martes, 12 de diciembre de 2023

TU SALVACIÓN ESTÁ EN TUS MANOS

Es verdad que tú no puedes salvarte por ti mismo, pero Dios ha dejado que seas tú quien decidas si quieres salvarte o no. Es decir, Dios ha dejado a tu libertad el elegir la salvación o la condenación. Antes tendremos que pasar por el recorrido de nuestra vida y resistir los embate del mundo, demonio y carne.

Por experiencia sabemos lo que es estar perdido y sentir la oscuridad de vernos desorientados y sin saber que hacer. Aprendemos, a base de sufrir y padecer, de nuestros propios errores y sabemos que muchos momentos malos que hemos pasados son consecuencia de nuestras debilidades, errores y pecados.

Sin embargo, a pesar de eso, Jesús, el Señor, nos buscas y ha venido para que nadie se pierda, corrija sus errores y se arrepienta de sus pecados. Sí, somos libres y podemos descarriarnos siguiendo nuestras ideas, egoísmos y vanidades, pero, la Voluntad de nuestro Padre Dios es rescatarnos y salvarnos del peligro de descarriarnos. Su Amor Misericordioso busca nuestra salvación y, en ese sentido, Dios nos la ha dejado a nuestra elección.

Precisamente el Adviento es el momento donde esperamos su venida y preparamos nuestro corazón para que el Señor, que viene a salvarnos, entre en él y nos salve. Amén.

lunes, 11 de diciembre de 2023

¿CONOCES TUS PARÁLISIS O ERES INDIFERENTE A ELLAS?

Todos tenemos parálisis. Quizás no tan visibles como las que son denominadas como parálisis físicas o degenerativas del cuerpo humano, pero, en definitiva «parálisis». Porque todo aquello que no te deja ser como debes ser es una parálisis.

¿Acaso no es parálisis el dejar de hacer el bien cuando te das cuenta de que debes hacerlo? ¿Acaso no es parálisis omitir la verdad sustituyéndola por mentira cuando eres consciente de lo que realmente haces? ¿Y cuántas veces tus propias parálisis te impiden hacer el bien?

Posiblemente la mayor parálisis sea esa interior que reside y vive en tu corazón y no te deja ver la Verdad, la Palabra del Señor. Quizás sea esa la primera parálisis que le interesa a Jesús, el Señor, curar. Y así se lo dice a aquel paralítico, tus pecados te son perdonados. Sin embargo, no entendemos esas palabras del Señor y buscamos primero lo físico, curar la enfermedad del cuerpo, pero, ¿y la parálisis del alma? ¿No es más importante?

Porque, el cuerpo se corrompe, se deteriora y se muere. El alma, al contrario, es perdurable y de no curarla, limpiarla de parálisis – pecados – puede quedar paralítica para siempre.

Tengamos muy en cuenta esas palabras que Jesús nos dice hoy en el Evangelio: (Lc 5,17-26): … «Hombre, tus pecados te quedan perdonados».

domingo, 10 de diciembre de 2023

TRAS EL DESIERTO, NUESTRA ESPERA SE FORTALECE Y MADURA.

Supongo, y lo creo ciertamente, que todos, o al menos muchos, han vivido la experiencia del desierto. Un desierto que se nos presenta en momentos de nuestra vida cuando nos exige crecer, avanzar, superar obstáculos y madurar. Todos, o casi todos, hemos pasado por las etapas escolares, infantiles, juventud, adolescencia y madurez. Y hemos tenido muchas crisis, momentos de experimentarnos fracasados, frágiles, desanimados… Desiertos que al final de superarlos nos han fortalecidos.

No cabe duda de que tras el desierto viene el fruto, que madurado, da y construye hermosas prebendas de amor y misericordia. Frutos que incluyen deseos de compartir, de anunciar y de proclamar que el Amor y la Misericordia del Mesías que es anunciado por Juan está ya entre nosotros. Frutos que solo podemos saborear y degustar desde nuestra propia experiencia de desierto.

