sábado, 13 de febrero de 2021

COMPASIÓN, DOLOR Y COMPARTIR

Mc 8,1-10

El criterio subyace escondido en lo más profundo de nuestro corazón. ¿Es esa nuestra semejanza con nuestro Creador? Posiblemente, porque, cuando vemos sufrimiento y dolor experimentamos compasión y deseos de compartir. El Espíritu de Dios - Espíritu Santo - nos conmueve, nos asiste y nos impulsa a compartir ese dolor y a aliviarlo en la medida de nuestras posibilidades. De ahí la necesidad y la promesa del Espíritu Santo, porque lo necesitamos en cada instante de nuestro vivir diario y de nuestro continúo crecimiento y maduración de fe.

Porque, la fe es un proceso que necesita de nuestra colaboración y esfuerzo, pero, sobre todo, de la asistencia y auxilio del Espíritu Santo. Porque, cada día nos sumergimos en diferentes opciones de misericordia y comprensión que necesitamos entender para decidir. Y es la acción del Espíritu Santo la que nos sugiere el camino y decisión a tomar. 

Hoy, el Evangelio,  nos presenta un episodio donde Jesús, al ver al gentío siente compasión y se duele de verlos sin comida en un descampado. Entonces, esa preocupación le lleva a buscar soluciones para darles de comer. Y, a ese respecto, la Iglesia se duele y compadece de todos aquellos indigentes, sin techo y necesitados que pululan por las calles y necesitan ayuda. La labor de Cáritas es reconocida por todos y en ella está implicada toda la Iglesia desde las colectas parroquiales, el voluntariado seglar y asociaciones que trabajan para mejorar la vida de todos aquellos necesitados.

La labor de la Iglesia en las misiones por todas partes del planeta es enorme. La Iglesia, siguiendo el estilo de Jesús, su fundador, continúa su labor tratando de dar de comer, de auxiliar y dar las necesidades primarias para mejorar la vida de toda las personas. A través de "Ayuda a la Iglesia necesitada" se canaliza muchos programas que van dirigidos a eso, a compartir con aquellos que sufren dolor y ofrecerle alivio y mejoría.

viernes, 12 de febrero de 2021

ABRE TU CORAZÓN

Mc 7,31-37

 

Hay mucha gente ensimismada que viven encerrados en unas ideas muy literales que no les permite abrirse a la Verdad y ver las cosas de una manera más misericordiosa y abiertas al bien, al perdón y al amor. Jesús lo vivió en su propio pueblo con aquellos que cargaban las espaldas de los hombres con preceptos y preceptos que incluso, los sábados, no podían moverse. El amor está fuera de todo aquello que tiende a encorsetarnos y a limitar nuestras aspiraciones y actitudes buenas.

Abrirse significa estar en actitud de acoger a todos aquellos que te rodean, a los que están cerca y también a los lejos, porque esa es la Voluntad de Dios. Se hizo Hombre y habitó entre nosotros para ofrecernos a todos la Buena Noticia de salvación. Ese es el núcleo y mensaje de Jesús, abrirse a la Verdad y al Amor. Ese fue el estilo de Jesús y eso es lo verdaderamente importante.

Y ese fue el espíritu de la primera comunidad cristiana - Hch 2, 42-47 -

  • 1)“acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles”, de algún modo aquí se intuye la idea del discípulo como testigos del testimonio de los apóstoles;
  • 2) “a la comunión“: se refiere a la entrega de los bienes a la comunidad como expresión y refuerzo de la unión de corazones;
  • 3) “a la fracción del pan“: se refiere al rito eucarístico y el término expresa también la dimensión social de la eucaristía;
  • 4) “a las oraciones”: son las oraciones que hacían en común presididas por los apóstoles.

Y ese debe ser nuestro espíritu porque fue lo que hizo y enseñó Jesús. Precisamente en el Evangelio de hoy le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effetá», que quiere decir: "¡Ábrete!". 

Abrirse a la Verdad, la Verdad que nos viene del Espíritu de Jesús y que nos ha sido transmitida a través de estos XXI siglos por la Iglesia que nace precisamente en estas primeras comunidades. Es verdad que en todas las comunidades hay problemas, disidencias y conflictos, pero, también es verdad que el Espíritu Santo ha bajado para seguir esa tarea eclesial asistiendo y auxiliando a la Iglesia. Y eso lo avala, a pesar de las equivocaciones, errores, separaciones y... la permanencia, la perseverancia y la autoridad de la Iglesia, que, con paso firme continúa la misión que le confío Jesús.

jueves, 11 de febrero de 2021

LA FE ES UN DON DE DIOS

Mc 7,24-30

La fe es un don de Dios, pero, tú tienes mucho que ver en que esa fe- regalo de Dios - entre en tu corazón. ¿Por qué?, porque eres libre - así te ha creado Dios - y esa libertad te exige fiarte de la Palabra de Dios o creer en la tuya rechazando la de Dios. 

