viernes, 19 de octubre de 2018

ADVERTENCIAS

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Jesús trata de despertarnos y nos advierte de muchos peligros en los que solemos caer. Uno de ellos es la hipocresía, vivir en la apariencia y en la mentira. Nada de esto se sostiene porque la verdad siempre se sabrá. Al final todo lo oculto sale a la luz, por lo tanto, perdemos el tiempo cuando queremos tener doble vida, pues los primeros engañados somos nosotros.

El camino del cristiano está lleno de peligros, pero el mayor peligro no es la integridad física, sino el alejarnos de Dios. El sufrimiento y perder la vida es algo a lo que tememos, pero lo afrontamos con la esperanza de la Resurrección. Y esa es la vida que debemos cuidar por encima de la que ahora tenemos en este mundo. Porque, estamos llamado a otro mundo, al mundo del Reino de Dios. Ese mundo al que Jesús ha ido, para prepararnos una mansión, y volverá para llevarnos a ella.

Nuestra razón es limitada y no alcanza a comprender muchas cosas, y menos la grandeza de Dios. Por eso somos libres y tenemos que confiar en Él. La fe es algo que debemos pedir incesantemente y con insistencia abriéndonos y confiando en su Palabra. Jesús nos revela el amor del Padre y nos asegura la vida y gloria que nos tiene reservada para cada uno de los que en Él creen.

jueves, 18 de octubre de 2018

EL LEGADO DE LA IGLESIA

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A la hora de discutir con mucha gente que se inventa otras historias y siguen a otros seguidores que cuyos datos datan de 1.879 u otras fechas, me pregunto dónde estaban en el momento del anuncio de la Buena Noticia. La Iglesia, a pesar de sus pecados ha sido la encargada de recoger de mano directa esos testimonios que los apóstoles, que vivieron con Jesús, transmitieron a sus inmediatos seguidores. 

Precisamente, San Ignacio de Antioquía, festividad que celebramos ayer, data del siglo dos. Ignacio fue el segundo sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Antioquía. Condenado a morir devorado por las fieras, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su glorioso martirio el año 107, en tiempos del emperador Trajano. para más señas históricas. Ya en el siglo IV, se celebraba en Antioquía su memoria el mismo día de hoy. Y hay más, por ejemplo Policarpo de Esmirna y, a los autores (hasta ahora desconocidos) de la Didaché, la Carta a Diogneto y el Pastor de Hermas.

No se saca la Iglesia nada de la manga. El Papa Francisco es directo sucesor de Pedro, y eso está avalado y fundamentado en el Magisterio de la Santa Madre Iglesia. Eso no descarta las vicisitudes que la Iglesia ha pasado a lo largo de su camino. Hay muchos pecados, porque está dirigida por pecadores, que, en muchos momentos, son tentados y vencidos y cierran sus corazones a la acción del Espíritu Santo. Y nada se debe ocultar. Todo debe quedar claro, porque la verdad siempre reluce.

Pero, no cabe ninguna duda que nuestra verdadera Iglesia viene fundamentada en la transmisión de los apóstoles. Porque, es de sentido común: cuando ya los primeros testigos iban desapareciendo y la memoria se iba debilitando, los evangelistas recogieron los recuerdos y las tradiciones y las pusieron por escrito para alimento espiritual de las generaciones siguientes (del Evangelio de cada día - ciclo B - 2018).

miércoles, 17 de octubre de 2018

EL SEÑOR DESDE SU LIBERTAD SEÑALA LA INCOHERENCIA

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Lc 11,42-46
Cuidado con nuestras palabras, porque todo aquello que decimos hace efecto y contagia cuando se cumple y se vive, cuando es parte de nuestro ser y obrar de cada día. Pero, ocurre todo lo contrario cuando no es así, cuando la palabra señala una dirección y la vida va por otra. Entonces la palabra no llega porque la vida le impide llegar al corazón de los que la escuchan.