Porque es en el desierto de nuestra vida – silencio y escucha – donde podemos encontrar el camino de conversión, que empieza con Juan, pero que se consolida con el Espíritu Santo que nos trae nuestro Señor Jesús.

¡Qué importancia la de nuestro bautismo! En él recibimos al Espíritu de Dios que nos allana el camino, nos fortalece nuestro espíritu y nos asiste en el camino de nuestro propio desierto hasta madurar y encontrarnos con el único y verdadero Camino, Verdad y Vida. Y eso es Adviento, camino de conversión y espera desde el desierto de nuestra circunstancias, nuestra situación y nuestro momento.

Nunca desesperemos y nos exijamos más de lo que realmente somos y podemos dar. Siempre abiertos a la acción del Espíritu Santo, porque será Él quien realmente nos exija, nos asista y nos lleve a ese camino de conversión. Realmente es el único que sabe lo  que podemos hacer y dar.

sábado, 9 de diciembre de 2023

¿TAMBIÉN TÚ TE SIENTES EXTENUADO Y CANSADO?

¿Quizás no nos hemos dado cuenta pero en muchos momentos de nuestra vida sentimos depresión, dolencias y cansancio. Y es en esos momentos cuando más vulnerables somos. De ahí la importancia del escándalo – pecado grave – que puede influir poderosamente en la actitud de cualquier persona y retirarla de la presencia de Dios.

Sería bueno y necesario preguntarnos dónde estamos: ¿Extenuados?; ¿cansados? ¿caminando rutinariamente, sin mucho sentido y sin saber a dónde vamos? ¿Cultivando una amistad con Jesús, el Señor, que queda en eso, simplemente amistad? ¿Una amistad de café, de hablar superficialmente, de compartir cosas pero no compartirte ni abrir tu corazón? ¿Una amistad de cumplimiento apoyado en prácticas de misas y preceptos puntuales? ¿Es esa nuestra amistad con Jesús?

No son preguntas que hago sino preguntas que nacen desde lo más profundo de mi corazón y que yo me las hago a mí mismo. Simplemente, las comparto por si alguien experimenta lo mismo. Porque, compartir nos puede fortalecer, de hecho lo hace, pero no nos soluciona nada. La solución solo puede venirnos de Jesús, precisamente lo que leemos en el Evangelio de hoy. Solo Él puede sanarnos, animarnos y convertirnos y hacer que nuestra vida no sea una mera rutina sino que sea una vida activa, dada gratuitamente y generosa en servicio y misericordia.

En correspondencia, al vernos en camino de conversión, gozosos y alegres, trataremos de transmitir eso que hemos recibido, también gratuitamente como el Señor quiere. Nace desde el fondo profundo de nuestros corazones. Al experimentarnos amado, deseamos amar como el Señor nos ama. De hecho, ¿no hemos sido creados semejantes a Él?.

viernes, 8 de diciembre de 2023

UNA MISIÓN QUE EMPIEZA CON MARÍA

Esa es la obra de Dios, una obra misericordiosa que nunca llegaremos a comprender. Dios busca nuestra liberación desde el día del quebranto de la promesa por la desobediencia y el pecado de Adán y Eva. Dios quiere liberarnos de la inclinación a vernos sometidos por el pecado y privados de libertad. De esa bendita libertad de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

Conoce nuestras inclinaciones al mal, al egoísmo, al placer desmedido y a la holgazanería. Conoce nuestra soberbia y avaricia a la riqueza, al poder y al placer de la carne. Conoce todos nuestros defectos y, a pesar de todo eso, confía en nosotros y busca nuestra salvación. Y para ello, elige a María, la criatura pura por excelencia y llena de Gracia para ser Inmaculada sin ser tocada por el pecado. ¡Qué menos que la Madre del Salvador sea pura e inmaculada!