Dios te ha dejado elegir y dependerá de ti fiarte de su Palabra o no. Luego, dependiendo de tu actitud la fe te será dada. ¿Crees en la compasión de Dios y en su Poder? Esa fue la conclusión de aquella mujer siriofenicia que siendo pagana se atrevió importunar a Jesús, saltándose todas las barreras que le negaban - no siendo judía - el derecho a pedir la curación de su hija. Su fe estaba a la vista.

Pero, observemos que Jesús no quería ser importunado. El Evangelio dice: En aquel tiempo, Jesús partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido, sino que... Sucede que muchas veces nos cuesta llegar a Jesús, nos da la sensación que se esconde, que se ha ido y... Posiblemente, desfallecemos, nuestra fe se desvanece y tiramos la toalla. ¿Es esa la medida de nuestra fe?

Aquella mujer no le importó no ser judía. Recordemos que al principio se pensaba que la Palabra y salvación de Dios era primero para los judíos y luego para los paganos, a los que se les consideraba como perros. Jesús mismo estaba en ese pensamiento cuando recuerda que no está bien echar el pan de los hijos a los perros  Mt 15, 26 -. Sin embargo, su compasión es Infinita y admirado de la fe de aquella mujer, Jesús se compadece y le concede la curación de su hija.

La conversación es hermosa y nos puede a nosotros servir para avivar y sostener nuestra fe: Él le decía «Espera que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella le respondió: «Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños». Él, entonces, le dijo: «Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija». Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido.

miércoles, 10 de febrero de 2021

TODO LO IMPURO Y MALIGNO SE CUECE DENTRO DE TI


El pecado no está fuera de ti, sino que se cuece en tu interior, más concretamente en tu corazón. Es verdad que por los sentidos se activan tus pasiones, pero, siempre gobernadas por tu corazón. Desde él puedes rechazar todo lo que - por los sentidos - entra dentro de ti y expulsarlo fuera de ti.

Todo lo creado es bueno. Dios lo ha creado para provecho y bien del hombre, pero, el hombre no lo utiliza bien, lo envenena, por decirlo de alguna forma, y lo estropea. Dentro del hombre viven las malas intenciones que contaminan todo lo que viene de fuera. Dicho de otra forma, el pecado se cuece dentro de tu corazón: Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

Todo eso descubre la necesidad de limpiarnos y purificarnos externamente. Porque, el peligro está dentro de nosotros mismos. Es cierto que la tentación duerme fuera de nosotros y se manifiesta en todo lo exterior que nos seduce y nos tienta, pero, es dentro de nosotros cuando se genera y nace el pecado. Son nuestras intenciones las que hacen que nuestra amistad con Dios - nuestro Padre - se rompa. 

Por tanto, tratemos de purificar nuestro corazón y alejarlo de todo aquello que le seduzca y que le ponga en peligro de romper con el Señor. Porque, es su Voluntad la que nos conviene, la que nos hace feliz y nos llena de gozo eterno.

martes, 9 de febrero de 2021

NO TE QUEDES EN LAS NIMIEDADES, SINO MIRA AL INTERIOR Y PROFUNDO DE TU CORAZÓN, ALLÍ ESTÁ LA VERDAD

 

Al principio de la Biblia leemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. ¿Te has parado a pensar dónde está esa semejanza? En lo físico no debe ser, porque Dios es Espíritu, luego estará en lo espiritual, en los sentimientos del corazón y, sobre todo, en el amor. Dios es amor y nosotros tenemos mucho de eso. Sin amor no podríamos vivir. Necesitamos imperiosamente amar y ser amado.

Hago esta simple reflexión porque, posiblemente nos aferramos a las tradiciones sin más quedándonos atrapados en nimiedades y tonterías que no significan nada ni tienen sustancia suficiente para cuestionar las actitudes y comportamientos del hombre. Eso fue lo que sucedió en el pasaje evangélico que hoy nos narra  Marcos 7, 1-13 - en el que Jesús se ve interpelado por los fariseos y requerido a cumplir con las tradiciones de los antepasados: Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan:

 « ¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?». Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres’. Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres».