Por eso, Jesús, el Señor, habla con claridad y seguridad. Él es libre y está por encima de todas estas apetencias y esclavitudes que le pueden señalar. Él domina la situación y sabe quienes no cumplen, no con las leyes y los impuestos, que sí que hay que hacerlo, sino con la vida. Y sabe que sus palabras no van en coherencia con sus vidas. Y los señala.

«¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!».

Y no estamos fuera de esas actitudes señaladas nosotros, porque, como pecadores y humanos, caemos también en esas faltas e hipocresías. Pero, lo importante es que podemos mejorar. El Señor nos descubre, pero también nos invita a mejorar, a ser más coherentes y más auténticos para que nuestra palabra vaya de acuerdo con nuestra vida. No podemos quedarnos pasivos e instalados, ni creernos los buenos tal y como le replicó un maestro de la ley: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!». Pero Él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!».

martes, 16 de octubre de 2018

LAS APARIENCIAS NO TIENEN SENTIDO

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Lc 11,37-41
La vida es algo más que reglas y preceptos. Es obvio que se necesitan y son de gran ayuda, pero si el precepto no va acompañado de la vivencia es que algo falla y se falsea en la vida. Porque, las apariencias no tienen sentido, son un engaño y una mentira. Hoy dices sí y mañana no. Todo va según los intereses y conveniencias. 

No se puede vivir de las apariencias exteriores, porque lo que va por dentro es lo verdaderamente auténtico. No se es lo que se parece y aparenta, sino lo que realmente se muestra interiormente cuando habla el corazón. Jesús hace hincapié en esa doble vara de medir de los fariseos, y les descubres en sus apariencias y falsedades ante sus faltas de coherencia en la vida. Por un lado se muestran cumplidores ante la ley, pero, por otros se conducen según sus intereses y caprichos.

No limpia su corazón interiormente sino se cuidan de aparentar exteriormente y de parecer lo que realmente saben que no son. Sólo les interesa ser vistos y admirados sin importarles los demás. Miran para otro lado ante el sufrimientos de los marginados o necesitados. No se preocupan de limpiarse por dentro ni de purificar sus malos pensamientos. Se sienten importantes por su poder y por ocupar los primeros puestos sin importarles las necesidades de los demás.

Se trata de limpiar nuestro corazón y poner a disposición de los más necesitados lo que hemos recibido y guardamos en nuestro corazón. Se trata de compartir y sacar al exterior lo bueno de nuestro interior, los buenos sentimientos que dignifican al hombre y alivian a los necesitados. Se trata de cumplir dando ejemplo y testimonio de misericordia y de amor.

lunes, 15 de octubre de 2018

COMO NIÑOS

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Mt 11,25-30
Todos hemos crecidos desde aquel momento que hemos sido fecundados en el seno de nuestras madres y recibido el aliento de Dios infundiéndonos un alma inmortal. Y hemos crecidos por el amor de nuestros padres, que Dios ha puesto a nuestros cuidados y protección. Ellos, respondiendo al amor de Dios y por su Gracia, nos han amado también a nosotros, sus hijos, y, no sólo nos han cuidado, protegido y educados, sino que nos han ido enseñando y transmitiendo todo lo que necesitábamos saber en cada momento.

¿Y nosotros? ¿Hemos sido obedientes? En esa medida habremos aprovechado mejor el tiempo y aprendido muchas cosas. Porque, como niños obedecemos a nuestros padres y nos fiamos de ellos. Sabemos que nos quieren y que se dejan la vida por educarnos y darnos lo mejor para nosotros. Esa es la actitud que Dios, Padre nuestro, quiere de sus hijos, y por eso, Jesús, el Hijo enviado a revelarnos el amor del Padre, nos revela sus intenciones.