Y tras María nos da la oportunidad, por los méritos de su Hijo Jesucristo, de ser rescatados y liberados de la esclavitud del pecado. María, junto a su Hijo, es corredentora de nuestra liberación. Ella es parte activa de la Obra de Dios por la que todos los hombres son llamados a la salvación. Ella es la primera piedra de donde, encarnado en Naturaleza Humana, su hijo, nuestro Señor, inicia su Camino, su Verdad y su Vida de liberación y perdón de todos nuestros pecados.

Hoy es un día grande. Celebramos la fiesta de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen. Celebramos tener una Madre Inmaculada que nos acompaña, nos protege y nos muestra el fruto de sus entrañas: Nuestro Señor Jesús.

jueves, 7 de diciembre de 2023

¡DÓNDE ESTÁ SUSTENTADA Y APOYADA NUESTRA VIDA?

Hay momentos que intuimos que nuestra vida está en verdadero peligro. Incluso experimentamos cierto desasosiego y sensación de que todo se nos viene abajo. ¿Qué nos ha ocurrido? Quizás nuestra vida no estaba bien cimentada; quizás los pilares que la sustentaban estaban apoyados en arenas movedizas que a la menor zozobra se hunden. Posiblemente no nos habíamos percatado de que las cosas de este mundo son inestables y caducas.

Nuestra vida estará cimentada sobre roca cuando nuestro corazón está fijo y lleno de Cristo. Nuestra vida resistirá los embate de la vida, de nuestros propios errores, que los habrá – y de nuestros pecados si nuestra mirada está apoyada en el Señor. Es entonces cuando nuestra fe se fortalece y se hace resistente a las seducciones del pecado. Porque, seguro es que nuestra vida pasará por momentos tempestuosos, por fuertes tempestades y por tentaciones que amenazarán fuertemente derrumbar nuestra perseverancia y nuestra fe.

En eso consiste nuestra fe y seguimiento al Señor, en no quedarnos meramente solo en palabras y prácticas piadosas sino en llevar a nuestra vida la coherencia como resultado y consecuencia de nuestra fe. Bien claro lo dice Jesús, nuestro Señor, hoy en el Evangelio: «No todo el que dice “Señor, Señor” entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la Voluntad de mi Padre que está en los cielos.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

ERES, POR SU VOLUNTAD, NECESIDAD PARA LA OBRA DE DIOS

No sobras, eres parte de la obra de Dios y te necesita para darle cumplimiento a su obra de salvación. Quizás sea esa la razón de haberte creado libre, libre para decidir entre el amor o desamor; ente la generosidad y solidaridad o el egoísmo y la avaricia. Tú eres uno de esos panes que se necesitan para que el Señor, por su Gracia y Amor Misericordioso, te convierta en esa semilla que dé frutos de amor y misericordia para salvar al mundo.

Precisamente el Adviento es ese tiempo en el que Dios nos recuerda que ha venido con el propósito de hacerse salvación para nosotros, pero no sin nosotros. Necesita que tú abras tu corazón y dejes entrar esa Palabra de Dios que te cambia, te convierte y te hace pan compartido y fraterno para que otros puedan alimentarse y, simultáneamente, revertir ese amor recibido en otros.

La multiplicación de los panes, de la que hoy nos habla el Evangelio, nos presenta la comunidad de seguidores que experimentan hambre y sed y son saciados por el Señor. Así sucederá con todos los que seguimos al Señor. En Él encontraremos cobijo, alimento y el Amor y Misericordia que nos salva. Pero, necesitamos estar a su lado, seguirle y abrir nuestro corazón para recoger su Palabra y la Gracia de su Alimento espiritual: su Cuerpo y Sangre.

Es verdad, y esto está a simple vista, que nuestra aportación – panes y peces – no son suficiente para alimentar al mundo, y menos de la Gracia del Señor, pero es el Señor quien, por su Amor Misericordioso recoge nuestro pequeño esfuerzo para transformarlo en bien de todos hasta el infinito.