Sería bueno  limpiar todas nuestras actitudes desde la óptica del amor. Porque, lo verdaderamente importante no son las normas y leyes que, legisladas por los hombres, no miran precisamente al bien del hombre, sino que lo que importa es buscar siempre el bien del hombre amándole y amándonos tal y como nos amó Jesús y nos ama nuestro Padre Dios.

lunes, 8 de febrero de 2021

EL CONTACTO EXIGE CERCANÍA

 

Creo en Dios, suelen decir muchos, pero sus vidas están muy lejos de ese Dios que buscan. Sí, me dicen muchos amigos, creo en Dios, pero, mi vida la dirijo yo. Evidentemente, es una forma rara de creer y de manifestar su fe, porque, creer significa seguir y vivir en esas actitudes y estilo de vida de quien se cree.

Podemos preguntarnos, ¿cómo puedo creer en alguien que no conozco? Porque, se supone y es absolutamente necesario conocer a la persona en la que - después de conocerla - creo en ella y en su manera de vivir y entender la vida.

Indudablemente, conocer a Cristo Jesús exige acercarse a Él y escuchar sus enseñanzas - Evangelio - y, escuchándolas hacerlas vida de mi vida. Creer, por supuesto, exige seguir el Camino, la Verdad y la Vida del Maestro - nuestro Señor - en el que creo y al que quiero imitar. Creer en Jesús significa tomar su estilo de vida y, aún reconociendo mi pequeñez, mi pobreza y limitaciones, contando con su Gracia, tratar de dejarme guiar por su Espíritu.

No se trata, pues, de vivir al libre albedrío de mis sentimientos y pasiones, sino de seguir los mandatos que mi Padre Dios me indica, señalados propiamente para mi bien. Porque, Dios, nuestro Padre, quiere nuestro bien y lo que nos manda es para nuestra felicidad y gozo. Porque, para eso ha venido su Hijo Predilecto, nuestro Señor Jesús, a indicarnos el único y verdadero Camino, Verdad y Vida. 

Pero, para eso, para conseguir eso hay que acercarse al Señor y tocarle. Tocarle en la Eucaristía - bajo las especies de pan y vino - y dejarnos curar por su Gracia que nos fortalece y nos llena de paz. Y eso nos exige acercarnos a Él, estar cerca de Él, buscarle en todos los instantes y momentos de nuestra vida y  esforzarnos en perseverar y sostenernos en su presencia. Porque, Él nos sana y nos da la Vida Eterna.

domingo, 7 de febrero de 2021

ESTA TAMBIÉN NUESTRA AGENDA LLENA?

Mc 1,29-39


Posiblemente, nuestra agenda esté llena de actividades, y eso, pienso, no es malo, al menos no debe serlo, porque el trabajo es el medio de conseguir todo lo que necesitamos para nuestra subsistencia de cada día. Pero, ¿es ese el fin de nuestra existencia? Quizás esa sea la pregunta que debemos reflexionar, ¿todo consiste en hacer y hacer?

Tratar de buscar luz en las cosas del mundo no nos da la solución. Solo en Jesús podemos encontrar esa luz que nos guie y nos oriente. El Evangelio de hoy nos muestra como Jesús busca su tiempo - apartado, silencioso y tranquilo -  para dialogar con su Padre. Margina, por decirlo de alguna manera, su agenda de trabajo y busca su tiempo íntimo para estar con su Padre. 

Posiblemente, ese sea el criterio que también nosotros debemos seguir, buscar nuestro tiempo - sereno y tranquilo - para estar con el Señor y intimar con Él hablándole de todos nuestros problemas, ansiedades, cansancio e inquietudes. Hablarle de nuestras ansias de vivir en su Palabra y de proclamarla a todos los que estan a nuestro lado y a los que podamos llegar en el camino de nuestra vida.

Es eso lo que nos dice san Pablo en su carta primera a los corintios 9, 16-19. 22-23. Nuestra preocupación no debe estar en y por el trabajo - que también lo necesitamos - sino por dar testimonio y proclamar la Palabra de Dios en el trabajo y en cada momento de nuestra vida, ya sea trabajando o cuando estamos en relación con los demás. Y la pregunta que nos debemos hacer es: ¿trato yo de dar testimonio en mi vida anunciando esa Buena Noticia que nos da la verdadera Vida ?