Y nos advierte que tendremos que ser como niños, es decir, obedientes, humildes y sumisos a la acción del Espíritu Santo, que, enviado por el Padre, nos va auxiliando, enseñando y dándonos la sabiduría necesaria a cada instante para que sigamos el camino recto según la Palabra y la Voluntad de Dios. Igual que hemos aprendido de nuestros padres de la tierra, también hemos de aprender de nuestro Padre del Cielo, y, para ello, necesitamos ser humildes y abandonarnos en las Manos del Espíritu Santo.

Ese ejemplo nos lo da Santa Teresa de Ávila, que, abandonada en el Señor, supo asumir y recibir toda la sabiduría que la llevó a ser doctora de la Iglesia. De ella tomamos su testimonio de caminar tras los pasos de la Sabiduría Absoluta, Jesús, nuestro Señor, el Hijo de Dios hecho Hombre. No hay otro camino. Sólo Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

domingo, 14 de octubre de 2018

ATADOS A LAS RIQUEZAS

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Mc 10,17-30
Todos sabemos que cuanto más tenemos más queremos, y también que nos cuesta desprendernos de lo que tenemos. Entre otras cosas, la principal es que nos encontramos seguros con las riquezas, y también importantes. Creemos que siendo rico gozaremos mejor de todos los privilegios de este mundo y seremos felices. Sin embargo, la experiencia no es la que nosotros creemos.

La riqueza te esclaviza y te da más inseguridad que seguridad. Todos te buscan, pero no para darte su amistad, sino para falsearla y buscar la manera de sacar tajada de ella. Y eso te da inseguridad y preocupaciones. Al final vives preocupado por guardar todo lo que tienes. Esa esclavitud te lleva a olvidarte de Dios y a pensar que tú lo tienes todo, poder y riqueza, y que no necesitas nada de nadie ni de Dios. Y te será difícil entrar en el reino de los Cielos.

El Evangelio de hoy trata de eso y Jesús lo dice claramente: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!». Le sucedió a ese hombre rico que se le acercó y a su pregunta Jesús le invita a vender todo y a seguirle. Y también te sucede a ti. El Señor te invita a seguirle y a dejarlo todo. Pero, hay que entender bien, dejarlo todo no significa lo que, quizás, todos pensamos, sino dejar a ese hombre viejo que mora en ti y transformarte en ese hombre nuevo que quiere Jesús. Ese hombre nacido del Espíritu con un corazón nuevo.

Deja tus manías; deja tus vicios; deja tu mal carácter; deja tu egoísmo; deja tu individualidad; deja tu pereza; deja tu soberbia; deja tu radicalidad; deja tus malos pensamientos; deja tu pasividad; deja tu impaciencia; deja tu mal humor; de tu cerrazón; deja de idolatrar tu dinero y comparte. Se trata de dejar muchas cosas que nos impide tener un corazón abierto, desprendido, amoroso y disponible para amar y hacer el bien.

sábado, 13 de octubre de 2018

LO MÁS IMPORTANTE

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Lc 11,27-28
Podemos hacer una doble lectura o reflexión sobre el Evangelio de - Lc 11,27-28 - y ver que Jesús da mayor importancia a hacer la Voluntad de su Padre Dios que al vínculo carnal con su Madre. No es lo más importante ser la Madre de Dios, sino la respuesta afirmativa a su Voluntad lo que hace la grandeza de María.

Ella es la Madre, pero, lo es porque, primero ha accedido a fiarse del Señor y a entregar todo su ser a la Voluntad de Dios. Ella es la Madre, porque ha dado su vientre para morada del Hijo de Dios obedeciendo su Voluntad. Ella es tan grande porque se ha humillado ante la grandeza de Dios y le ha respondido con su Fiat - "Hágase en mí tu Voluntad -.

María es entonces, y no antes de su respuesta, la llena de Gracia, la elegida y la humilde. María es entonces la bienaventurada y dichosa, porque cree, cumple y obedece la Voluntad de Dios. Bienaventurada eres María, Madre de Dios y Madre nuestra. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, nuestro Señor Jesús. Amén.