se trata de una respuesta hecha a la ligera, ni tampoco si mediar la libertad de decidir ir o no ir.

Sin embargo, lo característico en una u otra respuesta es responder con y entregado por amor. Amor al que tienes a tu lado; amor al que depende de ti; amor a tu propia familia; a tus vecinos, amigos, miembros de tu comunidad... Amor por compromiso y seguimiento a Jesús.

Seguir a Jesús, con frecuencia, supone dejar pasiones desordenadas, mal comportamiento familiar, pérdida de tiempo, para dedicar ratos a la oración, al banquete eucarístico, a la pastoral misionera. En fin, que «un cristiano no es dueño de sí mismo, sino que está entregado al servicio de Dios» (San Ignacio de Antioquía).

Y cada uno debe encontrar cuál debe ser su propio seguimiento, y en donde debe realizarlo, pues en la Viña del Señor hay muchas tareas, muchos oficios y menesteres. Lo importante es que cada uno haga lo que le pertenece según la Voluntad del Padre.

Despierta en nosotros, Señor, la inteligencia de discernir y descubrir nuestra misión, esa que Tú has pensado y quieres que desempeñemos. Danos la sabiduría de hallar los caminos por donde debemos recorrer y llevar tu Palabra, siempre acompañada de nuestra vida y obras. Amén.

jueves, 5 de julio de 2012

¿MERECEMOS SER CURADOS?

Evangelio según San Mateo 9,1-8. Jesús subió a la barca, atravesó el lago ...


Probablemente muchos de nosotros, más muchos que pocos,  pensaremos que no merecemos ser curados. Entre otras cosas porque estamos cargados de pecados, y, si somos honrados y responsables, nos dará vergüenza presentarnos ante Jesús con la petición de que nos cure sin más.

Es posible que le digamos primero que nos perdone, y que nos limpie de todo pecado. Porque si pensamos que tiene poder para curarnos, Jesús podrá también perdonarnos nuestros pecados. Por eso, no es descabellado pensar que Jesús, conociendo el pensamiento de los hombres, haya empezado por dar la satisfacción de que el paralítico se sintiera primero acogido, perdonado, bien recibido.

Sabía y conocía el pensamiento de todos los que estaban allí, y también que el paralítico deseaba ser curado de su enfermedad, pero quería darle mayor importancia a lo principal, a la parálisis de nuestra alma sujeta al pecado. Porque esa parálisis puede amenazarnos para siempre, más la otra, la del cuerpo, será simplemente momentánea y temporal.

Al mismo tiempo, Jesús aprovecha la oportunidad para manifestar su Divinidad, porque quien es capaz de dominar las leyes naturales es quien las ha creado y está por encima de ellas. Y eso solo está permitido al Creador, al Padre Dios. Sus Palabras no dejan lugar a duda: « ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados —dice entonces al paralítico—: ‘Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’».

¡Señor, limpia mi alma del pecado que amenaza con paralizar mi vida, y luego sáname de mantenerme inmóvil, paralizado y no seguir tus pasos! Amén.

miércoles, 4 de julio de 2012

PRIMERO NUESTRA VOLUNTAD E INTERESES

Mt. 8:28-34. - Cuando llegó a la otra...


Porque no me importa la salud, el bien o curación de otros antes que mis propios intereses. En muchos momentos de nuestra vida, un bien material, como nos cuenta el Evangelio de hoy, los cerdos, puede ser más importante que la salud o curación de un hombre.

¿No vemos esto reflejado en nuestra sociedad de hoy? ¿Cuánto padres abandonados por intereses egoístas son dejados en residencias o en manos de otros que no le dan el cariño debido? ¿Cuántos niños muertos por anteponer mi felicidad a la de él? ¿Cuántos abortos porque el nacimiento de una nueva vida me complica la mía? ¿Realmente, amamos?

No es, pues. extraño que Jesús haya vivido esa actitud en su propia carne por los contemporáneo de su tiempo en este mundo. Nos dice el Evangelio que le rogaron que se fuera. No querían más curaciones que pusieran en peligro sus intereses y riquezas.

Ante la evidencia del poder de Jesús sobre los demonios, el hombre sigue cegado por su egoísmo. Rechaza la liberación sobre el poder del demonio ante el apego a las riquezas y las cosas de este mundo. No se detiene a pensar que es prisionero de sus propios apegos y que su libertad, un don gratuito recibido de Dios, está ahora dominado por el demonio.

Jesús le propone su liberación, pero respeta la libertad del hombre, y ante esa libertad se ata las manos. Es el hombre el único ser viviente que puede rechazar y negarle una sonrisa a su Creador y Señor.

 No hay amor más grande, pues, pese a eso, Jesús está dispuesto a dar su vida para que el hombre reflexione y despierte a la verdadera vida, la del Amor de su Padre Dios.